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Amenazas escritas en sangre
Disclaimer: HEIJI SERA MIO!! BWHAHAHAHAH Oh bueno, pero de momento pertenece a Gosho Aoyama ¬¬ y todos sus personajes también…Aoyama-sama, eres mi héroe!! *O*

Sumario: Heiji y Conan resuelven el caso del secuestro de Kazuha y Ran. Pero dejará el secuestrador que lo capturen o decidirá silenciar para siempre a los dos detectives?

Amenazas escritas en Sangre

Capítulo Ocho: ~ Secretos desvelados

Keiko, eres mi amiga, mi luz y mi esperanza. Siempre estás cuando nadie más me apoyaba, eres el hombro del que me apoyaba. No se qué he hecho por merecer tu amistad, pero me gusta creer que es una bendición. Es una alegría que nuestros padres se hayan casado, te quiero hermana!, firmado, Tomoyo.

P.D.: Te diste cuenta que tu apellido y mi nombre forman la palabra “Tomodachi”?

“Ésta es nuestra prueba de que fuisteis vosotros dos” dijo Heiji jadeando y levantándose. “Keiko Yodachi y Tomoyo Yoshikawa eran muy amigas. Tomoyo iba a clases de refuerzo y Keiko le ayudaba mucho, así se conocieron usted y… Yoshikawa-san” dijo mirando el cadáver y sintiéndose un poco mareado a la vez. “Y consiguieron hacer esa caligrafía. Si se fijan, se darán cuenta de que quedan marcas de lápiz”

“Y crees que aceptarán eso la policía? Vuestros testimonios no valdrán nada y menos las de las chicas. Porque os pienso matar!!” dijo disparando justo por encima del hombro de Heiji. Heiji se tiró hacia atrás de la sorpresa pero se plantó delante de Conan. Conan no dijo nada, pero él también quedó petrificado al ver de lo que era capaz ese hombre.

“Pero no es posible escribir con guantes, por lo que en el libro seguramente hay vuestras huellas dactilares. Y se olvida de una cosa…la sangre de las cartas que le enviaron a Hattori debe coincidir con una de la vuestra” dijo Conan.

“Con la mía, para ser precisos” dijo Yodachi riendo ásperamente. “Sí. Ellas eran nuestras hijas. Pero hubo un accidente cuando un día esta… zorra les trajo al colegio” dijo mirando el cuerpo con asco y dando una patada en las costillas del cadáver volviendo la espalda a los detectives. Les miró “para ella fue una desgracia y se tragó el dolor yendo con otros hombres aparte de mí, y conoció a ese Morizono. Quise la venganza. Y cuando detuviste a ese cabrón me alegré pero ella quiso que formáramos un plan. Yo al principio decía que no fuera una idiota, pero luego mataste” miró a Conan “a mi padre. Pisko”

“Pi-pisko?!” preguntó palideciendo “Tu padre formaba parte de la Organización de la Gente de Negro!!”

“Pensamos en el plan. Os haríamos la vida imposible. Os quitaríamos la las chicas, y las secuestraríamos, para haceros sufrir lo que tuvimos que sufrir nosotros al perder a quién más queríamos!! Cuando les oí hablar…cada una con un acento diferente pero tan amigas… NO LO AGUANTE!!” dijo.

“Pero no las has matado” dijo Heiji siguiendo en pie.

“LE MATARE A EL!!” dijo Yodachi apuntando a la cabeza de Conan desde distancia. Heiji se plantó delante. Yodachi le asestó un golpe que le hizo caer en el suelo, había caído sobre el hombro que tenía herido. Conan se escondió rápidamente detrás de una estantería y buscó su reloj. Se lo había dado a Heiji!! Se quedó allí, quieto, pero no se dio cuenta de que estaba al borde de una escalera, y cayó en redondo, golpeándose la cabeza y quedando inconsciente.

“KUDOU!!” gritó Heiji incorporándose de nuevo y yendo hacia él. Pero algo lo agarró de los pies (Yodachi) y le hizo tropezar. Heiji nunca había visto una cara de psicópata tan loco como la de ese hombre. Tenía una sonrisa subnormal y los ojos desorbitados. Heiji le asestó una patada y lo apartó de él. Pensó que Kudou estaría bien tarde o temprano y que si no se empezaba a preocupar por él no saldría vivo de esta. El pensamiento de Kazuha le despejó la cabeza.

Con la mano agarrándose el hombro para evitar que continuara sangrando empezó a esquivar los ataques continuos de su contrincante, atento a cada uno de sus movimientos. Una bala en el pecho o en la cabeza y Heiji sería hombre muerto. Rápidamente Heiji recorrió la habitación y encontró lo que buscaba, un palo de madera grueso y muy duro, sería suficiente como para dejar al hombre desarmado. Se protegió la cara y el pecho con el palo vertical al recibir alguna bala y corrió hacia su contrincante asestando un golpe fuerte en su mano para que dejara caer el arma.

