La Web

Fanarts

Varios

Porque te amo...
Tanto tiempo ha pasado desde aquel inolvidable verano, ah… 14 largos años que me separan de mi dulce infancia, desde aquella vez que fui por primera vez al Digimundo, valla que recuerdos tan maravillosos, ese quizá fue el mejor verano de mi vida… aunque en estos momentos también es verano.

Los coloridos árboles adornan las transitadas avenidas que en estos momentos se han quedado vacías, el suave aroma a sal que trae el mar con la cotidiana brisa embellece el ambiente, es verdad ya no soy una niña, tengo 25 años, sin embargo aún adoro patinar por estas calles de Odaiba, aún amo pasar por este túnel de árboles que cubre el bulevar, sentir el viento y ver las sombras jugar con el sol que traspasa el espesor de las verdes hojas.

—Amor espera— me dijo Taichi que se acercaba lentamente con destino a mi, hacía tres años que el me había pedido que fuera su novia, como negarme si también yo lo amaba, pero ahora, en estos momentos de mi vida ni siquiera yo estaba segura de lo que sentía por él, se había convertido en una sombra, siempre conmigo día y noche, no es que eso me molestara al contrario, al principio yo amaba su eterna compañía pero ahora todo había cambiado tanto entre nosotros que… ah no sé que pensar. Espere a aquel chico de cabello alborotado haciendo piruetas mientras llegaba a mi, sin embargo una de las ruedas de mis patines se atoro en una de las aberturas del pavimento haciéndome resbalar hacia atrás —oye, quien dice que las cosas hermosas no te caen en los brazos— me dijo un joven que me atrapo en mi repentina caída , un sentimiento tan especial llego a mi al estar en ese lugar, jamás creí que eso llegara a pasar, sin embargo sin darme cuenta siempre había sentido eso las raras ocasiones en las que por azares del destino me encontraba entre esos brazos —gracias Matt— le dije apenas con una voz murmurante mientras un gran nerviosismo se posesionaba de mi persona «¿que sucede Sora porque te sientes así? Matt es sólo tu amigo» pensaba al estar entre los brazos de Yamato mientras que un ligero rubor cubría mis mejillas «no lo sé, no puedo entenderlo, ¿porque me siento así» volví a decirme en una conversación con mi subconsciente, Yamato me tenía ahí entre sus brazos sin soltarme por un momento, sólo mirándome al mismo tiempo que él también se cubría de un extremadamente ligero rubor, ambos nos sonrojamos cuando nuestras miradas se cruzaron, al ver sus ojos sentí como si estuviera clavándome en un intenso y profundo océano del que no quería salir jamas —El cielo y el mar siempre terminan unidos en el inflexible horizonte— me dijo Matt mientras me levantaba dócilmente —Hola Matt que sorpresa— le dijo Taichi que por fin había llegado a la escena —Hola Tai— le contesto el joven rubio algo decepcionado por su presencia, Tai me tomo por la cintura declarándome con actos de su propiedad —Bueno chicos los dejo— se despidió Matt diciéndonos esto —¿porque te vas tan pronto?— le pregunte sin saber porque lo hacia —Voy a comprar una nueva guitarra eléctrica, así que supongo que luego los veo— nos contesto marchándose —Hasta luego Matt— le contesto Taichi para despedirse de su amigo.

«como el cielo y el mar…ja, creo que me escuche muy ridículo diciéndole eso, sobre todo por que es la novia de Yagami, porqué simplemente no puedo olvidarme de ella no lo entiendo, hay tantas chicas en el mundo que darían cualquier cosa por estar conmigo, no estoy siendo presuntuoso pero eso es verdad, tantas chicas que me han declarado su amor Jun, Mimi y chicas que ni siquiera conozco, pero ninguna de ellas es Sora, Sora… mi cielo, el único cielo que puedo mirar, tal vez por eso quiero ser astronauta para llegar al cielo, diablos como se hace para sacar a alguien de tu mente, como hago para sacar a la chica que mas he amado de mi corazón, cada día son como mil cuchillos clavándose en mi alma porque no puedo estar a su lado, dios la amo tanto» Pensaba Matt mientras caminaba por las pacificas calles tratando de hallar una solución para ese pensamiento que lo agobiaba día con día.

—¿Sora que pasa?— pregunto Taichi mientras yo patinaba silenciosamente a su lado, —¿porque lo preguntas Tai?— le cuestione sin saber a lo que se refería —Cada día tu y yo nos hacemos más distantes, estos últimos días has estado tan callada, en estos minutos juntos no has dicho nada— me dijo Tai tomando suavemente mi mano mientras yo dude por un momento en dejarla ahí, afortunadamente él no lo noto —No pasa nada Tai, creo que estas alucinando— le conteste sonriente, minutos después por fin llegamos al parque de Odaiba a un lugar oculto por los arboles donde nos quedamos por unos instantes —Sora…— me dijo Tai al parecer no muy decido —Si dime— le conteste sin saber lo que planeaba, de su bolsillo Tai saco una pequeña caja de color negra, se puso de rodillas y abrió la caja —Demuéstrame que todo esta bien entre nosotros, por favor Sora cásate conmigo— me dijo Tai dándome aquel anillo que se encontraba dentro de la pequeña caja —¿que?— le pregunte atónita sin saber que hacer —se mi esposa, te lo pido con todo mi corazón— me dijo Tai insistente, en ese momento me quede sin habla, sin saber que hacer, «¿matrimonio? Tai quiere que me case con él, esto no puede estar pasando es decir yo… yo no quiero casarme con Tai» pensaba para mi mientras el chico esperaba una respuesta observándome con una mirada llena con tanta tristeza en ella que jamas podré olvidar «veamos la situación tres años de novios, ¿tan malos han sido? No, al contrario, han sido años muy buenos, debo aceptar que me divertí mucho con él, pero poco a poco se ha terminado todo lo que amaba de Tai, la pasión se fue, el chico impulsivo se extinguió cada vez parece menos el chico que una vez fue, es decir yo… lo amo es verdad…¿o no? no lo sé ¿como pensar eso en este momento, como darle una respuesta de algo que me vengo preguntando desde hace unas semanas, como decirles si o no si no sé si lo amo en verdad?» —¿Sora dime, aceptas?— me pregunto Tai levantándose del verde pasto de aquel lugar tan bello dejando el anillo entre mis manos —yo…Tai…yo— le dije sin darle una respuesta concisa —Sora quiero que me respondas algo con sinceridad ¿me amas?— pregunto el joven mientras su mirada caía lentamente en un lugar al que nadie quiere caer, en ese momento Tai estaba cayendo a una cueva obscura y fría, pero esta vez yo no podía ayudarlo, esa pregunta que me había hecho sonó como la más difícil que me hubieran preguntado en mi vida, no sabia si lo amaba, esa cuestión que me había hecho antes tantas veces había sido tan fácil de contestar, no me tomaba ni un segundo pensar la respuesta porque había sido un eterno si, pero ahora ¿como saberlo?, lo que había sentido al estar entre los brazos de Matt, lo que sentía cada vez que estaba con Tai era algo tan difícil que… «difícil, no, al contrarió no es difícil saber la respuesta, si lo dudaste por un momento es porque ya no lo amas» esa respuesta llego desde lo más profundo de mi corazón, eso era verdad —perdóname Tai— le conteste mientras lagrimas corrían por mis mejillas escapando de mis ojos devolviéndole aquel hermoso anillo, Tai levanto la mirada, su rostro también se cubrió inmediatamente de un río interminable de lagrimas —Entonces supongo que este es el fin de nuestra historia— me dijo con la voz entrecortada por tener un nudo en la garganta mientras limpiaba las lagrimas de su apacible rostro —si Tai— le dije murmurante debido a que yo también tenía un nudo en la garganta, sin embargo yo lloraba por diferentes razones que Taichi, yo lloraba por estar acabando en ese momento con lo que habíamos construido juntos, porque estaba lastimando a la persona que más quería, tal vez no como hombre, pero si como amigo, porque Tai era y siempre sería el mejor amigo que pudiera tener, había estado conmigo en todos mis triunfos, en todos mis fracasos, había estado conmigo en la muerte de mis padres, cuando necesite a alguien él siempre estuvo ahí, al igual que Matt. —Gracias Sora— me dijo mientras tomaba su saco del pasto —¿porque lo dices?— le pregunte mientras yo me acercaba lentamente a mi ahora amigo —por ser tu misma, por hacerme tan feliz estos tres años, por no mentirme, por dejarme crecer a tu lado— dijo mientras la voz se le volvía a cortar y las traviesas lagrimas volvían a caer por su rostro —también te lo agradezco Tai— le dije, él se acerco a mi y me dio un beso en la mejilla mojando mi rostro más de lo que ya estaba, después se marcho del lugar.

