| Un día lluvioso
fue...el día que empezó todo.
Yo fui a ver un concierto de Matt y había
conseguido el coraje para confesarle mis sentimientos.
Al finalizar su concierto, fui a buscarle.
Salió del camerino y, al verme, me pareció
que se sorprendió.
- ¡Sora! ¿Qué haces aquí?
me preguntó.
- Bueno, es que...había venido a tu concierto
para verte cantar y también...para hablar contigo.
Estaba muy nerviosa...¿y si él ya estaba
con alguna de sus muchas fans?
- Ah...pues dime. ¿Qué querías
decirme? me preguntó, al parecer, sin
idea de aquello que iba a decirle.
- Verás...yo... apreté con fuerza
los puños y tragué saliva - ¡te
quiero, Matt! solté finalmente, ardiendo
mis mejillas.
- ¿En serio? ¡Yo también, Sora!
En aquel momento me sentí muy dichosa pero
no sabía el sufrimiento que tendría
que pasar desde aquel momento...
Matt y yo empezamos a salir juntos. No nos veíamos
mucho porque él tenía mucho trabajo
con sus conciertos . La verdad es que desde que Matt
y yo empezamos a salir, Tai se comportaba de forma
extraña. Me evitaba, no hablaba casi nunca
conmigo y, cuando lo hacía, solía dirigirme
comentarios sarcásticos sobre ambos, Matt y
yo. Me hacía sentir muy mal. Un día
se lo comenté a Matt y él dijo que Tai
estaría celoso de él. No entendí
qué quiso decir con aquello aquel día
pero sí más tarde.
Otro día, también lluvioso, había
quedado con Matt en el parque. Estuve esperándole
una larga hora y, como ya estaba totalmente empapada,
decidí marcharme a buscarlo a su casa. Toqué
unas cinco veces el timbre de su casa pero nadie vino
a abrir la puerta. Entonces me asomé por su
ventana y vi...a mi novio con otra chica...besándose.
No pude soportarlo. Salí corriendo y llorando
hacia no sabía dónde. Sin darme cuenta
toqué el timbre de una casa y salió
un chico. Después de secarme las lágrimas,
vi quién era: Tai. Había ido a la casa
de Tai de forma inconsciente. Él salió
y, al verme en tal estado (mojada totalmente y llorando),
me abrazó. No me preguntó nada y se
lo agradecí en silencio. No quería recordar.
Cuando paré de llorar, me habló.
- No sé qué te ha pasado, ni tampoco
te voy a obligar a que me lo cuentes pero si puedo
hacer algo para que te sientas mejor...sólo
dímelo. Para eso están los amigos, ¿no?
me dijo, sonriéndome.
Yo sólo asentí. No sabia si decírselo
o no.
- Prefiero no recordarlo...pero de verdad que te
agradezco que te preocupes por mí. Bueno, hasta
mañana.
- ¡Estás hecha polvo! No puedes irte
por ahí ahora como estás. Quédate
en mi casa esta noche.
- ¿Qué?
- No voy a hacerte nada...Matt me mataría.
me dijo sonriendo.
Yo sonreí débilmente pero, no pudiendo
evitar recordar lo de antes, me entristecí
y me puse a llorar otra vez.
- ¡Sora! ¿Qué te pasa? ¿He
dicho algo malo? ... me miró y pareció
entender - ¡Lo sabía! Fue Matt, ¿a
qué sí? Él fue el desgraciado
que te hizo llorar. me miró. Parecía
furioso.
Me volvió a abrazar y dijo:
- Sora...nos conocemos desde que éramos pequeños
y quiero que sepas que...estoy aquí por ti,
siempre lo he estado y siempre lo estaré
me dijo mirándome a los ojos. La verdad es
que parecía ser sincero.
- Tai...gracias.
No sabía qué decirle...me trataba tan
bien y se preocupaba tanto por mí...y yo, ¿qué
hago por él?
- Tai, lo siento, pero tengo que irme. Agradezco
todo lo que has hecho por mí. Hasta mañana.
- De acuerdo. Pero si vuelve a hacerte daño,
no dudes en venir aquí. Yo estoy aquí
por ti.
- Vale, gracias Tai.
Después de todo esto, empecé a mirar
a Tai con otros ojos. Le vi más...comprensivo
y maduro. Le miré no como el amigo de la infancia
de siempre sino como un hombre. Volví a casa
de Matt. Quería pensar que lo que había
visto por la ventana de su casa eran imaginaciones
mías. Toqué el timbre y apareció
Matt.