“ARGH!!!” gritó el hombre dejando ir el arma y girando en redondo su cuerpo, perdiendo el equilibrio. Heiji apartó el arma con el pie mientras cogía con fuerza el palo.

Heiji estaba jadeando, por mucho aire que inhalase y por muy rápido que lo hiciera, seguía sintiendo que los pulmones le iban a explotar del calor. Dejó ir el palo con la mano izquierda (teniendo en cuenta que era diestro) [n/a: creo o_O]. no se había acordado de que en la habitación habían 3 pistolas, por lo que cuando levantó la mirada vio al hombre apuntarle con dos pistolas, la de la mujer y la de su padre. Heiji dejó de respirar. Si no se movía, estaba perdido.

Yodachi apuntó de nuevo al hombro izquierdo de Heiji con la intención de agravar la herida que tenía ya y disparó. Heiji se había movido unos centímetros y la bala solo le rozó el hombro cortándole la piel superficialmente. De nuevo, disparó al suelo, al pie derecho de Heiji que lo apartó unas milésimas de segundo antes rápidamente pero de nuevo perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo.

Heiji pensó que era su fin. Sus fuerzas se habían agotado por completo, y el pensamiento de que lo último que supiera de Kazuha era que había sido secuestrada y que ella le odiaba le quitó lo poco que tenía de ánimo para seguir. Estaba perdido.

“Cuando estés en peligro y yo no pueda estar contigo, siempre te quedará mi Omamori”

“A mi no me importa. Además, vestidos así…” “Así que?” “Pues nos tomarán por hermanos!”

No.

No iba a rendirse. No le quedaban fuerzas, pero continuaría luchando hasta el final. Giró a su derecha causando que le rozara otra bala justo debajo del otro corte. Si no se hubiera movido, la bala le habría tocado al pecho y habría muerto al acto.

Heiji empezó a correr por la habitación, evitando todas las balas y causándose más heridas (ninguna tan grave como la que llevaba ya en el hombro).

La vista empezaba a nublarse. Tropezó con el cuerpo muerto de Yoshikawa, pero cogió la pistola que el hombre había tirado y girándose disparó.

“ARGH!!” gritó de nuevo el hombre. La bala le había dado en la pierna y perdió el equilibrio. Cayó al suelo rendido. Estaba jadeando y apretándose la herida con fuerza “mierda… no me… quedan…más….balas….” decía.

Heiji se mantuvo en pie y sonrió. Había vencido.

Cogió aliento y le dijo a ese hombre.

“Un amigo mío siempre dice que solo existe una verdad. Y la verdad es que dudo que sus hijas habrían estado orgullosas de usted a estas medidas”

El hombre le miró fijamente. Todo rastro de locura había desaparecido. Ahora, Heiji solo veía en él, a un padre herido por la pérdida de sus hijas que había perdido la sanidad. A una persona que se arrepentía verdaderamente de sus actos.

“Huye…” dijo el hombre. “Vete…de aquí…”

“Como que no me quedan muchas fuerzas, entiendes?” replicó Heiji.

“Voy a… activar… una bomba …que… tengo en…en el cuerpo. Si no huyes, morirás” dijo.

“NO!” gritó Heiji. “No puedes hacer eso…”

“Las chicas…están en el desván” dijo lanzándole unas llaves. “Cógelas y huye…solo queda un minuto” dijo con una sonrisa. Yodachi había perdido. “He perdido todo… no tengo un…un motivo al…que agarrar…agarrarme”

Heiji no tuvo otra opción. Con una última mirada a Yodachi salió de ese sitio, se dirigía al desván. No tenía más opciones. Era la vida de todos o la vida de un asesino. Apoyándose en la pared y tratando no gritar de dolor bajó las escaleras corriendo. Despertó a Conan.

“Kudou…”

“Hattori…estás…Hattori!!” exclamó al detective. Estaba lleno de heridas y de sangre, y la camisa estaba ya teñida de rojo.

“Vamos. Yodachi ha activado una bomba que tiene en el cuerpo…tenemos poco menos de 50 segundos. Ellas están…en el desván”

Los dos fueron rápidamente al desván, Conan iba primero dejando a Heiji atrás rápidamente. Conan usó sus zapatillas deportivas y abrió la puerta lanzándole lo primero que encontró.

“RAN! KAZUHA!” gritó Conan.

***

Notas de la Autora: .__. Esto… tal vez fui un poco… demasiado... cruel con Heiji. Pero me encanta hacerle sufrir! Hey, no me miréis con esa cara, a todos nos gusta ver a un Heiji heroico, verdad? X3 siento no haber puesto más acción con Conan, pero jeje.

En el próximo capítulo: Que es lo que pasó exactamente con Kazuha y Ran? Están heridas tal como el hombre les había dicho? O en el peor de los casos…


Email de la autora: shojo_kenshi@hotmail.com

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