La Web

Fanarts

Varios

Amenazas escritas en sangre
Disclaimer: Metantei Conan y sus personajes pertenecen, sin lugar a duda, a Gosho Aoyama U__u de verdad, ya me resigné… BUUUUU, HEIJIIIIIII~ porqué la vida es cruel! Lo quiero!! Lo quiero!

Sumario: Pero no todos saben lo que de verdad pasó allí dentro, envueltos en el peligro más grande que jamás los dos detectives hubieran afrontado. El último misterio descubierto!

Amenazas escritas en Sangre

Capítulo Once: ~ Sólo existe una verdad

Conan había seguido gritando el nombre desesperado de Heiji pero éste parecía dispuesto a quedarse allá. No parecía estar en el mismo mundo que él. No parecía que pisaba el mismo suelo ni tenían esa vez la misma alegría tras resolver un caso. El tiempo para el detective de Osaka se había parado, en cambio, el de él, Shinichi Kudou, seguía avanzando y pararía en menos de 30 segundos si esa bomba estallaría dejándole allá atrapado.

Siempre tenía la opción de continuar él solo dejando solo a Heiji. Pero esa idea ni se le había pasado por la cabeza. Dejar solo a su amigo? Dejar solo a el único amigo que había tenido que había podido confiar algo para él tan importante? Decidió que, si moría, moriría junto a su amigo.

“Shinichi!! Shinichi! Las chicas están a salvo! Donde estás?!” se oyó. Conan se levantó de golpe. Que había sido eso? Miró a su alrededor. “Shinichi!”

“Agasa-akase…?” susurró. Continuó mirando a su alrededor. Heiji había caído inconsciente. Conan se agachó a su lado, estaba perdiendo mucha sangre. Apretó ligeramente presionando en su herida, sus manos rápidamente tomando el color escarlata de su amigo.

“Shinichi?! Las chicas están fuera! Donde estás?! Sal de la casa!” dijo el doctor. Conan cayó en la cuenta. LAS GAFAS! Eran transmisores y un micrófono! “SHINICHI!!”

“AKASE! Ran! Ella está bien?!” gritó de repente. Cuando el doctor se lo afirmó “No puedo salir de aquí! Hattori se ha desmayado!!” dijo “Solo me quedan unos 20 segundos… no tengo tiempo… onegai… dígale a Ran… que…”

“SHINICHI! BAKA YAROU!” de repente la conexión de cortó.

Conan tenía una mínima esperanza. Agasa sabía donde estaba… legaría a tiempo para salvarle? Miró al detective. Aún respiraba. Miró hacia la puerta de salida. Estaba lejos.

“CONAN!!!!!!!!!” esa no era la voz de…….?

***

En efecto. Nunca lo hubiera imaginado. Siempre se quejaba de él, pero se dio cuenta de que tal vez sí… en realidad… en realidad sí que lo apreciaba. Tal vez Agasa hubiera avisado a Mouri, pero el echo es que, en medio de un peligro de gran intensidad, arriesgando su propia vida…

Allá estaba Kogorou Mouri corriendo hacia ellos. Conan lo miró sorprendido, sin saber que decir. No sabían si gritarle o simplemente… no lo sabía.

“KOGOROU-JIICHAN!!” gritó Conan. eran tantas las emociones que expresaba su timbre de voz que sería imposible describirlo.

Kogorou no dijo nada. Simplemente se arrodilló al lado de Heiji, rápidamente le comprobó el pulso (que aún tenía) y lo levantó como pudo (teniendo en cuenta de que eran tal alto como él) y agarró la mano de Conan.

Entre los dos salieron de la factoría. Hubo una lluvia de aplausos. Allí, fuera de la factoría… estaban todos. Agasa y Haibara estaba allá esperándoles, junto a Megure, Takagi, Satou, Shiratori y los de la policía científica. También estaban los de la ambulancia. Los del hospital no perdieron tiempo y cogieron a Heiji y lo tumbaron, lo llevaron el hospital en una ambulancia. Conan se subió en él tras preguntar a Agasa DONDE estaban las chicas. Ellas estaban en el hospital.

Vio, antes de desaparecer el lugar, como el señor Rabachia lloraba por la pérdida de su empresa. Conan lo miró sin emoción. De verdad sentía pena, había perdido su empresa. Rabachia, separado por sílabas y al revés, daba nombre a Achibara, por lo que supuso que el lugar de verdad era suyo y por un motivo u otro (más tarde descubrió que era porque su padre había estafado a mucha gente y pero no podía cambiarse el nombre completamente) por eso dedució que no era él el asesino.

***

Conan explicó eso de manera que Ran y Kazuha no pudieran saber quién era él de verdad, pero de manera de que Heiji se enterara de todo lo ocurrido. Ambos estuvieron sorprendidos por la acción de valentía de Kogorou, pero en el fondo sabían que ese hombre no era malo, después de todo, era detective, y luchaba por la justicia, igual que ellos. Ran estaba muy orgullosa de él.

Heiji miró a Conan de reojo. Vio como observaba a Ran que miraba a Kazuha que lo miraba a él y luego al suelo para volver a mirarle a él.

