| Maldición, tiré
un manotazo al reloj despertador, el cual salió
volando del buró, cuando cayó al suelo
ceso al fin el molesto ruido que hacía, era el
tercero que rompían en el mes. Me revolví
entre las sábanas sabiendo que me tenía
que levantar. Abrí los ojos, no era mi cómoda
habitación en China, la cual acababa de abandonar,
era un cuarto en un departamento en Japón. Claro
había vuelto a este país desde que mi
familia se vio en vuelta en asuntos de venganza. Todo
a causa de mi padre. Mis cuatro hermanas habían
salido antes que yo a distintas partes del mundo, madre
había muerto hace un mes a causa de envenenamiento;
fue entonces que, ante las miradas acusadoras de sus
hijos, padre se dio cuenta de que había cometido
un error. Nos pidió disculpas, bastante indiferentes,
y nos envió lejos de casa para no vernos.
Yo vine a Japón por que ya había estado
aquí, aunque ahora venía completamente
solo. Ya no era aquél niño de 10 años
que vino por primera vez a capturar las cartas clow,
sino que era un joven de 16 años que había
vivido ya un poco de todo. Mis memorias están
llenas de recuerdos amargos, solo algunos de la infancia
son agradables pero solo uno ha sido alimentado a
través de los años con la esperanza
de volverla a ver, me refiero al recuerdo que me muestra
la imagen de Sakura, sin embargo, supongo, ella ya
me debió haber olvidado, yo no pude. Estuve
encerrado todo este tiempo en un internado de varones,
escuchando a través de los muros que China
había caído en el deterioro, había
vuelto años atrás, a la caza salieron
las infames tríadas y las familias influyentes
que solucionan todo con la muerte. Mi madre temerosa
me sacó del internado inmediatamente, a sabiendas
de los negocios de padre. Le dio asiló a un
amigo mío, con el cual en ese tiempo mantenía
un romance, si así se le puede llamar, era
un hombre pero que más daba. Solo era una forma
de no estar solo y de sentir aquello que no podíamos
de una forma normal. Su nombre, no lo diré,
por respeto a su memoria, murió a causa de
las drogas, claro que las vi, siempre tentándome,
pero mejor opte por el tabaco. Me vi envuelto en peleas,
a causa de las personas que atacaban directamente
nuestra casa, mientras madre me tuviera en casa estaría
a salvo, yo la protegería, pero fallé,
por un medio ruin, sobrepasaron las defensas entorno
a ella y la mataron. Un asesinato político,
una advertencia a mi padre de que dejara sus negocios.
Tuve que reclamar el honor que mi familia había
perdido, me manché de sangre ajena. También
mataron mi prima, quien alguna vez ostento el calificativo
de prometida, su familia no estaba metida en asuntos
que la pudieran en peligros, pero ella era una guerrera,
de alguna forma se vio en vuelta y decidieron eliminarla.
Ahora que estaba aquí tal vez podría
comenzar una nueva vida, alejado de los problemas
que agobian a mi país, lejos de los asesinatos
y de reclamos, lejos de los burdos placeres que acepte,
lejos de las adicciones y sobre todo lejos de padre.
Me levantó al fin y me visto en silencio, en
lugar de tomar el desayuno prendo un cigarro, ¿acaso
dije lejos de las adicciones?, creo que no podré
alejarme de eso tan fácilmente. Salgo a la
calle y me dirijo a la escuela, si, tenía que
reanudar mis estudios. Porto el uniforma que alguna
vez le vi hace tanto tiempo a Yukito. Magia, si todavía
la práctico, por que soy un hechicero pero
por el momento ya no la he necesitado. Me asignan
a un salón, y como la secretaría esta
ocupada, me las ingenio para llegar solo a este. Cuando
entre no esperaba ver tantas caras conocidas, casi
todo el grupo que estuvo alguna vez en la primaria
ahora seguía en la misma escuela. Me senté
atrás, como siempre, y en algún momento
antes de que comenzaran las clases, la vi entrar,
a ella y a su mejor amiga, siempre riendo, se dirigieron
a los lugares frente al mío, sin embargo Tomoyo
se retrazo y Sakura llegó a mi lado, me miró
y al parecer le costaba trabajo reconocerme
- Xiao Lang masculló al fin, y se me
lanzó a los brazos, acepté con gusto
su abrazó, hace mucho que no sentía
la calidez de un ser querido. Los demás me
saludaron con alegría pero menos entusiasmo.
