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Capítulo XXII: Encuentros.
Azumi llegó unos días después
a Francia y, aunque aún estaba avergonzada
por lo que había pasado con Tom (¿lo
que había pasado o lo que estuvo a punto de
pasar?), no pudo aguantarse los deseos de ir a verlos.
Tanto Tom como Van la recibieron alegremente. El bebé
la quería mucho...
-Umi- le decía, intentando que Azumi lo tomara
en brazos, como era de esperarse, ella lo hizo encantada.
-Uh, Van, que grande estás- le decía,
mientras se sentaba en el sofá -te traje algunos
regalos de Alemania...
Tom volvió con algunas bebidas, y los dos se
dedicaron a conversar de la vida de los demás,
más que de la de ellos.
-¿Sabes con quién me encontré?,
con Benji...
-¿A si?. ¿y cómo lo viste?- le
preguntó con curiosidad Tom, Azumi sonrió
ampliamente, después de reír unos momentos.
Le contó todo lo que había pasado con
Ryu y él (obviamente, la historia de la camisa
de la tienda), pero se saltó ciertos detalles.
-Oye, Zumi...- dijo Tom, después de moverse
un tanto incómodo en su asiento -te quiero
hacer una pregunta, y espero que seas muy sincera...
-Te escucho...
-¿Sientes algo por Jean?
Azumi enrojeció levemente... y no era porque
la respuesta fuera positiva, si no porque no entendía
del todo por qué Tom le estaba haciendo esa
pregunta...
-¿Por qué me preguntas eso?- le preguntó
ella.
-Por... bueno, la razón no importa- se apresuró
a decir él -es que... tenía curiosidad
de saberlo...
La muchacha miró a Misaki con cierta suspicacia...
aun no entendía por qué le había
preguntado eso...
-No me vengas con mentiras, Misaki, que te conozco
más de lo que crees, y sé que hay algo
detrás de esa pregunta...
Tom demoró un poco en contestar, aprovechando
que Van andaba revolotenado ahí con ellos...
-Jean te quiere invitar a salir- dijo éste,
sin mirarla.
-¿Qué cosa?- Azumi, como era de esperarse,
se había sorprendido mucho. Miró perpleja
a Misaki unos momentos -¿estás seguro?
-Sí... me pidió ayuda para conquistarte...-
dijo él, en un murmullo.
Hayakawa frunció el cejo unos momentos... eso
no le estaba gustando mucho.
-¿Y aceptaste ayudarlo?- le preguntó
a Misaki.
-¡Claro que no!- se apresuró a decir
el otro -no vayas a pensar mal, Azumi... es que...
conozco a Jean, y él no se toma en serio las
relaciones... es más para decirte que tengas
cuidado con él... no me gustaría que
te dañara...
Azumi no contestó nada, sólo quedó
mirando a Misaki unos momentos.
-Por eso te preguntaba eso... ¿acaso te gusta?-
volvió a preguntarle Tom.
-La verdad es que no, Jean no me gusta... pero si
me invita a salir, quizás acepte.
Esto dejó muy sorprendido a Tom, que la miró
con la boca abierta.
-¿De qué estás hablando?, si
aceptas salir con él, el otro lo va a tomar
como si desearas acostarte con él...- le dijo
Tom, con reproche. Azumi no contestó, sólo
se encogió de hombros.
-He estado pensándolo Tom... creo que quizás
necesito estar con alguien.
-Ah, ¿y tenía que ser el idiota de Jean?-
gruñó Tom, enojado por las palabras
de su amiga- de todos los idiotas que hay disponibles,
¿tiene que ser con él?
-¿Por qué te molesta tanto?
-¡Porque lo conozco!- bufó Misaki -y
porque lo conozco sé que tan desgraciado es
con las mujeres, y no me gustaría verte sufrir
por un tipo como él.
-Hum...
Después de unos momentos de silencio, prefirieron
cambiar el tema.
Aunque no lo quería reconocer, a Tom le molestaba
que a ella se le ocurriera la idea de salir con su
cuñado... ¿y la razón?, era una
buena pregunta, sobre todo porque él sabía
que eso de la "preocupación" por
Azumi era verdad, pero había algo más
fuerte...
Y eran los celos.
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Día libre... ¿y qué era lo que
podía hacer un viudo con un hijo de un año
y algo más?...
Finalmente, a Tom no se le ocurrió, así
que decidió salir a dar un paseo con su hijo
y después vería lo que haría.
Pero, antes de salir, recibió una llamada al
celular. Era su padre.
-Hola, papá.
