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Capítulo XXI: Encuentros
Van ya estaba dando sus primeros pasos... Tom no
podía creer lo rápido que pasa el tiempo,
sobre todo desde que su hijo había nacido...
Después de lo ocurrido con Azumi después
del cumpleaños de Van, no se habían
vuelto a ver... la verdad era que Tom no la había
buscado mucho, y parecía que ella prefería
lo mismo. Los dos pensaron que era mejor que se "calmaran"
las cosas entre ellos antes de conversar.
Pero Misaki no entendía del todo qué
era lo que había que cambiar... En el fondo,
él sabía muy bien que era lo que le
estaba ocurriendo, aunque quisiera negárselo
una y otra vez... quizás para su mayor tranquilidad.
Porque aunque no se lo hubiera dicho a nadie, deseaba
esperar su buen tiempo para volver a tener una relación.
No se sentía mal estando sólo con Van
(al contrario, su hijo lo llenaba demasiado como para
desear cambiar las cosas), así que no tenía
ningún apuro para conocer a alguien y empezar
a salir.
Pero por otra parte, sentía el cambio que tuvo
su vida desde que Azumi estaba frecuentándolo.
Lo más seguro es que si ella no hubiera estado
ahí, le habría costado mucho más
el volver a estar bien, debido a la muerte de su esposa...
pero no por eso quería pensar que el sentimiento
por ella estaba volviendo a nacer... ¿cómo
podría asegurar algo tan serio?
Poniendo las cartas sobre la mesa, a Misaki le gustaba
mucho estar con ella, y no sólo él,
sino que a Van también la muchacha lo había
cautivado... otra cosa, era que odiaba a Jean cuando
se acercaba desamiado a ella con intenciones de invitarla
a salir o algo así, pero eso no necesariamente
tenía que significar que la estaba volviendo
a querer...
Si bien podían ser celos lo que sentía
cada vez que su cuñado estaba con ella, no
necesariamente tenían que ser "de pareja".
Perfectamente podían ser celos de amigos porque
Tom conocía muy bien a Jean y su forma de "mirar
las relaciones". Muy bien se podían definir
como "estoy contigo hasta que nos acostemos y
después, si te he visto, no me acuerdo"...
y Misaki sabía que Azumi no era así,
y no la quería ver sufrir por un idiota insensible.
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-¡Sorpresa!
Tom abrió la puerta y, para su extrañeza,
estaba Jean ahí, con una gran sonrisa.
-¿A qué se debe?- le preguntó,
mientras se hacía a un lado y lo dejaba entrar.
-¿Qué?, ¿ahora no puedo venir
a verte cualquier día y sin ningún motivo?-
le preguntó, sentándose pesadamente
sobre el sofá.
Misaki lo miró con suspicacia. ¿Jean
haciendo visitas sociales?, no le extrañaría
si estuviera presente una mujer... pero en ese momento
sólo estaban él y su hijo.
-¿Qué tal te ha ido, Tom?- le preguntó,
mirando a su alrededor y tomanto un juguete de Van
que estaba en el sofá.
-Bien, gracias...
-¿Y el equipo?, mira que en el último
partido sí que me hicieron pasar rabia cuando
expulsaron a Gustave, aunque claro, se lo merecía...
pero aún así...
-Bueno... yo creo que fue una suerte que empatáramos...-
contestó Misaki, encogiéndose de hombros
-no estoy diciendo que haya sido bueno, pero como
estaban las condiciones del partido, mejor resultado
no habríamos logrado...
-Buen punto...
-¿Quieres tomar algo?- le preguntó Tom,
caminando a la cocina.
-Gracias, te acompaño...
Los dos se dirigieron allá, pero Tom sabía
que no era necesario que él hiciera el menor
esfuerzo, porque Jean se metería en su cocina
y miraría por todos los lugares buscando algo
rico...
-¿Y dónde está mi sobrino favorito?-
le preguntó, mientras abría el refrigerador
y Tom lo miraba sentado a la pequeña mesa que
tenía ahí.
-Está con tu mamá- contestó Tom
-anda alegando que cada vez lo ve menos, así
que planeó de hace como una semana una salida
al zoológico...
-¿Y no te invitó?, que mala suegra es...
-De todas formas no podía ir- suspiró
Tom, encogiéndose de hombros y restándole
importancia al asunto -tenía algunas cosas
que hacer...