Llegó la hora de la salida, salimos por un
helado, me senté en una mesa de la heladería
mientras veía a Sakura caminar con Naoko y
las demás a una estantería de peluches.
La siempre observadora Tomoyo se sentó a mi
lado, tocó mi rostro buscando algo que yo no
entendía
- has cambiado me dijo, yo sonreí,
claro que había cambiado tus ojos son
demasiado fríos
- si que será de esta nueva vida, no
lo sé, pero será mucho mejor que la
otra que llevé.
Todo esta un tanto monótono pero realmente
lo prefiero así, ahora ya no tengo que cuidarme
hasta de mi propia sombra, ni pagar mis gastos como
asesino a sueldo. Pero claro, debí haber sabido
que padre haría una de sus necedades. Ya había
perdido a mi madre en la confrontación de políticos,
ya nada que el apreciara, podría perder. Lo
odio. Sin duda los hombres que me siguieron hasta
Japón son parte de tríada de los dragones,
por que demonios no matan a padre y nos dejan en paz,
seguramente quieren que deje atrás sus ideas
políticas y se los una, si supieran que pueden
matar a todos sus hijos y mandárselos en pedazos
en una caja y a él no le importara, se ahorrarían
dinero y hombres. Los hice salir de mi departamento,
llevaba mi espada en la mano, no quería que
mi nuevo hogar se convirtiera en un lago de sangre.
Llegamos al parque pingüino donde nos detuvimos,
matarlos no me fue tarea difícil, a uno le
corte la cabeza y al otro lo atravesé con el
frío acero. Entonces prendía un cigarro
y me apoyaba en la espada hasta que lo terminaba,
siempre lo hacía después de cometer
un asesinato, pero esta vez, a diferencia de las otras,
una voz me sacó de mis pensamientos
- ¿Xiao Lang? escuché y me volví
para ver a Sakura y a Tomoyo, las miré impasible,
ambas no dejaban de ver los cadáveres y la
espada bañada en sangre. Me miraban horrorizadas,
en fin, tarde o temprano tendrían que enterarse,
aunque hubiera sido mejor que yo se los hubiera dicho
y no que tuvieran que verlo con sus propios ojos.
Tire el cigarro, camine hacia ellas y mire con tristeza
como daban algunos pasos hacía atrás
- ¿eres un asesino? me pregunto con
nerviosismo Tomoyo, no dije nada, no afirme ni negué,
creo que las cosas estaban demasiado claras
- Sakura la llame, pero ella me miró
como si fuera un extraño, la asuste, la tome
de los hombros y la abracé lamento haberte
asustado le susurro al oído, miré
nuevamente a Tomoyo lo siento le dije
a ella también. No lamentaba la muerte de esos
hombres, sino que ellas me hubieran visto asesinarlos
- ¿porqué?, ¿porqué?
le escuché repetir a Sakura desde mi
pecho. Siempre me había encantado la manera
en que lo decía, sonaba tan... gracioso, y
esta vez no era diferente
- eran ellos o yo
Al día siguiente, al entrar a la escuela las
chicas me miraron e intentaron saludarme normalmente,
pero habían reemplazado la forma de cómo
creían que era. Tomoyo no estaba equivocada,
yo había cambiado mucho. Comimos con Naoko
y las demás en las jardineras de la escuela,
actuábamos como si nada hubiera pasado, pero
era obvio que algo no estaba en su lugar.
