| Capítulo XX:
Encuentros cercanos del tipo B.
-¡¡¡CUMPLEAÑOS FELIZ...!!!
Todos los asistentes sonreían al cantar y
ver que Van estaba de lo más feliz, riendo
ante el ruido que había en el lugar, sentado
a la cabeza de la mesa.
-¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, QUERIDO
VAN...!!!
Delante del bebé, había un gran pastel
con una velita prendida en el centro. Durante unos
momentos, después que terminó la canción,
la vela permaneció prendida, hasta que todos
soplaron para que de una vez se apagara (Ni modo que
soplara Van :P).
Van aplaudió. Sin duda era el más emocionado
con la fiesta, pero lo más seguro es que no
entendiera cual era la celebración.
Tom no podía dejar de ver a su hijo con una
gran felicidad. Había cumplido un año...
Aún le costaba creer que en un año
habían cambiado tantas cosas en su vida. El
mismo día había perdido a su esposa,
pero también había llegado a su vida
un ser precioso...
Mucha gente importante para Misaki había asistido.
Sus amigos más cercanos, su padre, Erika, Leonor
(que había llevado a Pierre, y que a éste
se le había colado Napoleón), Azumi...
La chica le había ayudado a organizar todo,
después de todo, adoraba a Van... y, para qué
negarlo, el bebé también la quería
mucho.
-Van se ve muy feliz- sonrió Patty, a la que
se le notaba que estaba esperando a su primer hijo.
-Sí...- sonrió un poco Tom, sin poder
evitar mirarlo. En ese momento, Erika estaba con él,
lo mismo que su abuelo materno.
-¿Y tú, cómo estás?-
preguntó esta vez Patty, Tom la miró
sonriendo.
-Si crees que me siento mal por la fecha, te digo
inmediatamente que estás equivocada- sonrió
Misaki no te preocupes...
-¿Seguro?, ¿no me estás ocultando
nada?
-Por supuesto que no, además, ya me conoces...
no soy muy bueno para esconder las cosas...
-Tienes razón...
-¿Y, ya saben que va a ser?- le preguntó
con entusiasmo Tom.
-Sip, ya sabemos- contestó Patty, sonriendo
pícaramente Oliver al enterarse jura
que será futbolista, igual que él.
Tom sonrió... un hombre...
-¿Estás contenta?
-Por supuesto, aunque sea igual de despistado y hasta
desgraciado...
Tom comenzó a reír, divertido ante
la respuesta de su amiga. La conocía, ella
estaba feliz con su bebé fuera hombre o mujer...
-¿Qué hablan?- les preguntaron Benji
y Oliver, que en ese momento se acercaron a ellos
con bebidas.
-De tu hijo- contestó Tom y de la profesión
que quieres que siga...
-¿Ya saben el sexo?- preguntó con curiosidad
Price, mirando al matrimonio Atton.
-No íbamos a poder aguantarnos la curiosidad
los nueve meses- sonrió Oliver así
que preguntamos y será niño.
-¡Ah, felicidades!- sonrió Benji de
seguro que será igual de buen jugador que su
padre...
-¿Qué acaso en lo único que
piensan es en el fútbol?- preguntó con
cierto cansancio Patty -¿sabían que
hay otras miles de profesiones a las que un niño
puede aspirar?
-Patty, ¿tú crees que un hijo del gran
Oliver Atton podrá pensar en algo que no sea
fútbol?- le preguntó con cierta burla
Misaki.
-Y si no viene con el chip futbolero-
continuó Price, cargándose sobre Tom
nosotros lo programamos, por algo todos sus
tíos son futbolistas.
-¿Chip futbolero?- les preguntó la
señora Atton, algo fastidiada -¿de dónde
sacan tantas estupideces para hablar?
-Ha de ser la novia- dijo Oliver, haciendo que los
tres (menos Benji) rieran de lo más divertidos.
-Ella no es mi novia- aclaró el portero.
-Entonces... ¿amiga con ventaja?- le preguntó
con burla esta vez Misaki.
-Hum...- Price se cruzó de brazos, simulando
molestia sigan molestándome, buenos
amigos míos...
-Ah, que eres, Benji. Pasas todo el día molestando,
pero cuando uno te lo hace a ti, ni aguantas...
La familia Misaki ahora vivía en una linda
casa, aunque lo que más le había gustado
a Tom era que tenía un patio bastante grande...
aunque en ocasiones había demasiado silencio,
sobretodo cuando Van dormía.
