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Algún día

En el dojo Tendo, amanecía un día como todos.

-Ranma no baka!!-gritó la joven de los Tendo y pegando una patada a Ranma, que fue a caer al estanque del jardín.

-Será tonta -gritó fuera de sí Ranma chica toda mojada.- Todo por decir la verdad, no hay nadie que pueda comer su comida, si puede llamarse así.

Mientras en la habitación de Akane, ésta estaba observando algo que parecía una fotografía, que la tiró furiosa al suelo y se tumbó en su cama.

-Ese idiota -dijo la joven mirando la fotografía en el suelo.- Decir que mi comida no se puede comer...aunque tiene razón.- dijo cerrando los ojos,- Jamás cocinaré como lo hacía mamá, yo lo intento, aunque nadie lo crea, yo lo intento.-susurró derramando una lágrima por su triste rostro.

-Toc toc toc.-Akane,¿puedo pasar?-preguntó Ranma desde el otro lado de la habitación.

Akane se frotó los ojos,"que no me vea llorar"-pensaba desesperadamente a la vez que inútilmente, pues sólo el hecho de pensar que jamás llegaría a ser como su madre le entristecía mucho al igual que pensar en Ranma.

-¿Puedo pasar?- volvió a preguntar Ranma.

-Haz lo que quieras- le contestó Akane todo lo desagradable posible a la vez que se levantaba de su cama.

Ranma entró en la habitación y la vio en medio con una furiosa mirada, pero que a diferencias de otras, se notaba que había llorado.

Ranma pensó que por la estúpida comida no podía haber llorado...¿o sí?.

-¿Qué querías?.-le preguntó Akane dando la espalda a Ranma.

-Sólo...vine a disculparme.-le contestó Ranma mirando la figura que tenía Akane.¿cómo podía decir que no era hermosa?¿cómo podía decir que no tenía buen cuerpo?

¿Cómo podía tener miedo de alguien como ella?

Akane se dio la vuelta sorprendida, pero contestó a Ranma en un tono mucho más alto de lo que le tendría que haber contestado.

-¿Sabes? Tienes razón.-Ranma la miró sorprendido.- ¡Mi comida es una basura! -gritó a punto de llorar.-¡¡Tendrías que acudir corriendo a Shampoo!!, ella te prepara unos espléndidos manjares! -gritó fuera de sí.- Sé...-dijo bajando el tono de voz, tanto que acabó en un susurro.- sé que jamás llegaré a ser como mi madre.-dijo volviendo a llorar. le daba igual que estuviera Ranma,l e daba igual que pareciera una niña pequeña, le daba igual todo.

-Akane..-susurró Ranma acercándose a ella.

-Déjame.-logró decir Akane cerrando los ojos mientras las lágrimas caían una tras otra.- Déjame....Ranma.

Ranma se la quedó mirando. Por primera vez, alguien había pronunciado su nombre de una manera tan fría y a la vez tan calmada, que el muchacho se quedó paralizado.

-Vete..por...por favor- le dijo Akane sin mirarlo.

Ranma salió de la habitación en silencio: más tarde volvería a entrar para intentar hablar con ella, entraría cuando estuviera mas calmada.

Ya pasada la hora de la cena, y sin que Akane bajara a cenar, Ranma se decidió subir, y con la excusa de subirle un plato de comida a Akane, se retiró antes de la mesa. Ya en la puerta de la habitación de la joven, Ranma se decidió a llamar.

-¿Akane, puedo pasar?-preguntó Ranma a la vez que tocaba golpecitos en la puerta.

-Claro.-le pareció oír a Ranma, y éste pasó a su habitación.

La sala estaba a oscuras, y Akane estaba en el suelo sentada apoyada contra su cama. Ranma no encendió la luz, le bastaba con la luz de la luna para ver que Akane estaba triste.

-Te...te traje un plato de comida.-dijo Ranma dejando el plato en la mesa de estudio.- Yo ya me voy.-dijo aproximándose a la puerta.

-Ranma- susurró Akane.-no hace falta que te vayas.-siguió diciendo aunque sin mirarle.

Ranma fue a sentarse al lado de Akane, pero antes recogió algo del suelo.

-No debí haberme metido con tu comida.-dijo Ranma apenado.-pero...tienes que reconocer que no es...muy buena que digamos.- Ranma esperó que Akane le golpeara, incluso en esas condiciones, lo deseaba, así Akane sería la de siempre.

Akane no se movió, pero soltó una risita, acto que hizo que Ranma sonriera, no había recibido ningún golpe pero al menos había conseguido que volviera a reír.

Akane levantó la mirada a Ranma, incluso a oscuras, Ranma pudo percibir que había estado llorando y ahora seguía derramando lágrimas por su linda carita.

Ranma se acercó al rostro de Akane.

-No llores más- susurró mientras acariciaba la mejilla de la joven, limpiando una lágrima que aún caía de sus ojos.

-Ranma,-dijo Akane mirándole suplicante.-de..De verdad crees que soy...bueno que no soy femenina?

