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Bey-entrenados vs. Bey-clonados

Repasemos un poco lo sucedido en el capítulo anterior:

Una organización militar secreta ha creado clones de los Bladebreakers y planea dominar el mundo del beyblade haciendo uso de sus creaciones. La mejor manera de conseguir este dominio es deshaciéndose de los verdaderos Bladebreakers, desafiándolos a competir contra sus propios clones.

A partir de esto, los campeones mundiales reciben una invitación para un torneo en Canadá, y al llegar al sitio donde se realizará el evento descubren que no hay nada allí, y que todo el predio tiene el aspecto de un centro militar abandonado.

No contentos con eso, los Bladebreakers deciden explorar el área, dividiéndose en dos grupos para cubrir más terreno. El grupo liderado por Kai caminó en una dirección, y el de Tyson en otra, buscando pistas. Pero al abrir la puerta de un hangar abandonado, Kai se encontró con un plato de beyblade y un beyluchador idéntico a él, dando lugar a la primera de la serie de beybatallas más espectaculares del año...

Cap. 2

Los nervios de Kai iban en aumento. Ian estaba parado delante de él sin intenciones de iniciar el juego. Al parecer sólo quería quedarse y charlar, burlándose de él. Y nadie se burlaba de Kai Hiwatari, campeón mundial de beyblade y líder de los Bladebreakers.

Ray, Naomee y Hillary estaba de pie detrás de Kai, cerca de la puerta cerrada del hangar. Los tres tenían miedo, porque sabían que pronto empezaría una batalla espectacular.

— ¿Qué le ocurre a Ian, que no levanta su lanzador? —murmuró Ray, nervioso.

— ¿Crees que sea un robot y se haya quedado sin baterías? —adivinó Hillary.

—No luce como un robot. Es un chico de carne y hueso. —decidió Naomee, achicando los ojos.

— ¿Entonces por qué se queda ahí parado? —preguntó Hillary.

—Ya veo... —dijo Ray, como pensativo— Porque está haciendo lo que Kai haría. Se están midiendo uno al otro. Kai siempre hace eso antes de beybatallar, calcula el potencial de su contrincante y evalúa sus capacidades. Así sabe qué debe temer. —agregó luego, en tono sombrío.

— ¿Y eso es malo? —dijo Hillary.

—No, no es malo. Es sólo que será inútil, porque Kai puede cambiar su estrategia para adecuarse a sus competidores, y si es un clon de él, Ian hará cosas semejantes, de modo que eso lo vuelve impredecible. —explicó Ray, arrojando más tierra sobre la tumba de Kai.

—Kai puede ganarle. No es ningún tonto. —dijo Naomee, muy segura de sus palabras.

Kai apretó los dientes y clavó los ojos en Ian. El otro estaba relajado y parecía no querer comenzar la batalla, así que Kai lo animó a pelear:

— ¡Anda! ¡Levanta el lanzador y comienza el combate de una vez! ¿O es que te vas a retirar por miedo a perder conmigo, tan malvado que eres? —le dijo.

Ian cerró los ojos y sonrió, mostrando unos pequeños colmillos como de gato. Kai abrió mucho los ojos, horrorizado al verlos, porque comprendió que le habían metido algo más en el ADN, quizá para hacerlo más manejable o para hacerlo más fuerte.

—No, es sólo que estaba pensando... que deberíamos apostar algo para hacer la batalla más interesante y entretenida. —dijo Ian, abriendo los ojos entonces.

Kai lo miró, perplejo.

— ¿Apostar? ¡Bien, no me interesa! ¿Qué quieres apostar? —le dijo luego, fastidiado.

Ian levantó el lanzador y señaló con él hacia los tres chicos que estaban parados detrás de Kai, a Hillary más precisamente. La expresión en el rostro de Ian se volvió amenazante, y una sonrisa despiadada asomó a sus labios.

—La quiero a ella. —fue todo lo que dijo.

Hillary miró a Ray, y después a Naomee, esperando que Ian se refiriera a alguno de sus amigos. Pero entonces se dio cuenta de que hablaba de ella y se señaló a sí misma con el dedo.

