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Amanecer

Capítulo XVI: Tratos.

Otro viaje a Japón... hacía un buen tiempo que no iba... o sea, de que iba, iba, pero siempre por temas de la selección. Pero en ésta ocasión, se debía a un casamiento.
¿Otro más?, pues sí, y nada más y nada menos que de su hermana Yoshiko con Aoi Shingo. Estaba contento por ellos, no podía negarlo.
Ya tenía todo listo para irse, la noche anterior había dejado los bolsos con las cosas de él y las de Van (que en esa ocasión, sí iría)
-Tom, deja ya de evadirme...
El muchacho suspiró. ¿El evadir a su suegra? No sabía de dónde Erika sacaba esas cosas, quizás sólo para molestarlo.
-¡Mírate!- decía ella, mientras él pacientemente le cambiaba la ropa a Van -eres joven, y pareciera que estás completamente amargado...
Le dieron ganas de ponerle algo en la boca para que por fin se quedara callada. ¿Cuántas veces habían hablado de lo mismo?, pero le dio la impresión que Erika no entendía...
-¿Y qué es lo que quieres?- le preguntó, ya cansado de todo lo que ella le estaba diciendo, dejando de atender a Van unos momentos (que aun estaba medio dormido) -¿sugieres algo para que se me quite lo amargado, según tu?
-No es para que te enojes- replicó ella -pero sabes por qué te lo estoy diciendo, no me gusta que estés tan solo...
-Por favor, Erika, me extraña que tú me estés hablando de esto- suspiró Misaki, continuando con lo que hacía.
-¿Qué tiene?
-Mirémoslo de esta manera- dijo el muchacho, mirando a la mujer con una media sonrisa -la mamá de mi esposa me está diciendo que me busque otra, ¿cómo quieres que lo tome, eh?, como que no es muy normal...
-No sería normal si Michelle continuara viviendo- replicó Erika, sin dejarse intimidar por las palabras de Tom -escúchame...
-No, escúchame tú- la interrumpió él -no necesito una pareja, ¿por qué no lo entienden?, en estos momentos lo más importante para mí es Van.
-Y lo entiendo, pero no puedes olvidarte que también tienes una vida- dijo ella, quedándose en silencio unos momentos. Habían hablado miles de veces sobre lo mismo, y Tom no quería entenderla -mira, entiendo tu posición. No tienes que olvidarte que Michelle era mi hija, y es muy importante para mí... pero ella está muerta, aunque me duela, y sé que ahora tengo que preocuparme por los que se quedaron aquí, o sea, tú y Van.
-Pero yo te insisto que no necesito que te preocupes por mí- suspiró Tom -por el momento, no necesito a nadie...
Erika suspiró, ya cansada. Se dio cuenta que era inútil insistirle en esos momentos a Tom de que se buscara una novia... pero no se iba a rendir.
En sólo unos minutos más Tom estuvo listo para irse. Van aun estaba medio dormido cuando Tom lo sentó en la sillita del auto.
-¿Me vas a prometer que lo pensarás?- le preguntó ella, antes de despedirse.
El muchacho suspiró. Ella no se rendía... y pensó que nunca lo haría. La miró con cierto cansancio...
-Nunca te rindes, ¿eh?- le dijo, sonriendo un poco.
-No... ¿me lo prometes?- insistió.
-... Quizás...
Mientras Tom conducía al aeropuerto, pensaba en lo que había ocurrido con Azumi hacía unos días. No la había visto desde entonces, ni tampoco había tenido oportunidad de hablar con ella (ni tampoco hablado por teléfono)
Se dio cuenta que Hayakawa estaba bastante esquiva con él, y no la culpaba. Aunque la discusión que habían tenido no fue muy fuerte, Misaki estaba tan picado que le había asegurado que Jean nunca podría quererla.
Pero había algo que le había llamado la atención. Ella le había dicho que ni siquiera Jean la iba a dañar tanto como él... después se puso a meditar en esas palabras, pero no les encontró mucho sentido.
¿El dañarla?, nunca... a menos que no fuera de manera consciente. Pero pensando bien, él nunca le había hecho algo como para que ella se sintiera dolida...
Cuando le comentó a Leonor lo que ella le había dicho, le dio la impresión que la francesa comprendió a lo que Azumi se refería, aunque no quiso explicárselo. Sólo le dijo que meditara lo que había hecho y quizás comprendería por qué ella reaccionó así.
Pero por más que lo pensó, no lo entendió.