Las nubes cubrieron el azul cielo de aquella preciosa tarde, oscuridad fue lo que se torno poco a poco en aquel sitio, yo cambie mis patines por mis acostumbrados tenis y camine un poco para pensar, pero sin salir del parque…

«como en un pacto con mi corazón las nubes expresan fielmente los sentimientos que viven en mi interior, la tormenta que vendrá no me preocupa, ¿pero como puedo hacer que la tormenta que vive tan dentro desaparezca, como hago que este amor que siento por ella desde que tenía cuatro años se desvanezca, como la saco de mi corazón, como la saco de mi mente, como la saco de mi?» pensaba el joven Taichi al caminar desolado por la calle con su saco al hombro, con la mirada perdida en el suelo, de cualquier enamorado que a sido privado de lo que más quería, con aquel dolor tan inexpresable, tan duro que nadie quiere conocer.

La copiosa lluvia invadió la ciudad haciendo que la gente corriera evitando mojarse mientras las nubes se habían vuelto grises tan repentinamente que no me había dado cuenta, ¿porque corren esas personas?, no lo entiendo, la lluvia es bondadosa y purifica nuestras almas llevándose con ella todas mis penas, mis angustias, mis derrotas, no, yo no tengo porque correr, había llegado hasta el pequeño puente de roca que burlaba las profundas aguas del lago y me había quedado ahí sentada en ese lugar, sólo observaba caer las gotas en el agua que alimentaban aquel ya nutrido estanque mientras que el agua que resbalaba por mi cara se mezclaba con las lagrimas que había llorado y que aún lloraba «como pude hacerle esto, es mi mejor amigo, como pude lastimarlo tanto» me decía recriminándome lo que había pasado esa tarde —si sigues aquí pescaras un resfriado— me dijo un joven que cubrió mi cabeza con su saco negro por un momento —ah… eres tu Matt— le dije con la voz entrecortada con un tono un poco sarcástico sin decir más, no quería que me hiciera contarle lo que había pasado ese día —Generalmente todas las chicas se alegran por ver que les hablo y muchas de ellas corren a mis brazos— me contesto de la misma forma el joven rubio que estaba parado ante mi —nunca he sido como las demás chicas— le conteste con una leve sonrisa —eso lo sé perfectamente pero dime ¿Estas bien?— me pregunto Yamato sentándose a mi lado —Si, gracias por preguntar— le conteste tratando de fingir una sonrisa —Sé que no estas bien, siempre respondes eso cuando no lo estas, además no eres buena actriz— me contesto Matt con una sonrisa tan sincera como jamás la había visto, lo había logrado, ya no podía aguantar más necesitaba hablar con alguien, «pero acaso me estoy volviendo una chica débil, no creo que esto no es debilidad, al contrarió se llama coraje» me dije antes de comenzar a hablar con aquel chico —Matt herí a Tai como jamás hubiera querido hacerlo— le dije comenzando a llorar, al ver esto Yamato inmediatamente me abrazo tan fuerte como si no me quisiera dejar escapar —tranquila, ¿que paso?— me pregunto Matt mientras ambos nos empapábamos con aquella tormenta, ahora la lluvia ya no le importaba más —le dije la verdad, le dije que ya no lo amaba— le conteste mientras me recargaba en aquel cálido pecho, ¿que pasaba conmigo? ahora el llanto se había extinguido de mis ojos, ese lugar era tan agradable que no quería separarme de él —No hiciste nada malo, al contrarió fuiste sincera con él— me decía Matt mientras acariciaba mi cabeza y jugaba con mi cabello —Gracias Matt, eso me ayuda mucho— le conteste mientras yo también lo apretaba —Sora tal vez este no sea el mejor momento pero…— dijo Matt mientras yo levantaba la mirada para ver sus preciosos ojos, algo en su mirada hacia que quisiera perderme en él, perderme entre sus brazos, se acerco lenta y peligrosamente a mi mientras yo me quedaba quieta esperando que él diera el primer paso, me tomo de los hombros dócilmente en tanto que clave mi mirada en aquel profundo océano azul, Matt lentamente bajos sus brazos hasta rodear mi cintura pegándome un poco más a su cuerpo, acerco su rostro un poco más al mío entonces ambos comenzamos a respirar el mismo aire, entrecerró por un momento el mar de sus ojos volviéndolos a abrir sólo para pedirme permiso con la mirada, al verlo sólo cerré mis ojos, él hizo lo mismo uniendo su respiración con la mía formando un beso tan largo y apasionado como nunca antes me había besado nadie, ahí se quedo besándome tiernamente, con ese beso se había llevado todas mis dudas, toda mi tristeza, al besarme me abrazaba tan fuerte como si temiera que huyera de aquel lugar, yo anhelaba más que nada poder abrazarlo con la misma fuerza, pero sentí que me estaba robando la fuerza que me quedaba con aquel beso, mi corazón latió lo más rápido que había latido en toda mi vida, al estar ahí con aquel chico —te amo Sora— me dijo Matt cuando por fin nos separamos, su voz era tan dulce que hacia que no me importara nada más en el mundo que estar con él, —también te amo Matt— le conteste sin dudarlo ni por un momento, eso era amor y podía gritarlo a los cuatro vientos sin temor a equivocarme.

