De: Priss
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Se resistió a besarla sin saber que en verdad
deseaba hacerlo. Quizás en una
segunda oportunidad....
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~ Juro que la locura de hoy no la olvidaré
jamás.
La voz de una jovencita de doce años se hizo
sonar con aquella frase
producto de la humillación y el enojo. Esto,
mientras recordaba los grandes
problemas en que se había metido por ayudar
a una amiga.
Fingirse su novio para alejar sutilmente a una chica
que equivocadamente
pretendía a Hibari.... ¿Cómo
dejó que Suzume la convenciera para hacer
semejante teatro?. Conocía a la perfección
las verdaderas intenciones de la
niña rica, ella adoraba a Hanakoganei tanto
o más que Uzura pero lo ocultaba
"perfectamente" bajo la falsedad de ser
su mejor amiga y además la que
llevaba más tiempo de conocerla.
Sus intenciones no eran malas, pero por lo regular
exageraba en su forma de
tratar a la pequeña pelirroja.
La joven Tsugumi respiró cansada; la verdad
es que sin importar cuanto la
presionara Suzume, de no haber querido no hubiera
ayudado a Hibari y mucho
menos de la forma en que lo hizo.... haciéndose
pasar por hombre, y sin
embargo... lo había hecho.
Toleró toda clase de humillaciones: desde portar
ropas de chico, que sus
pechos fuesen fuertemente vendados para disimular
su cuerpo de mujer, hasta
la locura de Suzume en obligarla a besar a Hibari,
afortunadamente esto
último no fue posible....
~ ¿Afortunadamente?.
Tsugumi se pregunto esto al recordar como su amiga
se había sonrojado ante
ella y hasta cerró los ojos preparándose
para recibir aquel beso.
Pero ella, un poco más madura y conciente de
su situación, reaccionó para
intentar impedir aquello y en aquel momento estuvo
agradecida de que Uzura
interviniera y las salvara a ambas de la desquiciante
trampa de la segunda
chica en integrarse al grupo.
Al recordar aquello, la joven atlética no
evitó sonrojarse más que
levemente, casi como cuando iban caminando tomadas
de la mano y echaran a
volar la imaginación, alucinando por un momento
el que fuesen una pareja de
verdad.
Tsugumi se detuvo y abrió desmesuradamente
los ojos, ¿en qué estaba
pensando?. Sacudió con fuerza la cabeza tratando
de evaporar aquellas tontas
ideas que habían invadido a su confundida mente.
Y creyendo haber acabado con esos pensamientos siguió
caminando hasta que
sin darse cuenta se vio a si misma parada frente a
la casa de Hanakoganei.
Desde donde se encontraba, podía ver a Uzura,
con un ridículo disfraz de
diva, sobre la rama del árbol que daba a la
habitación de una de las anima
mundi, y ah si, a esta ultima asomándose desde
la ventana con tan solo una
toalla cubriendo su diminuto cuerpo.
No escuchaba nada de la conversación que aquellas
dos sostenían; sin embargo
Tsugumi permanecía ahí, de pie, sin
intenciones de moverse, observando lo
que allá arriba pasaba. Igual, no supo el "por
qué" Uzura salió volando del
lugar sin una razón aparente.
Una vez que la jovencita, pretendiente de Hibari
y que causo todo el
problema, se alejara de ahí, Hanakoganei se
percató de la presencia de
Tsugumi, la cual le miraba con bastante seriedad quizás,
hasta con
resentimiento.
~ Tsugumi-chan, que sorpresa. Quisieras pa....sar?.
La más alta de las jovencitas ni siquiera esperó
a que su amiga terminara su
invitación, se fue sin dirigirle la palabra
o al menos voltearla a ver.
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Continuando su caminata por las casi vacías
calles de la ciudad de
Akihabara, Tsugumi se auto-reprendió por el
nerviosismo que la invadió en
cuanto Hibari volteó su mirada hacia ella.
