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Repasemos un poco lo sucedido en el capítulo
anterior:
Tyson y Max pelearon contra sus clones, y aunque
Max perdió, Tyson logró ganar gracias
a las nuevas habilidades que había adquirido
y a la ayuda de Hillary, cuyo hecho dejó las
cosas un poco mejor entre ellos.
Luego, mientras dejaban atrás el hangar abandonado,
los compañeros trataron de decidir qué
hacer para olvidarse de ese mal momento, y deciden
irse de vacaciones. Tras muchas vacilaciones deciden
hacer un picnic en la playa, sin moverse de la ciudad.
Y esa mañana, cuando llegan a la playa...
Cap. 4 y último
Tyson dio un salto sobre la escalinata, llevando
una conservadora en los brazos. Era casi tan grande
como él, pero la sostenía con facilidad.
En ella llevaba casi toda su comida, la que era solamente
para él.
Tyson se había cambiado especialmente para
la ocasión, y apenas bajó la conservadora
en el sitio que habían escogido se descalzó
las sandalias y arrojó una para cada lado.
Llevaba puesto un short de baño con unas ridículas
palmeras de colores y una camisa floreada, como si
estuviera en Hawai. Se caló la gorra y los
anteojos de sol, con todo el look de una estrella
de cine.
Detrás de él venía Max, con
las sillas para playa que le habían encargado.
¡Oye, Tyson! ¿Crees que podrías
ayudarme con esto? dijo Max, sofocado.
¡Seguro! dijo Tyson, y corrió
a ayudarlo.
Max tenía un gorrito de pescador azul sobre
la maraña de cabello rubio, un short anaranjado
fosforescente y una remera blanca. Calzaba zapatillas
de deporte y tenía los anteojos oscuros enganchados
en el cuello de la remera.
Escogimos un bonito lugar, y además
nadie vendrá a este sitio... dijo Max.
¿Por qué dices eso? preguntó
Tyson, estirándose.
Porque hoy es miércoles, y no creo que
nadie vaya a dejar su trabajo para ir a la playa.
explicó Max.
Entonces la vamos a pasar genial.
En eso llegaron Kenny y Kai, trayendo una sombrilla
grande y un par de toallas y más comida. Kenny
tenía los anteojos de leer sobre la cabeza
y una gorra de pescador, del mismo estilo que la de
Max, pero amarilla. Llevaba un short de baño
azul claro y una chaqueta a falta de camiseta.
Kai estaba dispuesto a atraer todas las miradas ese
día, puesto que llevaba encima un short negro
muy holgado y el musculoso torso al descubierto, con
la bronceada piel brillando al sol. Los anteojos oscuros
y la gorra de los Lakers de Los Ángeles que
le había regalado Naomee le daban un aire despreocupado
y muy masculino.
¡Hola, Kenny! ¡Kai! ¿Dónde
te habías metido? Hace casi una semana que
no sé nada de ti... le dijo Max, acercándose
a recibirlos ¿Y dónde quedó
tu novia? Pensé que no te la podías
quitar de encima... acabó la frase con
una carcajada, y Kai le contestó con una sonrisa
que le advertía muchas cosas.
Ella se quedó en casa de Hillary anoche.
Dijo que vendrían juntas. explicó
Kai, mientras bajaba la sombrilla.
¡Hey, chicos! dijo Tyson, acercándose
a ellos ¿Cómo están? ¿Bien?
¡Perfecto! Tenemos que preparar todo antes de
que lleguen los demás. agregó,
sin darles tiempo a los otros de contestar.
¡Muchachos! dijo la voz de Ray.
Todos se volvieron a ver y descubrieron a Ray y a
Lee-chang, que venían juntos, y traían
un equipo de música entre los dos. Ray se había
cambiado el listón rojo de la cabeza por un
par de anteojos oscuros que le sostenían el
cabello y llevaba la trenza descubierta, sin la cinta
blanca que le envolvía alrededor. Tenía
unos pantalones cortos negros y una camisa de rayas
desabotonada. Lee-chang se había vestido del
mismo modo, pero su short era blanco y su camisa tenía
rayas diferentes. Obviamente era ropa que le había
prestado Ray, porque eran del mismo estilo.