Caminamos tomados de la mano sintiéndome la persona más feliz del mundo, Matt me transmitía tanta paz, tanta tranquilidad, sólo había un problema ¿como decírselo a Tai?, bueno por el momento eso no importaba, sólo estar al lado del chico al que amaba en ese instante, después ya pensaría en lo demás.

—¿Kari crees que es buena idea?— le pregunto una chica de cabello rosa y media cola mientras las dos bebían una taza de café —Si, creo que tu eres la mejor persona para hacerlo, sabes que te quiero mucho— le respondió la chica castaña a su amiga —¿porque no Sora o Miyako? Tiene más sentido que sean ellas— le contesto Mimi a la chica —¿Acaso no quieres ser mi dama de honor?— le pregunto Hikari un poco triste —Claro que si Kari, para mi será un gran honor— contesto Mimi sonriendo —Me alegra mucho— le dijo Kari —Ahora hay que hacer todos los preparativos, serás una novia preciosa, T.K es muy afortunado — agregó Mimi —Muchas gracias Mimi, que linda eres— le contesto Kari sonrojada —Sabes si convences a Sora, tal vez sea una boda doble— dijo Mimi riendo —Si esa es una buena idea, mi hermano se lo iba a pedir hoy— contesto Kari mientras recordaba que Tai le había comentado algo —Que romántico, jamas imagine que serías tu la primera— comento Mimi mientras bebía un sorbo de su taza —Mira es Sora, creo que viene con mi hermano— le dijo Kari que estaba sentada frente a la puerta —que bien, seguro ya se lo dijo— comento Mimi mientras Matt y yo entrábamos al restaurante, Matt me iba tomando de la mano guiándome lentamente mientras caminábamos —Kari creo que ese no es Tai— le dijo Mimi al ver la silueta del joven —pero la chica si es Sora— respondió Kari al vernos —Mira amor, haya están Hikari y Mimi— le dije al ver a las chicas —Es verdad, ¿vamos a saludar?— me pregunto Matt muy seguro —Si— le respondí apretando su mano, ambos caminamos hasta la mesa donde estaban sentadas las chicas — Hola chicas— les dije saludándolas —Hola Sora, hola Matt— respondió Mimi quien estaba desconcertada por la escena —¿Sora donde esta mi hermano?— me pregunto Kari un poco molesta por lo que estaba viendo —Kari tu hermano y yo rompimos— le conteste desviando la mirada —¿Como que rompieron si Taichi te adora?—me pregunto Mimi quien estaba sorprendida —Mimi es obvio que Sora ya no adora a mi hermano— contesto Kari con una mirada acusadora —Chicas creo que las dejamos, nos dio gusto verlas— interrumpió Matt mientras ambos nos íbamos a sentar a otra mesa —¿estas bien?— me pregunto cuando íbamos caminando —si, claro— le dije sarcásticamente, él me abrazo regalándome una de sus mas bellas sonrisas, aunque debo aceptar que abrazándolo me sentí mejor —nunca te dejare ir de mi lado Sora— me dijo Yamato mientras me besaba tiernamente, en verdad necesitaba ese beso para saber que todo estaba bien. —¿ahora que vamos a hacer?— pregunto Kari a Mimi quien aún no asimilaba mi idilio con Yamato —tu boda va a ser un gran evento, pero no sé que pasara con los invitados— le contesto Mimi tratado de bromear un poco —Supongo que no podemos hacer nada— contesto Kari —no— le respondió Mimi, la pequeña miro hacia lo profundo del cielo bajando lentamente la mirada a las calles observando el húmedo panorama —ya paso la tormenta— dijo Kari al ver que el cielo se aclaraba —muy bien vamos a casa, yo empezare con los preparativos, tu ve con T.K que ha de estar muy preocupado por ti— dijo Mimi dulcemente a la pequeña Kari —tienes razón— respondió la pequeña sonriendo, ambas salieron del restaurante cada una con una dirección distinta.

—Hola Amor ya llegue— dijo Kari mientras entraba a su departamento —¿Kari donde te metiste?— le pregunto T.K mientras la besaba apasionadamente recibiéndola en la puerta de la entrada —Fui a tomar un café con Mimi y nos alcanzo la lluvia— le respondió la chica —ya veo, dime le pediste que fuera tu dama— le pregunto T.K mientras cargaba a Kari —Si, y acepto— contesto Kari sonriendo —¿entonces porque tienes esa cara?— le pregunto T.K tratando de investigar algo al ver que el rostro de Kari revelaba un poco de enfado —lo que sucede es que vi a Sora con Matt, dejo a mi hermano— dijo Kari un poco triste —¿entonces Sora y Matt son…?— pregunto T.K curioso —Si son novios— respondió Kari un poco molesta —que bien, por fin mi hermano se lo dijo— T.K no pudo evitar decir esto bastante contento olvidando que Kari era la hermana de Tai —¿como qué que bien, Tai es mi hermano— reclamo Kari a su novio —lo siento Kari, no quise ser insensible, pero no entiendo porque estas tan molesta— respondió T.K calmando los ánimos —sabes que quiero mucho a mi hermano— le respondió la chica —lo sé, pero debemos respetar los sentimientos de las personas Kari, nadie te reclamo cuando rompiste con Davis después de cinco años de estar juntos — le contesto el chico a su amada —eso es verdad— respondió Kari haciéndose la niña pequeña —entonces debes dejar que Sora decide a quien ama— le dijo T.K a su novia —no es justo, ahora tengo que ofrecerle un disculpa— le dijo Kari a T.K mientras la sentaba sobre él —¿porque?— cuestiono curioso el chico —porque me porte muy grosera con ella— contesto Kari —ay Kari ¿que voy a hacer contigo?— le pregunto sarcástico T.K mientras la abrazaba —besarme y quererme mucho— contesto mientras ambos se daban un tierno beso.

