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La puerta del diablo
Como verán, este es mi segundo fanfics de YuYu Hakusho y es más largo que el anterior, ¡espero que les guste!. Hace poco comenzaron las dos últimas temporadas en Cartoon Network y están muy interesantes. Como siempre, mis personajes favoritos siguen siendo Yusuke y Genkai, pero trataré de darles mas protagonismo en mis historias a los otros personajes, que también son muy buenos. ¡Ya conseguí los dos primeros tomos del manga! ¡Están buenísimos! Pronto rendiré cinturón naranja de karate y espero que me vaya bien. ¡Qué difícil es entrenar! ¡Banzai!

Gaby Chan Jinn

LA PUERTA DEL DIABLO

PRIMERA PARTE: PROBLEMAS ECONÓMICOS

Prólogo

En un alto y moderno edificio que se alzaba en medio de la ciudad de Tokio, un empresario japonés tramaba un plan que podría acabar con la civilización humana.

-Tenemos que encontrar la Puerta del Diablo a como dé lugar. –Exigió nuestro codicioso hombre.

-Le prometo que así será, señor. –Asintió un muchacho joven de aspecto timorato. Era Io Torimaki, el secretario personal del empresario Toshio Mori, uno de los hombres más acaudalados del mundo.

Ambos hombres se miraron, uno con mucha determinación y el otro con total servidumbre. Io se encontraba parado ante el escritorio de su señor, mientras este procedía a llamar a su secretaria por el comunicador.

-Señorita Aino, ¿ya llegó el señor Tanaka?

-“No señor Mori”. –Le respondió una firme voz femenina.

-Avíseme cuando llegue. –Mori cortó el comunicador. -¡Maldición! ¡¿Dónde está ese tipo?!

-Reuniendo información para usted. –Respondió una voz profunda que hizo sobresaltar a los dos hombres.

Un hombre muy alto y vestido de mercenario apareció ante ellos saliendo desde las oscuras sombras de las largas cortinas verdes.

-¡Tanaka! ¡Lo estaba esperando! ¿Se puede saber por dónde diablos a entrado? –Le exigió muy molesto el empresario.

-Eso no tiene importancia... –Miró a Mori directamente a los ojos. –Encontré lo que buscamos.

-¡¿De verdad?! ¡¡Esa es una extraordinaria noticia!! –Exclamó muy emocionado el empresario -¿Y en dónde está?

-En una región de las montañas cercanas a esta ciudad.

-¡Estupendo! Entonces vamos por la Puerta.

-No creo que sea tan fácil. –Dijo el mercenario encendiendo un cigarrillo, Mori lo miró con preocupación. –En aquella región está ubicado un Templo de artes marciales.

-¿Y cuál es el problema? –Sonrió el obeso empresario. –Compraré el terreno al pobre diablo que vive allí.

-El pobre diablo que vive allí es una anciana llamada Genkai. Es una famosa maestra de artes marciales a quienes muchos temen. No creo que le interese su dinero, es una mujer muy extraña.

-No digas tonterías, Tanaka. Todos tenemos un precio. Ese lugar será mío para mañana, ya lo verás. –Mori comenzó a reírse a carcajadas muy feliz por su ingenio. Tanaka sólo se limitaba a fumar su cigarrillo con tranquilidad, sentado en una silla, el joven Torimaki sacó su calculadora y comenzó a calcular el precio total de la compra.

-La Puerta del Diablo será mía y cumpliré todos mis deseos y eliminaré a cualquiera que se interponga en mi camino para conseguirlo. –Dijo Toshio Mori con determinación y avaricia.

Capítulo 1: Una Propuesta Indecente

Como tantas otras mañanas, Genkai se encontraba en su cesión de meditación en el salón para dicha actividad. Respiraba profundamente e imaginaba su energía espiritual envolviendo todo su cuerpo. Lentamente fue abriendo sus ojos y dirigió su mirada hacia la puerta de entrada, esperando.

-¡Buenos días maestra Genkai! –Apareció por aquella puerta la alegre Botán. -¿Cómo está?

-Muy bien Botán, hasta que tú apareciste. –Se burló la anciana con su habitual calma.

-¡Ay, usted siempre tan bromista! –Se rió la chica sin molestarse.

Genkai le sonrió a la dulce jovencita.

-¿A qué se debe tu visita a esta pobre anciana? Veo que ya no puedo vivir en soledad como antes, y supongo que todo esto se lo debo al tonto de Yuske. Desde que lo conocí no he vuelto a tener otro momento de paz.

-¡Pero no se ponga así, maestra Genkai! –Se preocupó la chica.-Sólo he venido a visitarla como amiga. ¡Y Yuske es un buen chico!

-Me alegra que te hayas ofendido, niña, eso demuestra lo mucho que estimas a Yuske. –Genkai se levantó. -¿No quieres tomar algo de té?

-¡Claro! –Festejó Botán.

Botán resultó una alegre compañía para la anciana maestra, se reía mucho y hablaba mucho también, Genkai sólo se limitaba a asentir y sonreír de vez en cuando, casi sin pronunciar palabra alguna.

-La película del otro día estuvo muy buena, ¿no es así maestra Genkai? ¡Me alegró mucho que usted nos acompañara!

-El protagonista era un tonto, me hacía recordar a Yuske.

Botán se rió de buena gana por la ocurrencia de la abuela, y luego agregó ella también:

-La protagonista me hacía recordar a Keiko.

-Así es. –Asintió Genkai sirviéndole más té a su invitada. –Ninguno de los dos son lo suficientemente inteligentes como para declararse de una buena vez.

Botán volvió a reírse.

-¡Es usted muy divertida, maestra Genkai!

-Yuske no piensa lo mismo.

-¡Bah! No le preste atención, yo sé que él la aprecia mucho aunque no se lo demuestre.

-Como tú digas, Botán. –Replicó Genkai con indiferencia, pero luego recordó la escena que le había hecho el muchacho en la noche de su cumpleaños. La anciana sonrió dulcemente.

Un poco confundida por verla sonreír de esa forma, Botán se dedicó a terminar de tomar su té. De pronto, Genkai se puso de pié, como si estuviera alerta por algo.

-¿Qué es lo que pasa, maestra Genkai? –Se preocupó la brujita.

-Oh, no es nada importante Botán, -le sonrió la anciana -creo que alguien está por llegar al templo. ¿Qué te parece si vamos a recibirlo?

-¡Está bien!

Ambas mujeres salieron del templo y se pararon en la sima de las escaleras, a los pocos minutos vieron llegar una hermosa limosina negra.

-¡Parece que es alguien importante! –Exclamó Botán emocionada mientras Genkai dirigía su mirada hacia el cielo pensando: “Obvio que debe ser alguien importante, niña, sino no vendría en una limosina tan cara”.

Al estacionar el automóvil, el chofer salió de él y abrió la puerta para que saliera un hombre muy bien trajeado, pelado y un poco obeso. La otra puerta lateral se abrió para dar paso a otros dos hombres, uno de traje, delgado y de baja estatura, el otro era alto y de aspecto sospechoso. Los tres miraron hacia arriba, donde estaban ellas, y comenzaron a subir las escaleras.

-¡Vienen hacia aquí! –Exclamó la joven Botán.

“No, si se van a ir para allá” -Pensó sarcásticamente la anciana.

En pocos minutos, los tres hombres llegaron ante las dos mujeres. El hombre gordo y el joven estaban exhaustos, pero el otro sujeto alto estaba completamente tranquilo.

-Buenos días, señora Genkai. –Saludó el hombre obeso mientras se secaba con un pañuelo el sudor de su frente. –Me presento ante usted: soy Toshio Mori, el multimillonario empresario jefe de la corporación Mori: Mori Corp.

-¿Ah si? –Genkai no demostró ningún interés ante tal personaje. Mori se confundió al ver la actitud de la anciana.

-Los hombres que me acompañan son: mi secretario personal, Io Torimaki, y mi guardaespaldas, Matsumoto Tanaka.

-Qué interesante. –Dijo la anciana con total indiferencia. –Mucho gusto en conocerlos. ¿A qué se debe la visita de hombres tan importantes como ustedes a este Templo?

Botán estaba sorprendida por la presencia de aquellos tipos, pero la sorprendía más aún la actitud sarcástica de Genkai contra ellos sin ninguna razón aparente.

Mori tronó sus dedos y al acto su secretario le entregó una libreta de cheques y una lapicera de oro.

-Estoy interesado en comprarle todo su terreno, maestra Genkai. –Propuso en forma arrogante mientras firmaba un cheque ante las sorprendidas mujeres, aunque Genkai lo disimulaba muy bien. -¿Qué le parece la suma de 100.000.000 de dólares?