¿Qué ocurre, Ray? le preguntó
Tyson, corriendo a ayudarlos.
¿Cómo piensan hacer una fiesta
en la playa sin la música? explicó
Ray, mientras bajaban por la escalera del balneario
con el equipo cargado.
Es cierto, si Ray no hubiera pensado en ello
nos habríamos quedado sin música. dijo
Lee-chang.
¡Pero si seré! ¡Lo había
olvidado completamente! exclamó Tyson.
Tyson, no podemos esperar a que te acuerdes
de todo... podría darte un aneurisma cerebral.
dijo Ray, amistosamente.
Ja, ja, ja, eres muy gracioso, Ray... dijo
Tyson, ofendido.
Los chicos bajaron la escalera y depositaron el equipo
a la sombra de una pared, mientras Kai se encargaba
de clavar la sombrilla en el suelo. Como era el mayor
y por lo tanto el más fuerte, tenía
que hacerlo él. Luego Tyson y Max acomodaron
las sillas de playa y las toallas en el suelo, y finalmente
Ray y Lee-chang depositaron el equipo de música
debajo de la sombrilla.
¡Rayos! Sí que hace calor aquí.
dijo Tyson, sudando la gota gorda.
Y eso que no son ni las nueve de la mañana...
dijo Kenny.
¿Es tan temprano? casi grita
Tyson, incrédulo ¡No puedo creer
que me levantara tan temprano!
Tú sólo te levantas temprano
cuando hay algo que te conviene, Tyson... dijo
Kai, secamente.
¡Oye! le ladró Tyson
¡No empieces!
Dicen que la verdad no ofende a nadie, Tyson,
así que cierra la boca. le advirtió
Kai.
¡Oh, bien! Ya me callo. decidió
Tyson.
Y los chicos se sentaron debajo de la sombrilla a
esperar a que llegaran las chicas, mientras tanto
Tyson vigilaba desconfiadamente a todos sus compañeros,
esperando que nadie tocara la conservadora con su
comida.
Kai se quedó de pie, de espaldas al sol, esperando.
Naomee había prometido llegar lo más
temprano que pudiera, y como la conocía sabía
que habría estado allí antes que ellos.
Pero por alguna razón todavía no había
venido.
Preocupado, Kai salió caminando en silencio,
y sus amigos no le dijeron nada porque pensaron que
tal vez iba a hacer un poco de ejercicio, así
que se alejó sin que le hicieran preguntas.
Kai subió por la escalinata del balneario
mirando el piso, como de costumbre, y de repente una
voz lo detuvo.
Oye, chico Dranzer... dijo Naomee
Si no miras por dónde vas, podrías chocarte
con algo... o con alguien, en su defecto.
Kai, emocionado de pronto, levantó la cabeza
y vio a Hillary y a Naomee de pie delante de él.
Hola, Kai. lo saludó Hillary,
que tenía unas toallas y otra conservadora
con comida en los brazos.
Hola, chicas. dijo Kai, sencillamente,
y se ofreció a llevar la comida que Naomee
llevaba en los brazos.
Si le hubieran preguntado a Tyson, habría
dicho que las dos chicas estaban increíbles:
Hillary con un traje de baño rosa de una pieza
y un pantalón corto blanco, y Naomee con un
traje de baño de dos piezas de color negro
y un pantalón rojo con rayas negras a los lados,
con el cabello suelto y los anteojos de sol sosteniéndole
el flequillo.
Cuando Naomee pasó delante de todos los chicos,
al lado de Kai, a más de uno se le cayeron
unas gotitas de saliva, babeándose como lobos
hambrientos, excepto por Tyson que se babeaba por
Hillary, porque en aquellos días había
descubierto que ya no quería seguir peleando
con ella, sino que quería volver a besarla
como la última vez. Era un asunto que lo volvía
loco.
¡Hola, muchachos! saludaron las
chicas.
¿Por qué se tardaron tanto?
fue lo primero que dijo Tyson, un poco enfadado.
Porque somos mujeres, y es natural que tardemos
tanto en arreglarnos. Además, debemos estar
bonitas para nuestros hombres, ¿No les parece?
dijo Naomee, con una sonrisa traviesa y mirando
a Kai de reojo.