- ¿les pasa algo chicos? pregunto Rika,
pero los tres negamos, Sakura me miró cabizbaja,
creo que a ella le dolió más verme de
ese modo, pero no había nada que yo pudiera
decir para reconfortarla, la historia de como me volví
un asesino ya había sido contada anoche, no
tenía sentido repetirla de nuevo. Solo me quedaba
esperar si al final me seguían aceptando. No
puedo reprocharles nada y sé que las cosas
no serán igual por más que lo desee
así. Lo único alegre de ese día
fue el anuncio de las competencias de deporte, podría
competir en casi todas, tal vez no en el maratón,
por mi condición de fumador no creo aguantar.
El profesor Terada no me dejo en paz, hasta que acepté
competir en este, a pesar de que le dije que no varias
veces, me dijo que cuando era niño me gustaba
mucho correr y que ahora podía ganar un buen
premio y siguió en esta línea hasta
que acepte de mal humor
- te has vuelto un tanto rebelde, eh? me dijo
en tono de broma pero con un dejo de verdad. Tomoyo
me invito a comer a su casa, me lo dijo antes de salir
del salón, se veía alegre, como siempre,
la que aun permanece un tanto distante en Sakura.
Así que en la tarde llegué puntual,
me hizo pasar una de sus sirvientas y me llevó
hasta la sala, que yo ya había visitado alguna
vez; ahí estaba Sakura también. Nos
sentó en el amplio sofá que había
y se retiro aludiendo que iba a ver si el té
ya estaba listo. Nos quedamos en silencio sin saber
que decir
- Xiao Lang me llamó - ¿cómo
esta Mei Ling? sin duda creyó que sería
un buen tema pero no, estaba equivocada. Me quedé
en silencio y baje el rostro, ¿debía
decirle?, noté que estaba esperando una respuesta
- esta bien mascullé al final, pero
no la pude engañar
- dime levanté la mirada y me mordí
un labio, sabía que no tendría suficiente
tacto para decírselo, así que la abracé
y recargue mi cabeza en su hombro esperando que entendiera
- ¿qué le paso? negué,
no derrame lágrima alguna - ¿esta muerta?
asentí. Sakura guardo silencio y comenzó
a sollozar, la apreté aun más en mis
brazos, sabía que quería a mi prima
y que esto le dolía. Tomoyo entró y
nos miró sin entender, Sakura se apartó
de mis brazos y se aferró a los de ella mientras
le decía lo que acababa de enterarse; no ayudo
mucho esta tarde. Tomoyo la reconforto hasta que Sakura
recobro la serenidad, buscamos cambiar el tema pero
el ambiente se había vuelto un tanto pesado.
No tenía sentido seguir con esto, me despedí
de ellas y preferí ir a casa.
Había llegado el día de las competencias,
estaba conciente de eso pero no quería abandonar
mi cama, no me quedó de otra, tuve cuidado
de no pisar el reloj que acababa de romper. Entré
a la ducha, mientras me bañaba escuché
que tocaban a la puerta, salí deprisa y me
vestí con el uniforme de deporte. Abrí
la puerta, ahí estaban las dos, paradas frente
a mi puerta, consulte el reloj de pared, había
tiempo, las invite a pasar y les ofrecí jugo
de naranja, ambas aceptaron
- ¿y a que vinieron? les pregunté
sin sonar a que me molestaba su visita
- pasamos por ti me dijo Tomoyo, ya hacía
unos dos días que se habían enterado
de lo de Mei Ling, fui por mi mochila para que nos
fuéramos
- ¿no vas a desayunar? negué
con la cabeza y salimos del departamento. El profesor
Terada nos esperaba en la entrada. Nos dijo que habían
hecho un acuerdo con la preparatoria vecina y que
íbamos a competir con ellos. Nos hablo del
maratón, solo correrían dos personas:
Sakura y yo. Esta seguro de que ganaremos, nos dijo
a ambos y luego se marcho con Tomoyo para darle el
programa
- como en los viejos tiempos dijo Sakura,
hacía algo de tiempo que no platicábamos
bien
- no creo aguantar le confesé, ella
me miro por que fumo le dije, ella me
sonrío
- aun así eres rápido la voz
de Tomoyo se escuchó por el altavoz, anunciando
la competencia, suspiré, Sakura tenía
confianza en mí, no la iba a defraudar. Los
dos nos alineamos junto a nuestros competidores, el
profesor Terada se veía sumamente emocionado
cuando disparo anunciando que la carrera ya había
comenzado. Sakura y yo salimos a la par, velozmente,
el ir a su lado me hizo recordar las tantas competencias
que hacía en contra de ella, sonreí.