-¡¿100.000.000 de dólares?! –Gritó Botán excitadísima. -¡¡Eso es muchísimo!!

Mori sonrió ante tal demostración de asombro ante su poder monetario.

-Lo siento, no me interesa su oferta. –Dijo Genkai con indiferencia.

El poderoso empresario casi se cae de espaldas al escuchar tal rechazo a su oferta tan generosa, acostumbrado a comprar a todo el mundo. Su secretario estaba estupefacto, pero el mercenario sonrió mientras fumaba tranquilamente su cigarrillo. Botán estaba como una estatua.

-¿Pero cómo puede rechazar la oportunidad de ser multimillonaria? –Preguntó Mori bastante molesto.

-No me interesa ser millonaria ni tampoco quiero vender mi templo a un sujeto tan pedante como usted. –Y diciendo esto, la anciana le dio la espalda. –Me dio gusto conocerlo. Ahora váyanse por favor, tengo cosas más importantes que hacer.

Y diciendo esto, la maestra Genkai se dirigió al interior de su templo.

-Ven conmigo, Botán.

-¡Ah sí! ¡Ya voy! –La chica dio un brinco para salir de su asombro y salió disparada hacia la anciana.

Ambas mujeres se fueron dejando solos a los tres hombres. Mori estaba furioso, jamás nadie le había rechazado una propuesta de cualquier clase. Estaba acostumbrado a tomar lo que quisiera con el dinero, pero esta vez no le había resultado así.

-¡Esa bruja es una estúpida! –Exclamó muy molesto. -¿Pero quién demonios se cree tratándome de esa manera?

-Le dije que no sería fácil. –Repuso Tanaka. –A ella no le interesa el dinero, es una maestra de artes marciales chapada a la antigua.

-¡Y a mí que diablos me importa lo que sea! ¡Todo el mundo tiene un precio, hasta esa estúpida vieja!

-Pues parece que ella no lo tiene.

-Eso ya no me importa. –Sonrió Mori malignamente. –Se me ha ocurrido una idea magnífica para poder hacerme de este lugar, y ni siquiera una imbécil pobretona honrada me lo impedirá. –Y bajando por las escaleras en dirección hacia su limosina, les dijo:

-Vámonos de este lugar, ya sé cómo correr a esa mujer de aquí.

Capítulo 2: Una Lección de Hiei

-¡¿Me estás diciendo que la maestra Genkai rechazó 100.000.000 dólares que le ofrecían por el templo?! –Gritó muy sorprendido Yusuke Urameshi ante el comentario de Botán.

-¡No lo puedo creer! –Exclamó Kuwabara quién no salía de su asombro.

-¡Imaginen todo lo que pudiera haber comprado con todo ese dinero! –Replicó Keiko -¡Hubiera vivido el resto de su vida en la mayor comodidad!

-¡Y yo hubiera heredado toda esa fortuna a su muerte! –Agregó Yusuke excitadísimo haciéndose ilusiones, pero las bofetadas de Keiko y Botán no se hicieron esperar ante tal demostración de insensibilidad y avaricia.

-Genkai debe tener sus razones para haber rechazado semejante oferta. –Comentó tranquilamente Kurama tomando una cucharada de su helado de frutilla.

-¿Razones? –Protestó Yusuke. -¿Qué razones podría tener para tomar esa estúpida decisión?

-¡Sí! –Lo apoyó Kuwabara. -¿Cuáles?

-No sé. –Respondió el aludido. –Pero deben ser buenas razones.

Yusuke y Kuwabara se quedaron en silencio al recibir esa tranquila y razonable respuesta, y se dispusieron a terminar de tomar sus helados.

-No entiendo por qué los humanos hacen tanto alboroto por unos tontos pedazos de papeles sin valor cuando hay muchas otras cosas más importantes que eso. –Comentó Hiei de mala gana, luego miró con desprecio a Yusuke y Kuwabara. –No puedo creer que ustedes sean tan estúpidos como para comportarse de esa manera. Son unos vendidos. No me sorprende de Kuwabara, pero si de ti Yusuke, te pensé más inteligente.

-¡¿Qué dijiste?! –Gritaron los dos muchachos muy ofendidos levantándose de sus asientos con ademán de golpear al insolente chico.

-La verdad. –Respondió tranquilamente cruzándose de brazos.

Enfurecidos, ambos chicos se lanzaron encima de Hiei dispuestos a darle una lección por insolente. Pero no lograron su cometido, pues Botán los detuvo interponiéndose entre ellos.

-¡Vamos muchachos! –Dijo esta sonriendo nerviosamente. –No se peleen por tonterías. ¿Qué les parece si seguimos con nuestros helados?

Refunfuñando, ambos jóvenes se sentaron y tomaron sus helados. Al pasar los minutos, y entre la charla de Keiko, Botán y Kurama, Yusuke y Kuwabara tuvieron el tiempo suficiente como para comprender lo que Hiei había tratado de decirles, pues habían recordado al codicioso e inescrupuloso Gonzou Tarukane quien había raptado a Yukina comportándose de forma muy cruel con ella a causa de las piedras Shirue. Yusuke y Kuwabara ya no estaban tan lejos de la forma de ser de ese sujeto y se sintieron muy avergonzados por ello.

Cuando terminaron de tomar los helados, los seis jóvenes se fueron de la heladería para dar un paseo por la plaza. Mientras Kurama charlaba con las chicas y Kuwabara caminaba al lado de ellos un poco deprimido, Yusuke se acercó a Hiei para hablar con él.

-Oye Hiei, -Comenzó Yusuke con dificultad rascándose el cuello. –perdóname por haber sido tan idiota. No me di cuenta de lo que decía y me siento muy avergonzado por ello.

Hiei lo miró con su habitual menosprecio.

-Por lo visto no eres tan tonto como aparentas.

-¡Vamos Hiei, te estoy pidiendo disculpas! –Gritó Yusuke muy enfadado.

Hiei sonrió. Luego miró hacia dónde se encontraban los demás.

-¿Qué le pasa al tonto de Kuwabara? –Preguntó.

-Creo que se siente mal por lo que le dijiste y por la forma en que se comportó. Seguramente también recordó a Tarukane y a tu hermana Yukina. No sabe que eres su hermano, sino se disculparía contigo.

-¡Bah! No necesito que él me dé disculpas.

-Tú no tienes caso. –Dijo Yusuke molesto cruzándose de brazos.

Haciendo caso omiso a los comentarios de su amigo, Hiei se acercó al deprimido Kuwabara disimuladamente y con total tranquilidad.

-¿Qué pasa tonto? ¿Ya te diste cuenta que eres un imbécil? –Preguntó Hiei burlonamente.

-¡¿Qué dijiste enano?! –Se molestó el pelirrojo -¡¿Acaso quieres que te golpee?!

-¿Golpearme? Eres tan lento para mí que ni siquiera me tocarías un solo cabello.

-¡Maldito seas Hiei! ¡Cuánto te detesto! –Se quejó el muchacho olvidándose de su depresión.

Al ver Yusuke esta escena, sonrió agradecido. Aunque Hiei no lo aparentara, siempre se preocupaba por ellos, a su manera. Luego, todo el grupo se sentó en la gran fuente de agua que estaba en el centro de la plaza.

-Voy a ver a Genkai mañana. –Comentó Yusuke a Keiko.

-¿Para qué? –Le preguntó la chica.

-Quiero saber porqué rechazó la oferta de ese tipo.

-Seguramente te dirá alguna tontería como siempre hace, Yuske. –Replicó Kuwabara.

Yusuke alzó sus hombros con indiferencia y dijo:

-No me importa. Sé que al final me dirá el porqué.

-No antes de hacerte enojar. –Le dijo Botán con picardía. -¡Cuánto le encanta divertirse contigo!

-Eso ya lo sé... –Le respondió el muchacho comenzando a arrepentirse de su idea. –Pero correré el riesgo. Veré si voy mañana...

Unas horas más tarde, la brujita Botán había regresado al castillo de Koenma en el mundo espiritual, no sin antes llevarle un poco de helado el hijo del Dios Enma: el joven principe Koenma.

-¡Gracias por tu helado, Botán! –Dio las gracias el pequeño dándole un gran bocado a la copa de helado.

-No es nada señor Koenma. –Dio una risita la simpática chica.

-¿Y a mí no me trajiste helado? –Preguntó Ogri con tristeza.

-¡Cállate tonto! –Gritó el niño –A Botán sólo le importo yo, no un ogro feo como tú.

-Que cruel es usted, Señor Koenma. –Dijo Ogri con lagrimones en los ojos.