¡Bah, por más que lo intente,
Hillary jamás conseguiría estar bonita!
dijo Tyson, cruzándose de brazos. Parece
que no puede con su genio, ¿Verdad?
Hillary se enfadó al instante.
¿¡Qué!? dijo, y
agarró a Tyson por el cuello de la camisa
¡Por lo menos no tengo el sentido de la moda
atrofiado como tú, Tyson! ¿A quién
se le ocurre vestirse con una camisa hawaiana y unos
pantalones tan ridículos?
Sólo a Tyson podía ocurrírsele.
corroboró Max.
¡Es que odio pasar desapercibido! dijo
Tyson, como defendiéndose.
Sí, ya lo veo. Con esa ropa no te vas
a perder seguro, Tyson. dijo Ray, riéndose.
Ustedes sigan burlándose de mis pantalones,
a mí no me importa. Estos shorts son mis favoritos.
se defendió Tyson.
Tus favoritos para hacer el ridículo,
¿Verdad? le dijo Hillary, sacudiéndolo.
Y como siguieron discutiendo un laaaaargo rato, los
dejaremos así y solamente diré que llegó
la hora del almuerzo.
Habían almorzado al mediodía, y para
esa hora ya había llegado alguna que otra familia
más a la playa, a disfrutar del calor del día.
En cierto momento, Tyson empezó a discutir
con Kai... malísima idea.
¡Si tú no fueras tan cerrado,
tal vez hasta podríamos ser amigos! le
dijo Tyson.
Kai lo miró con indiferencia.
Si no eres mi amigo, no es porque yo no lo
quiera, es porque tú no me respetas ni me entiendes.
le contestó.
Ah, y ahora el señorcito amargado debe
ser entendido y respetado... dijo Tyson, enfadado.
Entonces Kai empezó a enfadarse:
Ya basta, Tyson. No vine aquí para pelear
contigo, sino para pasar un buen día. Pero
si tú insistes en arruinarlo... advirtió.
Si insisto, ¿Qué? dijo
Tyson, atrevidamente.
Tal vez te ponga como camote, no sé.
No empieces a sacarme de quicio porque lo vas a lamentar.
amenazó Kai.
Oh, es cierto. Aquí el que amenaza eres
tú.
Ninguno de los demás decía nada, atentos
a la discusión. Naomee estaba hirviendo de
la rabia, porque estaba harta de oír a Tyson
discutiendo todo el día. Hillary tenía
unas terribles ganas de golpear a Tyson con una varilla
de pan, pero se contuvo y esperó a ver qué
rumbo tomaban las cosas. Kai no era violento, así
que no iba a golpearlo, pero...
¡Ya cállate, Tyson! A veces eres
realmente insoportable. dijo Kai, y se levantó
del suelo, alejándose a través de la
arena.
¡Oye, no te vayas! ¡Todavía
no termino contigo! dijo Tyson, y corrió
detrás de él.
Kai iba ya bastante lejos, haciendo uso de sus pasos
largos, y Tyson corría detrás de él.
En cierto momento, Tyson se paró, dispuesto
a dejar que Kai se fuera.
Parece que ya se calmaron los ánimos.
murmuró Lee-chang, con prudencia.
No, eso es sólo lo que parece. Dentro
de un rato seguirán, hasta que Kai se harte
y acabe golpeándolo. Nunca lo ha hecho, pero
apuesto a que le gustaría empezar hoy mismo.
le dijo Max, alegremente.
¿De veras? dijo Lee-chang, incrédulo.
Max iba a contestarle, pero Ray lo detuvo.
¡Miren, Tyson se detuvo! ¿Qué
está haciendo? dijo.
Hillary achicó los ojos.
Parece que está saltando... o algo así...
o quizás esté gritándole a Kai...
dijo la chica.
Entonces vieron que Tyson saltaba de un pie al otro
y regresaba corriendo. Cuando llegó hasta ellos
se desplomó sobre una silla y levantó
un pie, echándole un vaso de agua encima.
¡Ah! exclamó Tyson
¡Demonios, la arena sí que está
caliente! ¡Pensé que estaba pisando lava!
¿Por eso no seguiste corriendo detrás
de Kai? insinuó Hillary, desconfiada.