“Shinichi me llamó por teléfono, Ran-neechan” dijo Heiji de golpe. Todos le miraron. Conan lo miró con los ojos extremamente abiertos como pensando ‘Se puede saber en que piensa este lunático?!’. Ran lo miró sorprendida y con ansiedad, Kazuha lo miraba extrañada. “Fue el día antes de que vinieras. Le expliqué por teléfono el caso este, y me pidió que te protegiera, Ran” dijo con una sonrisa hacia la chica del pelo largo.

Ran se sonrojó y le murmuró las gracias a Heiji. Conan miraba a Heiji, algo rojo, enfadado pero a la vez muy agradecido. Heiji le hizo una sonrisa de las suyas (aquellas que hace cuando está muy orgulloso) y miró a Kazuha.

Kazuha también le miraba. Pero Heiji no la vio como siempre. Ella estaba triste. Tenía en sus ojos azules un brillo de tristeza y de preocupación que Heiji no se perdonó. Pero él había echo lo correcto… ¿verdad? Pues no lo sabía.

***

No es necesario decir que tanto Conan como Ran intuyeron también esa vez que Heiji y Kazuha necesitaban hablar y estar solos. Era obvio.

Los dos salieron cogidos de la mano yendo hacia una cafetería. Ran llamó a su padre y le contó que ya estaban bien y que el médico les dijo que Heiji saldría del hospital en tres o cuatro días, y si la herida se curaba con rapidez, incluso antes. Kogorou se hizo el tranquilo, pero no pudo engañar a nadie cuando preguntó sobre los estados de los 3 adolescentes y el pequeño (que antaño fue adolescente), Kogorou era un hombre honrado y justo, a pesar de ser muy cabezota y presumido.

En la cafetería, Ran y Conan hablaron.

“Conan…” dijo Ran de repente. Conan la miró “Sabes si…, si es cierto que Shinichi preguntó a Hattori-kun que… que cuidara de mi?” Conan se sintió fatal. Se le rompió el corazón. Ran pensaba aún en Shinichi con amor, pero no podía evitar sentirse dolida, igual que el chico. Conan asintió con la cabeza con tristeza. Es cierto que se lo había pedido con anterioridad, pero no para ese caso. Heiji no había sido él con las amenazas.

“Shinichi te dijo que te quería. Estoy seguro de que sí es así” dijo mirando al suelo. Ran le miró agradecida y lo abrazó con fuerza y ternura. ‘Yo te quiero más que a mi vida, que sin ti no tendría sentido’ pensó el pequeño.

“Yo también le quiero” dijo Ran secándose una pequeña lágrima. “Le esperaré. De momento, espero que la relación de Kazuha-chan con Hattori-kun mejore…” dijo mirando hacia el pasillo que llevaba a la habitación del último.

“Estoy seguro de que Heiji-niichan lo hará bien” Conan sí lo estaba. Heiji no estaría dispuesto a perder a Kazuha como la última vez. Se preguntó cuando volvería a ser quién era.

***

“Eres un tonto… no sabes lo que me dolió, NA?! No sabes cuanto daño me hizo que de repente fueras un borde conmigo y me trataras tan fríamente?! NO LO SABES! AHOU! Y de repente… me cogen dos personas que me quieren matar junto con Ran y nos dicen que os matarán… NO LO SABES?! AHOU!” decía Kazuha. Heiji miraba a otro lado avergonzado por su actitud. Quería que ella se desfogara. No sería bueno decir nada ahora. Ella lloraba. Lloraba mucho y chillaba al hablar. Estaba temblando. Heiji nunca se había sentido tan mal en su vida.

“No lo sabes…!” continuaba diciendo ella. “Heiji… en qué clase de lío te metiste?! NANDA?! DOUSHITE?! Como es que te metiste en este lío?! Como puedes ser tan insen-¿!” Kazuha calló de golpe.

Lo hizo para protegerme…

Kazuha empezó a sentirse mal… para sentirse como la persona que menos merecía vivir. Se le cortó la respiración. No, no era posible.

Ella conocía bien a Heiji, desde pequeños… y nunca…

Heiji cerraba los ojos mientras, despacio, unas lágrimas caían de su rostro.

Kazuha jamás le vio llorar. Era ella quién lloraba. No él.

“Shinjitsu wa itsumo hitotsu” dijo Heiji de repente. Kazuha le miró.

“Shinjitsu… ¿solo existe una verdad?”

“Te quiero Kazuha”

***

Notas de Autora: El próximo capítulo es el último!!!! Jajaja, creo que me quieren matar, ne? Oh bueno, jajaja. Heiji diciendo la frase de Shinichi, eso no es un poco raro? Bueno, ya veréis como se acaba este “cuento de hadas” sin hadas y con armas xD no me hagáis caso, estoy feliz de acabarlo pronto!! No es que no me gustara este fic! Pero… jeje. Ya tengo uno corto en mente que quiero escribir.

En el próximo capítulo: ****EL FINAL****


Email de la autora: shojo_kenshi@hotmail.com

Fanfics

|+| Layout Info