-¡Ay, no te preocupes, Ogri! –Le dijo Botán entregándole un paquete. –A ti te traje un bombón helado.

-¡Ay, gracias! –Agradeció el ogro abriendo su helado con emoción.

Koenma se quedó con la boca abierta por la sorpresa y por haberse equivocado con Botán, además, ese bombón helado se veía más rico que su helado de crema.

-¿Sabe qué Señor Koenma? ¡Genkai rechazó la suma de 100.000.000 de dólares que le ofrecían por su templo! –Exclamó Botán entusiasmada.

-¡¿Qué?! –Exclamaron los otros dos al unísono.

-¡¿La maestra Genkai hizo eso?! –Gritó Koenma -¡Pero qué tonta! ¿Se imaginan todo lo que se puede comprar con ese dinero? Ojalá me lo hubiesen ofrecido a mí...

-Pero Señor Koenma, usted es un Dios, no le hace falta ese dinero. –Propuso Ogri.

-¡Tú que sabes! ¡Mi padre no me da lo suficiente!

-Le daría si fuera usted más responsable.

-¡¿Qué dijiste?!

-¡Nada, nada, señor Koenma! –Se disculpó nerviosamente su sirviente.

Luego, Koenma se puso serio y se cruzó de brazos, un poco preocupado.

-Me gustaría saber por qué le ofrecieron esa cantidad por el templo. A de ser algo muy importante.

-O un capricho. –Aventuró Botán. –Todos sabemos lo excéntricos que son los ricos.

-Oh sí. –Asintió Ogri mirando de reojo a su señor. –Son realmente caprichosos.

-¡¿Acaso te estás refiriendo a mí, Ogri?! –Se molestó Koenma.

-¿Acaso hay otro caprichoso? –Preguntó sarcásticamente.

-¿Quieres que te mande a hacer trabajos forzados, malagradecido?

-¡No señor! –Se asustó el ogro.

-¡Entonces cállate!

-¡Señor Koenma! –Gritó Botán. -¡Se le derritió su helado!

Koenma miró hacia la mesa en dónde tenía el vaso de helado y vio que solo quedaba el líquido pegajoso.

-¡¡¡NNNNNNNNNNNNOOOOOOOOOOOOO!!! –Gritó Koenma rompiendo a llorar. -¡¡¡BOTÄN!!! ¡¡¡CÓMPRAME OTRO HELADOOOOOOOO!!! ¡¡¡BUUUUUUAAAAA!!!

El pequeño Koenma se lanzó al escritorio, haciendo un gran berrinche de niño chiquito

gritando histéricamente. Ogri y Botán se miraron sintiendo vergüenza ajena.

-Y luego él dice que no es caprichoso... –Opinó Ogri.

Capítulo 3: La Razón de Genkai

Pasó un mes antes de que Yusuke se decidiera a visitar a su maestra, ya que no tenía muchas ganas de recibir sus pullas. Pero su curiosidad pudo más que él y finalmente se llegó hasta el templo después de salir del colegio.

Cuando ya estaba cruzando la entrada del templo escuchó el grito de un hombre que lo hizo detenerse en seco.

-¿Pero qué diablos fue eso?

De pronto, un enorme sujeto pasó volando por arriba de Yusuke para luego rodar escaleras abajo. Muy sorprendido, el muchacho se le quedó mirando desde arriba, luego echó a correr hacia el interior del edificio. Preocupado.

-¡Maestra Genkai! ¿Está usted bien?

-Hola Yuske. –Dijo la anciana al verlo. -¿Qué andas haciendo por aquí?

Yuske suspiró aliviado, su maestra estaba perfectamente. Y como siempre, parecía estar practicando un poco de Kata de la escuela del ReikouHadouken.

-¿Quién era ese tipo que pasó volando por la entrada del templo?

-¡Oh, ese! –Se rió. –Sólo era un tonto que quería acabar conmigo, pero acabó golpeado...he he. ¿Acaso vienes a que te dé el mismo tratamiento?

-¡No! –Se horrorizó el muchacho. –Sólo venía a verla.

-¿Acaso me tienes miedo? –Lo provocó su maestra.

-¡Vamos abuela! –Se enojó Yusuke. –Ya sabe que no le tengo miedo, yo sólo vine aquí a preguntarle algo.

-¿Qué problemas tienes ahora? –Le preguntó ella mientras reiniciaba su ejercicio de Kata.

-¡No tengo ningún problema! –Yusuke se molestó. -¡Ya le dije que solamente vengo a preguntarle una cosa!

-Yuske, -Dijo ella con seriedad –si no controlas tu ira te irá muy mal.

Yusuke bufó aturdido y asintió de mala gana. Él sabía que su maestra tenía razón después de todo y que se lo decía por su bien. Tenía que ser un tonto para no darse cuenta de ello.

-¿Cuál era tu pregunta?

-Este... Le voy a hacer la pregunta pero quiero que no se burle de mí. ¿Lo promete?

-Bueno. –Asintió con una pícara media sonrisa.

-Quería saber por qué usted rechazó los 100.000.000 dólares que le ofreció ese millonario por este viejo templo.

-Vaya, veo que Botán anduvo de conventillera.

-¡Vamos abuela! –se molestó el muchacho –¡Dígame de una vez por qué lo hizo!.

-¡No me presiones, tonto! ¡Yo responderé cuando quiera! –Dijo esta también molestándose.

-Maldición... –Murmuró Yusuke. –Yo creo que hay que estar chiflado para rechazar semejante oferta. ¡Se hubiera asegurado todo el resto de su vida!

-¡El chiflado eres tú! –Genkai le dio un soberano puntapié en la rodilla a Yusuke por su atrevimiento. Luego lo miró muy seria y le dijo:

-“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero” –Versó la anciana.

Yusuke iba a protestar por el golpe, pero el dicho de Genkai lo hizo pensar. Y comprendió.

-No vendí mi templo porque te lo voy a dejar, Yuske.

-¡¿Qué?! –Se asombró el chico.

Genkai miró a su alrededor con nostalgia, y luego miró hacia Yusuke y sonrió.

-He vivido mucho tiempo en este lugar, Yuske. Tengo muchos recuerdos aquí, pero los recuerdos que más valoro ahora, son los que cuando te entrené. –Cerró los ojos. –Y esos momentos no tienen precio. No me interesa el dinero mientras esté segura de que dejaré un buen discípulo. ¿Entiendes? Eres el heredero de la escuela ReikouHadouken, y este será tu templo tarde o temprano, y estaré orgullosa de entregártelo.

Yusuke se quedó en silencio, sorprendido. No podía creer que el templo sería suyo alguna vez. Que su maestra valorara tanto su presencia allí. Yusuke sintió vergüenza de sí mismo, él había sido un insensato.

-No tenía idea de eso, maestra Genkai. –Dijo el chico arrepentido. –Perdóneme por haberme portado como un idiota.

-Veo que no eres tan tonto, Yuske. Comprendiste lo que quise decirte. –Dijo ella burlándose del chico.

-¡Rayos! –se molestó el muchacho.-¿Ya va a comenzar?

-Deja ya de protestar y ven a practicar este Kata conmigo, tonto. –Ordenó seriamente la anciana.

Protestando, Yusuke se colocó al lado de ella y comenzó a imitar sus movimientos.

-¿Por qué ese sujeto quería acabar con usted? –Preguntó el chico mientras se movía.

-No lo sé. –Dijo mientras hacía el Kata.-Pero han venido varios luchadores a querer acabar conmigo desde hace un mes.

-¿No tendrá algo que ver con ese tipo rico?

-No me interesa, es divertido y tengo con qué entretenerme.

Mientras practicaban otro Kata un cuarto de hora mas tarde, la puerta del salón se abrió bruscamente dejando paso a un sujeto alto, musculoso y de aspecto de buscapleitos. Yusuke y Genkai se detuvieron un poco sorprendidos

-¡¡¡Genkai!!! –Gritó apuntándola con su dedo. -¡¡¡He venido a acabar con usted!!!

Con un gesto despectivo, la anciana dijo:

-Acaba con ese tonto, Yuske. Yo voy a preparar un poco de té. –Yusuke asintió mientras ella se marchaba hacia la otra habitación.

-¿Puedo preguntarle quién lo mandó? –La interrogó el chico.

-Tú eres el detective espiritual, no yo, tonto, haz lo que quieras. -Dijo ella mientras desaparecía por la puerta.

-Bien, grandote, dime ya quién te mandó a molestar a la bruja esta. –Ordenó Yusuke mientras se ponía en posición de ataque ante aquel sujeto.

Enfurecido, el luchador le gritó muy molesto.