— ¿Te refieres a mí? —le preguntó a Ian.

Ian asintió, con los ojos brillantes.

—Si gano, ella se viene conmigo. —decidió.

— ¿Por qué ella? ¿Qué tiene que ver Hillary en todo esto? —preguntó Kai, confundido.

— ¡Sí! ¿Qué tengo que ver yo con todo esto? —preguntó Hillary, enfadada.

Ian la miró con una intensidad que habría sonrojado al mismo Kai, lo cual no dejó de ocurrirle a ella. La chica se puso roja como un tomate y bajó la mirada.

—Porque no puedo dejar de pensar en ti, Hillary. Desde que te vi ayer en el centro comercial, cuando discutías con Tyson, no puedo sacarte de mi cabeza. Es algo que no puedo explicar... pero te quiero conmigo. Y si le gano a este bueno para nada, no dudes de que te llevaré conmigo. —confesó Ian, entrecerrando los ojos como un tigre al acecho.

— ¡Oye, no le digas bueno para nada a mi novio! —estalló Naomee, poniéndose delante de Kai.

—Quédate atrás, esto puede ser peligroso. —le advirtió Kai, llevándola con los demás.

—Pero Kai... —empezó ella.

Kai la silenció poniéndole un dedo sobre los labios, y la miró con una expresión triste en los ojos.

—Yo puedo solo. —le dijo, y se dio la vuelta— ¡De acuerdo, Ian! ¡Lo haremos a tu manera! Si ganas, te llevas a Hillary, y si pierdes, entregas a Black Dranzer. —

— ¡Oigan! —empezó Hillary— ¡No puede hacerme eso! —

—Kai no piensa perder, Hillary, quédate tranquila. —le dijo Ray, tomándole la mano.

—Espero que tengas razón, Ray. —le dijo Hillary, con miedo.

Ian vio cuando Ray tomaba la mano de Hillary, y frunció el entrecejo. Entonces levantó el lanzador con Black Dranzer encastrado, y apuntó hacia el plato de beyblade, empezando a sentir el hervor de su sangre. Abrió la boca solamente para decir:

— ¡Hagámoslo! —

Los dos chicos se prepararon y al grito de Ray soltaron los blades al centro del beystadio, empezando de ese modo la competencia.

Black Dranzer pasó al ataque desde el primer momento. Se lanzó detrás de Dranzer y dio un salto para alcanzarlo, rozándolo en un lado. Dranzer se desestabilizó al recibir el contacto, y por muy poco no se dio vuelta de cabeza, quedando patas arriba.

— ¡Maldita sea! —dijo Kai, al ver el movimiento.

— ¡Vamos, Black Dranzer! ¡Quítale todo el terreno! —ordenó Ian, mientras el blade retornaba a su posición detrás de Dranzer.

Dranzer reaccionó antes que su competidor y lo esquivó justo cuando se le echaba encima, evitándolo por muy poco. Black Dranzer pasó como una exhalación a su lado, rebotando contra la pared del plato.

—Buena maniobra, Kai. Pero a que no puedes evitar esto... —murmuró Ian, cerrando el puño.

Black Dranzer dio un giro cerrado e interceptó a Dranzer justo cuando se echaba sobre él, dándose ambos blades unos topetazos impresionantes, y haciendo saltar una lluvia de chispas. Seguidamente, Black Dranzer se separó de su adversario y mediante un slalom lo empujó hacia la pared, aprisionando a Dranzer y haciéndole raspar el ladrillo de la superficie.

— ¿Qué demonios...? —murmuró Kai, abriendo mucho los ojos— ¡Dranzer, sal de ahí! —

El blade reaccionó y dio un salto sobre su enemigo, dejando que Black Dranzer se golpeara solo contra el borde del plato. Dranzer pasó de nuevo al ataque y persiguió al otro blade por todo el beystadio, dándole pequeños golpes que desestabilizaban cada vez más el centro de gravedad de Black Dranzer.

En un determinado momento, Black Dranzer perdió el centro de gravedad y rodó sobre su lado, en lugar de girar sobre su centro. Empezó a rodar como un neumático y de un pequeño salto volvió a su posición.