¡Claro que no! No vale la pena seguir
gritándole a él. Dejen que el señor
quinceañero haga lo que quiera. contestó
Tyson, pero la verdad era que se había pegado
la vuelta porque se le estaban quemando los pies con
la arena caliente.
¡Kai estaba descalzo también!
exclamó Naomee, levantándose
Iré a llevarle sus sandalias.
Y la chica se fue también en la dirección
que había tomado Kai.
Cuando Naomee se fue, Ray decidió hacer algo
antes de que Tyson empezara a pelearse de nuevo. Así
que paseó la vista a su alrededor y de pronto
tuvo una idea que resultó brillante:
Oigan, ¿Por qué no nos bañamos
un poco en el mar? Al fin y al cabo a eso vinimos...
dijo.
¿Qué? ¿En el mar? Esto
está lleno de tiburones seguramente... yo ahí
no me meto. dijo Tyson, asustado.
Max le pegó un codazo en el costado, animándolo.
Vamos, Tyson. Debajo del agua la arena no está
caliente... bromeó.
¿Se supone que esa broma era graciosa?
¡Porque no me estoy riendo! dijo Tyson,
enfadado.
Sólo es una sugerencia. ¿Qué
podría pasarte? dijo Lee-chang.
Además no hay tiburones en esta zona.
aseguró Kenny, trabajando en la laptop.
¡A mí me gustaría poder
bañarme también! dijo Dizzy.
¿Y dejar que se quemen tus circuitos?
¡Ni soñarlo! dijo Kenny.
Bueno, entonces vayamos a bañarnos,
pero sólo entraré por un rato. accedió
Tyson, de mal humor.
Y los chicos se fueron caminando hacia el mar, despojándose
de las camisas y remeras. Hillary se quitó
los pantalones y entró al último, cuando
ya todos los muchachos estaban entretenidos saltando
sobre las olas.
Eran más de las tres de la tarde, y mientras
Hillary y Lee-chang jugaban al voleyball, Tyson, Ray,
Max y Kenny estaban echados en la arena, boca arriba
y con los gorros o alguna cosa sobre la cara. Al cabo
de un rato sonó una alarma en la muñeca
de Kenny, y el chico dijo:
¡Flanco izquierdo! ¡Ahora!
Todos voltearon hacia la izquierda, para ponerse
boca abajo.
Esta es la mejor forma de broncearse. dijo
Ray, con la voz soñolienta. Si la alarma de
Kenny no hubiera sonado, tal vez se habría
quedado dormido.
Sí, definitivamente tienes razón.
lo apoyó Max, con una risita Además
los chicos guapos como tú y yo debemos tomar
mucho sol si queremos seguir siendo guapos.
Entonces los dos echaron a reír, y contagiaron
a Kenny y a Tyson, que también empezaron a
reírse.
Al cabo de un rato Ray se cansó de estar echado
sobre su estómago y se levantó. Todavía
tenía el cabello mojado, así que se
desató la trenza para secárselo. Hillary
y Lee-chang lo vieron y se fueron a sentar con él
a la sombra.
¡Vaya, sí que tienes el cabello
largo, Ray! apreció la chica.
Ray se puso de pie, terminando de desatarse la trenza.
Es cosa de familia. No se nos permite tener
el cabello corto. dijo Ray.
Sacudió el cabello suelto, que le llegaba
casi hasta las rodillas, y agarró una toalla
para secárselo. Luego Hillary le ayudó
a atarse la trenza de nuevo, mientras Lee-chang se
ponía un poco de bronceador en la espalda,
porque se había quemado demasiado y le dolía
todo.
Mientras tanto te preguntarás dónde
estaban Kai y Naomee, la pregunta del millón.
Pues ellos no estaban muy lejos de allí, sentados
sobre un rompeolas. La chica estaba estirada sobre
las rocas tomando sol y Kai, con cierta timidez, le
pasaba el bronceador por la espalda.
No tengas miedo, Kai. No me vas a hacer daño...
dijo ella, amistosamente, al ver que él
no se decidía a tocarla.
No es eso... dijo Kai, indeciso
Es que... bueno, tengo miedo de que pase lo que ocurrió
la última vez que te toqué, ¿Recuerdas?
¿Y qué ocurrió en esa
ocasión? preguntó Naomee, tratando
de saber si ambos pensaban en lo mismo.
