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Amanecer
Capítulo XVIII: Cambios

“No voy a llorarte más,

voy a seguirte hasta el sol

Ni voy a soñar con vos,

Yo voy a usar tu corazón de león...

Yo voy a usar tú corazón...”

“Saco Azul”, Los Fabulosos Cadillacs...

Tom nunca supo cuanto rato estuvo tirado en el suelo... ni tampoco tenia muy claro que había ocurrido la noche anterior...

Lo que si, lo despertó el teléfono, que sonaba insistentemente...

Se sentía algo aturdido, y los recuerdos no estaban muy claros. Se sentó sosteniendo su cabeza con su mano, y luego, reparó en algo...

En su mano, había una medalla. La reconoció inmediatamente... era una medalla de plata con un pequeño ángel de oro que tenia en el centro... como también estaba seguro que se lo había dejado a ella, puesto que le gustaba mucho...

-Entonces... no fue un sueño...- murmuró, recordando un poco todo lo que había pasado la noche anterior –no fue un sueño... ella si estuvo aquí...

A esas alturas, el teléfono hacia bastante rato que había dejado de sonar... miró a su alrededor, el desorden que había en el lugar era mucho

Se puso de pie, sentía algo raro que había dentro de él, que crecía a cada momento...

¿Acaso era alegría?, se sentía como hacía tiempo no lo hacia. Estaba lleno de energías, tenia deseos de vivir nuevamente... quería cambiar

Se metió a bañar, y prácticamente ignoró al teléfono que había empezado a sonar nuevamente de manera insistente mientras estaba en la ducha

Luego, empezó a ordenar todo. Las cosas de Dey las iba dejando en su caja y estas las iba apilando en la cocina de manera relativamente ordenada... cuando le dio hambre se preparó algo rápido y luego continuó limpiando, y pensando en todo...

Después, se puso de pie y salió del departamento de manera rápida, casi corriendo

Había considerado nuevamente buscarse otro lugar... ¿por qué no?, siempre había pensado que los niños necesitaban un lugar amplio para crecer y Van lo estaba haciendo, necesitaba espacio para jugar (en una de esas hacía que fuera jugador de fútbol también... no sería mala idea, para nada)

Se compró el periódico y buscó la parte de “avisos calificados”, mientras se dirigía con paso lento devuelta al departamento... cuando llegó...

-¡¡¡Misaki!!!- le gritó Leonor, mirándolo enojada, con Van en sus brazos. El bebé lloraba y lloraba a todo pulmón -¡¿En donde demonios estabas?!, ¡no tienes idea lo preocupados que hemos estado todos!

-¿Preocupados?, ¿por qué?- preguntó Tom, mientras tomaba en sus brazos al bebé e intentaba calmarlo

-¡Te he estado llamando toda la mañana y tú no contestas el teléfono!- le gritó la otra -¡no tienes idea lo preocupada que he estado!

-No exageres...- dijo Tom, abriendo la puerta

-¿Qué no exagere?, después de cómo te vi ayer uno podía pensar en cualquier cosa. ¡Es en serio, Tom!, ayer no te veías nada bien y me dejaste muy preocupada...

-Para que veas, hoy estoy excelente- le dijo Misaki, guiñándole un ojo –y ten a Van, por favor, le haré su leche...

Leonor se quedó de una pieza, observando como Tom se iba feliz a la cocina. Después de unos momentos, decidió seguirlo. Se encontró con la sorpresa que las cajas que ayer estaban regadas por todo el lugar, ahora estaban apiladas ahí

-¿Qué fue lo que te paso?- le preguntó la chica, más que sorprendida

-¿Por qué?, parece que la rara eras tú y no yo...- sonrió Misaki

-¿Yo?, para nada... es que... te noto... distinto...- balbuceó Leonor, algo shockeada

-¿Distinto?- preguntó Tom, mientras seguía en la labor de hacer la leche para su hijo –no puedes negar que ese “distinto” es para mejor, ¿cierto?- Tom tomó en brazos a Van y comenzó a darle de beber. Leonor no contestó nada

¿Para mejor?, podía ser... lo había notado, algo había cambiado a Tom. Si hasta le daba la impresión que era igual a como era antes que Dey muriera... alegre, activo, sonriente...