Por otro lado la chica de cabello rosado entraba a su departamento con un sentimiento nostálgico, «valla por lo menos Sora tuvo el suficiente valor para hacerlo, pero yo…» se decía mientras veía las fotografías que tenía en un muro de la entrada «Michael» pensaba al ver una foto de ellos dos juntos en Norteamérica —Mimi me da gusto que llegaras, te esperaba— le dijo un joven de gafas a la chica —Hola Joe— contesto dulcemente mientras le regalaba una sonrisa, el chico se acerco y beso a Mimi como acostumbraba cuando ella llegaba —me encanta como te vez con el cabello recogido— le dijo Joe mientras conducía a Mimi al comedor donde ya tenía preparada la comida —Gracias, que tierno eres— le contesto Mimi tan dulce como siempre, ambos se sentaron a la mesa a comer lo que Joe le había preparado a la chica —Dime que tal tu trabajo— pregunto la chica para hacer conversación —Mejor que nunca, hoy hubieron muchos pacientes— le contesto Joe —me alegro— respondió la chica —¿por cierto donde estabas?— le cuestiono Joe a su prometida —Con Kari, me pidió que fuera su dama de honor— le contesto la chica —eso me alegra, felicidades Mimi— le dijo Joe —gracias— contesto la chica —ah casi lo olvido, te llego esta carta— le dijo Joe mientras se la entregaba —es de Michael— dijo Mimi al ver el remitente, no pudo evitar que sus ojos se iluminaran al ver aquel nombre escrito en el sobre mientras que Joe lo noto inmediatamente —si de tu amiguito americano— contesto el chico aunque ella no le puso atención.

—Todo estuvo delicioso, muchas gracias Matt— le dije cuando terminamos de comer —Gracias por tu maravillosa compañía Sora— me contesto el chico sonriéndome, ambos partimos del restaurante hasta mi departamento que no quedaba muy lejos de ahí, cuando mis padres habían muerto yo había decido mudarme y había conseguido un apartamento cerca del de Matt, —Entonces nos vemos mañana— me dijo Yamato dejándome en la puerta —Si hasta mañana— le conteste en la puerta, él dio media vuelta para marcharse —Matt— le dije antes de que diera un paso —si— volteo para verme, entonces tome su rostro inesperadamente besándolo con tanta vehemencia como si fuera mi primer beso, después entre al departamento dejando al chico sorprendido afuera.

«…. Hasta mañana mi querida Sora» pensó Yamato unos minutos después de haber recobrado el aliento y el sentido común, camino feliz hasta su casa ya que ahora tenia lo que tanto había anhelado, el amor del cielo.

Pasaron dos meses desde que Matt y yo nos hicimos novios, desde aquel mágico día , y yo que creía que el mejor verano había sido cuando fui al Digimundo, es verdad, ese verano no lo podrá mejorar ningún otro porque conocí tanto sobre mi, conocí a las mejores personas, conocí a mi mejor amiga, Piyomon, conocí a Matt, pero este verano también ha sido mágico porque conocí el verdadero amor, la pasión, ahora el verano termino mientras que el hechizante otoño comenzaba.

—Sora quiero hablar contigo seriamente— me dijo Matt mientras caminábamos por el parque tomados de la mano en aquella tarde de otoño, el sol comenzaba a desaparecer en el horizonte haciendo que las nubes tuvieran tonos rosados en sus copas, el crepúsculo de otoño era el más bello que existía en el año —Si dime— le dije algo intrigada por su actitud —Quiero que… quiero que te mudes conmigo— me dijo Matt algo nervioso al hacer esa proposición —¿Lo dices en serio?— le pregunte curiosa por su respuesta —Amor sabes que es en serio— me dijo mientras se detenía en aquel puente que nos había visto juntos por primera vez —Bueno entonces ya tienes una inquilina en tu apartamento— le conteste sonriendo, él rodeo mi cintura con sus níveos brazos acercándome mucho más a él mientras que compartimos nuestro aliento en un profundo y largo beso como los que me acostumbraba dar —me da mucho gusto que vivas conmigo— me dijo Matt sonriéndome con la sonrisa más bella que tenía, la luna ya había tomado posesión en su trono estelar mientras que con su brillo plateado nos iluminaba mientras estábamos en ese lugar, —espera ¿que es esto?— me pregunto mientras sacaba mi discman una de las bolsas de mis jeans —se llaman discman amor— le conteste riendo —muy graciosa— me dijo haciéndose el serio, oprimió play y la música nos invadió mientras que Matt me invitaba con actos a bailar una pieza, tome su mano y ambos bailamos pegados por unos minutos —Ves Ken, no somos los únicos locos en el parque— dijo Miyako que nos había interrumpido —Hola chicos— saludo Matt sin soltarme por un minuto —Hola, saben son la pareja más linda del lugar— nos dijo Ken sonriendo —A parte de nosotros claro— interrumpió Miyako jugando —que gusto encontrarlos— les dije a mis amigos —a nosotros también nos da gusto verlos— dijo Ken un poco sonrojado, afortunadamente la única que lo noto fui yo que también me sonroje —que les parece si vamos a cenar los cuatro— propuso Miyako con su tono feliz de costumbre, Matt me miró y yo acepte con la mirada —por nosotros esta bien— contesto el chico, así que los cuatro fuimos a un restaurante que quedaba cerca del parque.

—Si pero Inglaterra es muy fría, aunque también es muy bonita— decía Miyako comentando sobre su viaje con Ken a la Gran Bretaña, Ken y yo simplemente no dejábamos de mirarnos ni por un minuto, teníamos un asunto pendiente que arreglar… —Ken quiero bailar— le dijo Miyako al chico —discúlpame estoy un poco cansado— respondió el guapo chico de ojos azules a su novia —Que lástima— se dijo la chica ya que realmente quería bailar —Yolley si quieres puedes bailar conmigo, claro si están de acuerdo— interrumpió Matt —¿En verdad? Matt que lindo eres— respondió la chica mirándonos para pedir autorización, Ken y yo aceptamos con la mirada, después de todo ambos queríamos arreglar las cosas, Matt condujo a Miyako a la pista de baile que se encontraba del otro lado del restaurante —¿como has estado?— me pregunto Ken para romper el hielo —Bien, igual que tu— le respondí abiertamente —veo que tu y Matt están muy bien, se ven bien juntos— me dijo Ken algo ruborizado —Tu también haces una linda pareja con Miyako— le respondí al chico —Sora lo que paso entre nosotros…— me dijo Ken mientras recordaba lo que había sucedido la primavera de aquel extraño año.

****Flashback***
—No ha llegado nadie— me dijo el joven de cabello azul mientras se recargaba en un árbol —no te sorprendas, por lo menos ni Tai ni Davis son puntuales— le conteste mientras también me recargaba —si eso lo sé perfectamente, los dos son una copia exacta— dijo Ken riendo —Si eso es cierto— conteste mientras yo también reía, ambos dejamos de reír al mismo tiempo mientras que un gran silencio vino a nosotros —Sora— me dijo Ken así que voltee para ver lo que ocurría encontrándome con un beso que jamas creí recibir de aquel chico —Ken— le dije sorprendida cuando termino aquel beso —eres una chica como ninguna otra Sora— me dijo él —Tengo novio Ken, y tu estas con Miyako— le respondí al chico —lo sé, solo quería que supieras lo que siento por ti— me respondió Ken —hola chicos— nos dijo Davis que por fin llegaba al parque
***Fin del Flashback***