Este... que yo... que yo perdí el control
y casi terminamos haciéndolo en una cueva...
¿No te acuerdas? contestó Kai,
con mucha vergüenza.
Oh, vamos. dijo ella, levantándose
y poniéndole una mano en la espalda Eso
no fue tan malo. Reaccionaste a tiempo. Además,
ahora estás haciéndome un favor, ¿O
quieres que me ponga roja como un pimiento y después
me duela tanto la piel que no me puedas ni abrazar?
Pero no quiero volver a hacer algo así.
Y no quiero que te pongas roja como un pimiento. decidió
Kai.
Yo te dije que podías hacer lo que quisieras,
pero que tuvieras cuidado, ¿O no? dijo
Naomee, abrazándolo por detrás y dejándole
un beso en el cuello.
Sí, ya lo sé. Pero es lo mismo.
Me siento... presionado. contestó Kai,
cerrando lentamente los ojos, puesto que estaba cediendo
de a poco a las caricias de ella.
No tienes por qué. Yo no te obligo a
hacer nada que no quieras ni tú a mí.
¿Vas a seguir poniéndome el bronceador
o tengo que seguir convenciéndote? le
dijo la chica, sonriendo y pasándole las manos
por la espalda en una delicada caricia.
Por supuesto que sigo. dijo Kai, reaccionando
y conteniéndose antes de hacer algo que seguramente
iba a lamentar.
Al cabo de una media hora más, decidieron
regresar con el grupo, y ver si a Tyson se le había
pasado el ataque. Tomados de la mano, la pareja llegó
hasta la sombrilla roja clavada de costado en la arena,
donde estaban todos sus compañeros sentados
merendando, todos menos Tyson.
Menos mal que decidieron volver, o se iban
a perder la merienda. dijo Max, después
de tomar un sorbo de leche.
¿Y creíste que iba a dejar de
probar el pastel que preparó Hillary? le
contestó Naomee, riéndose.
Por cierto, este pastel está delicioso,
muchas gracias, Hillary. le dijo Kenny, felicitándola.
Es cierto. Mi mamá hacía cosas
sabrosas, pero no tanto como éstas. dijo
Ray, levantando en el aire su trozo de pastel.
Yo nunca había comido algo como esto.
declaró Lee-chang.
Oigan, ya basta o me voy a poner tan colorada
que voy a reventar. dijo Hillary, con modestia.
¿Y Tyson? preguntó Kai,
extrañado ¿No vino a asaltar el
pastel de Hillary?
Es un milagro, pero está dormido. le
informó Ray Y creo que se va a enfadar
muchísimo cuando se despierte...
¿Por qué? preguntó
Naomee.
Porque se quedó dormido mientras nos
asoleábamos. Me parece que le va a dar una
insolación terrible. dijo Max.
¡Se va a poner tan rojo como un pimiento!
dijo Naomee, riéndose.
Y esa vez hasta Kai echó a reír, mientras
tanto Tyson seguía roncando en la arena, boca
arriba.
¡AAAAYYYY! gritó Tyson,
con todas sus fuerzas.
¡Cálmate, Tyson! le decía
Hillary, mientras le aplicaba una crema refrescante
en la espalda Solamente es una pomada, no hace
nada.
¿Por qué no me despertaron,
ingratos? dijo Tyson, enfadado ¡Por
su culpa ahora estoy insolado y quemado hasta detrás
de la nuca!
Bueno, Tyson. Pensamos que cuando sintieras
bastante calor te despertarías tú solo,
pero dormiste casi dos horas... dijo Ray, tratando
de disculparse por todos.
¿Pensaron? ¿A eso le llaman
pensar? dijo Tyson, apretando los dientes
¿Y ahora qué, genio?
¡Oye, yo no tuve nada que ver! se
defendió Kenny.
¡Yo le decía a Ray! dijo
Tyson.
Pues ahora deja que Hillary te aplique esa
crema en la piel y verás que en unos minutos
se te pasará el dolor. dijo Lee-chang.
¡Pero me duele ahora mismo! exclamó
Tyson ¡Y tú ten más cuidado
con eso! le gritó a Hillary.
Lo siento. dijo Hillary, masajeándolo
con más cuidado.
