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(Capitulo 3)
Apenas creía lo que estaba viendo. Su mejor
amiga, lo que era todo para él estaba siendo
besada por su peor enemigo y rival.
- ¿Tea?- la chica que estaba abrazando a Kaiba
se sobre saltó enseguida y se apartó
bruscamente del chico, mientras este sonreía
al ver la cara que ponía su rival.
- ¡Yugi! ¿Qué haces aquí?-
preguntó Tea poniéndose un poco pálida
- lo mismo quiero saber- respondió el chico
sintiendo un nudo en la garganta
- vaya, Yugi, creo que por fin nos encontraste,-
dijo Kaiba con voz triunfante, como si fuera un momento
que hubiera estado esperando toda su vida- ya me estaba
preguntando cuanto tiempo tendría que pasar
antes de que nos descubrieras
- calla Seto, déjame arreglar esto- decía
Tea
- no, es hora de que Yugi se de cuenta de que lo
vale
- ¿qué quieres decir?- pregunto el
chico con la voz quebrada
- ¿qué quiero decir?- repitió
Kaiba rompiendo en carcajadas-tan sólo mírate,
no puedes creer que ella este conmigo y no contigo
- Seto por favor
- acepta las cosas como son Yugi, no vales nada,
sólo eres el rey de los bufones, si fueras
mas de lo que en verdad quieres aparentar ella estaría
contigo y no conmigo. ¿Cómo es posible
que no te dieras cuenta de que ella y yo salíamos?
- ¡Ya cállate Kaiba!- gritó el
chico sin poder contenerse, apretó fuertemente
los puños y cayo de rodillas
- eso es, arrástrate como el gusano que eres,
y más te vale aceptar que no vales nada en
ningún lado- volvió a reír
- no lo escuches Yugi- dijo Tea- yo puedo explicarte
todo- le tendió la mano para ayudarlo a pararse;
pero este la rechazó mientras algunas gotas
mojaban la tierra
- la verdad es que pensé que me iba a compadecer
de tu dolor, pero viéndote tan destrozado,
tan pobre, tan humillado, nada más me importa,
creo que la espera valió la pena. Vamos siente
miserable, recupera tu lugar como el parásito
que eres
- ya basta Seto Kaiba- dijo Neidy, su expresión
era muy diferente a la que había mostrado siempre;
y a simple vista podía verse que estaba muy
enfadada
- ¿quién eres tú?
- puedes llamarme Neidy Minzu- dijo con mismo tono
frío de antes, se inclinó para ver a
su amigo- vamos Yugi, no vale la pena seguir aquí,
ya viste la respuesta que querías, es hora
de irnos
- ¿irse? Pero si apenas estábamos comenzando,
¿no quieres oír como empezamos a salir?
- Seto por favor, no hagas las cosas más horribles
- ¿horribles dices?- preguntó riendo
Kaiba- pero si yo me estoy divirtiendo mucho. Verás
Yugi, un día me encontré a Tea en mi
tienda de juegos, no tienes idea de lo hermosa que
se veía
# Flash Back #
* estaba consultando las gráficas de venta
de mi nuevo invento, cuando vi a tu amiga por una
de las pantallas de mis televisores, cerré
mi computadora y bajé a ver porque ella estaba
aquí, pensé encontrarte contigo aquí;
pero estaba sola
- valla, valla, ¿qué tenemos aquí?
- Seto Kaiba- dijo ella sorprendida
- ¿te sorprende verme en mi propia tienda
de juegos?
- no-
- ¿se te perdió algo?
- no
- ¿entonces? ¿Qué haces aquí?
- pensé que este era un lugar publico, ¿acaso
por ser amiga de Yugi no tengo permitido entrar en
esta tienda?- respondió ofendida
- no dije tal cosa
- entonces fuera de mi camino Kaiba- dijo molesta
y continuando su camino. Sin embargo no pude resistir
las ganas de saber que hacia ella aquí, la
seguí con mis cámaras por cada piso
y rincón de la tienda sin darme cuenta de que
ya me gustaba, al final decidí bajar y seguirla
personalmente. Me escondí tras los estantes
y algunos juegos, la vi buscar cartas y mirar duelos
en vivo, incluso bailó en un video juego. Cuando
ella se iba nos topamos a la salida, aunque yo planee
que eso pasara
- ¿ya te vas?