— ¿A que no te lo esperabas, Kai? —le dijo Ian, viendo el perfecto movimiento evasivo.

— ¡Demonios! —murmuró Kai, impresionado de veras.

Ya harto de tanta plática, Ian decidió dejar de bromear y jugar en serio.

—Ahora comienza el verdadero combate, Kai... —le avisó, antes de que su blade atacara a Dranzer con un fuerte empujón que lo hizo saltar fuera del plato.

Kai abrió enormes los ojos en cuanto vio a Dranzer salir despedido del estadio. En un primer momento creyó que ya todo estaba perdido, que la batalla había terminado, pero no fue así. En cuanto tocó el piso, Dranzer saltó sobre unas cajas apiladas y paseó con mucha habilidad sobre una tubería, regresando al plato con renovada energía.

A su regreso al plato, golpeó de costado a Black Dranzer, embistiéndolo desde abajo.

— ¿Qué fue eso? —dijo Ian, al ver la maniobra.

—Ese truco es un secreto, Ian. —dijo Kai, sonriendo cínicamente.

— ¡No hay secretos entre nosotros, Kai! ¡Lo sé todo sobre ti! —le gritó Ian, furioso.

Entonces Ian levantó la mano derecha, como llamando hacia ella todo su poder, y dio un fuerte grito, despertando la voluntad oscura de Black Dranzer. El blade dio un terrible y veloz salto hacia Dranzer, y lo golpeó del mismo modo. Ya por efecto de la inercia, Dranzer regresó hacia el centro, tomó envión y empujó a Black Dranzer fuera del plato, haciéndolo saltar por los aires como un avioncito de juguete.

Y en ese momento, Black Dranzer inició su descenso hacia el suelo, fuera del plato.

Esos segundos transcurrieron más lentamente, porque fue como en una película de terror: Black Dranzer salió despedido del plato como un cohete y rebotó contra la pared, cayendo al suelo. Nuevamente, cuando todo parecía perdido, el Fénix Negro regresó de sus cenizas y cayó sobre su costado, otra vez rodando como un neumático. Dio un par de giros y retornó hacia el plato, cargado de una poderosa fuerza que lo mantenía derecho. Dio un salto y cayó sobre su centro, atacando a Dranzer desde arriba.

— ¡No! —fue todo lo que pudo decir Kai, mientras Dranzer era picoteado por su adversario.

— ¡Me temo que sí, Kai! ¡Dranzer está muriendo! —exclamó Ian, exaltado.

— ¡Todavía no! —rebatió Kai, y cayó de rodillas delante del plato, levantando los brazos— ¡Vamos, Dranzer! ¡Atácalo de una vez! —

Un resplandor reverberó en la superficie del centro del blade de Kai y rápidamente la esfinge del Fénix, envuelto en llamas rojas, apareció delante de los ojos de Ian, que lo observaba todo con una expresión de locura en el rostro.

Dranzer extendió las alas, como protegiendo a Kai, y su pico apuntó directamente hacia Black Dranzer, reconociéndolo como un viejo enemigo. El Fénix rojo soltó un terrible grito de batalla y se lanzó de cabeza hacia el blade que giraba sin sentido dentro del plato.

El blade Dranzer golpeó a Black Dranzer con una fuerza jamás vista, sacándolo del plato nuevamente, pero para su desgracia Black Dranzer cayó sobre su centro, y comenzó a derrapar en el pavimento, aproximándose nuevamente hacia el beystadio.

— ¡Dos pueden jugar este juego, Kai! —dijo Ian, y cerró los ojos unos instantes, como reuniendo fuerzas.

Hillary temió lo peor, y cuando vio que Ian abría los ojos de repente, supo que Kai ya había perdido: vio la maldad dentro de los ojos de Ian y lo que eso traía consigo.

— ¡Sal de tu escondite, Black Dranzer! ¡Mira quién ha osado retarte en un juego! —gritó Ian, adelantándose hasta el borde del plato.

La luz azulada que salió del centro de Black Dranzer se convirtió en una imagen oscura, entre negro y violácea, del Dranzer de Kai, pero con un resplandor extraño, como maligno.