-¡¡No tengo porqué responderte esa pregunta, mocoso!! ¡¡Ahora apártate de mi camino que tengo que acabar con una vieja!!

-¿Conque no me quieres responder, eh? Pues te haré hablar por la fuerza. –Y diciendo esto, Yusuke se le lanzó encima dispuesto a propinarle una paliza a su contrincante.

El pobre sujeto no pudo hacer nada en contra de los rápidos ataques de Yusuke, ni siquiera pudo tocarlo que ya se encontraba tirado en el suelo todo adolorido. El muchacho le tomó los dedos de la mano y comenzó a retorcérselos, provocándole un gran dolor.

-Dime quién te mandó. –Volvió a preguntar. –O si no tendrás que usar un garfio para comer.

-¡Está bien, te lo diré todo! –Gritó el pobre tipo y Yusuke aflojó la presión, pero no lo soltó. –En los barrios bajos, en los ámbitos de los luchadores mercenarios, corre la noticia que de aquel que logre matar a Genkai, recibirá una suma multimillonaria de un empresario reconocido.

-¿Sabes quién es?

-No, nadie lo sabe. Sólo se sabe que un empleado suyo entregará el dinero en un lugar indicado cuando se confirme la muerte de Genkai.

-¿Sabes por qué la quieren muerta?

-¡No! No lo sé. ¡Ahora suéltame antes de que te dé una paliza!

-¿A sí? –Sonrió Yusuke y entonces procedió a darle otra tunda al fortachón antes de dejarlo ir todo magullado. Cuando se hubo ido el sujeto, Yusuke permaneció parado en el salón, en silencio, pensando.

¿”Por qué diablos querrán muerta a la abuela?” –Pensó preocupado. –“¿Será para quedarse con este lugar?”.

-¡Yuske estúpido! –Llamó Genkai a gritos desde la otra habitación. -¡¿Por qué demoraste tanto?! ¡Eres un inútil! ¡Ven a tomar el té de una buena vez antes de que se enfríe!.

-¡No hace falta que me grite, abuela! –Gritó Yusuke muy enfadado y hachó a caminar furiosamente hacia el salón de té.

Mientras tanto, en el centro de la ciudad de Tokio, en un enorme salón lujoso de un altísimo rascacielos, el secretario del poderoso empresario Toshio Mori, le daba las últimas noticias a su jefe.

-Otros tres luchadores fueron derrotados por esa anciana, señor, y otro fue derrotado por su discípulo, Yuske Urameshi.

-¡Maldita sea! –Gritó enfadado el empresario mientras golpeaba con su puño la mesa. -¡Son unos inútiles!

-¿Y si secuestramos a su discípulo para obligar a esa mujer a entregarnos sus tierras? –Propuso el secretario.

-¡Eso es! –Festejó alegremente Mori. -¡Raptaremos a ese muchacho!

-No creo que sea conveniente. –Dijo Tanaka, quien se encontraba recostado en un diván. Los otros dos lo miraron un poco molestos.

-¿Por qué dices que no es conveniente? .-Quiso saber el empresario.

-Según tengo entendido, Yuske Urameshi es extremadamente fuerte y un excelente luchador. Él fue quien derrotó a Toguro en el Torneo Oscuro de las Artes Marciales.

-¡¿QUË?! –Exclamaron muy sorprendidos los otros dos.

-Entonces es imposible atraparlo. –Dijo Mori decepcionado.

-Así es. –Repuso Tanaka tranquilamente. –Ni siquiera yo podría con él.

Mori estaba sorprendido, pero como era un sujeto testarudo y lleno de recursos, se le ocurrió otra idea que ni siquiera el luchador más fuerte podría con ella.

-Ya sé lo que haremos. –Dijo, y los otros dos lo miraron con un renovado interés. –Sólo necesito mover mis influencias para lograrlo. –Sonrió malignamente.

Capítulo 4: En la Bancarrota

Después de una semana desde la visita de Yusuke, los luchadores dejaron de acosar a Genkai y desaparecieron como vinieron. La apacible vida de la anciana regresó una vez más para acompañarla. Pero comenzaron otros problemas para Genkai, problemas que no podía solucionarlos con golpes, sino con dinero.

Las deudas comenzaron a llegarle como un torrente una tras otra. Las facturas atrasadas de la luz, el cable, el agua, víveres, videojuegos y CDS de karaoke sin pagar, etc. Los saldos de las deudas eran altísimos y Genkai no podía pagarlos ni con todo su dinero ahorrado. Ella sabía que había alguien detrás de todas esas maniobras, sospechaba de quién se trataba, pero por el momento no podía hacer nada, salvo ir a amenazarlo para que se detuviera.

Por más que intentaba aclarar que ya había pagado sus deudas, los cobradores le decían que las computadoras no estaban equivocadas e intentaban cobrarle nuevamente las mismas las deudas, o si no, la amenazaban con quitarle todo.

Bastante contrariada, Genkai tubo que vender sus videojuegos, su querido karaoke y algunas antigüedades valiosas de su templo para poder pagar las enormes deudas que la agobiaban. Varias veces intentó encontrar a Mori, pero nunca daba con él, ya que parecía que se había marchado del país para evitar un doloroso encuentro con ella. Genkai no tenía el dinero como para ponerse a viajar por el mundo en su búsqueda.

No era la intención de Genkai pedirle ayuda a Yusuke o a sus amigos, no quería preocuparlos, ya sabría ella cómo arreglárselas. Lo que más le preocupaba era perder el templo, ya le habían dicho sus cobradores que si ella no podría pagar todo, le quitarían el templo para cobrarse de allí poniéndolo en subasta. Muy preocupada por ese temible final, la mujer se ideo muchas maneras de poder ganar algo de dinero. Haría cualquier cosa para poder conservar el templo para su futuro dueño: Yusuke Urameshi.

Pasó un poco más de un mes desde esos acontecimientos, un muchacho alto, de hermosos ojos verdes, bien parecido y pelirrojo, caminaba tranquilamente desde su colegio hasta su casa. Ya estaba llegando a ella cuando escuchó a su madre hablar, parecía estar conversando con alguien.

-Espero que deje esta ropa muy limpia, señora. –Oyó decir a su madre. –Yo misma la lavaría, pero tengo mucho trabajo que hacer.

-Oh, no se preocupe señora Minamino, soy una experta lavando la ropa. –Le contestó una voz femenina que le resultó bastante familiar a Kurama. Rápidamente el chico llegó hasta su casa casi corriendo, pero la lavandera ya se había marchado.

-Mamá. ¿Quién era la mujer de hace un momento? –Preguntó Kurama al entrar a su casa.

-¡Hola hijo! –Lo recibió ella muy sonriente. –Es la nueva lavandera. Ya ha venido antes a llevar la ropa para lavarla. Es muy buena, no deja ni una mancha.

Kurama permaneció en silencio, hubiera jurado haber escuchado la voz de la maestra Genkai.

En otro lugar de la ciudad de Tokio, por la noche, la hermana de Kuwabara, Shizuru, entraba apresuradamente a su casa. Inmediatamente subió a la habitación de su hermano, encontrándolo profundamente dormido en su escritorio con los auriculares puestos.

-¡Despierta Kazuma! –Le gritó ella mientras le daba un soberano cachetazo a su hermano tirándolo al suelo con silla y todo.

-¡¿Qué demonios te ocurre, hermana?! ¡¿Por qué me tratas así?! –Se molestó Kuwabara frotándose el cachete golpeado.

-¡Cállate y toma esto, tonto! –Shizuru le entregó un papel. Kuwabara lo tomó y vio que era propaganda.

-¿Y para qué quieres que vea propaganda de ropa interior femenina? –Dijo este sin ni siquiera leer el papel.

-¡¡Idiota!! –Gritó su hermana volviéndole a propinar otro golpazo. -¿Por qué diablos no lo lees?

Protestando, Kuwabara decidió leerlo. La propaganda resultaba ser de una maestra de artes marciales que ofrecía sus enseñanzas en algún lugar del bosque. Su precio era bastante accesible y la escritura del papel no era de imprenta, sino escrita a mano.

-Gracias, hermana –Dijo este devolviéndole el papel –pero tú sabes que no necesito estas cosas, yo ya sé pelear.

-¡No seas tonto! –Se molestó su hermana. -¿Acaso no sientes una energía espiritual de alguien conocido en él?

Sorprendido, Kuwabara le prestó una atención diferente al papel. Sus ojos comenzaron a abrirse desmesuradamente.

-¡Tienes razón! ¡Esta energía espiritual es de la maestra Genkai! ¿Qué diablos está pasando?

-No lo sé, pero creo que es algo muy serio.

Ambos hermanos se miraron con preocupación.