—Aún sigo creyendo que eres una gran chica Sora— continuo Ken —yo también creo que eres un gran chico, pero amor a Matt más que a nada en el mundo— le conteste sonriendo —lo sé, quiero que sepas que no lamento ese beso, pero también quiero que estés tranquila mi amor por Miyako crece más día con día— me contesto Ken sinceramente —me alegra escuchar eso, aunque … tampoco lamento el beso— le conteste sonriendo —eso me alegra mucho— respondió mientras ambos reíamos —¿y ahora de que se ríen ustedes dos?— nos pregunto Miyako que ya había llegado con Matt —le contaba cuando te encontraste con los guardias ingleses y te desesperaste porque jamas contestaron tus preguntas— respondió Ken a su novia cubriendo así nuestra conversación —que esperabas, yo no sabia que por ley no podían moverse, ah fue tan desesperante— contesto Miyako haciendo referencia al incidente mientras que Matt se enteraba y reía muy divertido de aquello, después de eso la velada siguió tranquila, los cuatro cenamos comida italiana con vino tinto, el favorito de Matt y mío, —Nos dio gusto encontrarlos— les dije a mis amigos despidiéndome de ellos —a nosotros también— me contesto Miyako con su sonrisa característica —espero que volvamos a reunirnos pronto— añadió Matt sonriendo sinceramente —igualmente, Matt cuida a Sora— le dijo Ken despidiéndose de nosotros —Si también cuida a Yolley— contesto mi adorado, después ambos chicos se marcharon, Matt tomo tiernamente mi mano cruzando nuestros dedos —vamos a casa— me dijo mientras comenzábamos a caminar lentamente por la avenida, todo el camino me recargue en su hombro, amaba estar a su lado, «mi dulce Sora amo que hagas eso, gracias por estar conmigo, por dejarme compartir mi vida contigo, gracias por amarme tanto como te amo a ti» Matt simplemente me veía con esa mirada tan dulce que lo caracterizaba, había dejado de ser aquel inexpresivo y solitario joven, ahora era todo lo contrario. —llegamos a casa— me dijo Yamato al estar en la puerta de la entrada —me da gusto estar aquí— le respondí, en ese instante Matt me tomo por las piernas cargándome —¿que haces?— le pregunte sorprendida, él solo sonrió abriendo la puerta del apartamento, era un lugar sumamente confortable y bastante hermoso, Matt me llevo hasta un sofá donde me puso sutilmente —que caballero— le dije riendo —gracias, dime ¿que te parece?— me pregunto sincero —es muy hermoso Matt— le conteste mientras me levantaba del sofá, Matt tomo mi mano guiándome hasta una de las habitaciones —tu dormirás aquí hoy, mañana iremos por tus cosas— dijo el chico rubio cuando entramos a una amplia habitación pintada de color azul con cortinas blancas y alfombra azul, al entrar vi un pequeño cuadro donde tenía una fotografía de los dos abrazados —fue el primer día de universidad ¿lo recuerdas?— me pregunto mientras levantaba la foto —como olvidarlo, llegaste ese día con el cabello largo— le conteste sonriendo —bueno madure a tiempo— contesto sonriendo —ahora duerme Sora, debes estar cansada, en el armario esta mi ropa, si quieres puedes tomar algo para que no duermas con lo que estas vistiendo— me dijo besando mi frente —gracias Matt que lindo, espera ¿y tu donde dormirás?— le pregunte curiosa —bueno, el sillón es muy cómodo— respondió con esa sonrisa que tanto amaba, eran las 12:45am así que ya estaba más que cansada por lo que acepte su propuesta, después de que entre a la habitación, de su armario tome una camisa negra de su colección, un poco desteñida, hacia mucho que no se la ponía pero aún así conservaba el exquisito aroma del dueño, apague la luz y me acosté en aquella placentera cama, paso una hora y no podía conciliar el sueño dando vueltas por toda la cama «quiero dormir, quiero dormir» pensaba mientras ya había intentado todo contar ovejas, Digimons, cantar canciones de cuna pero nada resultaba «esto es ridículo» me dije mientras tomaba una cobija y salí de la habitación, llegue a la sala donde se encontraba Matt recostado en un sofá cama matrimonial sin dormir sólo viendo el techo con los brazos cruzados debajo de la nuca —hola extraña— me dijo al verme ahí parada ante él —hola extraño— le respondí siguiendo su juego —tampoco puedes dormir verdad— me dijo mientras me sentaba a su lado —no— le conteste —ven aquí— me dijo mientras me abrazaba dócilmente —te extrañaba— le dije murmurando mientras el nos cubría con el cobertor —yo también te extrañaba— me contesto besando ligeramente mis labios, después nos abrazamos en aquel sofá mientras yo recargaba mi cabeza contra su tibio pecho y él recargaba su cabeza sobre mi testa, «no puedo creer cuanta cálidez se siente al estar a tu lado, la dulzura de tu corazón es tan grande que me llena de alegría, mi querido Yamato prométeme que siempre estarás a mi lado, te amo tanto que lo que siento por ti llenaría el universo, aún recuerdo la primera vez que me abrazaste como hoy, fue aquella Navidad cuando un Black Tiranomon nos ataco en tu concierto, ah… cuando llegaste corriendo a salvarme no me importo que todo cayera, porque estaba a tu lado» pensaba mientras lo abrazaba sin querer alejarme de él ni un sólo milímetro «el dulce aroma de tu rojizo cabello llena de paz mi corazón, Sora jamas creí que nosotros pudiéramos tener una historia juntos, tu presencia me hace tan feliz, aún recuerdo cuando éramos niños, siempre te preocupabas por todos nosotros pero sobre todo por Tai, la verdad la mayor parte de mis peleas con él eran por ti, desde entonces ya estaba secretamente enamorado, y tu siempre a su lado, pero ahora tu estas aquí conmigo, sólo eso importa igual que él hecho de que ahora tu amor es mío, ah valla después de todo el amor y la amistad si van de la mano, te amo tanto» pensaba Yamato mientras comenzaba a cerrar los ojos para dormir.