Para Benji Price que una chica prácticamente lo estuviera ignorando le habia pegado fuerte en su orgullo... sobretodo porque debía admitir que la chica le gustaba

Y el peor golpe fue cuando vio a Schneider rondándola... se paso más de una hora refunfuñando y pateando cualquier cosa que se le cruzara

Para detener ese sentimiento de rabia, decidió esperar a que el turno de la chica terminara, y así poder hablar con ella

Y, después de bastante rato esperando que por fin la chica se decidiera a salir, la trató de alcanzar

-¡Ryu!- la llamó, la chica se detuvo unos momentos pero después continuó su camino, aumentando el paso -¡Ryu, espera!

Pero, por supuesto, la chica no se las iba a hacer tan fácil. Apuró más el paso aún y Benji tuvo que correr para alcanzarla

-¡Ryu!- le dijo, poniéndose en frente de ella. Por fin la chica lo miró, con ojos molestos

-¿Qué?- le preguntó, de manera cortante

-Eh... bueno... quisiera hablar contigo

-Pero yo no, así que, ¿me dejas pasar?- le dijo, intentando caminar, pero el joven le cerraba el paso a cada momento

-No hasta que aceptes tomar algo conmigo- le dijo, pero Ryu no se rendiría tan fácil

-No quiero salir contigo- le dijo ella –así que sólo estas perdiendo el tiempo

-¿Por qué estas tan enojada conmigo?- le preguntó –yo no hice nada

-Primero, me ignoraste

-No, para nada...- comenzó él, intentando explicar rápido para que ella no continuara tan enojada –es verdad, esa noche estaba con los chicos en el departamento de Misaki, se enfermó, todo fue de lo más extraño...

-¿Qué le dio?

-No lo se... pero no lográbamos hacerlo despertar y su pulso era muy bajo...- le dijo él –si no me crees habla con Azumi, ella lo sabe todo

Ryu lo miraba en silencio...

-Pero aún así, eso no te daba derecho a gritarme...- le dijo ella

-Eh... por supuesto que no, pero estaba algo estresado y preocupado... ¡no estoy tratando de justificarme!, pero quiero que comprendas la razón de mi manera de actuar

Benji estaba ocupando todas sus armas para intentar que la chica lo perdonara, incluso estaba poniendo cara de niño bueno (NOTA: esa cara de parte de él no me la trago XD), tan así que estaba teniendo el efecto deseado sobre Ryu

-Hum... no te será tan fácil que te perdone- le dijo ella, alejándose un poco de él

-Al menos ahora me hablaste- sonrió Benji –al menos es algo, viniendo de ti... ¿qué puedo hacer para que termines perdonándome?

-Ah...- la chica hizo como que pensaba en algo, pero la sonrisa en su rostro le hacían ver que todo lo tenia muy claro –a ver... ¿qué ofreces tú?

-¿Me estas poniendo a prueba?- dijo él

-No necesariamente- contestó ella, comenzando a caminar lentamente –sólo quiero saber que podrías ofrecerme, para poder elegir, ya sabes...

-¿Cómo así?

-Ah, es que ya sabes que Schneider también anda de lo más simpático conmigo, así que...

-¿Vas a elegir entre los dos?- preguntó con molestia Benji, cruzándose de brazos, Ryu demoró un tanto en contestarle

-No exactamente...- dijo ella, guiñándole un ojo –aunque no lo creas, ya tengo mi favorito, pero quiero saber si estoy eligiendo bien...

La chica terminó por alejarse, caminando con cierta coquetería. Benji la vio alejarse con una sonrisa en su boca

“Despacito por las piedras, dicen...” pensó, mientras comenzaba a caminar hacia su automóvil

Cuando Tom le pidió a Azumi que fuera para su departamento, la chica pensó que podía encontrar a Misaki de cualquier forma... menos como esa

Su voz la había sentido acelerada, lo que le preocupaba, no le gustaba verlo triste por lo de Deyanira... aunque en parte, no podía culparlo

-¡Azumi!- sonrió ampliamente Tom al verla –pasa

-Hola...- entró... se sorprendió un poco al ver una pila de cajas en un rincón de la sala (NOTA: no me pregunten por que Tom anda cambiando de lugar a las cajas a cada rato...) -¿qué tienen esas cajas?

-Ah, las cosas de Deya- contestó Tom -¿quieres tomar algo?, hace un rato hice ese postre que te gustaba, pero que no recuerdo el nombre... ese que tenia cascaritas de limón...

