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El dulce sabor del amor
Capítulo IV:

“El baile”

Ir de compras con Michiru no solo era un martirio sino el desfalco de su decadente crédito en aquellas tiendas departamentales tan elegantes y costosas. A veces se preguntaba cuál era la atracción de probarse tanta ropa que a veces, de antemano sabían no les quedaría... aquello parecía un deber cívico: probarse toda la ropa habida y por haber, recibir elogios de las vendedoras, pedir el mismo vestido en tres o cuatro colores distintos y hasta tallas para finalmente no comprar nada o comprarlo todo, según el bolsillo.

Ésta era una de esas raras ocasiones en que su bolsillo radiaba de billetes y una de esas tantas ocasiones que satisfacer los deseos de Michiru le saldría tan costoso como un auto deportivo. Tomó su puesto en la caja, había una muchachilla bastante coqueta con la que se podría entretener haciéndola sacar todas las lociones y relojes para hombres hasta que Michiru y Amy terminaran por escoger la primera tanda de ropa con la que desfilarían ante sus exigentes ojos.

Amy de solo ver el precio se iba de espaldas, nunca podría su madre pagarle aquellos vestidos tan caros. Trataba de ser buena ‘hermana menor adoptada’ y le daba por su lado a Michiru tratando después de deshacerse de todos los vestidos que sobrepasaban lo que consideraba un costo considerable en aquella tienda.

- Pruébate primero éste... después éste y ... ya veremos

- No puedo pagarlo – repetía incesante para sí aterrada de pensar cuán caro resultaba ser mujer

Michiru sabía mucho sobre moda, la elegancia y otras tantas cosas. Vistió a Amy como a una muñequita preciosa de porcelana, sin llegar a hacerla verse demasiado maquillada y artificial pero sin perder de vista el toque femenino elegante y sofisticado. Haruka ya estaba lista jugueteaba con las llaves en espera de su pareja.

- ¿A qué hora volverán cariño?

- A las diez – contestó Haruka

- ¿A las diez? – preguntó asombrada

- Si pero a las diez a m de mañana

- ¡Haruka!

Estava convencida que su labor había sido magnífica. Les despidió dándoles mil y un recomendaciones a la pobre Haruka que se le fue la despedida en asentir con cierta mofa a las advertencias

- ¡Hasta mañana Michiru! – gritó Haruka desde el vehículo

Michiru les vio partir, se recargó en el marco de la puerta... el primer baile al que acudió... el primero a una fiesta informal. El equipo de baloncesto de su escuela había ganado el partido contra una escuela del este, así que darían una gran fiesta en honor a aquel tan merecido triunfo. Había una única razón para acudir: Haurka, aunque no fueran de la misma escuela, había sido invitada. Tomás un integrante del equipo le había confirmado a Marcela la asistencia de Haruka a la fiesta.

* * * *

Arrugó el entrecejo Haruka estaba muy lejos de su alcance. Ésta era la primera fiesta a la que asistía, no le importaba mucho lo que los demás pensaran de ella ni mucho menos relacionarse con ellos, a veces en medio de tanta gente se sentía más sola y desvalida que ni en medio de una selva. Marcela no paraba de hablar de decirle dónde había comprado su vestido y cómo estaba loca por equis chico. Tenía permiso hasta las doce de la noche, hora razonable, según su padre, para que anduviera sola en la calle. Se había sentado cerca de la puerta no quería perder detalle. Observó llegar a Hanna acompañada de un muchacho mucho mayor que ella

- Es su primo – le susurró Marcela - ¿No es un encanto la bruja esa?

Tomás se encargaba de recibir a todos y ofrecerles bebidas. Ya uno de los muchachos había colado a la fiesta una botella de vodka y se sentía la intensidad de la juventud, la música sonando en medio de aquella agitada noche enloqueciendo más sus pensamientos hasta casi desquiciarla por completo. No iba a bailar con nadie, sabía que nadie la invitaría a bailar y sabía perfectamente que tenía otra razón para haber asistido a aquella fiesta. Miró el reloj

- Las once y diez – dijo para sí. Respiró profundamente

El rostro se le iluminó de Felicidad, dando paso a una esplendorosa sonrisa al ver llegar a Haruka. Lucía radiante se acercó a Michiru y le dio un beso en la mejilla así como a las otras dos chicas que la acompañaban

- Buenas noches

- ¡Qué milagro! – le dijo Marcela – sácame a bailar

- No vine a bailar

- Entonces a qué viniste

- A verte lindura

- Entonces invítame a bailar ¿Sí?