A la mañana siguiente desperté debido a que los nítidos rayos del sol traspasaron las blancas cortinas que cubrían las enormes ventanas, él se encontraba ahí dormido a mi lado, simplemente abrazándome, no me había soltado en toda la noche, estaba tan tranquilo, di la media vuelta sin que Matt me soltara, sentí su respiración en mi cuello, era tan suave, dormía como un niño, sus rubios cabellos estaban enmarañados pero tenía una sonrisa en la cara, trate de volver a dormir sin embargo ya no logre conciliar el sueño, así que me levante lentamente para no despertarlo dejándolo descansar un poco más, me pare en el marco de la puerta sólo para observarlo, se veía tan tierno dormido, se movió un poco despertándose lentamente buscándome, me encontró observando en aquel marco —buenos días amor— le dije para saludar al joven Ishida acercándome a él lentamente —buenos días cielo— contesto besándome al llegar a él —te amo— le dije después del beso —también te amo— me respondió —voy a darme una ducha— agregue —de acuerdo, yo preparo el desayuno— me contesto Yamato mientras se levantaba del sillón —gracias Matt— añadí al escuchar esto, después de todo él era el mejor cocinero que había conocido en mi vida, aún recuerdo la primera vez que fuimos al Digimundo, una de las cosas que más había disfrutado fueron los deliciosos platillos que él había preparado —oye, te ves muy sexy con mi camisa, te queda muy bien ese estilo— me dijo después de ver que la llevaba puesta un poco desabotonada, sólo me sonroje y baje la cabeza sonriendo ligeramente mientras él reía, así que entre al cuarto de baño a darme una ducha. La puerta del apartamento se abrió mientras entraba un joven rubio al lugar —hola, buenos días— saludo el joven —T.K estoy en la cocina— le respondió Yamato a su pequeño hermano —Hola hermano— saludo abrazando al joven —Hola T.K que gusto verte— contesto Yamato poniendo un recipiente al fuego de la estufa —¿oye que cocinas?, huele delicioso— preguntó T.K al ver lo que Matt hacia —¿no has desayunado, quieres quedarte?— pregunto Matt al ver a T.K con cara de antojo —claro hermano me quedo con gusto, ya desayune pero Kari es muy mala cocinera— contesto T.K poniendo una cara de desilusión —ja, pobre de ti T.K afortunadamente te enseñe a cocinar— contesto Matt riendo —Si gracias por enseñarme hermano— respondió el pequeño —¿por cierto como esta Kari?— pregunto Yamato curioso —Bien aunque un poco nerviosa por la boda— contesto T.K —Ya veo, supongo que también lo estas tu— dijo Matt mientras preparaba el jugo de naranja —Si un poco, por cierto aquí esta tu invitación— le dijo el chico entregándole el papel al joven Ishida —gracias, veo que te faltan muchas por entregar— añadió Matt mientras preparaba un poco de fruta —no muchas, me falta entregar la de Izzy, Joe, Mimi y Sora— contesto T.K a su hermano —Si gustas puedes dármela en este momento— le dije caminando hacia donde estaban ellos al mismo tiempo que secaba mi cabello —Sora que sorpresa— me dijo al verme ahí —me da gusto verte T.K— le respondí al chico —a mi también me da gusto verte, sobre todo verlos juntos— respondió T.K dándome aquella invitación —gracias— le respondí, después los tres nos sentamos a desayunar lo que había preparado mi querido Yamato —¿cuando es la boda?— pregunte al pequeño mientras tomaba un sorbo de café —Este viernes— contesto T.K —pero hoy ya es miércoles— afirme al ver el calendario —lo sé por eso Kari y yo estamos tan nerviosos— respondió T.K con un bocado en la boca —Es de mala educación hacer eso— dijo Matt regañando a su hermano —Lo siento— contesto T.K con cara de niño bueno mientras Yamato y yo reíamos de eso —Siempre supe que Kari y tu terminarían juntos, desde niños hacían una hermosa pareja— le dije a mi muy querido amigo —gracias Sora además te prometí que la cuidaría— contesto T.K mientras me daba una grata sonrisa

«405, donde esta el 405 ah! aquí esta» se decía un joven rubio buscando un departamento en especial, al encontrarlo toco el timbre del lugar —sorpresa— dijo aquel joven cuando una chica abrió la puerta —Michael, no, no puedo creerlo estas aquí— le respondió aquella jovencita con una hermosa sonrisa —Mimi, te extrañe tanto— le dijo cargando a la chica —yo también te extrañe muchisimo Michael— respondió la chica mientras el joven americano le daba vueltas en el aire —te ves muy hermosa con el cabello recogido— le dijo Michael dejándola en el piso —gracias que amable eres, pasa por favor— contesto Mimi mientras se sonrojaba al escuchar su comentario, ambos pasaron al departamento de Mimi al entrar Michael vio la fotografía que ambos se habían tomado en Norteamérica antes de que la chica regresara a Japón, —somos muy fotogénicos ¿verdad?— dijo haciendo que la chica sonriera ligeramente afirmando con la cabeza —¿que sucede preciosa?, te veo un poco triste— le dijo Michael al ver que ella no tenía la vitalidad de siempre, ella bajo la mirada sin saber que hacer, Mimi no era buena para reservarse sus sentimientos así que dejo caer sus lagrimas frente al chico —ayer rompí con Joe, no creí que me afectara tanto pero…— contesto Mimi con lagrimas en los ojos, Michael quedo perplejo y no hizo más que abrazar fuertemente a su amiga —tranquila yo estoy contigo— le dijo el joven Michael a la chica mientras la apretaba fuertemente —gracias Michael, muchas gracias— respondió Mimi a su amigo mientras él seguía ahí con ella.

—Hermano todo estuvo delicioso, pero debo seguir repartiendo las invitaciones así que me voy— le dijo el pequeño rubio a su hermano —De acuerdo T.K suerte con eso— le contesto Yamato al chico —luego nos vemos Sora, adiós hermano— nos dijo el chico mientras besaba mi mejilla y abrasaba a su hermano —hasta pronto— le respondimos ambos en la puerta del departamento Matt me cargo llevándome dentro del lugar —Amor si no te pones zapatos pescaras un resfriado— me dijo mientras entrábamos a la casa, yo sólo sonreí al ver que realmente le importaba mucho al chico —Matt quiero ir a recoger mis cosas— le dije al chico mientras me ponía los tenis que estaban en la entrada —de acuerdo vamos— me contesto Yamato con su característica sonrisa, ambos salimos con rumbo a mi antiguo hogar.