Al día siguiente, Yusuke se encontraba durmiendo en la terraza de su colegio, obviamente se había escapado otra vez de clases.

-¡¡Yuske!! –Keiko le gritó con todas sus fuerzas, estaba muy molesta por la actitud de su amigo.

Sorprendido por aquel terrible grito, Yusuke cayó de bruces al suelo desde la columna donde se encontraba.

-¿Qué diablos quieres, Keiko? ¡Deja ya de molestarme! –Dijo él muy enojado por semejante intromisión.

-Te he estado buscando por todas partes, tonto. Me he enterado de algo terrible sobre la maestra Genkai.

-¡¿Qué?! –Se sorprendió Yusuke. -¿De qué estás hablando?

-Kurama me dijo que ella es la encargada de lavar su ropa, y Kuwabara me dijo que ahora está enseñando artes marciales a cualquiera, ¡y yo la vi trabajando en un puesto de hamburguesas!

Yusuke se quedó totalmente petrificado por aquella asombrosa noticia. ¿Genkai trabajando? ¿Acaso el mundo se había vuelto loco? Algo malo debería estar pasando para que ella estuviera trabajando tanto.

-Vamos a reunirnos todos e iremos a verla. –Dijo al fin.

-¡¡Yuske!! –Se oyó la voz de Botán y la chica apareció corriendo escaleras arriba con un uniforme de colegiala. -¡Me enteré de algo muy extraño!

-¿Se trata de Genkai? –Dijo el muchacho.

-¿Cómo lo sabes? –Se sorprendió la chica.

-Keiko me lo acaba de decir.

-¿De que van a rematar el Templo de Genkai?

-¡¿Qué dijiste?! –Gritaron Yusuke y Keiko a la misma vez.

-¿Cómo es eso de que rematarán el templo? –Preguntó el muchacho muy preocupado.

-Resulta que Genkai tiene muchas deudas que no puede pagar, y por eso le quitarán el templo.

-¡Tenemos que ayudarla! –Dijo Keiko con decisión.

-¡Estoy de acuerdo contigo, Keiko. ¡Vamos al templo!

Genkai iba caminando por la plaza cargada con una enorme bolsa a su espalda, se la veía un poco pálida, delgada y cansada, miró hacia un banco y bostezó, así que decidió sentarse un rato para descansar. No estaba cansada por el ejercicio físico, eso era pan comido para ella, si no, estaba cansada por tener que darle mil vueltas al asunto de las deudas en su cabeza.

Desde la rama de un árbol muy alto, Hiei la miraba con preocupación.

Capítulo 5: Ayudando a la Maestra Genkai

Aquella tarde, Genkai se encontraba sentada en el pasillo de su templo, descansando. Tomaba tranquilamente té verde en su taza preferida mientras sacaba cálculos mentalmente para saber cuanto le faltaba para pagar todas sus deudas. Suspiró fastidiada. Odiaba tener que pensar en cuestiones monetarias, prefería pensar en las artes marciales, pero últimamente era algo que no se había dado el lujo de hacer. Le habían cortado la luz y el cable, cosa que no la preocupaban mucho, salvo que no podía jugar con sus videojuegos, cantar karaoke o ver alguna película de artes marciales, pero esas cosas ya no importaban porque las había vendido. Pero todo eso valía la pena por retener su templo un tiempo más antes de que encontrara al desgraciado de Mori para ajustar cuentas con él, ya que sospechaba que era el culpable de todo lo que le estaba pasando. ¿Pero por qué estaba tan empecinado en quitarle su templo? Algo sospechoso había en todo eso.

Cerró los ojos. Pensó. Más tarde iría a revisar sus archivos para ver si encontraba algo al respecto. De pronto, sintió la presencia de varias personas conocidas en el templo. Abrió los ojos y se encontró a todo el equipo Urameshi parado en frente suyo.

-¿Qué hacen ustedes aquí? –Les preguntó con una media sonrisa en su rostro.

-¡Vamos, abuela! –Exclamó Yusuke un poco fastidiado. –No se haga la tonta, ya sabemos lo que está pasando.

-¿A sí? –Volvió a sonreír despreocupadamente y tomó otro sorbo más de té. –Veo que las noticias vuelan rápido de boca en boca.

-Venimos a ayudarla. –Dijo Botán.

-Y a eliminar a ese infeliz de Mori. –Concluyó Hiei con un brillo especial en los ojos.

-Estoy plenamente de acuerdo con lo último. –Dijo la mujer jocosamente.

-¡Vamos, Genkai! ¡Hablamos en serio! –Protestó Yusuke una vez más.

-Yo también hablo en serio. -Le contestó su maestra cambiando a una expresión seria.

-Sabemos lo que ha estado haciendo para evitar el remate del templo, maestra Genkai. –Dijo Kurama con su acostumbrada calma. –Entre todos hemos decidido también trabajar para reunir el dinero necesario para pagar las deudas hasta que atrapemos al empresario Mori.

Genkai los miró con gratitud disimulada.

-Les estoy muy agradecida, pero no quería molestarlos con mis problemas.

-¡Pero maestra Genkai! –Exclamó Botán -¡Usted también es parte del equipo Urameshi! ¡Y como equipo tenemos que ayudarla!

-Está bien. –Asintió la maestra del ReikouHadouken. –Como ustedes quieran. Pero debo advertirles que por más que paguen las deudas, siempre salen otras que supuestamente no he pagado. Todo esto es una trampa bien maquinada por Mori.

-No se preocupe, abuela, nosotros nos encargaremos de todo. –Dijo Yusuke con actitud desafiadora. Genkai sólo sonrió en silencio.

Y así, Yusuke, Keiko, Botán, Kurama, Kuwabara, excepto Hiei, comenzaron a “trabajar” para ayudar a Genkai con sus deudas.

Yusuke decidió enseñar artes marciales a un grupo de niños, jóvenes y adultos, pero acostumbrado a su entrenamiento con Genkai y a sus apocalípticas peleas, Yusuke terminó hospitalizando a la mayoría de sus alumnos y varios lo amenazaron en comenzarle un juicio por daños y perjuicios, por lo tanto, Yusuke terminó repartiendo propaganda (volantes) de una tienda de pornografía a los transeúntes.

A Keiko no le fue tan mal cuando comenzó su trabajo como camarera en una confitería, hasta que un joven cliente quiso propasarse con ella y Keiko comenzó un verdadero alboroto de gritos y cachetazos y fue despedida de su trabajo porque aquel joven era el hijo del dueño de la confitería. Al final, Keiko se tubo que conformar haciendo la limpieza en la casa de su tía por unas cuantas monedas.

Botán se dedicó a adivinar la suerte a los transeúntes bajo una tienda improvisada en un callejón. Leía las líneas de las manos, tiraba las cartas del Tarot y veía el futuro en una bola de cristal. Botán hacía un excelente trabajo hasta que se enteraron de ella otros adivinadores e intentaron sacarla del negocio utilizando a mercenarios pagados que destrozaron su tienda y ahuyentaron sus clientes, por lo tanto, Botán tuvo que dedicarse a algo menos problemático: lavar platos en un restaurante.

Kurama tuvo más suerte que todos los demás, ya que como era muy bueno en la jardinería, se dedicó a vender sus plantas y flores en la plaza. Vendió bastante bien por varios días hasta que misteriosamente sus plantas comenzaron a marchitarse, luego descubrió que un demonio que le tenía rencor había sido el causante de aquello gracias a una plaga que había propagado en todo su jardín. Kurama supo entonces que le costaría bastante en recuperar sus plantas, por lo tanto comenzó a trabajar como vendedor en una tienda de ropa en dónde se hizo muy popular entre las mujeres.

El pobre Kuwabara, como no sabía hacer nada, se dedicó a muchísimas cosas para ganar dinero pero siempre terminó fracasando gracias a sus “pocas luces”. Casi fundió al dueño de una pastelería porque se comió todo un pedido, lo mismo pasó en una pizzería de donde también fue despedido. En un supermercado tiró todo un estante con vinos y otro estante de frascos de conserva. Al final se dedicó a repartir periódicos casa por casa, cosa que no le dejaba muchas ganancias y luego tubo que pagar con su poco dinero ganado todos los vidrios que rompió de las casas de sus clientes. Finalmente Kuwabara tomó otro trabajo como paseador de perros, que lamentablemente lo orinaban cada dos por tres.