Los dos Fénix se enfrentaron en las alturas, elevando así los niveles del combate. Dranzer se arrojó sobre Black Dranzer, atrapándolo por el cuello con sus garras. Black Dranzer respondió aleteando con fuerza, y cabeceando para zafarse.

— ¡No te quedes atrás, Dranzer! ¡A este enemigo ya lo conoces! —ladró Kai, sentado en el suelo. Estaba agitado y su respiración era desigual, señal de que se estaba cansando rápidamente. Sus ojos querían cerrarse, pero su voluntad no se lo permitiría.

— ¡Déjate de niñerías, Kai! ¡Ya has perdido! —exclamó Ian, con un brillo extraño en los ojos violáceos— ¡Ya hiciste todo lo que podías, nada servirá contra el poder de Black Dranzer! —

—Este poder ya lo conozco... y ni tú ni yo somos dignos de dominarlo. ¿Es que no lo entiendes? ¡Black Dranzer no fue hecho para la beybatalla! ¡Es demasiado poderoso, pues fue diseñado para las exhibiciones! —alcanzó a decir Kai, antes de desplomarse al suelo, sosteniéndose con los brazos.

Naomee quiso correr hacia él para ayudarlo, pero Ray la atrapó por el brazo, meneando la cabeza.

— ¡Prometiste que me ayudarías si las cosas se salían de control! —le dijo ella.

—Las cosas no se han salido de control, Naomee. Kai está en su mejor momento, no debemos intervenir. —advirtió Ray, mirándola con el ceño fruncido.

— ¿En su mejor momento? ¡Está medio desmayado! —se enfadó Naomee.

— ¡He dicho que no debemos meternos! Kai esta luchando contra su pasado. Ese blade significa muchas cosas malas para él, deja que pelee contra sus demonios interiores, y si puede vencerlos tendrás al Kai que amas... —le explicó Ray, pacientemente.

—Pero no quiero que muera, Ray... —

—Nadie se ha muerto por jugar una beybatalla. Saldrá bien de esta. —dijo Ray, intentando sonreír un poco.

Mientras tanto, en el plato, Ian estaba indeciso. Sabía que Kai no mentía, que Black Dranzer era demasiado poderoso. Quizás por eso Kai lo había rechazado a su tiempo, porque no había podido con él. Y ahora Ian había liberado todo el poder oculto del blade, sin atenerse a las consecuencias.

Entretanto los Fénix se golpeaban uno al otro con fuerza, debilitándose cada vez más. Black Dranzer se alimentaba de la furia de Ian, mientras que Dranzer simplemente resistía por la voluntad de Kai, y estaba empezando a ceder.

— ¡Defiéndete, Kai! —dijo Naomee, gritando— ¡No olvides quién eres! —

Eso dio en el clavo. Kai levantó la cabeza, aunque estaba cansado y terriblemente debilitado. Sus ojos grises adquirieron el brillo asesino de sus días en la abadía de Siberia, y golpeó el suelo con un puño, mientras se ponía de pie a duras penas.

Ian abrió mucho los ojos al verlo levantarse. Apretó los dientes, resaltando sus colmillos, y lanzó a Black Dranzer contra él.

— ¡Ya es hora de acabar con esto! —gritó, enfurecido— ¡Pas vidanya, Kai! —agregó, deseándole larga vida al campeón en su idioma natal.

Entonces el tiempo se detuvo.

Kai solamente veía los ojos de Ian a través de la cortina de plumas de Black Dranzer, y veía furia en ellos. Comprendió que Ian era su lado oscuro, sacado a relucir en un desafortunado clon. Silenciosamente, Kai tomó una decisión, y llamó a Dranzer a su lado.

El Fénix se situó detrás del chico, protegiéndolo con sus alas. El Fénix Negro avanzó hacia él como en cámara lenta, y de repente se detuvo. Kai estaba recargando su poder, lentamente, y su respiración se cortó en el momento en que abrió la boca:

— ¡Yo puedo contigo! —gritó, y una onda de energía tremenda explotó de su ser, llenando las alas de Dranzer de un poder inimaginable.