- si- respondió con frialdad
- ¿encontraste lo que buscabas?
- si, con permiso- caminó a un lado de mi
pero la detuve
- ¿te vas?
- te dije que sí- me respondió nerviosa
- ¿me temes?
- ¿por qué abría de temerte?
Sólo eres un niño rico y presumido
- ¿esa es la opinión que tienes de
mi?
- ¿cuál otra debería tener?
- no lo sé, dímelo tú- me acercaba
cada vez más a ella
- ya me tengo que ir
- ¿entonces si me temes?
- claro que no Kaiba; pero es tarde
- ¿tarde para qué?
- para regresar a mi casa
- ¿ya quieres irte?- estábamos tan
cerca..
- no
es decir
- yo sé lo que quieres decir
- al final
no pudo resistirse y nos besamos*
- desde entonces tu amiga y yo hemos estado saliendo,
en secreto claro para que tú no supieras
- ¿por qué?- preguntó todavía
llorando Yugi
- no seas torpe, ¿acaso pensaste que una chica
como ella iba a fijarse en tan poca cosa como tú?,
mírate Yugi, no eres nada, eres un simple perdedor,
si ganaste todos esos duelos fue porque tu amigo el
faraón estaba contigo; pero tú no ganaste
ni un duelo, no eres nada, ni siquiera Tea te considero
como su amigo para decirte que salía conmigo
y tu no digas nada porque es cierto, - añadió
mirando a su novia que estaba por decir algo- así
que lo siento por ti; pero no eres más que
escoria
- ¡Cállate Seto Kaiba!- gritó
Neidy todavía más furiosa mientras oía
a su amigo sollozar- no tienes derecho a tratarlo
así, él vale mucho más que tú
- es tan patético que incluso necesita a una
mujer que lo defienda
- Yugi, por favor, levántate, no escuches
a Kaiba, anda vamos fuera de aquí- la chica
trató de ayudar al joven a levantarse pero
no quería, seguía de rodillas,- ¡levántate
ya! No le demuestres debilidad a este presumido, recuerda
que en tu interior esta el espíritu de un gran
faraón. el chico pareció reaccionar,
no sabia como ella estaba conciente de la existencia
de Yami; pero ahora no importaba, se puso de pie y
con ayuda de Neidy se fue por el lado contrario del
camino por el que habían llegado. Caminaron
un tramo muy estrecho y llegaron a otra fuente, Yugi
se sentó en una de las bancas con la cabeza
agachada, la chica se sentó a su lado
- Kaiba tiene razón- decía con la mirada
nublada
- no Yugi, Kaiba es un tonto, no sabe lo que dice,
sólo esta ardido contigo- dijo ella de nuevo
con la voz diferente
- soy un perdedor- volvió a repetir
- no lo eres, Yugi, mírame- Neidy levantó
el rostro del chico- no eres nada de lo que Kaiba
te dijo- en ese momento Yugi se dio cuenta de que
Neidy estaba diferente, seguía teniendo el
cabello rojo pero ahora era más corto, hasta
los hombros y quebrado, la frente la tenia descubierta
sin el fleco que la caracterizaba, sus ojos eran mas
rasgados y era mucho más hermosa; pero lo que
más noto Yugi fue lo que tenia en la frente
donde antes había estado su fleco, era lo que
parecía una tiara con una pequeña joya
de color esmeralda
- tú
- entonces en su interior sintió
una intranquilidad mayor, algo que Yami había
estado presintiendo, miró fijamente a la chica
y un rayo lo iluminó, en un instante se convirtió
en el faraón- ¡Tú!- exclamó
él levantándose- no puedes ser tú
-
la chica contempló a Yami sonriente, se levantó
también lo miró fijamente sin dejar
de sonreír- ¿acaso tú eres
?
- ha pasado mucho tiempo mi querido Atem- respondió
la chica con voz más dulce y los ojos brillosos
- Nefert murmuró atónito
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