La hermana de Kuwabara: Shizuru, cuando se enteró de los problemas de Genkai, decidió ayudar con la causa. Fue la que más suerte tuvo del grupo en conseguir un trabajo bien remunerado gracias a su intuición. Le iba muy bien en la venta de casas hasta que su jefe la descubrió fumando en el baño de empleados y la despidió porque en ese edificio estaba prohibido fumar. Luego, Shizuru no pudo encontrar un trabajo que le permitiera fumar mientras trabajaba, ya que no podía dominar su mal habito. Pero por fin pudo trabajar como vendedora de una marca de cigarrillos.

Mientras tanto, Genkai continuaba con su atareada vida para conseguir dinero.

Nadie sabía a lo que estaba dedicado Hiei, pues nadie lo había visto desde la primera reunión en el templo. Todos supusieron que se había dedicado en encontrar a Mori o directamente a hacer nada al respecto.

Luego de un mes bastante fatigoso, todos los “trabajadores” regresaron al Templo de Genkai a comentar sus desventuras monetarias. Todo el equipo Urameshi estaba bastante deprimido por sus fracasos en sus empleos, entre todos apenas había reunido dinero como para pagar unas cuantas deudas.

-Ahora ya saben lo duro que es la vida de un trabajador. –Les dijo Genkai. –Les aconsejo que disfruten sus vidas de estudiante antes de que termine.

-¡Vamos, abuela! –Protestó su discípulo -¡No estamos de humor como para escuchar sermones!

-Yo creo que tiene razón. –Asintió Kuwabara.

-Prefiero trabajar para el Señor Koenma. –Agregó Botán.

-Y yo de detective espiritual. –Dijo Yusuke con un suspiro.

-¿Y de eso piensas vivir cuando nos casemos? –Preguntó muy molesta Keiko sin darse cuenta de lo que decía, pero apenas terminó de decirlo, se tapó la boca muy sonrojada y Puu que estaba en sus brazos comenzó a brincar de alegría..

-¡¿CUÁNDO NOS CASEMOS?! –Gritó Yusuke muy asustado, sorprendido y enojado.

-¡Vaya, vaya! ¡No me lo esperaba! –Se burló Kuwabara. -¿Me vas a invitar a tu boda, Urameshi?

-¡¡Cállate tonto!! –Gritó el aludido muy colorado y se lanzó encima de su amigo para propinarle una feroz paliza.

-¡Qué lindo! ¡Habrá casamiento! –Festejó alegremente Botán. Luego le dio un codazo amistoso a Keiko.

-¿Te lo tenías bien guardado, eh? –Dijo guiñándole un ojo pícaramente.

-¡No digas tonterías, Botán! –Exclamó la chica bastante molesta y sonrojada. -¡Nada de eso es cierto!

-No me lo esperaba tan pronto. –Comentó Shizuru lanzando tranquilamente una bocanada de humo por la boca.

-¡Ya cállense! –Pidió Keiko enojada, pero no pudo detener las burlas de sus amigas.

Genkai y Kurama los miraban muy divertidos sin pronunciar ninguna burla, ya que sabían que las bromas de Kuwabara, Botán y Shizuru era suficiente para enfurecer a aquellos dos que todavía no admitían su profético futuro.

-Lo lamentable es que no hemos podido solucionar este problema. –Comentó Kurama bastante preocupado. Genkai lo miró y todos los demás detuvieron su alboroto para permanecer en silencio, preocupados.

-Veo que todos son unos perdedores. –Se escuchó la voz de Hiei. Todos dirigieron sus miradas hacia la puerta del templo, y allí estaba Hiei orgullosamente parado al lado de la tímida Yukina.

-¡¡Yukina!! –Exclamó Kuwabara levantándose del suelo en donde Yusuke lo había tirado, su cara estaba toda llena de moretones por los golpes de su amigo. -¿Qué haces con ese enano?

Hiei le clavó una fría mirada a Kuwabara, advirtiéndole que cuidara sus palabras.

-Hola, Kazuma. –Saludó la pequeña hada. –Hiei me contó lo que le pasaba a la maestra Genkai y quise ayudar.

-¡Oh! ¡Pero que dulce y buena samaritana! –Exclamó Kuwabara maravillado yendo inmediatamente al lado de su amada.

-¡Eso es genial, Yukina! –Exclamó felizmente Botán. -¿Y cómo lo harás?

-Ya lo hizo. –Dijo Hiei mostrando un enorme fajo de dinero. –Aquí hay 1.000.000 de dólares.

Capítulo 6: Genkai Pierde su Templo

Todos miraron atónitos la enorme cantidad de dinero que le entregaba Hiei a la maestra Genkai. Ni siquiera ellos habían podido reunir siquiera los Yenes suficientes como para conseguir 500 dólares.

-¡No me digas que los robaste, Hiei! –Exclamó Yusuke sorprendido.

-No creo que hayas trabajado para conseguirlo, ¿no? –Aventuró Kuwabara con sospecha.

-Pensé que habías ido por Mori. –Dijo Kurama.

-No pude encontrarlo, lo busqué por todas partes, el infeliz está muy bien escondido. Supongo que esperando el momento para actuar. –Le contestó Hiei.

-Supongo que se habrá informado de nosotros, eso quiere decir que algo quiere de este lugar. –Sugirió Kurama pensativo.

-¿Cómo pueden estar seguros de que es él el culpable de todo esto? –Preguntó Keiko.

-Sólo son sospechas, querida –Le contestó Genkai. –Pero justamente mis problemas comenzaron cuando rechacé la oferta de Mori.

-¿Y se puede saber de dónde conseguiste todo ese dinero, Hiei? –Preguntó Shizuru con total calma.

-Yukina me ayudó con una piedra Shirue. –Contestó el pequeño guerrero para sorpresa de todos. –La vendí en el mercado negro.

-¡¡No me digas que hiciste llorar a mi querida Yukina!! –Protestó Kuwabara abalanzándose en contra de Hiei amenazándolo con un puño en alto. -¡¡Ya verás, te daré una paliza!!

-¿Tú me darás una paliza? Pero qué divertido suena eso. –Comentó el muchacho sonriendo despectivamente.

-¡¿Qué dijiste, gusano?!

Pero antes de que Kuwabara estuviera al lado de Hiei, Yukina lo detuvo poniendo delicadamente su pequeña mano sobre el fuerte brazo del muchacho.

-Por favor, Kazuma, lo hice por la maestra Genkai. Él no me obligó a nada, sólo me sugirió la idea.

Yusuke se rió y dijo:

-Vaya, vaya. Aunque Hiei se hace el indiferente, siempre se preocupa por los que están en problemas.

-¡¡Cállate imbécil!! –Gritó enfurecido el aludido viéndose al descubierto.

-¿Ves como tengo razón? –Se burló Yusuke.

Antes de que Hiei sacara su espada para rebanar a su amigo, la maestra Genkai se puso en medio y detuvo a ambos.

-Ya basta ustedes dos, vamos a la impositiva a pagar las deudas del templo de una vez.

Cuando todo el grupo se dirigía hacia la salida del templo, Genkai se quedó atrás para hablar disimuladamente con Hiei.

-Gracias por ayudarme, Hiei. No sabes lo que esto significa para mí. –Dijo ella tan sinceramente que sorprendió al muchacho.

Hiei se puso un poco nervioso y carraspeó antes de contestar haciéndose el indiferente.

-Yo sé lo que significa para usted. –Y se marchó detrás de los demás. Genkai sonrió.

Llegaron al edificio del fisco y entraron en él, Genkai iba al frente de todo el equipo Urameshi, todos estaban muy confiados en ganarle a Mori en su propio juego, entraron a la oficina con mucha seguridad.

-Aquí tiene todo lo que le debo. –Dijo la mujer extendiendo la cantidad pedida a la sorprendida empleada.

La muchacha recibió el dinero y procedió a cancelar las deudas por medio de la computadora, luego de unos diez minutos, la joven le sonrió a Genkai diciéndole:

-Ya está señora Genkai, ahora no debe una sola cuenta.

-¡¡GENIAL!! –Festejaron todos los del equipo Urameshi, excepto Genkai y Hiei que sólo se limitaron a sonreír.

Cuando ya estuvieron afuera del edificio, todos respiraron aliviados.

-¿Qué les parece si vamos a comer pizza para festejar? –Sugirió la sonriente Botán.

-¡Vamos! –Exclamó Keiko hablando por todos.

-Yo pago. –Sugirió Genkai ante el aplauso del grupo. La mujer miró hacia Hiei –Si es que Hiei me lo permite.

-El dinero es tuyo, anciana, haz lo que quieras con él. –Contestó el aludido con indiferencia.

Aquella tarde la pasaron muy bien todos juntos, se divirtieron y hablaron de todo un poco. Entre Yusuke, Kuwabara y Hiei hubieron las acostumbradas peleas, y Keiko, Shizuru y Kurama trataron de detenerlos, cosa que era casi imposible. Botán, Yukina y Genkai charlaban animadamente.