-Ah, ya me acordé- sonrió Azumi –si me estas ofreciendo eso yo feliz acepto

-Genial, siéntate, vengo en unos minutos

Hayakawa vio desaparecer a Tom a través de la puerta de la cocina. Recordó que Jean le había dicho que Misaki había cambiado un tanto de un día a otro, ahora se le notaba más alegre...

Escuchó que Van había comenzado a llorar con fuerza

-¿Quieres que vaya a buscar a Van?- le preguntó la chica

-Por favor- le contestó Misaki desde la cocina –es hora de su leche...

La chica fue por el bebé, que estaba acostado en su cunita en el cuarto de Tom. Lo tomó en brazos y sonrió un poco, y luego fue con él al sofá

-Esta más grande que la última vez que lo vi- sonrió Azumi, mientras se lo entregaba a Tom, que sonrió ante el comentario de la chica

-Gracias... ahí esta tú postre...

-Ah, gracias

Hubo unos momentos en que sólo se escuchó el ruido que hacía Van al beber alegremente su leche, Azumi comenzó a comer del postre que le había dado Taro

-Te quedó muy rico- sonrió Hayakawa –sólo a dos personas le quedan así: a ti y a mi mamá

-Es un halago, tú mamá cocina muy rico

-Si, y manda a preguntar cuando irán a verla tú y Van, hace tiempo que no pasan por la casa. Tanto mi papá como mi mamá los echan de menos...

-Cuando quieran, diles que muy pronto estaremos dándonos unas vueltas por ahí

-Bueno...- dijo ella, luego miró a su alrededor –oye, Tom, ¿qué haces con esas cajas ahí?

-Ya te lo dije, son las cosas de Deyanira...

-Escuché lo que me dijiste... pero no entiendo por que las sacaste. Leonor me dijo que las tenías escondidas quien sabe donde...

-Sólo las tenia guardadas en distintos lugares- se encogió de hombros Misaki, mientras Van seguía tomando leche, feliz

-Cuando las vi pensé que querías cambiarte...- comentó la chica

-Es lo que quiero- replicó Tom, sonriendo levemente. Azumi lo miró con sorpresa

-¿De verdad?- le preguntó ella

-Si... creo que ya esta bueno de estar aquí... le devolveré el departamento a mi papá y ahí que él vea que hace con esto...

-¿Estas hablando en serio?- volvió a preguntar Azumi, después de quedarse de sorpresa

-Claro, ¿por qué no?- se encogió de hombros Misaki -¿sabes?, desde que Dey falleció todos, para variar, me decían que lo mejor sería que me cambiara de casa, y cosas así... pero yo no quería, porque sentía que parte importante de mi vida estaba aquí, junto a esta casa...

-¿Qué paso para que cambiaras de opinión?- le preguntó Azumi, mirándolo con atención

-Me di cuenta que lo que de verdad importa no es donde viví con Dey, el echo que me cambie de casa no significa que la este olvidando... mientras tenga en mi memoria todas las cosas que me enseñó y las veces que fuimos felices, siempre estará conmigo...

Azumi sonrió un poco, bajando la mirada y pensando en las palabras que Tom había dicho

-Con eso me da la impresión que ya estas mejor- dijo ella

-Cuando Van nació juré que siempre estaría bien, que iba a hacer lo posible para que estuviera contento... es lo que intentaré hacer. Buscaré una casa donde cambiarnos, con un patio bien grande...

-Me alegra escuchar ese entusiasmo de tu parte- dijo Hayakawa –de verdad, me alegra que ya estés mejor

Tom también sonrió, y fue en ese momento en que Azumi se dio cuenta de un detalle... Van, en la ropita, llevaba puesta una medallita con un pequeño alfiler

-¿Y eso?- preguntó con curiosidad la chica, Tom sonrió a medias

-Era de Deya...- dijo el muchacho –el otro día la encontré, cuando di vuelta todas las cosas de ella...- mintió Tom

-Ahm... que lindo es

-Si... cuando lo encontré recordé que Dey me había dicho que deseaba ponérselo al niño...

-Es un lindo detalle...

Se quedaron en silencio. Azumi miraba a Tom, mientras pensaba

-¿Te sucede algo?- le preguntó él, después de un rato

-No- sonrió levemente ella –no te preocupes

-Te quería pedir un favor

-Escucho...

-¿Me puedes acompañar a buscar casa donde cambiarnos?

-¿De verdad?, todo un honor

-Gracias- sonrió Misaki

 

Email de la autora:vitalisse@hotmail.com

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