-¿Interrumpí?
-Para nada...
-De todas formas, tampoco me iba a ir...- Jean se
sentó en frente de Tom con un trozo de pie
de limón en un platito. Misaki lo miraba con
algo de aburrimiento -Que rico se ve esto, de verdad...
me dieron deseos de comerlo con sólo darle
una pequeña mirada...
-Lo hizo Azumi...
-¿De verdad?- le preguntó el otro, tratando
que no se notara lo interesado que estaba en llegar
a ese tema -¿cuándo?
-Ayer, creo...
-¿Y va a venir hoy?
-No, está en Alemania... fue a ver a una amiga
de ella.
-Ah...
Silencio.
Tom no podía estar un poco aburrido. Si Jean
creía que era tonto y que no se había
dado cuenta de su reacción con el sólo
hecho de nombrar a su "amiga", era porque
de verdad no lo conocía... y ya con eso, estaba
suponiendo la razón de la visita del otro a
su casa, en plena tarde de sábado, con un sol
muy agradable...
-¿Quieres?- le ofreció el francés.
-No, gracias. Si quisiera, me serviría...
-Ah, claro...- sonrió ampliamente, mientras
comía con ganas -¡qué rico que
cocina Azumi!, ¿te ha cocinado otra cosa?
-... ¿A qué viene esa pregunta?
-Bueno, que si te ha cocinado a ti, no veo por qué
no me ha de cocinar a mí...
-No compares, Jean- sonrió un poco Tom, intentando
no demostrar el desagrado que le estaba causando el
estar en esa situación -con Azumi nos conocemos
de hace años, por lo que nuestra relación
es muy cercana...
-¿Fueron novios?- le preguntó.
-¿Para qué quieres saberlo?- le preguntó
de vuelta Tom, cada vez más molesto.
-Es sólo curiosidad...- se encogió de
hombros Jean.
-No me vengas con mentiras, Jean, contigo esa excusa
de "tengo curiosidad" no vale. Cuando tu
empiezas a preguntar algo, sobre todo si es respecto
a una mujer, es por algo...
El francés se quedó en silencio, aunque
luego sonrió, comiendo el último pedazo
que le quedaba.
-Veo que me conoces bien...- sonrió el otro
-y espero que me ayudes con eso...
-¿Ayudarte?, ¿ayudarte a qué,
si me quieres decir?
-A conquistarla, por supuesto...- dijo el otro -¿lo
harás?
Tom suspiró, acomodándose en la silla
y pensando en lo próximo que le diría
a su cuñado.
-No- dijo de manera segura. El otro lo miró
con sorpresa.
-¿No?, ¿por qué no?- preguntó
Jean.
-Porque sé de qué se tratan tus conquistas-
contestó Tom, molesto -así que olvídate,
no permitiré que vengas a jugar con Azumi...
-¿Por qué te preocupas tanto?- le preguntó
Jean -no tienes que preocuparte tanto por ella...
-¿Eso crees?, a ella la aprecio mucho como
para dejar que la hagas sufrir...
-Pero si no...
-¿No qué?- lo interrumpió Misaki
-Jean, te conozco, dime al menos un nombre de alguna
chica con la que has salido por más de seis
meses.
Como era de esperarse, el francés se quedó
en silencio. Pero no tenía nada de vergüenza,
y, tal como era su hermana menor, continuó
insistiendo.
-Vamos, Misaki, que mal hablado eres- le dijo, simulando
molestia -¿cómo puedes levantar falsos
testimonios contra mí?
Tom suspiró, apoyándose en el respaldo
de la silla y mirando al techo.
Si Jean creía que él iba a permitir
que jugara con su amiga, estaba muy equivocado.
-No vengas con esas cosas, Jean, a mí no me
engañas. No quiero después ver a mi
amiga llorando por culpa de un idiota como tú...
-Ah, pero sí puede llorar por ti, ¿cierto?-
le preguntó con sorna el otro.
Misaki se quedó en silencio, sin saber qué
contestar. La verdad, nunca se había esperando
esa respuesta de su cuñado...
¿Azumi llorar por él?... pero para eso
tendría que quererlo más que como amigo...
-Ahh... ¿ves que tengo razón?, te quedaste
callado- lo molestó el francés, sonriendo
con burla -eso es para que veas que yo no soy el único
desgraciado...
-No vas a comparar, Jean- se molestó Misaki.