Sabía que no tenía que haberme
ido. murmuró Kai, con una sonrisa sádica.
¿De qué hablas? le gruñó
Tyson ¿Acaso si hubieras estado aquí
lo habrías evitado? ¡AAAAYYYY! volvió
a gritar.
Lo siento. volvió a disculparse
Hillary.
Ah, se siente un poco mejor... suspiró
Tyson, con alivio.
¿Lo ves? Te lo dije. En unos instantes
más ya no te dolerá tanto. dijo
Lee-chang.
Ya eran más de las seis de la tarde y estaba
bajando el sol por el horizonte, empezando a atardecer.
Bueno, chicos, ¿Qué vamos a hacer?
¿Pasamos la noche en la playa o nos vamos a
mi casa? dijo Tyson, sorpresivamente.
Todos hicieron silencio unos segundos, pensando.
Bueno, yo quisiera quedarme hasta que anochezca,
al menos. Las estrellas se ven muy bonitas desde la
playa. dijo Ray, animadamente.
¡Oh, Ray, eres tan romántico!
le dijo Tyson, burlándose de él.
¿Se supone que es una broma, Tyson?
Porque a mí no me hizo gracia. le dijo
Ray, de buen humor todavía.
Es cierto, Ray es un verdadero romántico.
dijo Naomee, apoyándose contra Kai.
¿Y crees que yo no puedo serlo? le
susurró Kai en el oído, celoso.
Claro que sí, sólo que deberías
demostrarlo más a menudo. dijo ella,
abrazándolo un poco.
Yo apoyo a Ray. dijo Lee-chang.
A mí también me gustaría
quedarme un poco más. dijo Kenny.
Nosotros también nos quedamos. De todos
modos eso íbamos a hacer. dijo Naomee,
hablando por ella y por Kai.
Bueno, bueno. Está decidido. Cenaremos
en la playa. dijo Tyson, alegremente Mientras
menos tiempo pase cerca del abuelo, menos tendré
que practicar...
¡Eso es lo que tú crees, pequeñín!
dijo la voz del abuelo, salida de quién
sabe dónde.
¡AAAHHH! gritó Tyson
¡Abuelo! ¿De dónde saliste?
Entonces Max asomó la cabeza detrás
de la sombrilla, y echó a reír.
¿No te parece que imito muy bien la
voz de tu abuelo, Tyson? dijo Max, descerrajándose
las costillas de risa. El resto del equipo también
se reía, a excepción de Kai, que solamente
sonreía un poco y de Tyson, que echaba vapor
por las orejas.
¡Eres muy gracioso, Max! dijo
Tyson ¡Deberías ser comediante!
Es algo que me pasó por la cabeza. dijo
Max, encogiéndose de hombros.
¿Es que hoy todos han decidido reírse
a expensas mías? protestó Tyson,
retorciéndose porque Hillary lo había
tocado donde le dolía ¡Y tú
ten más cuidado con esa crema, rayos!
¡Ya basta, Tyson, no seas un bebé
grande! le gritó Hillary.
Lo siento. se disculpó Tyson
Pero es que me duele mucho.
Bueno, chicos, ¿Qué dicen? ¿Paseamos
o cenamos? preguntó Kenny.
Todos empezaron a hablar al mismo tiempo, tratando
de expresar su opinión. Hacía un rato
largo que Kai quería decir algo, así
que como no se callaban, gritó con todas sus
fuerzas:
¡Ya cállense de una vez!
Todos se volvieron a mirarlo, asustados y con miedo.
La expresión ceñuda de Kai solamente
decía una cosa: no lo volveré a repetir.
¿Qué te pasa ahora, Kai? le
preguntó Tyson.
¿Por qué mejor no cenamos y
ya? dijo Kai, sentándose en el suelo.
Todos empezaron a hablar al mismo tiempo otra vez,
y cuando Kai tomó aire para volver a gritar,
se callaron en el acto.
Solamente decíamos que es una gran idea,
Kai. se defendió Kenny, hablando por
todos.
Más les vale. Porque ya me harté
de escucharlos gritar, principalmente a Tyson. dijo
Kai.