Además estuvo conciente del
ligero rojo en sus mejillas que aun no se desvanecía
por completo.
¿Qué demonios le sucedía?: quizás
todo era debido a los acontecimientos de
la tarde. Lo cierto es que al encontrarse frente al
hogar de la pelirroja y
con Uzura cerca de ella, se percato perfectamente
de una emoción que
identificó como celos.... ¿por qué?
Ella y Hibari son mujeres.... exageraría con
esa emoción.
~ Tsugumi-chan.......
De pronto, una voz le impidió seguir meditando
sus confusas emociones. Era
Hibari la que venia corriendo agitada con más
ropa que la que portaba
anteriormente.
Al verla, Tsugumi se giro para "enfrentarla"
y tratar de resolver la
contrariedad que de pronto apareció en su corta
vida.
~ Hibari.... tienes el cabello mojado.
~ Ah si!, acababa de ducharme cuando Uzura me visito
y luego.....
Hanakoganei siguió con la explicación
alargándola más de lo que era
necesario. Tsugumi ni siquiera le prestó atención,
solo la miraba abrir la
boca y realizar ademanes que no entendía; escuchaba
la graciosa voz de la
pelirroja ir y venir sin dejar rastro de entendimiento
alguno.
Cuando su mente se liberó un poco de aquel
encanto, cayó en cuenta de la
situación: Hanakoganei se había vestido
de prisa para salir inmediatamente
tras de ella, por ello percibía el agradable
aroma del shampoo, un aroma que
había sentido antes y que hasta ahora le parecía
demasiado agradable.
Además, después del incidente no habían
vuelto a hablar entre ellas debido,
entre otras cosas, a que la chica de cabello negro
se pasó un buen rato
tratando de vengarse de Suzume sin lograrlo satisfactoriamente.
Así, hasta este instante se les presentaba
la oportunidad de hablar, y aun
cuando Hibari lo estaba haciendo, Tsugumi no. Solo
permanecía ahí parada sin
mover un dedo, ni siquiera estaba organizando adecuadamente
sus
pensamientos; en ese instante parecía no percibir
el transcurrir del tiempo.
Y sin entender la razón de aquel impulso que
en ella estaba surgiendo;
quizás sin darse cuenta aun de lo que su cuerpo
hacia; sin percatarse de
algo, con lentitud abrazó a su pequeña
amiga. Buscando ante todo aquellos
delgados labios que evitó tocar en horas pasadas,
los mismos que en
determinado momento se entregaban aun con confusión.
Ahora esos labios no
entendían ni seguían el propósito
oculto de Tsugumi.
Cuando la más fuerte de las chicas estuvo al
tanto de lo que hacia, probó un
sabor en la boca de Hanakoganei que pareció
gustarle, tanto como para
estrechar un poco más la delgada silueta femenina
y hacer más profundo aquel
extraño contacto entre sus labios.
Hibari no supo cómo, cuándo o por qué
correspondió a aquel impulso de su
amiga; entregándose al cerrar los ojos al inseguro
cosquilleo que se produjo
en todo su cuerpo sin mencionar el acelerado latir
de su corazón.
Al final de un par de minutos, Tsugumi se alejó
de la pelirroja, se dio
vuelta y mientras emprendía el regreso a casa
se despidió acentuando que se
verían al día siguiente, dejando a una
perpleja Hibari que seguía sonrojada,
respirando agitadamente y con ambas manos sobre su
loco corazón sin intentar
al menos moverse, sin intentar comprender más
allá del hecho de que su
primer beso había sido sencillamente hermoso
y repentino, y después....
Preguntándose si este mar de encantadoras
sensaciones podían repetirse desde
mañana.... cuando se encontrase de nuevo con
Tsugumi.
. Fin .
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Este pequeño fanfic esta inspirado en el capitulo
ocho del anime.
Y no me pregunten: ¿por qué?; estas
dos jovencitas son las que más me
agradan de la serie,
unirlas de esta forma me pareció buena idea.
priss_pk@hotmail.com
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