Nos alejamos de nuestros oponentes, eran una chica
y un chico y debo darles el crédito de que
son rápidos. Todavía estamos lejos de
la meta, debemos llevar un poco más de la mitad
pero tuve que frenar, comencé a toser, me esta
dando un ataque, me recargue de la pared a esperar
a que se detuviera, pero parece que no quiere ceder.
Maldición. Sakura se me acerca preocupada
- sigue le digo entre tosidos, ella me mira
indecisa y, con un demonio, tiene esa mirada que quiere
decir que no me va a dejar a atrás. Nuestros
competidores nos rebasaron con miradas confusas. Sakura
me toma del hombro mientras que yo me sujetaba el
pecho y me agacho, creo que ya esta pasando. La miró
a los ojos y le doy a entender que ya me siento mejor,
tenemos que ser veloces si queremos alcanzar a nuestros
retadores. Sin embargo a cada paso que doy siento
como si el aire no entrara en la misma cantidad, pero
no me voy a detener de nuevo, tomo la mano de Sakura
para darme más fuerza y seguimos corriendo
juntos.
A pesar de todo nuestro empeño llegamos tarde,
nuestros rivales alcanzan la meta y su escuela estalla
en vítores, no hay problema, aún hay
competencias para desquitarse. Me siento en una banca
y respiro con tranquilidad. Sakura se sienta a mi
lado con una mirada preocupada
- deberías dejarlo, no me gusta verte así
pase mis dedos por mi cabello, ya lo sabía,
la miró y asiento - dame tu palabra
me pide inesperadamente
- lo dejare le dije convencidamente, luego
me pare y le tendí la mano - ¿acaso
no es hora de tu competencia de natación?
me sonríe. Tomoyo se nos acerca y da algunos
brinquitos apurando a Sakura para llegar a la competencia,
veo que aún tiene la cámara de video.
Las sigo a las dos de cerca y veo a Sakura perderé
en el vestidor de damas mientras que Tomoyo se queda
a mi lado
- que lastima que perdieron
- si, que lastima pensando en eso no me quiero
encontrarme con el profesor Terada
- también que pena que te diera ese ataque,
si no hubieran ganado miró de reojo
a Tomoyo, sin duda a ella también le molesta
que fume
- le acabo de dar mi palabra a Sakura de que lo dejare
esboza una sonrisa enorme, sabe perfectamente
que haré lo que Sakura me pida. Hace mucho
que no me sonrojaba, pero al ver a Sakura en traje
de baño no puedo evitarlo, me vuelvo para otro
lado ante las risitas de Tomoyo. Llegamos hasta la
piscina y Sakura toma su posición y luego salta
al agua, es como una sirena, la más hermosa
nereida que haya existido, siempre me enorgullezco
de ella y está no es la excepción pues
gana la competencia sin ningún tropiezo. De
hecho, no estuvo tan mal este torneo, a pesar de que
no ganamos el maratón, Sakura ganó sus
competencias y yo una, pelea estilo karate, con lo
que contenté al profesor Terada por haber perdido
en el maratón. Salimos cuando ya comienza a
oscurecer, Sakura nos invita a mi y a Tomoyo a cenar,
pero esta vez no acepta alegando que la esperan sus
guardaespaldas, así que Sakura y yo comenzamos
a caminar hacía su casa, no puedo evitar recordar
cuando le dije que me gustaba, me siento como aquél
entonces, un tanto inseguro.