- ¡Ho...hola, Sora! ¿Qué haces
aquí a estas horas? me preguntó,
sorprendido.
- Pues...es que hace una hora que habíamos
quedado en el parque. ¿Lo habías olvidado?
- Eh...¡lo siento! Es que he tenido ensayo
hasta tarde me dijo, pidiendo disculpas.
- No pasa nada contesté secamente.
La verdad es que sí que pasaba algo, me había
sentado muy mal y además me había mentido
pero...mejor no recordar. Quizá después
de todo había sido una pesadilla.
- Bueno, quédate a cenar, ya que estás.
- Vale, gracias.
Cenamos sin hablar. Cuando se fue a dejar las cosas
en la cocina, yo miré su mesa. Entonces supe
que aquello que había visto no había
sido una pesadilla, sino real. Sobre la mesa había
un pintalabios rosa y una camisa de Matt (la que llevaba
cuando le había visto besándose con
la chica) con varias manchas del mismo color. Sin
poder evitarlo, ya habían comenzado a aparecer
lágrimas en mis ojos.
Para que Matt no me viera y descubriera que lo había
visto, salté por la ventana y me fui a casa
de Tai. Allí, Tai me estaba esperando. Él
sabía que iba a volver. Entonces fue cuando
me di cuenta que realmente a quien yo quería
era a Tai. El amor es cosa de dos y no de uno. Matt
y yo nunca nos hemos querido realmente, yo sentía
algo por él pero eso fue antes de salir con
él y ahora creo que ese algo no era realmente
amor. Quizá fuera simple afecto o atracción.
- Sora, ya sé que no es el momento para decírtelo
pero... comenzó a decir Tai sin dejar
de abrazarme te amo.
Me quedé atónita. Por unos momentos,
me di cuenta del daño que le había hecho
a Tai hablándole de Matt, de cómo él
me ayudó a declararme y su actitud extraña
últimamente.
- Tai...yo...necesito tiempo. Espero que lo comprendas.
- Claro. Estoy aquí por ti. Esperaré
cuanto tú quieras, hasta que Matt sólo
sea un recuerdo borroso en tu memoria y yo te importe
algo.
- Tai...ya me importas. De hecho, creo que siempre
te he querido a ti y no a Matt. Hoy me he dado cuenta
de eso pero... hoy he tenido un día horrible
y...
No pude acabar de decir la frase porque Tai me besó.
Yo no sabía si aquello era correcto o no pero...le
correspondí el beso y me gustó, sinceramente.
Matt y yo sólo nos habíamos dado un
beso desde que empezamos a salir y no fue para nada
como este.
Se notaba que Tai descargaba toda su pasión
en mí. Me quiere de verdad. No como Matt.
Entonces llegó Kari, la hermana pequeña
de Tai, y nos separamos al instante. No sé
si ella nos vio pero...volvió a entrar en la
casa riéndose.
- Lo siento, Sora, yo...por favor, perdóname.
No pude controlar mis sentimientos ... me dijo
Tai mirándome a los ojos y, realmente parecía
que lo sintiera mucho.
- No tienes por qué disculparte...no sé
si estará bien pero si Matt se besó
con otra chica yo también puedo besarme con
otros chicos, supongo. Además no me ha desagradado...
- ¿Que Matt qué? ¿Era por eso
por lo que llorabas? ¡Vaya desgraciado! ¡Se
va a enterar!
- Déjalo, Tai. Ya no me importa. Ahora ya
no. Ahora que sé que te quiero.
- Sora...
Ahora fui yo quien le dio el beso y él se
sonrojó. Después nos despedimos.
El día siguiente fue un día soleado,
el fin de mis días lluviosos. El comienzo de
una nueva etapa de mi vida...junto a Tai porque él
siempre estuvo ahí por mí...
- Fin
Notas de la autora: ¡Hola! ¿Cómo
va? Soy Daria con otro fanfic, esta vez de Digimon.
Yo siempre quise que Sora acabara con Tai y no con
Matt. Siempre he sido una gran fan del Taiora. La
verdad es que desde que vi el funesto (para mí)
final de Digimon 02 me dejó de gustar Digimon
y perdí las ganas de escribir fanfics también
sobre esta serie. Y, de hecho, este será el
último fanfic que escribiré de Digimon.
Sólo lo hice a petición de un amigo
mío del msn, por lo tanto, se lo dedico a él.
Espero que os haya gustado el fanfic y ya sabéis,
comentarios, opiniones, críticas, etc. a mi
email o reviews.
|