Haruka movió afirmativamente la cabeza mientras su vista recorría el salón en busca de la persona a la que había venido a ver

- Ya regreso y bailamos

- Yo le pedí al primera pieza así que no puede bailar primero con Hanna

- ¿Te gusta Haruka? – le preguntó Michiru

- A quien no... pero es solo para darle celos a mi amor platónico... Además quiero bailar con alguien con experiencia

Haruka fue directamente con Hanna habo algunos intercambios de frases, la chica parecía molesta y no dejaba de observar a su primo y de vez en cuando a la propia Michiru. Haruka sonrió y ambas salieron de lugar. Punto final, ahí iba su amor con otra sin que ella pudiera hacer nada.

Las doce marcó aquel ingrato reloj dando fin a lo que pudo ser su noche esplendorosa. Salió presurosa y casi chocaba con Haruka que regresaba a la fiesta

- Por favor espere media hora – suplicaba al chofer de la limosina que no dejaba de repetirle que lo despedirían.

Por fin el hombre accedió.

Cuando Michiru regresó, Haruka bailaba con Marcela de verdad era excelente y tuvo tantas ensoñaciones en ese momento que no supo con certeza si se trataban de pasajes de su vida pasada o solo sueños febriles de una estudiante.

* * * *

La fiesta estaba en su apogeo, música, pláticas, bebidas y ... Ángel.

- Ya lo vi – le dijo al oído Haruka

El chico en esos momentos levantaba la vista y al reconocerla casi corrió a saludarla

- Buenas noches

- Hola Ángel... mira quiero presentarte a Haruka

- ¿Tu novio? – hizo una mueca de interrogación que más pareció de desprecio

- Sí – se adelantó a contestar Haruka

No podían parar de reír las anécdotas universitarias sobraban y hasta las extrañas historias de su infancia. Haruka no entendía con certeza qué motivaba a Amy a ser tan...

- ¿Bailamos?

Era la hora de las románticas. Abrazó a Amy con soltura y delicadeza, éstas eran sus preferidas. Estaban a la vista de Ángel, se abrazó con más cariño y Amy cerró los ojos dejándose llevar por la ficción

- Ábrelos ahora – le musitó Haruka

Ángel estaba muy serio con su rostro de pocos amigos y apretando con rabia el vaso al igual que los labios. Amy sonrió

- Está celoso

- Sí. No le gustas... le encantas

- ¿De verdad lo crees?

- Algo así me hizo Michiru

- ¿Si? Cuenta

* * * *

Después de bailar con Marcela había ido a sentarse muy cerca de la botana para ignorara la fiesta que por compromiso asistía. Mientras Michiru sentía enloquecerse. Tomás había sacado a todas las damas a bailar faltándole solamente Marcel, Hanna y Michiru... acudió con ésta última

- ¿Bailamos?

Accedió de inmediato. La pieza era una balada romántica que Tomás había pedido especialmente para bailar con Michiru. Javier sacó a bailar a Marcela quien por supuesto se hizo del rogar.

Haruka se quedó atónita, no tenía en claro qué clase de muchacha era Michiru, si aquel estúpido juego de celos estaba llevándose en sus narices con eficaces resultados o solo se trataba de que inconscientemente estaba encantada con aquella muchacha tan peculiar.

* * * *

- La culpa la tuve yo – le dijo a Amy – no la saqué a bailar, me mostré indiferente y ella se vengó

- ¿Y después la sacaste a bailar?

- No, me fui a otra fiesta

Haruka se acercó para despedirse, tenía otras fiestas, otras urgencias y sobre todo la necesidad de aclarar lo que su intrincadamente maquilaba dentro de su cabeza.