Al anochecer, todos acompañaron a la maestra Genkai a su templo y se despidieron de ella para luego marcharse a sus casas, pero Yusuke se quedó un momento con ella para conversar.

-Ahora tendremos que dedicarnos a buscar a ese empresario. –Dijo Yusuke.

-Creo que Koenma podría ayudarnos con eso. –Replicó Genkai, y luego miró al muchacho a los ojos. –Pero lo importante es que no me quitaron el templo y podré entregártelo algún día.

-Estuve pensando en eso, Genkai. –La mirada del muchacho se tornó triste. –El día que yo reciba este templo... –Le dolía sugerirlo. -... usted..., estará muerta, ¿verdad?

Genkai asintió con la cabeza, tranquilamente, aceptando su destino.

-Así es, Yuske.

-¡Entonces no lo quiero! –Gritó el joven bastante molesto sorprendiendo a la maestra del ReikouHadouken. -¡No quiero este maldito templo si eso significa que usted estará muerta!

-¡No seas tonto, Yuske! –Exclamó la mujer también enojada. -¡Es lo único que puedo dejarte aparte de mis enseñanzas!

-¡Pero yo no quiero que usted se muera otra vez! –Contestó tozudamente.

-¡Estúpido! ¡No digas tonterías! ¡Debes aceptar que moriré algún día, yo no estaré a tu lado para siempre y debes entenderlo de una vez! –Se tranquilizó y miró a su discípulo y notó que sus ojos estaban llenos de lágrimas. Genkai se compadeció de él, después de todo sólo era un niño de 14 años. La mujer puso su mano en el brazo de Yusuke.

-Yuske, -dijo –nada dura para siempre, todo cambia, todo tiene un comienzo y un fin. Debes entender que tanto la vejez y la muerte son totalmente naturales, no tiene nada de malo.

-¡¡NO!! –Gritó el muchacho apartándose enfurecido -¡¡No quiero estar solo y no quiero que usted se muera!!

Y luego de decir esto, Yusuke salió corriendo hacia el bosque, desapareciendo en él. Genkai se quedó parada en donde estaba, preocupada y triste a la vez.

-Yuske... -Murmuró. -¿Cómo puedes aferrarte tanto a la gente? Me preocupa lo que harás el día en que Keiko tenga que morir...

Yusuke había llegado muy tarde a su casa aquella noche, encontró a su joven madre dormida por la borrachera en el comedor y se fue a dormir para olvidar los pensamientos que lo turbaban. Su sueño fue tan profundo que se pasó la hora de levantarse para ir al colegio, cuando despertó aquella mañana, descubrió que era muy tarde ya y decidió quedarse en su casa.

Yusuke estaba viendo un programa de animé cuando alguien tocó el timbre varias veces compulsivamente, refunfuñando, el chico fue a abrir la puerta para darse con una molesta y preocupada Keiko con su inseparable Puu en brazos.

-¡¡Yuske!! ¡¿Por qué no fuiste al colegio?!

-¡No me molestes, Keiko!

-¡¡Tonto!! ¡Kurama nos estaba esperando junto con Hiei afuera del colegio cuando tocó el timbre de salida!

-¿Y qué? Eso no es raro. –Protestó el muchacho fastidiado por los gritos de su amiga.

-¡¡Nos dijeron que remataron el templo de Genkai esta mañana!!

Yusuke se quedó mudo por unos momentos debido a la impresión de aquella terrible noticia.

-Eso... no puede ser posible... –Murmuró incrédulo.

SEGUNDA PARTE: UNA HUÉSPED EN LA CASA DE YUSUKE

Capítulo 7: Un Plan de Ataque

Yusuke y Keiko llegaron al templo de Genkai para confirmar por ellos mismos la terrible noticia. Entonces se encontraron a Kurama, Hiei, Kuwabara y Botán al comienzo de las largas escaleras.

-¿Es cierto que remataron el templo? –Preguntó Yusuke cuando llegó junto a ellos.

-Así es. –Confirmó seriamente Kurama, sus ojos verdes brillaban de furia. –Mori compró el templo.

-¡Pero pagamos todo!

-¡Ha! –Se rió Hiei despectivamente. –Como si eso pudiera hacer algo contra la corrupción de un maldito millonario.

-¿Por qué no fuiste a clases, Urameshi? –Le reprochó Kuwabara. -¡Te estábamos esperando!

-Me quedé dormido. Mi mamá no me despertó.

-¡Ay! –Se burló su amigo poniendo cara de tonto. –Me despierta mi mamita, aún soy un bebito.

-¡Y tú de qué te burlas si a ti te despierta tu hermana, bebito! –Corrigió Yusuke enfurecido. Entonces, ambos muchachos se prepararon para pelear y vengar sus orgullos heridos..

-¡Miren! ¡La maestra Genkai! –Exclamó Botán señalando hacia las escaleras y dando por terminada la pelea entre Yusuke y Kuwabara.

Entonces todos volvieron su vista hacia las escaleras y vieron a la maestra Genkai bajar por ellas lentamente con los brazos cruzados. Parecía estar bastante tranquila a pesar de lo que estaba pasando.

-¡No puedo creerlo! –Exclamó Yusuke cuando ella llegó hasta donde se encontraban todos. -¿Qué haremos ahora?

-Esperar. –Respondió Genkai tranquilamente.

-¿Esperar? ¿Y para qué diablos vamos a esperar?

-¡No te desesperes, tonto! –Le reprendió. Luego carraspeó y continuó:

-Con Mori en el templo, lo vigilaremos y sabremos qué es lo que está buscando.

-¡Tiene razón! –Festejó Botán. -¡Excelente idea, maestra Genkai!

-Yo podría hacer ese trabajo. –Se ofreció Hiei y la anciana asintió con la cabeza.

-¿Y cómo vamos a recuperar el templo? –Preguntó una Botán muy afligida.

La chica había preguntado algo que todos querían saber, suponían que la maestra Genkai también tuviera un plan para aquel problema. El equipo Urameshi volvió su mirada hacia Genkai y esperaron ansiosos la respuesta, que la anciana maestra se tomó su tiempo en contestar.

-¡Vamos, abuela! –Protestó Yusuke con su habitual impaciencia. -¡Hable de una vez!

-¡Cállate, tonto! –Lo reprendió la mujer. -¡Yo hablo cuando quiero! ¡Ya te dije que aprendas a tener paciencia! ¿Acaso eres tan cabeza dura para que no lo puedas aprender?

-Maldita sea. –Murmuró el aludido y se cruzó de brazos.

Todos fijaron su atención nuevamente en la anciana, y al fin esta respondió.

-No tengo la menor idea.

Los jóvenes cayeron de golpe al suelo, pillados por sorpresa por la inesperada respuesta.

-¡¿Y para eso nos hizo esperar?! –Protestó Kuwabara. Por toda respuesta, Genkai alzó los hombros con despreocupación.

-Ya habrá una solución. –Dijo al fin.

-Existe una manera de solucionar esto de una vez. –Sugirió Hiei.

-¿Y cuál? –Preguntó Yusuke.

-Asesinando a Mori y sus secuaces. –Todos se le quedaron mirando, sorprendidos.

-Pero Hiei, no puedes andar matando gente así nada mas en el mundo de los humanos. –Le advirtió su amigo Kurama con total tranquilidad. –Serías perseguido como un criminal por el Mundo Espiritual.

-¡Bah! –Protestó Hiei. –Al final no se puede hacer nada en este lugar. Ustedes me dan lástima.

-Pero si Genkai se queda ahora sin el templo. ¿En dónde vivirá? –Preguntó muy afligida Botán.

-Fácil. –Respondió Kuwabara. –En casa de Yusuke.

-¡¿QUË?! –Gritó el muchacho sorprendido. -¡¿Y por qué diablos dices eso, Kuwabara?!

-Porque ella te hospedó en su casa por varios meses cuando te entrenaba.

-Tiene razón. –Asintió Kurama sonriente.

-Ellos tienen la razón, Yuske, así que no te niegues ¿eh? –Lo regañó Keiko.

Yusuke no dijo nada, sabía que no podía negarle a su maestra vivir en su casa. ¡Pero qué difícil sería vivir con ella!

-Bueno, entonces está todo dicho. –Siguió Kurama. –Creo que lo mejor que deberíamos hacer es irnos de aquí, ya no hay nada que hacer.

-¿Mori no está aquí, abuela? –Preguntó Yusuke.

-No seas tonto Yuske. –Le respondió ella. -¿Cómo crees que él estará personalmente en un lugar en dónde podría correr peligro? Su secretario fue quien hizo la compra.