En el plato, Dranzer golpeó a su oponente con tanta fuerza que ambos blades salieron proyectados hacia sus dueños, a velocidad supersónica.

Dranzer golpeó a Kai sin quererlo en la boca, haciéndolo caer hacia atrás.

Black Dranzer salió disparado con muchísimo más fuerza, y le dio a Ian de lleno en el estómago, justo debajo de los pulmones. El impacto fue tan fuerte que el muchacho saltó hacia atrás y golpeó la pared con el cuerpo.

Naomee corrió entonces hacia Kai. Ambos blades echaban humo, por lo que podía ver, y descubrió alrededor de Ian los pedazos destruidos de Black Dranzer. La pelea había terminado, y Kai había ganado.

La chica levantó la cabeza de Kai sobre sus rodillas, y encontró, asustada, la sangre que le corría por el labio, donde se había cortado por el ataque inesperado de su propio blade. Llorando de la emoción, Naomee besó tiernamente a Kai, recogiendo la sangre de su boca con el beso. No le importaba sentir el sabor de la sangre, puesto que era la del chico que amaba, y notó que él respondía, lentamente.

— ¡Estás vivo! —dijo Naomee, abrazándolo con fuerza.

— No me van a matar tan fácilmente... —murmuró, Kai, con el labio hinchado allí donde tenía la cortada.

Ray recogió a Dranzer del suelo, y notó con asombro que todavía estaba en una pieza.

— Aquí tienes, Kai. Se ha salvado por un pelo. —dijo Ray, entregándole el aparato.

—Genial. —murmuró Kai, y miró a su alrededor— ¿Qué pasó con Ian? —

Créanlo o no, pero todos se habían olvidado de Ian. Ray miró a su alrededor y vio a Hillary de pie del otro lado del plato, observando con expresión angustiada un amasijo de color blanco.

—Allá está... —susurró Ray— Iré a ver cómo se encuentra.

Ray corrió hacia Hillary, y los dos juntos vieron que Ian estaba muy malherido. El impacto de Black Dranzer antes de destruirse había sido fulminante, y el muchacho respiraba con mucha dificultad, perdiendo sangre por la boca.

Miró a Hillary y a Ray con los ojos vidriosos y ya sin odio alguno. Entonces, haciendo acopio de las fuerzas que le quedaban, extendió una mano hacia la chica, como implorándole perdón.

Hillary se apiadó de aquella pobre alma y se arrodilló a su lado, tomándole la mano. Incluso derramó algunas lágrimas, no por dolor sino por la ocasión, creería yo.

—Lo siento... —murmuró Ian, cerrando lentamente los ojos.

— ¡No dejes que se duerma, Hillary! —le advirtió Ray— ¡Está entrando en paro cardiorrespiratorio! —

— ¿Qué? —dijo Hillary— ¿Se va a morir? —

—Por supuesto que no. —dijo la voz de Ray— El maldito es fuerte como un toro. No se morirá tan fácilmente. —

Hillary se enfadó de veras.

— ¿Qué es ese vocabulario, Ray? —le dijo, con tono de reprimenda.

Ray la miró con cara de asombro.

—No he sido yo... yo no dije nada. —dijo Ray, defendiéndose.

— ¿Y entonces quién fue? —dijo Hillary, sin creerle nada.

Naomee y Kai se acercaban, caminando despacio. La chica llevaba a Kai ayudándolo a caminar dejando que se apoyara contra ella.

—Fui yo. —dijo la voz de Ray, que venía de algún sitio detrás de las cajas apiladas.

— ¡Basta de esto! ¡Estoy harto! ¡Muéstrate de una vez! —ladró Ray, bastante enfadado.

Una sombra de cabello revuelto apareció detrás de las cajas, y se acercó a la luz. Era Lee-chang, el doble de Ray. También vestía una remera blanca, como la de Ian, con un diseño de un pájaro a un lado del pecho y dos triángulos del otro. Era un trajecito similar al de Ray, pero sus pantalones eran negros, y sus ojos dorados parecían más felinos, así como los colmillos de su boca.

—No tengas miedo, Ray. He venido a prestarles mi ayuda. —dijo Lee-chang.