Entramos a su casa y me hace pasar a su comedor,
ella se dirige hacía la cocina y de inmediato
regresa disculpándose por que su hermano se
comió las últimas bolitas de arroz pero
me dice que podrá preparar unos hot cakes,
yo sonrío y le digo que la ayudare. Comenzamos
normal pero luego seguimos con una mini guerra con
la masa de los hot cakes, hacía mucho que no
me divertía de este modo, teníamos masa
inclusive en la cara, de repente dejamos de reírnos
y nos miramos un poco serios. Acorrale a Sakura contra
la tarja y me acerqué a ella, me lanzó
una mirada conspiradora, tenía un poco de rubor
en las mejillas, seguramente igual al que tengo yo,
nos movíamos lentamente, pose mis manos en
su cintura sintiendo que si la tocaba más fuerte
la iba a romper, como una pieza de porcelana
- ¿puedo besarte? le pregunte, no deseaba
hacerle algo que ella no quisiera, asintió
un poco nerviosa, cerró los ojos y espero mientras
que yo me acercaba más... pero me detuve, me
fui alejando y Sakura abrió los ojos
- ¿Xiao Lang?, ¿qué pasa?
me preguntó Sakura. Se escucho que la puerta
se abría y se asomo la cabeza de su hermano,
primero me miró con sorpresa y luego con un
dejo de enfado
- ¿qué hacen? nos pregunto molesto
al ver que tenía sujeta a su hermana por la
cintura, Sakura se separo de mi, yo no hice nada,
y dijo con risas nerviosas que íbamos a cenar,
su hermano dio un gruñido en respuesta, dijo
que bajaría a cenar con nosotros y subió,
no antes de lanzarme una mirada amenazadora. Sakura
me miró y me sonrío con un poco de pena.
Puse los platos mientras que ella terminaba de hacer
la cena, su hermano no tardo nada en bajar y sentarse
a su lado, Sakura y él hablaron un momento
y luego ella se levanta por más
- ¿que haces aquí? me dice intentándome
asustar pero no lo logró en el pasado, ahora
mucho menos, lo miro y levanto la cabeza
- regrese, eso es todo me mira fastidiado,
abre la boca para decirme algo más pero Sakura
lo interrumpe y no lo deja decir nada más.
La cena llega a su fin y Sakura me escolta a la salida,
puedo ver que su hermano nos vigila, pero Sakura abre
la puerta y la cierra cuando salimos
- supongo que nos veremos mañana me
dijo quedamente, acaricie el borde de su rostro, es
tan bonita, la tome de una mano y tire de ella para
que me siguiera. Sakura primero dudo pero luego me
siguió, caminó a mi lado en silencio
hasta que llegamos al puente, ahí la mire de
frente, en ese lugar donde le había reafirmado
que me gustaba. Me sonreíste, ¿debía
intentarlo de nuevo?. La mire, y nos quedamos así
por unos momentos, viéndonos a los ojos, la
tome de las manos y me incline, pero esta vez Sakura
no me dio señal de que aceptara
- ¿qué pasa? le pregunte en
un susurro, ella bajo un tanto la mirada pero luego
la subió nuevamente
- nada pero ese nada me sonó a mucho,
no la iba a cuestionar en estos momentos, así
que decidí creer en su palabra y acallar mis
dudas
- ¿te llevo a tu casa? le pregunte
pero Sakura negó con la cabeza, me sonrió
nuevamente
- ¿me besaras? me preguntó sorprendiéndome,
usualmente no era tan lanzada pero supongo que quiere
rectificar algo, asentí, pues era lo que yo
más deseaba, me incline aun más, hasta
que pude sentir sus labios dulces, me supieron a droga,
la más deliciosa droga y a le vez a medicina,
por que sabía que Sakura me ayudaría
a olvidar el pasado y curar las cicatrices que habían
quedado.
Nota. Todos los personajes de este fan-fic son propiedad
de sus respectivos dueños y la autora los usa
sin ningún lucro.
Dudas, comentarios a erinsule@hotmail.com, espero
que les haya gustado ^^. Le doy las gracias a Ming
gwok por haberme apoyado y por haberme convencido
de publicarlas y finalmente pero no menos importante
a Jo-chan, por prestarme sus poemas, por enseñarme
a escribir y por leer mis tontería. Gracias.
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