| Bueno, este es mi segundo
fanfic, o mejor dicho, spoiler, de Fullmetal Alchemist.
Como dije antes, si no vieron todos los capítulos
y no quieren que se les arruine el final, no lo lean
(Léanlo de todas formas o los mataré ò_ó...
Nah, mentira). Pero si no les importa, son libres de
leerlo. Ah, por cierto, avísenme si hay algo
que no coincide con la historia.
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Eran las seis de la mañana, aún no
aparecía el sol. El cielo era de varios colores:
lila, azul, violeta, pronto amanecería. El
hombre de cabello rubio se miraba el brazo izquierdo
en el espejo, preocupado.
- Oh, no, mi brazo... cada día que pasa, empeora...
Está pasando de nuevo... se está pudriendo
mi cuerpo - Musitaba nervioso - No podré ocultarlo
como antes... Ella... ella no sabe la verdad... No
hay solución esta vez, más que cortarme
el brazo... Pero no... no puedo sólo quitarme
partes de mi cuerpo a medida que se vayan pudriendo,
así acabaré sin cuerpo... Lo único
que puedo hacer es irme... abandonar a mi familia
y sufrir en silencio hasta el día de mi muerte...
no ver crecer a mis hijos... no ver nunca más
a mi esposa... ocultarme para siempre... - Caminó
unos pasos y luego se detuvo - No... no puedo irme
así nada más... tampoco quiero abandonarlos
porque sí... tengo que darles una explicación...
- Regresó sus pasos y fue hacia la cómoda.
Tomó una hoja de papel y una pluma. Dio unos
pasos hacia una mesa, corrió un poco la silla
y se sentó. Comenzó a escribir - (1)...
¿Le digo? - Se preguntaba a sí mismo
- No, mejor no - Siguió escribiendo - (2) ¿Y
por qué me voy entonces...? - Se preguntó
nuevamente y siguió escribiendo - (3) Nunca
va a creerme esto... - Susurró con enojo y
angustia - (4) No podría ser más mentiroso...
- Dijo avergonzado de sí mismo por escribir
tantas mentiras - (5) Ya... es todo - Terminó
la carta, sabía que sería la última
vez que vería a su familia. Miró por
unos segundos a su esposa como dormía tranquilamente.
Luego salió de la habitación y entró
en la de sus hijos - Edward... te extrañaré...
tú me hiciste el hombre más feliz del
mundo... - Murmuró tratando de no llorar -
Alphonse... creciste tan rápido, hace tan solo
unos años eras un bebé... nunca más
podré verte crecer... - Siguió en voz
baja y después de unos cuantos minutos, salió
de la recámara. Fue nuevamente hacia su habitación,
y en la mesa de luz dejó su carta.
Ya eran las ocho. Ya se había ido. Ya estaba
muy lejos. Comenzó a sonar el despertador.
- ... - Apretó con fuerza los ojos y, sin
mirar, apagó el despertador - Mi amor... -
Tiró el brazo para atrás para despertar
a su esposo - Ya son las... - Miró a su a lado
y no encontró a nadie - ¿Ya te has levantado?
- Preguntó a la nada sin respuesta - Se sentó
- ¿Dónde estás...? - Entonces
vio la carta sobre la mesita - ¿Qué
es esto? - Tomó el sobre y sacó la carta
- Trisha: Antes que cualquier cosa, termina
de leer la carta, por favor. Hay algo que nunca te
he dicho: (1) Yo tengo una enfermedad muy rara, que
aún no tiene cura. No te preocupes, no se hereda,
Al y Ed nunca la tendrán; tampoco tú,
no se contagia. (2) Tengo que descubrir rápido
un remedio para esto, ya que sino moriré. Mi
cuerpo se irá deformando hasta que muera; ya
sean huesos, órganos o músculos. No
quiero preocuparte ni a ti, ni a los chicos, por eso
es que me voy. Lo siento, mi vida, siento tener que
hacer esto. Hace poco me empecé a sentir mal,
se me han torcido algunos huesos de las manos y de
un pie, no sé si te has dado cuenta. (3) Así
comienza todo... Decidí buscar la cura yo mismo,
para poder seguir viviendo y de paso ayudar a alguna
otra persona que esté como yo. Estuve investigando
y encontré algo que dice que la alquimia puede
ayudarme, pero aún tengo que saber cómo.
Desearía poder estar contigo, pero si me quedo
sólo sufrirás por mi culpa, y yo no
quiero que eso pase. Diles a Ed y a Al que los amo,
y que no los he abandonado. Diles que me fui a hacer
una investigación, no les digas que estoy enfermo.
Te prometo que regresaré. Si es que no consigo
la cura, regresaré de todas formas... quiero
verlos una vez más antes de morir. (4) Odio
pensar en que me perderé varios años
de sus vidas, y que no veré como van creciendo
mis hijos... Espero que me perdones, aunque si no
quieres hacerlo lo entenderé. Adiós.