- Nos vemos - le dijo dándole un beso en la mejilla

- Hueles mucho a licor – expresó Michiru preocupada

- Ya sabes cómo es de escandalosa la bebida

- Cuídate

- Tú también preciosa

Sus amigas no dejaron de interrogarle aquello se había convertido en una de las oficinas de la Agencia de Inteligencia ¿Por qué venía con Haruka? ¿¿De dónde había sacado aquel lujoso vestido? ¿Quién la había maquillado y arreglado? ¿Les dejaría bailar una pieza con Haruka?

- Fue un favor que me hizo, es todo – contestó la interpelada

Algo no andaba bien. No era envidia, claro que era magnífico ver a Amy tan radiante, jovial y tan esplendorosa como nunca. Pero había detalles importantísimos, empezando por el tipo de vestido que usaba, por la pareja, por su coqueteo... y las suspicacias se dejaron ver de inmediato

- Preciosas, Amy y yo nos tenemos que ir

Así quedó interrumpido el interrogatorio

- Hasta luego – se despidió la muchacha aún sonriendo

* * * *

Como aquella noche de su primer baile estaba preocupada, pensando cómo les estaría yendo y cuántas anécdotas no le contarían al regreso. Se recostó en la cama, el teléfono timbró. Levantó el auricular a toda prisa

- ¿Haruka?

- Así me llamo – contestó

- ¿Cómo les fue?

- Deberías ver a Amy... No está contenta... sino feliz Ángel casi muere de los celos por mi causa

- Increíble hice un gran trabajo

- ¿Hiciste? Yo fui la que asistí a la fiesta

- Mira que abnegada y sufrida me saliste. Pobre de ti – le compadeció con su tono sarcástico

- No te burles ¿Y tú como éstas? ¿Te aburres sin mí?

- Para nada decidí invitar a alguien, espero no te moleste

- ¿A quién? – preguntó con curiosidad

- A André ¿lo recuerdas cariño?... lo he invitado para no sentirme sola ni desprotegida, imagínate si entra un ladrón

- ¿Cuál André? No conozco a ningún André

- Sí, si lo conoces. Acuerdate

- Mentirosa, no hay nadie contigo

- Claro que sí ¿quieres que te lo pase?

Haruka dudó esperó que en cualquier momento Michiru soltara la carcajada llamándole tonta por caer en el juego. Nada. Silencio

- ¿Cariño estás ahí?

- Sí, pásamelo

- ¿Y dónde están?

- En el mirador, ahora pásamelo

- André, bombón despierta te hablan por teléfono – oyó decir al otro lado de la línea

Debía estarle jugando una broma. Su memoria recorrió todos los rostrso conocidos y no encontró ninguno que encajara con aquel nombre

- Espera cariño, es que es MUY FLOJO y no despierta ¡André!

No escuchó más, estaba pálida. Pronto oyó una respiración, un bostezo... unh ronroneo y ... un ... un...

- Miau

“¡¿Un maullido?!”

- Ya cariño; no quiere hablar más contigo

- ¡André! Si ya lo recuerdo – gritó eufórica – el gato de la Señora Clout Amor ¿qué hace ese gato en casa?

- La señora Clout salió de viaje y ya sabes que Adré odia estar solo así que me ofrecí a cuidarlo. Por cierto cariño, el gato estará con nosotros toda la semana ¿no te molesta verdad?

Haruka rió

- Si André el GATO ¿Por qué no me dices las cosas COMPLETAS? – volvió a reír – no importa solo que no duerma en la cama luego tengo pelos de gato por todos lados

- Oops... lo siento ya se durmió ahí

- Agrr, no importa. Nos vemos mañana, cuida al gato

- Y tú a Amy

Amy de forma muy peculiar se resistió a regresar a casa sino hasta las dos de la madrugada y mantuvo en su casa a Haruka hasta pasadas las cinco platicándole de mil cosas. Tanto la notaba diferente que ya no sabía a ciencia cierta si se trataba del vestuario, del hecho de haber ingerido un poco de alcohol o peor aún la notable influencia que ejercía Michiru sobre la muchachita.

C o n t i n u a r á ......

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