—Me alegra que estés aquí— dijo una joven mientras veía llegar al antiguo café donde solíamos reunirnos los ahora ex Digielegidos a un chico de cabello alborotado —hola Kari— le contesto aquel muchacho —¿Como has estado Davis?— pregunto la chica a aquel joven —Bien, supongo— contesto un poco afligido —Escuche que ganaste la ultima carrera— dijo Kari para hacer conversación —si un triunfo más para el gran corredor de autos, Davis Motomiya— contesto con un tono sarcástico, un silencio lleno aquel momento mientras Davis sólo veía el rostro de Kari, él aún la amaba a pesar de todo «ah Kari eres una chica tan especial, has sido el único amor de mi vida, que daría por compartir mi alcoba contigo de nuevo, por que tus labios fueran míos otra vez, no entiendo que hice mal, ¿porque no pude conservar tu amor?» pensaba el joven Motomiya sentado frente a Hikari Yagami, la única chica a la que le había entregado su corazón, —Davis yo… yo personalmente quiero entregarte esto— le dijo Kari mientras le entregaba un sobre decorado con delicadas flores blancas —¿que es esto?— pregunto Daisuke tomando aquel sobre —eso es la invitación a mi boda con T.K— contesto Kari bajando la mirada un poco apenada —ah… el rubio es muy afortunado, se quedo con lo que más quería— contesto Motomiya con un tono deprimente mientras jugaba con aquella invitación —Davis lo siento mucho pero…— lo sé la luz debe guiar la esperanza— interrumpió Daisuke a la chica —Sabes Kari aún te amo, nunca dejare de hacerlo tal vez por que soy muy necio, pero no me importa— continúo el joven corredor mientras ponía una leve sonrisa —Davis me gustaría hacer algo por ti, ¿dime puedo hacer algo para que te sientas mejor?— pregunto la chica esperando una respuesta afirmativa —si, cásate conmigo— propuso Davis sonriendo —Sabes que no puedo hacer eso— contesto Kari un poco apenada —lo sé, si hay algo que puedes hacer, se muy feliz con T.K porque si tu eres feliz, entonces yo también seré feliz— contesto el chico mientras Kari sonreía dulcemente, ella se levanto de su lugar al igual que el chico —muchas gracias Davis, nunca encontraré a un amigo como tu— le dijo Kari abrazando al chico, él también la abrazo fuertemente mientras que sentía la necesidad de llorar por perder definitivamente lo que más amaba «no puedo, debo ser fuerte, no debo dejarme vencer, ella no puede verme llorar… de nuevo» por primera vez dejo sus impulsos a parte, esa fue la primera vez que no permitió que sus sentimientos lo dominaran, el joven Motomiya estaba madurando. Ken caminaba solitario por las avenidas que cubrían de anaranjado el pavimento, las hojas habían comenzado a caer de los arboles avecindando la llegada del invierno sin embargo el sol brillaba con toda intensidad dejando maravillado con su irradiante presencia, al pasar por una juguetería no pudo evitar que la melancolía se apoderara de él, estaban en el aparador algunos muñecos de peluche poco comunes realmente Agumon, Gabumon, Piyomon, Tentomon, Palmon, Gomamon, Tailmon, Patamon, V - mon, Hawkmon, Armadillomon y por ultimo Wormon eran los que protagonizaban aquel panorama «Wormon me pregunto si algún día volveré a verte, a disfrutar de tu maravillosa compañía» pensaba el joven Ichijouji añorando el Digimundo y las aventuras que había tenido con todos sus amigos, en especial con Davis, su eterno mejor amigo, y con Miyako, la chica que tenía su corazón, Ken toco por unos cuantos segundos la parte posterior de su cuello mientras a su mente llegaban las imágenes de cuando le fue implantada la semilla de la obscuridad, trato de quitar esas imágenes lo más pronto de su mente, pero eso era imposible ya que estaban enterradas en lo más profundo de su memoria.

—¿Matt crees que algún día volvamos al Digimundo?— le pregunte mientras por los pasillos de mi antiguo edificio caminábamos tomados del brazo —No lo creo amor— me contesto siendo sincero conmigo —¿porque no?— pregunte sin entender su respuesta —porque si recuerdas siempre nos hablaban sobre los niños elegidos y creo que en estos momentos ya no somos tan niños— me contesto con una picara sonrisa en el rostro haciendo que me sonrojara un poco —tienes razón, dejamos de ser niños inocentes hace mucho tiempo— conteste ruborizada —pero no se que es lo que más dejamos de ser, niños o inocentes— contesto riendo —Mmm… muy gracioso joven Ishida, muy gracioso— le respondí a su indirecta —de acuerdo hemos llegado— me dijo al estar frente a la puerta del apartamento, ambos entramos al lugar, así que comencé a recoger las cosas que me llevaría.

—Me dio mucho gusto verte Kari— le dijo el joven Motomiya levantándose de su lugar —te vas tan pronto— contesto la chica con cara de desilusión —Si discúlpame por favor— contesto Davis dándole la espalda a la chica y marchándose de la cafetería, Kari se sentó de nuevo en la mesa, dándose cuenta que el chico había dejada pagada la cuenta, ella sonrió levemente «¿será correcto lo que estoy haciendo?» se pregunto a si misma al recordar las palabras de Davis, era demasiado obvio que ella estaba confundida acerca de todo.

Pasaron dos días, llegando por fin el viernes, el sol resplandecía brillante mientras que en el aire un aroma lleno de esperanza se alcanzaba a percibir llenando los corazones de todos los habitantes de Tokio.

—Te vez muy hermosa— le dijo un joven a la chica castaña mientras entraba a su habitación —gracias que lindo eres conmigo— contesto su hermana con una pacifica sonrisa —de nada, para eso somos hermanos— le contesto el joven Yagami —ahora deja de perder el tiempo viéndome y vete a arreglar, ya es tarde— le dijo la chica fingiendo un tono severo —si, lo sé— contesto el portador del valor a su joven hermana que ya lucía su vestido de novia, Taichi se fue a la otra habitación del departamento de Hikari y Takeru para cambiarse, él había pasado ahí la noche por petición de su hermana mientras que T.K se había quedado con Matt. Mientras se ponía su traje de etiqueta el chico no podía evitar estar deprimido, añoraba demasiado a su antiguo amor, a mi.