Pero ya no se hacía tanto problema con eso...
muchas veces, cuando Deyanira había muerto
hacía poco, le decían que con el tiempo
la herida iba a ir cerrando. El no lo había
creído, pero en esos momentos podía
pensar que todos los que le dijeron eso alguna vez
tenían mucha razón...
Su herida aún estaba abierta, pero ya no le
dolía tanto... y tampoco podía decir
que eso era porque se había acostumbrado a
vivir con ella, al contrario, la estaba superando.
Y había aprendido que no necesariamente alguien
tenía que presentarse en cuerpo y alma para
dar a entender que siempre estaba con él...
Dey siempre lo estaría...
-Tom, ven a ayudar a Van a abrir los regalos...-
le dijo animadamente Erika.
En ese momento, un pequeño detalle le llamó
la atención... sabía, a través
de Leonor, que Jean continuaba saliendo con Azumi,
aunque entre ellos no había pasado nada de
nada (según su informante fiel). Pero conocía
a Jean, él no se iba a rendir tan fácil...los
dos estaban en el patio, conversando quizás
animadamente...
Antes de ir con Van a la sala, lugar donde Erika
había puesto todos los obsequios, fue con ellos,
aunque aun no entendía la razón... sólo
quiso hacerlo.
Jean estaba sacándole un mechón de
cabello a la joven.
-Azumi- dijo Tom vamos a abrir los regalos...
-Ya- dijo ella, poniéndose de pie. Misaki
notó una mirada de molestia.
-¿Interrumpí?- preguntó Taro,
quizás con un poco de cinismo.
-Claro que no- contestó inmediatamente Azumi,
Tom notó que en su mirada se veía quizás,
algo de alivio.
-Vamos...
Misaki no quería pensar la razón de
su forma de actuar. Como buen caballero que es, dejó
pasar a su amiga y después lo hizo él,
dejando solo a Jean en el patio. El hermano de Deya
estuvo unos momentos ahí y después también
entró.
Van recibió diversos regalos: ropita, juguetes,
libros de cuentos... aunque el niño quizás
no entendía del todo el significado de ese
día.
Oscurecía... había mucho silencio...
Van, debido al día cansado que había
tenido, hacía un buen rato que estaba muy bien
dormido en su cuarto.
Tom miraba con desgana el lugar, estaba bastante
desordenado y quería dejar esa misma noche
todo limpio... Alguien se sentó a su lado.
-¿Te ayudo?- le preguntó Azumi. Tom
la miró con una sonrisa.
-Te lo agradecería...- contestó Misaki.
-Entonces, ¡manos a la obra!, para que terminemos
pronto y comamos algo...
-Como quieras...
Limpiaron, barrieron, sacudieron... estuvieron más
de una hora limpiando todo.
-No quiero ni pensar en como serán los cumpleaños
de Van cuando sea adolescente- decía Taro,
aburrido y con un poco de dolor de espalda.
-No pienses en eso, aún te faltan un buen
de año para que ocurra...- le contestó
Azumi, por las mismas disfruta ahora que Van
está chiquitito.
-Y sí que lo disfruto- sonrió Misaki
ampliamente pero me canso...
-Eso se llama vejez, Misaki- dijo riendo
la muchacha.
-Jo, si pensamos así, tú estás
igual de vieja- gritó Misaki, cortando la risa
de su amiga Jajajajaja, te dejé calladita.
-No creas...- fue lo que dijo ella, pensando de manera
desesperada algo que contestarle, con escaso éxito.
Eran cerca de las nueve de la noche cuando ambos
se dejaron caer pesadamente sobre el sofá de
la sala, cansados.
-¿Sabes lo mejor de esto?- preguntó
Tom, después de unos momentos de silencio.
Azumi lo miró curiosa durante unos momentos.
-¿Qué cosa?
-Que Van no se despierta tanto en las noches...
Ambos se largaron a reír...
-Me gustó mucho como te quedó decorada
la casa- dijo Azumi sabes hacerlo muy bien...
-Gracias... aunque debo admitir que lo que más
me gusta de este lugar, es el patio...
-¿El patio?
-Sí, cuando Van aprenda bien a caminar comenzaré
a enseñarle a jugar fútbol...- sonrió
Misaki. Azumi sonrió mientras negaba con la
cabeza, no había caso con los hombres.
-¿Te gustaría que Van fuera futbolista?-
le preguntó ella.
