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Me ha dejado preocupada la confesión del sacerdote Sakya y del Padre Anzures, he ocupado gran parte de mi tiempo preparando algunos conjuros espirituales para conminar a que se retiren los malos espíritus que se encuentren en el templo, lo que me parece extraño es que no puedo sentir ningún tipo de presencia maligna, de cualquier manera he colocado cada uno de los conjuros para mantener alejado a Mayta Cápac en las puertas principales del templo.

Los señores Rivera vienen hoy con su hija a despedirse, piensan volar hoy mismo de regreso a su país de origen y querían despedirse de mi y agradecer a Joshua por sus atenciones durante el tiempo que estuvieron aquí. Creo que me hará bien conocer a Miranda.

- Es usted la señorita Rei?

- Sí, soy yo, supongo que ustedes son los señores Rivera y esta niña debe ser Miranda.

- Así es señorita, solo hemos venido a despedirnos y a agradecer por su hospitalidad, lamentamos profundamente la muerte de su abuelo, fue un ser humano extraordinario.

- Muchas gracias, pero pasen por favor, Joshua se encuentra adentro, supongo que le alegrara mucho poder despedirse se ustedes.

- Muchas gracias, vamos Miranda

- No yo no quiero entrar de nuevo a ese lugar

- Pero hija, no es correcto que te portes de esa manera.

- No papá, ese lugar esta muy oscuro.

- No hay nada de que temer Miranda – le digo anticipando el motivo de su temor- Joshua y yo ya nos hemos encargado de proteger el templo para evitar que algún ser maligno se acerque.

- No, no quiero entrar.

- No te preocupes, si no deseas entrar yo me quedare aquí afuera contigo para hacerte compañía

- Gracias.

Miranda es fenomenal, al verla corriendo por los jardines del templo no puedo evitar recordar mi propia infancia, Miranda es aún una niña pequeña, no debe ser mayor de 5 años, su cabello negro hasta la cintura contrasta con el blanco de su vestido, sus ojos aún poseen un brillo muy especial que deja ver el candor de su alma.

Su corretear ha hecho que una parvada de palomas elevaran su vuelo, pero ha alcanzado a tomar entre sus manos a una de las que quedo atrás, la mira con ternura y la acaricia tiernamente mientras le susurra algo que no puedo oír, la escena es conmovedora. Giro un poco la cabeza y alcanzo a ver que alguien sube la escalinata del templo, son Haruka y Michiru.

- Rei, como estas?

- Michiru, Haruka, que gusto verlas ¿Qué hacen aquí?

- Bueno lo que sucede es que Michiru se quedo preocupada y decidimos venir a verte.

- Sucede algo malo Michiru?

- Bueno, lo que sucede es que ayer durante el funeral pude sentir una presencia extraña y mi espejo me ha estado mostrando una imagen un tanto débil y difícil de definir desde que nos acercamos al templo.

- Si tienes razón, yo también he tenido la sensación débil de un alma, pero la verdad es que no pude sentir ninguna presencia maligna.

- Quien es la niña? – pregunta Haruka sin poder ocultar la curiosidad que Miranda le inspira.

- Es Miranda, hija de los señores Rivera, mi abuelo los estuvo asistiendo aquí durante un tiempo y hoy han venido a despedirse, piensan tomar un vuelo hoy por la tarde.

Michiru se ha quedado contemplando fijamente su espejo tratando de indagar más a cerca de la presencia, me parece extraño que lo mencione, después de todo yo nunca le comente sobre lo ocurrido aquí. Mientras tanto Haruka se acerca un poco a Miranda, desde aquí puedo escuchar lo que dicen.

- Hola Miranda, ¿Cómo estas?

- Bien, ¿quién eres tu?

- Mi nombre es Haruka

- No me gusta tu nombre, Miranda es más bonito.

- Bueno, a mi me gusta mi nombre. Veo que has elegido una hermosa paloma ¿a que estas jugando con la ella?