Ray frunció el ceño, desconfiado.

— ¿Y por qué vamos a creer en tu palabra? —preguntó Hillary.

—Porque si no lo hacen, Ian morirá. Ya entró en paro, necesito verlo. —dijo Lee-chang, y se acercó a Ian mientras los demás se apartaban— No, sólo fue una falsa alarma, todo estará bien. No le va a pasar nada. —

— ¿Tú también quieres una beybatalla? —le preguntó Ray, impaciente.

Lee-chang sonrió, mostrando su rostro negativo un poco más amable.

—No, yo no vine a buscar pelea. Estuve en contra de esto desde que me liberaron. —explicó.

—Sí, y nosotros somos las reinas del beyblade. —dijo Kai, con ironía.

—Pues deja que te salude, reina del beyblade, porque así son las cosas. —respondió Lee-chang— Yo no vine a pelear. A mi no pueden monitorearme como a Ian y los demás. —

— ¿De qué estás hablando? —le preguntó Ray.

Lee-chang señaló el auricular con micrófono que Ian tenía en la oreja.

—Sin ese aparato no pueden saber dónde estoy, y acabo de dejar el mío en el sitio donde íbamos a pelear. Me harté de ese comandante y de los locos que nos hicieron esto. De verdad, no quiero pelear contigo, Ray. —dijo.

Ray, mostrándose tan optimista como siempre, sonrió un poco, y le tendió la mano a Lee-chang.

—Entonces bienvenido al grupo. —le dijo, mientras estrechaba la mano de Lee-chang, que lo miraba con asombro.

—Vaya... eso fue... no sé, algo extraño. No sé como interpretarlo. —dijo Lee-chang, confundido.

—Interprétalo como que estarás a prueba. —dijo Kai, señalándolo con el dedo— Si haces algo que me obligue a dudar de ti, serás el primero en quedar como culpable. —

—Lo tendré en cuenta. Ahora necesito su ayuda para llevar a Ian hacia un sitio donde puedan encontrarlo, para que lo atiendan. Estará bien, pero necesitará atención. —dijo Lee-chang, y con ayuda de Ray levantó a Ian, llevándoselo del hangar abandonado.

El grupo de Kai caminaba entre la fría nieve y el viento, acercándose al punto de reunión. Más de media hora había pasado ya, así que si todo había salido como Kai esperaba, Tyson, Kenny y Max ya estarían allí.

Naomee y Hillary ayudaban a Kai a caminar, mientras que Ray y Lee-chang iban atrás de todo, conversando en voz baja.

— ¿Y cómo es tu blade? —preguntó Ray, de improviso.

Lee-chang revolvió dentro de su bolsillo y sacó un blade negro y plateado, y lo puso en la mano de Ray.

—Se llama Black Drigger. Básicamente es igual que Black Dranzer, pero creo que mejorado. —respondió Lee-chang.

—Ya veo. ¿Y de verdad te vas a rebelar contra esta organización? —

—Si. Ya estoy cansado. Desperté hace poco más de una semana, y al tercer día supe que esto no era bueno. Ustedes son seres humanos, y nosotros... sólo somos copias. —dijo Lee-chang, un poco aturdido por la verdad que acababa de descubrir.

—No digas eso. Tú también eres una persona. Eres más persona que todos los que les hicieron esto. —le dijo Ray, tratando de levantarle el ánimo.

Caminaron otro rato en silencio, hasta que Ray preguntó, para cortar el silencio tenso en que se encontraban:

— ¿Crees que Ian esté bien donde lo dejamos? Ese hangar no se veía muy seguro... —

—Ese hangar es la enfermería. Cuando lo rastreen, encontrarán a Ian en la dependencia, malherido pero todavía vivo. No te preocupes por él. —dijo Lee-chang, mostrando cierta irritación.

Ray pensó que tal vez le molestaba hablar de sus compañeros, así que no dijo nada más.

En eso, la estridente voz de Tyson los sacó de sus pensamientos... y de su silencio.

— ¡Oigan! ¡Chicos! ¡Aquí estamos! —dijo Tyson, que se acercaba corriendo hacia ellos.