-Cobarde. –Murmuró Hiei.

-Vámonos entonces. –Ordenó Genkai.

Pero cuando todos se disponían a marcharse de mala gana, la voz de un hombre joven los detuvo.

-¿Ya se van tan pronto?

Se dieron vuelta y se llevaron una sorpresa al encontrarse con el secretario del empresario.

-Pensé que se quedarían más tiempo. –Siguió en tono burlón.

-Maldito. –Dijo Hiei dando un paso hacia el joven con intenciones de acabar con él, pero Kurama lo detuvo.

-No lo hagas, Hiei, él no vale la pena. –Le dijo su amigo. Refunfuñando, Hiei se quedó quieto.

Todo el grupo miraba al secretario con una ira contenida y los puños cerrados fuertemente. Impotentes.

-Como verán, mi jefe se quedó al fin con este lugar y jamás podrán recuperarlo.

-¡Eso ya lo veremos, desgraciado! ¡Recuperaremos el templo! –Le contestó Yusuke muy enojado.

-No lo creo. –Sonrió –Dudo mucho que puedan hacer algo sin dinero.

-No todo se consigue con dinero. –Replicó Genkai.

Io fijó su vista directamente a la anciana, desafiándola.

-Entonces dime cómo mi jefe consiguió este templo, señora Genkai.

Genkai se mordió los labios, derrotada. Yusuke y los demás se enfurecieron.

-Eres un maldito. –Dijo Yusuke.

-Vámonos ya de aquí. -dijo Genkai tomando a Yusuke del brazo para obligarlo a que la siguiera. Como todos estaban muy nerviosos e irritables, la mujer quería evitar una desgracia.

-Eso es. –Dijo burlonamente Io. –Váyanse, ya no tienen nada que hacer en este lugar.

Miró a Genkai.

-Salvo usted, anciana. –Sus ojos brillaron maliciosos. –Usted tiene que ir a mendigar.

Enfurecidos por aquel insulto, Yusuke, Kuwabara y Hiei se lanzaron en contra del sujeto, con intenciones de darle una buena tunda.

-¡¡ALTO!! –Les gritó Genkai. -¡¡Les dije que nos fuéramos de aquí!!

Los tres muchachos se detuvieron de mala gana a sólo unos centímetros del secretario, que extrañamente no les demostró ningún miedo, cosa que a Genaki, Kurama y Hiei les llamó muchísimo la atención. Entonces, el joven se fue tranquilamente hacia el interior del templo.

Muy molestos e impotentes, el equipo Urameshi se decidió a dejar que se salieran con la suya por el momento. Cuando todos se encaminaron hacia el camino que iba hacia la ciudad arrastrando de mala gana los pies por aquella derrota, Yusuke, que iba caminando entre ellos, se detuvo al no ver a Genkai por ningún lado, preocupado entonces se giró hacia atrás y la vio. Genkai se había quedado parada mirando hacia su templo, con una expresión que parecía ser de tristeza en su rostro, entonces a Yusuke se le rompió el corazón.

-Le prometo que recuperará su templo, maestra Genkai. –Dijo Yusuke cuando llegó a su lado.

Genkai lo miró con una sonrisa sincera en sus labios.

-Gracias, Yuske.

Entonces Yusuke le ofreció su brazo, sonriéndole también.

-Vámonos a casa, Genkai. –Dijo.

-Eres un tonto. –Le dijo ella dándole un golpe en el hombro rechazando la caballerosidad de su alumno. Feliz, Puu voló hasta la cabeza de Yusuke, a quien no le agradó mucho la idea de tenerlo en la cabeza.

Y luego, los tres se fueron detrás del grupo de amigos, caminando uno al lado del otro (y uno encima del otro). Yusuke y Genkai sabían por experiencia que se llevarían por los pelos, pero intentarían llevarse bien por lo menos hasta que lograran solucionar el problema que los aquejaba.

Capítulo 8: Viviendo Juntos

Al marcharse del templo, Genkai se había llevado unas pocas cosas personales, algo de ropa, un Game Boy, los regalos que le dieron los chicos para su cumpleaños, unos libros, etc.

Aquella noche, cuando la madre de Yusuke llegó a la casa extrañamente sobria, su hijo le presentó a su maestra y le dijo que ella pasaría algunos días con ellos hasta que los fumigadores terminaran de limpiar el templo de bichos. Al escuchar esa pequeña mentira, Genkai apenas pudo reprimir una risita.

-¡Por supuesto que puede quedarse aquí todo el tiempo que considere necesario, maestra Genkai! –Propuso jocosamente Atsuko Urameshi. –Gracias a usted mi hijo ya no es un rufián, dejó de fumar, beber y está de muy buena forma.

-¡Bah! –La anciana le restó importancia a su propio mérito. –Realmente fue Yusuke quien hizo todo el esfuerzo por cambiar. Es un buen chico.

-Eso es cierto. –Asintió la madre. –Tiene un buen corazón.

-¡Ya basta de decir tonterías! –Se quejó el muchacho bastante colorado por la vergüenza de escuchar aquellas palabras.

-¡¡No seas irrespetuoso, Yuske!! –Le gritó su madre dándole un buen coscorrón en la cabeza. El muchacho maldijo en su mente su mala suerte con las mujeres. ¡Siempre terminaban golpeándolo!

Mas tarde, Yusuke, su madre y Genkai cenaron un Sukiyaki muy sabroso, mientras comían, las dos mujeres conversaron un rato sobre su tema favorito: Yusuke.

-¿Conoce a Keiko, maestra Genkai?

Yusuke se puso a la defensiva al escuchar el nombre de su amiga.

-Claro que la conozco, es una chica muy buena, habilidosa y bonita.

-Y además tiene un carácter muy fuerte, ¡es la esposa ideal para mi hijo! ¡lo va a tener bajo el pie! –La joven madre rompió a carcajadas.

-¡Mamá! –protestó el chico.

-Estoy de acuerdo, es la única forma de que encuentre a alguien con quien lo mantenga por buen camino. –Agregó Genkai tomando tranquilamente su Sake.

-¿Usted también? –Se molestó el agredido.

Luego de terminar la cena y dejar de molestar a Yusuke, la anciana se dispuso a levantar la mesa.

-¿Qué está haciendo? –Preguntó Atsuko.

-Voy a lavar los platos, querida. -Respondió la mujer –Es lo menos que puedo hacer por su hospitalidad.

-¡De ninguna manera! –Negó la madre de Yusuke –Usted es mi huésped de honor y no tiene por qué estar haciendo los quehaceres. ¡Yuske lavará los platos!

-¡¿QUË?! –Se sorprendió el muchacho al verse señalado por su madre. -¿Y yo por qué tengo que ponerme a hacer eso? ¡Es trabajo de mujeres!

-¿A si? –Dijeron al unísono ambas mujeres bastante molestas por el machismo de Yusuke.

Minutos después, Yusuke se encontraba maldiciendo su suerte lavando los platos con dos chichones en la cabeza. Al rato, Genkai se acercó al muchacho.

-¿Qué pasa, tonto? –Se burló -¿Unos simples platos te están dando trabajo? ¡Quién diría que tú peleaste contra Toguro!

-¡Ya basta de molestarme! –Se quejó el chico.

Con total frescura y tranquilidad, Genkai le respondió:

-Demuéstrame que no eres un inútil Yuske, y que no dejarás derrotar por unos cuantos platos sucios.

-No tengo porqué hacer esto. –Respondió el chico desafiante.-Son las mujeres quienes tienen que hacer estas cosas.

-¿Eso es lo que crees? –Genkai se puso seria –Pues tienes razón. Yuske.

Yusuke se quedó sorprendido por aquella respuesta, había esperado que ella se negara y lo golpeara por machista.

-Las mujeres hacen esas cosas porque ustedes son tan tontos que no pueden hacerlo por sí mismos.

-¡Pero el hombre trabaja, por eso no hace esas cosas!

-¿Te has puesto a pensar, Yuske, que la mujer ‘trabaja’ sirviéndole a toda la familia desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta por la noche durante toda su vida? Una ayudita de vez en cuando por parte de un amigo, un hermano, un hijo, o de un esposo sería muy bien recibida.

-Eso es muy feminista. –Respondió el muchacho después de unos momentos de reflexión.

-Lo sé. –Respondió Genkai alzando los hombros con indiferencia. –Cada quien le da por donde más le conviene, ¿no te parece? Pero si una mujer puede aprender a hacer las cosas que hace un hombre, ¿por qué tú no puedes aprender a hacer una cosa tan sencilla como lavar los platos? A tu madre la haría