- A nada en especial, yo solo quería............ oh no, se ha escapado, por favor no te vayas palomita, espera! – dice mientras trata de alcanzar a la paloma, que un poco maltrecha corre hacia la entrada del templo tratando de elevar el vuelo.

Miranda llega corriendo hasta la entrada y alcanza a aprisionar entre sus manos a la paloma antes de que está entrara al templo, toma la paloma con una mano mientras con la otra se sostiene de la puerta para incorporarse, cuando de repente y sin motivo aparente emite un grito desgarrador que parece retumbar por todos los rincones del templo.

- Ahhhhhg, mi mano, me duele, me duele mucho- gime y aprieta con fuerza la mano lastimada mientras la otra mano termina cediendo ante el dolor y suelta la paloma que sale volando y cae fulminada un poco mas adelante sin lograr su objetivo.

Los señores Rivera y Joshua que se encontraban dentro del templo han salido a toda prisa al escuchar el grito desgarrador de la pequeña que ahora llora. Haruka se acerca hasta ella preocupada y toma la mano herida de Miranda para revisarla, Michiru y yo nos acercamos para ver que ha ocurrido, justo en ese momento Miranda abre su pequeña mano herida solo para dejar asomar una terrible quemadura en ella. Nuestros ojos no pueden dar crédito a lo que ven, el símbolo del conjuro del sello de la puerta para detener a Mayta Cápac se ha quedado gravado en la palma de su mano.

El señor Rivera toma a la pequeña niña entre sus brazos y la lleva dentro del templo, ahora su llanto se ha transformado en alaridos y gritos de frases cuyo significado no entiendo, la madre de la niña llora desconsoladamente presa del miedo mientras sujeta con ternura la mano de su hija.

Joshua se encuentra tratando de localizar a Sakya y al Padre Anzures Yo me he apresurado a retirar los sellos que había puesto, no soporto la idea de verla sufrir de esa manera, eso parece que le ha sentado mejor a Miranda que ahora duerme apaciblemente.

- Joshua, has podido localizarlos.

- Así es, ya vienen en camino.

- Gracias Joshua

La situación es bastante desesperada, ¿podrá ser posible que el exorcismo previo realizado a Miranda no haya tenido el efecto esperado?, de ser así porque no pude sentir la presencia del ente maligno que se posesionó de la pequeña, Michiru y yo nos encontramos tratando de encontrar una respuesta a lo acontecido.

- Michiru has podido indagar algo sobre la presencia?

- Si, pero mucho me temo que las noticias no son muy buenas Rei.

- A que te refieres exactamente Michiru?

- Lo que vi hace un momento en mi espejo no es un espíritu maligno, es el alma de Miranda.

- No puede ser verdad, ¿que esta sucediendo?

- Lo que sucede es que el espíritu que ahora mora en el cuerpo de la inocente niña esta ganando terreno – escucho a mis espaldas, es el Padre Anzures que acaba de llegar junto con el sacerdote Sakya.

Ahora el Padre Anzures se acerca a Miranda, coloca su mano en la frente de la niña y empieza a recitar una plegaria. Sakya se encuentra a mi lado contemplándolos, parece entender mucho mejor que nosotros la respuesta del padre.

- ¿Que es lo que quiere decir con eso?

- Lo que sucede es que ahora el alma de Miranda se ha debilitado y no se encuentra en condiciones para luchar contra el demonio que trata de eliminarla de su propio cuerpo, si el demonio logra expulsar el alma de Miranda de su cuerpo, su alma nunca encontrara la luz divina del nirvana – responde Sakya con tono grave.

Nota de la autora: Todos los personajes adicionales descritos en esta historia así mismo como las situaciones son completamente ficticios.

Si tienes alguna duda, sugerencia, comentario o cualquier tipo de inquietud respecto a la historia puedes hacérmela llegar.

Ann H.

Email de la autora: cibera@oficinadecorreo.com

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