Max y Kenny venían detrás de él, y al parecer todos estaban enteros y a salvo. Eso sacó de su ensimismamiento a Lee-chang, porque le había asegurado algo...

— ¡Tyson! —dijo Hillary— ¿Qué les pasó? —

—Nada de nada, no sé por qué tanta desesperación. —dijo Tyson— Este lugar es una tumba, no hay nada. Creo que nos jugaron una broma o Albert realmente no sabía a donde llevarnos. —

— ¿Estás diciendo que no les pasó nada? —preguntó Kai, irritado.

— ¡Claro que no! —entonces Tyson vio el labio hinchado de Kai— ¿Y a ti que te pasó, Kai? ¡No me digas que ahora se dan de golpes! —dijo, guiñándole el ojo a Naomee.

— ¡Claro que no, tonto! —dijo Naomee— Nos atacaron unos chicos, y Kai resultó herido. Casi perdemos a Dranzer. —

— ¿Qué? ¿Y por qué no nos avisaron? —dijo Max.

—Eso hubieran querido tus amigos, pero no hubo tiempo de nada. —dijo Lee-chang, apareciendo detrás de Ray.

Tyson abrió mucho los ojos y se los restregó con las manos. Luego parpadeó un par de veces.

— Oigan, chicos, creo que me está haciendo mal la altura... ¡Ya veo doble! —dijo, confundido.

—No, Tyson... —dijo Kenny, temblando de frío— Somos dos los que vemos doble... —

— ¡Ya son tres! —exclamó Max, escondiéndose detrás de Kenny.

—No están viendo doble. Mi nombre es Lee-chang. —dijo el doble de Ray, presentándose.

— ¿Cómo es que hay dos como Ray? ¿Qué rayos está pasando? —dijo Tyson, confundido.

—No son dos como Ray... yo les explico, chicos... —dijo Naomee, y dejando a Kai sentado en una roca, a salvo del frío, la chica apartó a los otros tres y les contó lo que sabía.

— ¿¡Qué?! —exclamó Tyson luego de oír toda la historia— ¿Es un clon de Ray? —

—Sí, y también había uno de Kai. Por eso la batalla fue tan dura. Tengan cuidado, no me cabe duda de que por allí andan también los clones de ti y de Max. Y van a estar buscando una beybatalla, seguro. —dijo Naomee, severamente.

— ¡Pues que vengan, porque no pienso rendirme ante mí mismo! —dijo Max, apretando a Draciel en el puño.

— ¡Lo mismo digo, compañero! —dijo Tyson, y chocaron las palmas de las manos, sellando así su decisión— ¡Oh, sí, me haré papilla a mi solo! —

Un viento frío se levantó, y una nube de nieve se disipó, dejando ver detrás de ella a dos chicos, uno muy parecido a Tyson y otro muy parecido a Max, los dos vestían iguales y del mismo modo que Ian y Lee-chang.

— ¡Qué bueno encontrarte tan dispuesto, Tyson! —dijo Tyrrell— Porque nuestra batalla será mejor que la de Kai contra Ian. —

—No lo dudes por un segundo, niño. —dijo Mike, mirando fríamente a Max.

Continuará...

Avance del próximo capítulo: la batalla de Tyson contra Tyrrell se convertirá en doble desafío, cuando Max y Mike se sumen a ella. Una acción inesperada por parte de otro miembro del equipo dará un giro espectacular a la historia, cambiando los roles y enfrentando a los clones y a los chicos en la beybatalla más salvaje de sus vidas...

Una recomendación especial: Vuelve a leer este capítulo, pero esta vez trata de hacerlo al mismo tiempo que escuches la canción “Bring me to life” o “Going Under”, de Evanescence. Le da un toque especial a la parte del combate de Kai contra Ian, y hace que sea más emocionante porque es la música perfecta.

¡Espero que te haya gustado! Atte. Lady Kagura.
PD: Tanto si te gustó como si no fue así, me gustaría que me envíes un e-mail y así lo discutimos o me das más ideas para seguir escribiendo. Mi msn es melisaramonda22@hotmail.com.

Email de la autora: melisaramonda22@hotmail.com

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