Ranma sintió una punzada en el estómago. ¿Cuántas veces le había dicho mari macho, sólo por escapar de alguna situación comprometida?

Mientras Ranma estaba sumido en sus pensamientos, Akane soltó un suspiro.

-Supongo que ese silencio quiere decir que sí.-dijo tristemente.

-No! -gritó Ranma.-No pienso que seas una mari macho.

-¿Ah, no?- preguntó sorprendida Akane.-Entonces,¿por qué lo dices?

Ranma se quedó callado, normalmente lo decía para salir de alguna situación comprometida, como lo había pensado antes, pero no le iba a contestar eso.

-No hace falta que contestes.-dijo Akane mirándolo tristemente.

-No,te contestaré, aunque...la verdad es que no sé por qué te lo digo.-respondió al fin Ranma.

-Quizás porque sí lo sea después de todo.- pensó en voz alta Akane.

-No vuelvas a decir eso.-dijo rápidamente Ranma. Éste cogió la mano de Akane, la cual se sonrojó visiblemente.

-Akane, mírame.- dijo Ranma suavemente.

Akane le miró tímida. Ante tal mirada, Ranma también se sonrojó.

-Créeme Akane, eres una chica encantadora, únicamente que lo eres con quién quieres.- ahí fue Ranma quien soltó la mano de Akane y bajó la mirada.

Ranma miró al suelo, había dicho lo que pensaba, Akane era encantadora, pero nunca lo era con él.

Akane lo miró tiernamente y venciendo a la timidez que tenia le dio un cálido y placentero abrazo.

Ranma se quedó estupefacto al principio, para luego más adelante devolver el abrazo a Akane. ¡Qué bien se sentían ambos!

-Gracias, Ranma.-le dijo suavemente al oído.

Ranma depositó a Akane en el suelo para quedarse él encima de ella. Todos los gestos de Ranma eran suaves y encantadores. Los dos jóvenes se miraron a los ojos.

-Creo que deberías guardarte esto de nuevo.-susurró Ranma sacando una fotografía del bolsillo de su pantalón.

En ella se representaba una mujer hermosa, al lado de una pequeña niña. Eran Akane y su madre.

Akane cogió la fotografía y la miró fijamente.

-La guardaré junto a ésta.-dijo sacando otra fotografía de su bolsillo. En ésta otra estaba Ranma.

-¿Desde cuándo tienes una foto mía?- preguntó sonriendo Akane.

-¿Tanto te importa?-preguntó Akane sonriéndole.

"Esa sonrisa"-pensó Ranma."esa sonrisa es la que me vuelve loco".

Y sin poderlo resistir Ranma le dio un fugaz beso en los labios. Cuando Ranma se separó únicamente se le ocurrió decir:

-Lo siento. no debí besarte.- dijo Ranma triste levantándose.

Sin embargo, Akane le cogió del brazo. Ranma la miró, pero seguidamente recibió un beso de Akane, lo que hizo que Ranma la volviera a depositar en el suelo y le acariciara suavemente su rostro mientras Akane jugaba con el cabello del muchacho. Rodaron por el suelo sin dejar de besarse, hasta quedar ahora Akane encima de Ranma. Los dos estaban completamente emocionados a la vez que ansiosos por no parar aquel dulce momento. Cuando pararon Ranma se sentó de nuevo abrazando tiernamente a Akane. Así pasaron diez minutos, diez minutos en los que no dijeron nada, solamente Ranma y Akane en silencio. Pasados ya los diez minutos Ranma supuso que ya sería tarde y preguntó susurrando a Akane:

-¿No tienes sueño, Akane?.

Al no recibir respuesta Ranma miro a Akane, ésta se había quedado dormida en los brazos del joven. Cuidadosamente Ranma cogió a Akane en sus brazos y la echo suavemente en su cama. Le dio un beso en la frente.

-Que duermas bien Akane.-dijo pausadamente.

Al día siguiente Akane se levantó sonriendo.

-¡Qué hermoso sueño!.-dijo en voz baja. la muchacha miró la mesilla, allí se encontraban las dos fotografías, cogió la de su madre y se asombró de que hubiera una escritura detrás de ella, no se había dado cuenta antes.

Estoy seguro de que llegarás a ser igual que ella Akane.

Serás tan buena esposa como ella. Afortunado será tu marido.

-Ranma .-susurró Akane llorando de felicidad.

"Si piensas que afortunado sera mi marido, esperaré a que el afortunado seas tú"-pensó para sí la joven de los Tendo.

Akane miró la fotografía de Ranma y escribió por la parte de atrás:

Te quiero,

y con esa simple frase guardó las fotografías.

Al salir de la habitación, Akane descubrió que aún era temprano y dormían aún todos. Entró en silencio al cuarto de Ranma y escribió en un papel:

Cuanto más hay que decir, más breve hay que ser.

Sabía que quizás Ranma no entendería a que se refería.

"Algún día te lo diré Ranma"-pensó para sí Akane en la puerta. Y echando una última mirada a Ranma susurró:

"Algún día te diré que te quiero".y cerró la puerta tras de ella.

Email de la autora: noe_mur88@hotmail.com

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