Antes de que Benji saliera de Alemania a Japón, para asistir a la boda de la hermana de Misaki y Shingo, se decidió a hablar con Ryu Mari.
La muchacha había estado muy esquiva con él, ni siquiera le contestaba las llamadas que le hacía.
Y el japonés no entendía por qué.
Así que se decidió a hablar con ella. La esperó a la salida del hospital en que trabajaba.
Ella recién se vino a dar cuenta de su presencia cuando él le tocó el hombro, después de avanzar y alcanzarla.
-Benji- murmuró ella, al verlo -¿qué haces aquí?
-Necesito hablar contigo- contestó él, seriamente -y espero que también estés dispuesta, porque no me pienso ir sin hacerlo.
Ryu, a pesar que tenía deseos de salir corriendo, se quedó. La verdad era que también deseaba hablar con él.
-Te escucho...
-¿Vamos a tomar café?- la invitó.
En cinco minutos estaban sentados frente a frente, en silencio. La muchacha miraba hacia otro lado, un tanto nerviosa.
-Ya- dijo ella, cansada de estar en esa situación -¿qué era lo que me querías decir, Benji?
-¿Por qué has estado tan esquva conmigo?- le preguntó Price, a quemarropa. Ryu se quedó unos momentos en silencio, tratando de pensar en algo que fuera convincente para poder decirle -¿y?,
espero una respuesta...
-Ahm...
-Ryu, ¿por qué te has estado escapando de mí?- le insistió él en la pregunta -te he llamado mucho estos días, pero tú no me contestas ni devuelves las llamadas.
La muchacha por fin se decidió a hablar.
-Es que... hablé con Schneider...
Benji sonrió un poco, apoyándose en el respaldo de la silla y tomando un poco de su café. ¿Por qué no le sorprendía?
-¿Y qué fue lo que te dijo?- le preguntó él, esperándose cualquier cosa.
-Me habló... de la relación que tenías con su hermana- contestó ella, aun dudando un poco por sus palabras.
-¿Y qué fue lo que te dijo?
-No mucho de los detalles, pero al final me dio a entender que la habías engañado y que terminaste con ella por otra tipa...
Benji Price no pudo contener la risa al escuchar esas palabras de la muchacha, que lo miró bastante confundida.
-¿Por qué te estás riendo?- le preguntó ella. El casi no podía contenerse.
-Ahm, creo que aquí hay algunos malos entendidos- dijo él, sin dejar de sonreír.
"Desgraciado de Schneider" pensó Price "muy astuto de tú parte..."
Ryu Mari sólo esperó a que él se decidiera a hablar, así que lo miraba...
-Bien, explícame lo que quieras- dijo ella, después de un largo silencio entre ambos -y espero que de verdad sea convincente...
-No sólo es convincente- dijo él -es la verdad.
La muchacha, a la larga, ya no sabía a quién creerle. Era verdad que conocía más a Benji que a Schneider... pero si él le dijo eso, era por algo.
-Escucho...
El japonés tomó un sorbo de su café, antes de comenzar a hablar.
-Es verdad lo que Schneider te dijo, fui novio de su hermana- dijo él -pero no quiero que me creas un desgraciado y que la engañé, porque eso no es así.
-¿Ah no?, ¿entonces por qué terminaron?
-Porque no funcionó...- contestó Benji, tranquilamente. Ella lo miró excéptica -vamos, los dos sabemos que no todas las relaciones funcionan.
-¿Y por qué no funcionó?- preguntó ella.
-Bueno... empezando, ella se fue a estudiar a otra parte, entonces menos nos vimos- dijo él -a la larga, no iba a funcionar.
Ryu no estaba segura si debía creerle o no... esas razones que les dio no las encontraba del todo convincente.
-... ¿Y eso qué... conociste a otra chica?- le preguntó dudosa ella, Price sonrió.
-Es verdad, conocí a otra chica que me llamó mucho la atención- dijo él -pero no por eso pienses que la engañé. Al contrario, terminé con ella mucho antes de intentar algo con ésta chica...
-¿Y qué pasó con ella?
-La sigo viendo con cierta frecuencia...- dijo él.
Eso fue todo, con lo último que dijo Benji le quedaba muy claro que ya todo quedaba hasta ahí.
Apuró su café para irse (para que el otro no pensara que era por lo que le dijo que se iba, aunque fuera verdad)
-¿Te enojaste?- le preguntó el japonés -pensé que no te enojarías si era sincero...
Ella lo miró con cierto odio. Para él era muy fácil, la chica le gustaba y salía con ella... mientras que a otras les daba ilusiones por si acaso no le llegaba a funcionar.
-No me enojé- replicó ella, tomando su bolso -y ya es tarde, así que mejor me voy... cualquier cosa es más productiva que estar contigo...
La muchacha se puso de pie y comenzó a alejarse (olvidé decir que primero ella pagó su café).
Benji demoró unos momentos en reaccionar, ponerse de pie y detenerla.
-¿Por qué te vas?- le preguntó, tomándola del brazo.
-¿No tienes que salir con esa otra chica?- le dijo ella, molesta y forcejeando -me imagino que tienes planes con ella.
Price suspiró, comprendiendo lo que le pasaba. Sonrió.
-Ryu... no me dejaste terminar- le dijo él.
-Para lo que me importa lo que me tengas que decir- replicó muy orgullosa ella, con deseos de irse de ahí.
-¿De verdad?
-¡Sí!
-Oye... ¿y qué harías si te dijera que esa chica de la que te hablé eras tú?- dijo él, sonriendo de manera un poco extraña.
Ella lo quedó mirando, con la boca abierta y pensando que había escuchado mal.
-¿Qué dijiste?- le preguntó ella.
-Que tú eras esa chica que conocí y que me llamó tanto la atención- repitió Benji -y la que sigo viendo de vez en cuando...
El muchacho sonrió por la cara que ella puso...