—¿Donde esta mi corbata? Rayos no encuentro nada, ahí Kari, sin ti soy un desastre— decía el joven Takaishi mientras desesperado corría por todos lados en el departamento de su hermano, «tal vez Matt o Sora me puedan ayudar, pero aún están dormidos, ah ¿que importa?» se dijo Takaishi mientras habría la puerta de la habitación, al hacer se encontró con una escena que no hubiera preferido ver, Matt me abrazaba a mi mientras plácidamente ambos dormíamos desnudos en la cama del chico, T.K cerró la puerta inmediatamente sin evitar sonrojarse creo que mejor yo busco mis cosas» se dijo mientras el rubor de su cara no bajaba para nada, observo el reloj dándose cuenta que ya era un poco tarde, las 9:47am, su boda comenzaba a las 11:00am en punto, «rayos, mi hermano y Sora siguen dormidos, ah no importa, los dejaré descansar» se dijo a si mismo mientras que sin darse cuenta paso demasiado cerca de la mesa del teléfono golpeándose el pie con ella, —Ouch eso me dolió, estúpida mesa— grito el chico bastante dolorido mientras se sobaba el tobillo —Amor creo que ese fue T.K— le dije a Matt debido a que su grito me había logrado despertar —Si creo que tienes razón— contesto besándome ligeramente los labios —supongo que ya es un poco tarde, debemos arreglarnos para la boda de tu hermano— le dije al terminar el beso —Tu te ves hermosa con lo que sea, mucho más así— comento Matt haciendo que me sonrojara ante aquella afirmación, él sólo beso mi cuello así que inmediatamente me separé de él, sabia que si me quedaba se nos haría mucho más tarde —¿amor, que te parece si seguimos lo de anoche un poco más tarde? Hoy se casa tu hermano— le dije mientras guiñaba un ojo —esa me parece una buena idea— respondió con una sonrisa traviesa en el rostro, entré a darme una ducha y tome el vestido que me pondría, era negro escotado acompañado por unos elegantes guantes del mismo color, salí de la ducha ya lista para irnos, Matt entró después de mi a ducharse también, entonces observe que T.K no podía hacerse el nudo de la corbata —calma ¿que sucede?— le pregunte al ver la graciosa escena —Sora estoy muy nervioso, no puedo hacer nada bien— me dijo en un tono lleno de angustia y desesperación —tranquilo, todo saldrá bien— le dije mientras anudaba su corbata, le acomodaba la camisa y el saco que tenía un poco arruinado —gracias— me contesto al ver que ya había quedado listo, minutos más tarde Matt salió del cuarto de baño con su frac negro ya puesto, se veía muy sexy con eso, T.K miró el reloj, ya marcaba las 10:34am —es hora— dijo Yamato poniendo su mano sobre el hombro del pequeño —Si— respondió T.K sonriendo, Matt tomo mi chalina y los tres bajamos hasta el estacionamiento donde estaba el auto de Matt un BMW negro, precioso que usaba rara vez ya que prefería caminar, minutos más tarde llegamos al lugar donde se realizaría la boda —chicos— nos grito un joven mientras corría hacia nosotros —Hola Izzy— lo saludamos todos con entusiasmo —hola chicos, me da gusto que llegaran, ustedes eran los únicos que faltaban, a parte de Kari, claro— informo Koushiro con una radiante sonrisa en el rostro —¿Como que los únicos, entonces él?… —Si, aquí estoy— interrumpió un joven castaño —Davis— dijimos Yama-kun y yo sorprendidos al ver a aquel chico ahí —Si, también me da gusto verlos— nos dijo saludándonos, después de esto vimos llegar un automóvil blanco, un porshe donde llegaba Hikari conducida por Taichi, todos entramos a la iglesia para acompañar a la feliz pareja, Tai entrego a su hermana y Matt hizo lo mismo con T.K —Hola Tai— dijo Matt al ver al chico, el se limito a sonreír fingidamente, sabia perfectamente sobre mi romance con Yamato, los tres nos sentamos juntos mientras que en el frente nos sorprendimos al ver a Mimi acompañada por Michael, no por Joe como todos esperábamos, la ceremonia transcurrió sin problemas, —puede besar a la novia— dijo el sacerdote a T.K mientras levantaba el velo del vestido de su ahora esposa. Davis sólo se encontraba ahí absorto en sus pensamientos, soledad y tristeza, estaba destrozado por haber dejado en manos de unos de sus mejores amigos lo que amaba más que a su vida, —Al final gano el mejor— dijo en un hilo de voz para si mismo sin que nadie se diera cuenta de lo que él sentía en eso momentos, todos salimos de aquel recinto para tomar la foto del recuerdo, aunque nadie lucía exactamente feliz, ya que todos tenían algo en su interior que no los dejaba tranquilos, incluida Hikari —te amo Kari, más que a nada en el mundo— le dijo T.K después de tomada la fotografía —yo también T.K— respondió la chica esbozando una sonrisa a su esposo.

Después de la ceremonia todos nos dirigimos a la recepción —Tai, espera— le dije a mi amigo al ver que él se dirigía a la entrada del lugar —Sora— se conformo a contestarme mientras Yamato y yo nos dirigíamos hacía él —Hola Tai-chan— le dije haciendo que él me sonriera —¿Que pasa?— me pregunto con una pacifica sonrisa en el rostro —¿Todo… todo esta bien entre nosotros, verdad?— me atreví a preguntarle tímidamente —claro que si Sora, sabes que te quiero mucho como para que no lo este— me respondió con esa misma sonrisa —me alegra mucho escuchar eso Tai-chan— le dije a mi amigo dedicándole una sonrisa —Por cierto Matt….— dijo Taichi a mi querido Yamato —¿Si que pasa Tai?— pregunto Yama un poco desconcertado, Tai inmediatamente soltó un puñetazo al rostro de Ishida haciéndolo retroceder un poco —Eso fue por quitarme a Sora— dijo Taichi sonriendo, Yamato le respondió de la misma forma, sólo que con un poco más fuerza —Eso fue por tardarte tanto en hacerlo— le contesto Yamato haciendo referencia al golpe —¿amigos?— pregunto Taichi con una sonrisa al chico —claro que si, los mejore siempre— respondió Matt dándole la mano a Tai, quien lo jaló para darle un abrazo, yo sólo me quede ahí mirando sorprendida, aunque bastante feliz al ver que habían arreglado todo, esos dos nunca iban a cambiar —cuídala bien, porque si no te mato— le dijo Tai soltando a Matt —claro que si amigo— respondió el joven rubio al castaño, los tres entramos al salón donde se llevaba a cabo la recepción, la música comenzó y todos los invitados se levantaron para bailar, aquella melodía era una pieza lenta, "I don’t want to miss a thing " era su nombre —Superior Joe— se acerco una chica que vestía un traje rosa al joven de gafas —¿Mimi que haces aquí? Deberías estar con el americano— afirmo Joe un poco triste —No superior, mi lugar no esta al lado de Michael, mi lugar esta a su lado— le respondió con una hermosa sonrisa —¿pero Mimi creí que tu?— le dijo Joe bajando la mirada —Joe-chan te dije que necesitaba tiempo para ordenar mis ideas, ya lo hice y descubrí que eres lo que más he amado toda mi vida— respondió aquella joven a su amor —también te amor Mimi— le respondió Joe besándola tiernamente, después de esto ambos fueron a bailar como pareja, de nuevo.

—Sora, tengo una pregunta para ti— me dijo Matt en tono misterioso, tomo mi mano y me condujo fuera de la pista, a un hermoso balcón de aquel salón —¿que pasa Matt, porque estamos aquí?— le pregunte algo intrigada —Señorita Takenouchi, me haría el honor de casarse conmigo?— me pregunto Yamato mientras sacaba de su bolsillo una caja de color azul —claro que si Matt— le respondí mientras él ponía en mi dedo anular el anillo que tenía la forma del emblema del amor y de la amistad juntos, —te amo Sora-chan— dijo aquel chico sin dejarlo terminar bese sus labios, no era necesario que me dijera nada, para mi era más que suficiente estar al lado del chico al que más amaba.

¿Fin?
*************************

Notas de la autora: Bueno ¿que tal me quedo?, espero que bien, yo sigo con gripa por lo que estoy un poco cansada, este fic lo empece hace un mes aproximadamente y ya lo quería terminar, tal vez haga una segunda parte, claro siempre y cuando les guste y me lo pidan, mi correo es sora_yo@hotamil.com o déjenme sus reviews para mayor facilidad.

Arigato y Syonara, por cierto Digimon es de Akiyoshi Hongo, pero la historia es mía. ©Sora_yo

Email de la autora: sora_yo@hotamil.com

Fanfics

|+| Layout Info