-¡Por supuesto que sí!- contestó
Taro, y al hacerlo, le brillaron sus ojitos me
gustaría que fuera mucho mejor que yo...
-¿Y si es otra cosa, te sentirás decepcionado?-
preguntó nuevamente Azumi, Tom sonrió.
-Por supuesto que no- respondió mi hijo
será lo que quiera ser. Lo que desee yo me
sentiré orgulloso de él.
Azumi sonrió dulcemente. No pudo evitarlo,
el escuchar hablar de esa forma a Tom siempre le había
parecido muy tierno de su parte.
-¿Y tú, Azumi?- preguntó de
pronto Tom.
-¿Yo qué?
-¿Tienes pensado ser madre algún día?
-¡Por supuesto que sí!- exclamó
la otra y no sólo de uno, sino que de
varios.
Esta vez Tom fue el que sonrió. Azumi de madre
de seguro que lo haría muy bien, a ella le
gustaban mucho los niños, y era muy protectora...
sin saber la razón, Misaki comenzó a
recordar las veces que había deseado estar
tan cerca de Azumi... los dos estaban sentados muy
cercas, y parecía que a ninguno le molestaba
estar en esa situación.
-Tom...- murmuró ella, viendo muy cerca de
su rostro, la cara de Misaki.
-¿Mmm?...- Misaki estaba tan concentrado como
ella en observarse. No entendía del todo bien
qué pasaba con él, pero de pronto había
sentido en su estómago algo bastante extraño.
-Creo... creo que debería irme...- dijo ella,
en un murmullo.
-...
Tom no le contestó palabra, pero tampoco se
había alejado un centímetro de ella.
Azumi estaba confundida. No sabía qué
pasaba dentro de ella... estaba confundida con la
actitud de Misaki para con ella. Y no era cosa de
ese momento, si no que de hacía algunos días.
Estaba mucho más preguntón que de costumbre,
no disimulaba su molestia cuando ella le contaba que
había salido con Jean, su cuñado, o
su tristeza cuando no podían verse un día...
Por momentos, por su cabeza pasó un pensamiento...
¿podía estar Tom enamorándose
nuevamente de ella?. Porque Azumi sabía de
los sentimientos de Misaki cuando eran adolescentes,
eran los mismos que los suyos... pero el temor al
sufrimiento en la distancia había hecho que
ambos se lo callaran.
Pero a veces le daba la impresión que estaba
renaciendo dentro de ella. Durante el tiempo que había
estado viviendo en Japón, no se había
perdido detalle de la carrera de su amigo, y siempre
había deseado volver a encontrarse con él...
Hasta que un día, lo hicieron...
Por otra parte, Misaki constantemente había
estado pensando en una frase de la canción
que Dey le había mostrado... Promete
que serás feliz... y en ese momento se
sentía bastante contento teniendo a Azumi tan
cerca.
Pero no podía ser... a pesar que los dos por
dentro trataban de controlarse y así, comenzar
a alejarse, sus cuerpos no les hicieron el menor caso.
Al contrario, habián comenzado a acercarse
lentamente, muy lentamente...
Sus labios se estaban rozando a penas...
BUUUUUAAAAAA!!!!!!!!
El llanto repentino de Van los hicieron reaccionar.
Los dos se separaron sin poder mirarse a la cara de
vergüenza.
-Creo que debo irme- dijo Azumi, muy nerviosa y poniéndose
de pie para que puedas ir a ver que le pasa
a Van...
-Claro...
La chica se despidió rápidamente y
le faltaba poco para salir corriendo de la casa de
los Misaki. Cuando estaba a punto de irse...
-Zumi- la llamó Tom, ella lo miró con
cierta curiosidad y, en parte, vergüenza.
-¿Si?
-Gracias por todo- sonrió él, ella
no pudo evitar hacerlo también.
-De nada... nos vemos en estos días.
Una vez que su amiga se fue, Tom fue a ver a su hijo.
-Bien, Van, ¿ahora qué es lo que te
pasa?- suspiró, tomándolo en brazos.
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Después de ese pequeño acercamiento
que tuvieron Tom y Azumi, el joven no podía
dejar de sentirse algo culpable. Y no sólo
por el echo de haberse aprovechado (por
decirlo de alguna manera) de su amiga, si no que también...
sólo había pasado un año de la
muerte de Deya.
Era verdad que había prometido no sufrir más
por ella, pero no por eso debía estar buscándose
novia tan luego...
¿O es que ya era tiempo?