Prepararon sobre un gran mantel lo que había
sobrado del almuerzo y se dispusieron a comer, mientras
la luna se alzaba radiante en el cielo. Ya eran casi
las nueve de la noche, y empezaba a ponerse frío
cerca del mar, así que todos sacaron algún
abrigo o una camiseta y se vistieron con ellas, excepto
por Kai que había llegado sin remera ni nada.
¿No tienes frío? le dijo
Naomee, preocupada.
No, pero tú sí debes tenerlo.
le dijo él, más preocupado.
No mucho, pero se siente el viento. respondió
ella.
Menos mal que estamos al reparo de esta sombrilla,
si no el viento del mar nos congelaría antes
de medianoche. dijo Ray, mientras se abotonaba
la camisa.
Comieron otro rato en silencio, escuchando el ruido
de la rompiente y la música suave del equipo
que había traído Ray. En ese momento
empezó a sonar música de fiesta, y eso
le trajo recuerdos a Tyson. De inmediato dijo lo que
pensaba:
¡Oigan! ¿El cumpleaños
de Kai no es la semana que viene?
Todos se volvieron hacia Kai, esperando una respuesta.
Él los miró a su vez con sorpresa y
un poco de enfado, justo cuando se detenía
al momento de llevarse un sándwich a la boca.
¿Qué? preguntó,
haciéndose el desentendido.
Tu cumpleaños, Kai. dijo Hillary,
acordándose también ¿No
es la próxima semana?
Kai frunció el entrecejo y cerró los
ojos, turbado. No le gustaba que se metieran en su
vida privada. Dejó el sándwich a medio
terminar sobre el mantel y se cruzó de brazos.
Es cierto. Pero no importa. contestó.
¿Cómo que no importa, Kai? dijo
Ray, poniéndose de pie con alegría
¡Es tu cumpleaños y es un motivo para
celebrar!
¡Tonterías! dijo Kai, molesto
Además, estaré viajando toda la semana.
No me van a encontrar en casa.
Es cierto. dijo Naomee Vi el pasaje
de avión a Bruselas sobre la mesilla de la
entrada... entonces la chica se enojó
de broma, para ver la reacción de Kai
¿Por qué no me dijiste que te irás?
le ladró.
Kai frunció el entrecejo y la miró,
sin mudar su expresión frígida.
Porque son negocios de mi abuelo, y debo ir
con él. contestó.
Vamos, Kai, no mientas. Te vas de vacaciones
y no nos avisabas. dijo Tyson, guiñándole
el ojo.
¡Que no me voy de vacaciones! gruñó
Kai, enfadado en serio.
Dicen que Bruselas es muy bonito en esta época
del año... dijo Kenny, con una sonrisa.
Sin lugar a dudas echaba más leña al
fuego.
Es un viaje de negocios, no me molesten. dijo
Kai, y se levantó para irse.
Naomee lo siguió, sonriéndole a los
chicos, señal de que iba a averiguar todo lo
posible para decírselo a ellos más tarde.
¡Oigan, acabo de tener una idea! dijo
Tyson.
¡Dios, no! ¡Usó la sesera!
dijo Hillary, con los ojos brillantes. Para
los que no entiendan, sesera es la cabeza, para llevar
los sesos, etc.
¡Tú cállate, Hillary!
dijo Tyson, molesto.
¿Cuál es esa idea, Tyson? dijo
Lee-chang, aprovechando para calmar los ánimos.
Tyson se sentó en el medio del círculo,
para hablarles en secreto.
¡Mientras Kai no esté, nosotros
le vamos a organizar una fiesta de cumpleaños
sorpresa! dijo, en voz baja.
Gran idea la de Tyson, ¿Verdad? Pero si quieres
saber lo que ocurrió en el cumpleaños
de Kai, tendrás que esperar un poco más,
porque ésa es otra historia.
El Fin, Finalmente.
Si te interesa ver las fotos que los chicos se sacaron
en la playa ese día, tienes que ir a la sección
fanarts de este mismo fanfic. Está incluida
la foto de Tyson cuando se quemó el pie con
la arena.
¡Espero que te haya gustado! Atte. Lady Kagura.
PD: Tanto si te gustó como si no fue así,
me gustaría que me envíes un e-mail
y así lo discutimos o me das más ideas
para seguir escribiendo. Mi msn es melisaramonda22@hotmail.com.
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