-Hola, hijo... ¿estás muy ocupado?-
le preguntó el hombre.
-Bueno... estoy preparando a Van para salir con él,
como me dieron el día libre daremos algunas
vueltas antes que empiece a hacer frío...-
Tom se quedó pensando unos instantes -¿dónde
estás?- le preguntó.
-Muy cerca de París...
-¿De verdad?, ¿y por qué no me
lo habías dicho?- le reprochó Tom.
-Ya te había dicho que tenía que venir
a Francia...
-Sí, pero me dijiste esa vez que no podías
venir a verme...- dijo Tom.
-Cambio de planes, en la noche estoy en la ciudad.
-¡Genial!- sonrió Tom -entonces te estaré
esperando, papá... ¿cómo a qué
hora tienes pensado llegar?
-Después de las ocho.
-Bien, te esperaré para que cenemos...
-Trataré de llegar lo más temprano...
nos vemos, dale mis saludos a Van.
-Adiós, papá...
Tom colgó el teléfono y contento continuó
arreglando a su hijo, mientras le daba la buena noticia
de que su abuelo iría de visita ese día.
Ya estaba cayendo el invierno sobre París,
pero como era temprano, Tom decidió salir a
dar un pequeño paseo con Van. Habían
llegado a un parque.
Como el niño le gustaba la idea de empezar
a caminar, a Tom no le quedó otra que quedarse
ahí y ayudarlo. Se sentó en una banca
y desde ahí lo afirmaba con fuerza.
-¡Ah, qué ternura!
Tom escuchó la voz y, seguro de que le estaban
hablando a él, miró a un lado. Una cara
conocida tenía al frente: Marla.
-Hola, Marla...- dijo, con cierta extrañeza
de que se la fuera encontrar ese día. Tomó
en brazos a Van, que comenzó a protestar -¿cómo
has estado?
-Muy bien, gracias- la mujer se acercó a él
y le dio un beso en la mejilla, miró a Van
sonriendo -¿este es tú hijo?- le preguntó,
recordando cuando había conocido a la señora
Misaki, una tarde que había salido de compras.
-Sí...- sonrió Tom.
-Está igual de guapo que el padre- dijo Marla,
Misaki elevó levemente sus ojos al cielo, sin
quitar la sonrisa de sus labios -¿cómo
se llama?
-Van...
-Ahhh
Marla empezó a jugar con el bebé, así
que Tom decidió sentarse nuevamente en la banquita
en que estaba. Ella también lo hizo.
-¡Nunca pensé que te encontraría
acá!- dijo Marla, feliz.
-Yo menos...
-Oye, te veo solo... ¿dónde está
tú esposa?, porque ella, sí era tu esposa,
¿o me equivoco?
Tom no contestó unos momentos. No era que le
fuera difícil decir que ella había muerto
(ya era un tema que lo tenía bastante asumido),
pero no le gustaba decirlo, por la situación
incómoda que se formaba...
-Bueno... ella murió hace un tiempo...- murmuró.
Dicho y hecho, recién terminaba de decir esas
palabras y ella se quedó muda, hasta avergonzada
por haber preguntado eso.
-Disculpa...- comenzó Marla -yo... no quise
incomodarte.
-No te preocupes- sonrió un poco el otro, mientras
intentaba que Van se acomodara de pie sobre sus piernas
-pasó hace algún tiempo...
Tom supo, por el silencio de ella, que se moría
de ganas por saber qué era lo que había
ocurrido, pero que no se atrevía. En fin, como
no deseaba hablar de Deya (menos con Marla), dejó
el tema hasta ahí no más.
Y así mismo lo interpretó Marla, por
lo que se esforzaba en pensar otra cosa que pudieran
conversar. Fue Tom el quelo hizo.
-¿Y a qué te dedicas?- le preguntó
-hace tiempo que no nos vemos...
-Ah, tengo una tienda- contestó Marla -así
que no me quejo...
-¿De veras?, ¿y de qué es?- preguntó
con curiosidad Misaki.
-De lencería femenina... así que no
creo que te sirva...- dijo ella, sonriendo de manera
pícara.
-Oh, veo que no... pero en una de esas me sirve para
comprarle algo a mi suegra...
-¡Tom!
Los dos comenzaron a reír.
Van estaba aburrido, por lo que empezó a hacer
show para llamar la atención de su padre y
con eso, tener un poco más de actividad.
No muy lejos de ahí, dos muchachas se habían
juntado a tomar un café. Desde que Tom Misaki
las había presentado, se habían hecho
muy cercanas...
-¿De verdad Tom te dijo eso?- preguntó
con extrañeza Leonor, después que Azumi
le había contado la conversación que
había tenido con él.