-Tom... ¿para qué me llamaste en realidad?-
le preguntó Patty, cuando ambos llevaban hablando
cerca de una hora conversando por teléfono
sobre cualquier trivialidad.
-¿Por qué me haces esa pregunta?- murmuró
Tom, dándose cuenta que Patty se había
dado cuenta de todo.
-Porque cuando me vienes a preguntar sobre mi hermano
y el de Oliver es cuando ya no sabes cómo eludir
un tema que de verdad, quieres hablar.
-Hum... me pillaste- dijo Tom, mirando a su alrededor.
Estaba sentado en el sofá de su casa, y en
frente, jugando en el suelo, estaba Van (con el balón
que Oliver le había dado... sí, aún
lo tiene xD)
-¿Entonces?, ¿cuál es el motivo
real de tu llamada?
-Ah, eso...- volvió a mirar con cierto nerviosismo
a su alrededor es que... hice algo... que no
se si está bien o mal... es decir...
-Vamos, Misaki, pareces estudiante. ¿Qué
fue lo que hiciste?- preguntó nuevamente la
señora Atton.
-Verás... después del cumpleaños
de Van, con Azumi nos quedamos conversando después
que ordenamos la casa...
-Ya... ¿y?...
-Bueno, que...- el muchacho no entendía del
todo la razón de su nerviosismo. Patty tenía
razón en algo: ya no era un adolescente, no
debería sentirse tan inquieto.
-¿Qué, Taro?
-La besé...
La señora Ozora no le contestó palabra
durante un rato, intentando digerir lo que había
escuchado. ¿Tom había besado a Azumi?,
eso se podía ver como un avance... lento, pero
avance al fin.
-¿Y cuál es el problema?- le preguntó
de vuelta Patty, intentando no reír.
-¿Y me lo preguntas?, el problema es Deya...
La respuesta de su amigo en parte la confundió...
¿Qué problema podría traer alguien
que... estaba muerto?
-¿Qué tiene de malo Deya?
-Nada...
-¿Entonces por qué te preocupas por
ella?
-Patty, ¿Qué no lo ves?, recién
ha pasado un año de su muerte, y ya ando besando
a otras mujeres...
-Hum... con que ese es el problema...- suspiró
Patty -¿Y qué quieres que te diga?,
¿qué lo que hiciste con Azumi estuvo
mal, porque por un momento olvidaste que eras viudo
de hace poco tiempo?
-¿Por qué siento que estás siendo
irónica?- le preguntó Misaki, notando
perfectamente la voz de su amiga.
-No acertaste del todo- le contestó ella Tom,
puede que tengas razón y que ha pasado un año
desde la muerte de Deya, pero... no todos necesitan
el mismo tiempo para superar una muerte. Si tú
te sentiste bien estando con Azumi, algo debe significar...
-Es que... no había pensado aún comenzar
una nueva relación...
-Tienes que pensarlo bien- le dijo Patty Porque
si te equivocas, no sólo tú saldrás
lastimado, sino que Azumi también... y no se
lo merece.
-Patty, si la besé no fue porque lo tome como
una aventura o algo así... es que...
-¿Qué cosa?
-Bueno... yo estuve enamorado de ella cuando tenía
14 años...
-¿¡De verdad!?- Patty no pudo evitar
largarse a reír. Tom sintió que sus
mejillas comenzaban a encenderse.
-Sí... y no se por qué, pero he estado
pensando mucho en eso durante este tiempo.
-Déjame entender: ¿has estado considerando
el echo que aún puedes estar enamorado de Azumi?
-Ése es el problema que tengo: no puedo poner
mis ideas en orden. Por una parte, está esa
idea que puedo estar con ella, pero por otra no me
puedo sacar a Deya de la cabeza... me da la impresión
que la estoy traicionando...
-Tom... tú mismo me dijiste lo que ella te
hizo prometer- le dijo ella.
A la única persona que le había contado
que Deya había ido a verlo fue a Patty. Estaba
seguro que ella no se reiría de él y,
mucho menos, se lo contaría a otra persona.
Y tuvo razón: ella había mantenido el
secreto... hasta se había alegrado de que le
ocurriera eso.
-¿El qué?, ¿qué sea feliz?
-Si...
-Pero... no lo sé, Sanae. En serio, estoy
muy condundido.
-Entonces deja pasar un tiempo... lo importante es
que estés seguro de lo que sientes...
-Lo sé... gracias, Sanae.
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