Te amo. Hohenhaim. Posdata: Quema la carta cuando
hayas terminado de leerla. (5). - Tragó
saliva - ¿Qué...? - Se preguntó
confundida y casi a punto de llorar - ¿Una
enfermedad?... ¿Por qué te fuiste sin
decirme nada?... ¡¡¿Por qué?!!
- Exclamó llorando.
El grito que hizo, provocó que Al y Ed se
despertaran. Éstos, asustados, fueron con su
madre para ver que pasaba.
- ¡¡Mamá!! ¡¡Mamá!!
¿Estás bien? - Preguntó el más
chico.
- ¿Pasa algo? ¿Te encuentras bien?
- Preguntó el otro.
- Sí... está... está todo bien...
- Susurró, intentando ocultar su tristeza.
Mientras, escondió rápido la carta debajo
de la sábana.
- ... ¿Estás llorando, mamá?
- No, Ed... es... es sólo el sueño...
por eso me lloran los ojos.
- ¿Seguro? - Preguntó nuevamente, inseguro
de la respuesta de su madre.
- Sí, sí.
- ¿Por qué gritaste? - Preguntó
el hermano menor.
- Soñé una pesadilla, sólo fue
eso, Al.
- ¿Dónde está papá? -
Preguntó Alphonse.
- Se fue... - Respondió su madre.
- ¿Y cuándo regresa? - Siguió
Al.
- No lo sé... - Repitió.
- ¿Y a dónde ha ido? - Volvió
a preguntar.
- No lo sé... - Volvió a decir.
- ¿Cuándo se fue?
- No lo sé...
- ¿Por qué no contestas ninguna pregunta?
- Dijo Edward con enojo.
- Su padre se fue... - Suspiró - No regresará
pronto - Bajó la mirada.
- ¿Qué? ¿Qué dices? -
Dijeron los hermanos.
- Se fue a hacer una investigación sobre la
alquimia - Murmuró tristemente sin levantar
la vista del suelo.
- Nos ha abandonado ¿Verdad? - Musitó
Edward mirando al piso.
- No, no puede ser, hermano ¿por qué
lo haría? ¿Verdad que no es cierto,
mamá?
- No, no nos ha abandonado, hijo, te dije que se
fue a investigar...
- ¡¡Cállate!! - Interrumpió
a su mamá - ¡¡No mientas!! ¡¡Nos
ha abandonado!! ¡¡Dinos la verdad!! -
Vociferó Edward.
- Ed, no te estoy mintiendo - Le dijo su madre.
- ¡¡Claro que sí!! ¡¡Claro
que sí!! ¡¡Claro que sí!!
- Y al gritar esa frase la última vez, comenzó
a llorar - Nos abandonó y ni nos avisó.
Su madre se levantó de la cama, ya que estaba
sentada ahí, fue hacia Ed y lo abrazó.
Lo cargó en brazos y se volvió a sentar
en la cama. Llamó al hermanito y le hizo señas
con la mano como para que se siente al lado de ella.
- No llores Ed, sé que volverá, no
te preocupes - Le dijo con una voz dulce mientras
le acariciaba el cabello - Tal vez no vuelva hoy ni
mañana, pero sé que regresará
algún día Miró a Alphonse
- ¿Qué pasa, Al?
- ¿Va a regresar? Preguntó triste.
- Sí Asintió y lo rodeó
con un brazo.
Trisha se quedó así por dos horas,
sentada abrazando a sus dos hijos hasta que se durmieron.
Luego se levantó, los acomodó en la
cama para que durmieran más cómodos
y salió a la puerta.
- Yo te creo, confío en ti. Yo sé que
regresarás Susurró ella.
Lejos, muy lejos de ahí, estaba Hohenhaim
pensando mientras caminaba.
- Volveré, Trisha, Ed, Al... lo juro... Maldita
seas Dante, por ti no veré crecer a mis hijos.
Maldigo el día en que me enamoré de
ti. Maldigo el día en que morí por primera
vez y me reviviste. ¡¡Y maldigo el día
en que hice esa estúpida piedra!!
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Bien ¿Y? ¿Qué tal? Se me ocurrió
después de que vi (por primera vez) el capítulo
, ya que aunque vi FMA casi completo más de
una vez, ese era uno de los capítulos que me
faltaba ver siempre. Por favor, si me equivoqué
en algo díganme así lo arreglo. Y si
quieren decirme alguna otra cosa, mi e-mail es vlgeller@hotmail.com
(Por favor, virus no me manden x_x).
Ah, por cierto, hay una parte donde puse unos números.
Eso lo puse por si querían saber porque decía
cada cosa Hohenhaim. Para no repetir la carta dos
veces y porque me pareció que quedaba mejor
que Trisha le lea y no el papá de Ed mientras
la escribía, lo puse así. Se lee (Si
quieren leer esa parte nuevamente (lo que dudo mucho))
primero la carta, y cuando lleguen a un número,
lean lo que dice Hohenhaim después de que aparece
ese número hasta donde aparece el siguiente.
Esto es optativo, ya lo dije, no es necesario.
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