-Sí... yo terminé diciéndole
que iba a salir con quien quiera, que él no
tenía que meterse por muy amigo mío
que fuera... al final se enojó más conmigo...-
dijo Azumi, jugando con la cucharita de su helado.
-¿Y por qué crees que se enojó
tanto?- le preguntó Leonor, como quien no quiere
la cosa. Azumi la miró con cierta extrañeza.
-Bueno... se supone que Jean es bastante mujeriego...
-Sí, pero esa no es una buena razón
para enojarse, digo yo...- comentó Leonor.
-¿Qué es lo que me quieres decir?- inquirió
Hayakawa, mirando de manera suspicaz a Leonor, que
sólo le dio un sorbo a su café cortado
-Leo... no me puedes dejar así...
-Yo no te quiero decir nada, Azumi- contestó
Leonor, encogiéndose de hombros -sólo
era una pregunta por si se te ocurría algo...
Sin creerle mucho, Azumi no quiso seguir insistiéndole.
Algo le hacía sentir que Leonor no le diría
la verdad.
-Ya se me está haciendo tarde- dijo Hayakawa,
terminándose su helado. Leonor hizo lo propio
y en unos minutos, las dos salían del lugar.
-¿Y qué piensas hacer con Jean, si es
que te invita a salir?
-Bueno... salir no tiene nada de malo, creo...- contestó
la japonesa -así que lo más seguro es
que acepte...- Leonor sólo la miraba, notaba
que Azumi estaba dudando -oye, ¿de verdad es
tan mujeriego como dicen?
Leonor sonrió ampliamente.
-No debería hacerle mala propaganda a mi primo,
pero sí, lamentablemente es un Don Juan cualquiera...-
contestó -todos en la familia esperamos que
un día de estos se decida a madurar...
-Mm... ¿tu crees que deba salir con él?-
le preguntó Azumi, dudando un poco. Leonor
rió.
-Claro, pero no lo tomes en serio... sólo empieza
a hacerlo cuando él te pida que seas tú
novia... cosa que sólo ha hecho una vez...
-¿Ha tenido una sola novia?- le preguntó
Azumi.
-Sí, pero ha salido con muchas chicas... ya
sabes, no le gusta comprometerse. Con esta chica llegó
a vivir un poco con ella... todos pensamos que fue
un avance, pero no duró mucho.
Azumi no hizo comentario alguno. Estaba pensando que
quizás debía hacerle caso a Tom y empezar
a buscar a otro tipo de jóvenes.
-¡Mira, ahí está Tom!- exclamó
de pronto Leonor, comenzando a caminar con rapidez
hacia el parque, siendo seguida por la otra -¡¡Tom,
Tom!!
Misaki no se sorprendió de ver a Leonor gritando
como loca y corriendo hacia él y Van. Pero
sí le sorprendió ver a Azumi con ella,
y se sintió un tanto inquieto.
Cuando Leonor llegó con ellos, lejos de saludar
a Tom, le quitó a Van de sus brazos y empezó
a jugar con él. Misaki suspiró y Marla
la miró con curiosidad.
-Es Leonor, la prima de Deyanira- le dijo Tom, al
ver la cara de ella.
-Ah...
-¡Hola, Azumi!- la saludó, haciendo como
que no recordaba la última conversación
que habían tendio (terminaron algo enojados)
-Hola, Tom...- contestó Hayakawa, mirando a
Marla.
Le encontraba cara conocida, pero no sabía
de dónde.
Pero Marla sí la había reconocido, incluso
antes de que Misaki la saludara.
-Ah, ¿te acuerdas de Marla?- le preguntó
Tom a Azumi, después de unos momentos de silencio
por parte de todos.
-Claro...- murmuró la japonesa, intentando
disimular su cara de desagrado. Sí que recordaba
a Marla, y también recordaba cuánta
mala le tenía.
-¿Cómo has estado, Azumi, linda?- le
preguntó con cinismo Marla. Tanto Tom como
su amiga captaron el tono de voz.
-Muy bien, gracias...- contestó Hayakawa, con
el mismo tono de voz -¿sabes?, esperaba no
tener que verte más la cara...
-Yo esperaba lo mismo, pero lamento informarte que
no será así...
Leonor miró a Tom interrogándolo con
los ojos, Misaki sólo suspiró. Nunca
había entendido por qué se llevaban
mal.
Los tres eran compañeros en la escuela... y
Azumi pasaba todo el tiempo discutiendo con Marla...
y parecía que la historia volvía a repetirse.
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