-¡Van!
-¡Buelo!
Ichiro recibió con bombos y platillos a su hijo y su nieto (y los esperaba con muchas cosas ricas). El niño, al verlo, corrió a abrazarlo, ante el rostro sonriente de Tom.
-¿Cómo estás, papá?- lo saludó Tom.
-Contento de tenerlos aquí- contestó Ichiro, con una gran sonrisa -me alegra que te decidieras quedarte conmigo.
-Nah, ¿y con quién más?- sonrió Misaki (hijo) -no te pongas melodramático.
Los tres salieron del aeropuerto, Ichiro llevando en brazos a su nieto.
-Está muy grande- decía con orgullo Ichiro, Tom sonrió -en la casa te tengo muchas cosas ricas para comer...
-¡¡Wiii!!
Ichiro miraba con atención a su nieto... era verdad que se parecía mucho a Tom, pero también tenía algo de su madre (y no sólo el carácter). Sus ojos, a pesar de ser café (algo claros), tenían esa mirada pícara de Deyanira, y también estaba su cabello...
-¿Cómo te ha ido con las exposiciones?- le preguntó Tom, mientras iban a la casa -ya se te
extraña en Europa, hace tiempo que no te das una vuelta por allá.
-He tenido mucho trabajo aquí- contestó Ichiro, sonriendo -así que yo creo que en unos dos meses
estaré apareciéndome por allá.
-Voy a cobrarte la palabra, ¿eh?
Van miraba a través de la ventana, muy entretenido, y no escuchaba lo que los dos adultos se decían, parecía vivir en su propio mundo.


 

Email de la autora:vitalisse@hotmail.com

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