-No comparo, sólo te pongo al día en
tus acciones...
-¿En mis acciones?, Jean, si con Azumi no tenemos
nada, ¿qué crees?, ¿qué
trato de conquistarla?
-Eso dímelo tú, Misaki...
Misaki suspiró. De buena gana lo habría
echado de su casa... pero no, si lo hacía,
le iba a dar la razón a su cuñado y
no estaba dispuesto a eso.
-No quiero seguir hablando de eso...- murmuró
-así que...
-Ya me voy- lo interrumpió Jean, poniéndose
de pie -además, no vine con la intención
de discutir contigo, aunque casi, casi lo logro. Nos
vemos, Misaki.
Tom vio con cierta sorpresa que Jean se iba... después
se encogió de hombros y siguió en lo
que estaba antes que llegara el francés de
visita.
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Alemania.
Benji Price andaba de compras... en realidad, deseaba
comprarle un regalo a Ryu, para finalmente, pedirle
que fuera su novia.
En eso estaba, recorriendo las tiendas de un centro
comercial, cuando escuchó una voz femenina
demasiado familiar...
-Apuesto a que saliste corriendo...
-¿Y qué más querías que
hiciera?, ¿qué me aprovechara del momento
y lo agarrara a besos?- replicó otra voz.
Benji dio media vuelta, curioso, y ahí las
vio: Azumi y Ryu Mari iban detrás de él,
conversando alegremente. Al verlo, las dos sonrieron.
-Benji, ¡que alegría verte!- exclamó
Ryu, caminando alegremente hacia él -¿qué
haces por estos lares?
-Bueno... ando buscando un regalo...
-¿Para quién?- continuó preguntando
la otra.
-Ah... pues... para... mi mamá- balbuceó
el japonés. Las otras dos se miraron con una
ligera sonrisa en sus labios.
-¿De verdad?, ¡qué tierno de tu
parte!- dijo Ryu -¿te molesta que te acompañemos?
Price no contestó durante unos instantes...
el echo que las dos estuvieran presentes durante su
vitrineo, no era algo que tuviera planeado. Aunque
por otra parte le podría servir, porque al
escuchar el comentario de ambas, podría conocer
mejor los gustos de Ryu...
-¿Y, qué dices?
-Claro, ningún problema- sonrió Benji.
Caminaron durante un rato, aunque las chicas no tomaron
mucho en cuenta al japonés, porque iban muy
entretenidas contándose sus vidas.
En eso, llegaron a una tienda de ropa masculina. Para
sorpresa de Benji, las dos se detuvieron, mirando
con atención... el muchacho se quedó
un poco más atrás, mirándolas
y esperándolas.
-Mira esa...- dijo Ryu, apuntando hacia una camisa
roja de hombre que, en vez de tener botones, tenía
una tirita de cuero para abrocharla.
-¿Te gustó?, ¿acaso la quieres
para tu papá?- le preguntó con burla
Azumi, sonriendo un poco. Su amiga la miró
un tanto molesta.
-No, yo lo decía para que la compraras y se
la regalaras al bombóm que te espera en Francia-
replicó Ryu.
-¿Esperarme?, ¿quién me espera
en Francia?- preguntó Azumi, haciéndose
la loca, porque sabía muy bien de quién
estaba hablando Ryu.
-De Tom Misaki, por supuesto... ¿quién
otro es tu bombóm?
Benji miró con sorpresa a Hayakawa, que se
había puesto muy colorada ante las palabras
de su amiga.
-Ah, pero yo pensé que nos habíamos
detenido porque querías comprársela
al tuyo- dijo Azumi, picada.
-¿Yo?
-Sí, tú... ah, es que como hablas tanto
de Benji Price, que yo pensé que lo más
seguro era que él fuera tu bombóm.
Ahora los que estaban colorados eran Benji y Ryu,
no se esperaban algo como eso. El muchacho pensó
que lo más seguro era que las dos se habían
olvidado que él estaba con ellas...
Aunque las palabras de Hayakawa lo hicieron pensar...
así que, después de todo, sonrió.
-Ya, mejor vámonos...- gruñó
Ryu, un poco molesta y mirando bien feo a su amiga,
porque en ese momento recordó que no estaban
solas.
Por otra parte, Azumi sólo se encogió
de hombros, comenzando a caminar a su lado. Consideraba
que ese comentario Ryu se lo merecía.
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