De: Priss.
Capitulo VI: Fugaces esperanzas.
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Él los miraba atento.
Todos y cada uno de los gestos y movimientos de la
pareja.... las sonrisas
fugaces, las discretas miradas. Yoh siempre fue un
chico muy distraído,
pero ésta vez nada pasó desapercibido
para sus ojos.
En una de esas locas ideas que se le metió
en la cabeza, se atrevió a
visitar a su hermano y su esposa.... su ex-prometida.
Creía que si su matrimonio iba mal quizá
tendría otra oportunidad, después
de todo.... Anna y Hao, Hao y Anna... no!!, era algo
que no podía ser, aun
le resultaba difícil imaginarlos juntos.
"Cuán equivocado estaba." Pensó.
Todos los detalles de los que estaba
siendo testigo le hacían ver porque sus abuelos
tomaron tan increíble
decisión.
~ Aquí tienes.
La fría, pero suave voz de la rubia, sacó
a Yoh de sus pensamientos. Anna le
ofrecía un tazón de arroz mientras se
sentaba al lado de Hao.
El menor de los gemelos pareció incrédulo
ante lo que estaba sucediendo.
¿Anna cocinó?; cuando eran prometidos
nunca lo hizo. El simple
pensamiento distrajo al shaman, quien pasado un buen
rato ni siquiera miró
por accidente la comida.
~ No te preocupes, es comestible, aunque debo advertirte
que el sabor no....
auchh!!...
Hao quiso bromear un poco, sin embargo a su esposa
no le agradaban ese tipo
de comentarios, mucho menos cuando se trataba de ella.
Yoh no dijo nada, degustó la comida en silencio
comprobando que su hermano
no hablaba en serio con respecto al sabor.... estaba
delicioso. Entonces
sintió celos, el shaman de fuego podía
disfrutar de platillos como este
todos los días; el sabor era lo de menos, Anna
se molestaba en cocinarle a
él, solo él.... a Hao.
Y de aquí su mente comenzó a traicionarlo,
seguramente la sacerdotisa hacia
mucho más que solo cocinar para su esposo,
mucho más.... eran esposos y por
tanto resultaba inevitable imaginar las caricias que
debían compartir, los
besos.... y las noches...
Entonces el menor de los shamanes percibió
un sabor amargo en su boca, y
bien sabía, que la comida no tenia nada que
ver, ¡nada!.
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Permanecía recostado sobre el césped
del jardín.
Apenas terminó de comer el arroz, salió
a admirar el paisaje, a pensar....
le hacia falta.
Su mirada perdida en el inmenso cielo teñido
de rojizos tonos; el atardecer
era algo que le gustaba admirar, y en éste
lugar rodeado de tanta naturaleza
la vista era aun mejor. Lastima que no pudiese disfrutar
por completo de
la belleza que había a su alrededor, pues la
tristeza y la melancolía
habitaban en su interior.
~ ¿Qué pasa?. Has estado mirando el
cielo y las nubes durante más de una
hora y sin siquiera moverte.
La voz de su hermano mayor lo sacó del trance
que había tenido.
Limitándose a sonreírle de forma distraída
y distante, mientras Hao se
recostaba sobre el pasto, imitando a su gemelo al
posar su atención sobre el
cielo que seguía abandonando el azul.
~ Te ves feliz.
El amo del fuego interpretó las palabras del
otro shaman, más permaneció en
absoluto silencio.
Por otra parte, a Yoh no le agradaba la idea de tocar
el tema, pero....
~ ¿La quieres?.
Tuvo miedo de formular aquella pregunta, más
deseaba saberlo.
Pensar que ella iba a ser su esposa, pero que no se
atrevió a mover un solo
dedo cuando a los abuelos se les metió en la
cabeza que la rubia debía
casarse con Hao.
No podía controlarlo, envidiaba a su hermano.
Nunca envidió nada de él,
ni el poder, ni la sabiduría, ni siquiera la
capacidad para lograr que su
alma reencarnara, pero ahora.... deseba tanto la vida
que Hao tenia.
Sentía como si el shaman de fuego le hubiese
robado su destino, su
futuro.... su felicidad.
~ Deja de pensar en estupideces.
La voz de su hermano mayor lo llamó, sorprendiendo
a Yoh.
Los ojos de Hao se mantenían fijos sobre una
nube que se desplazaba
lentamente por el cielo.
~ ¿Cómo sabes que yo?....
~ Tu seria expresión te delata.
Pasando su mano derecha sobre sus castaños
cabellos, Yoh no pudo más que
respirar resignado gracias a aquella respuesta.
~ Lo siento, no quise....
~ Déjalo así, comprendo muy bien lo
que sientes.... lo he sentido durante
toda mi vida.
Si, el joven de largos cabellos siempre estuvo celoso
por todo lo que su
gemelo tenia y él no, más nada le importó
tanto como la bella itako.
Desde que llegó a la casa Asakura y lo aceptaron
como miembro de la familia,
tuvo que luchar contra el deseo de hacer que su hermano
menor desapareciera
para así quedarse con la sacerdotisa, reclamándola
como suya.
Jamás se hubiese esperado la extraña
decisión de los ancianos de unirlos a
él y a Anna.
~ Pero... ¿la amas?.
La curiosidad del soltero llamó por completo
su atención.
¿Qué si la amaba?; antes lo hubiese
negado, pero ahora.... la adoraba, ella
era lo único que le importaba en el mundo.
Ni siquiera planeaba
reencarnar de nuevo, si lo hiciera, su alma estaría
lejos de la de la joven
Kyouyama.
Tantos pensamientos le llenaron la mente y no fue
capaz de decir una sola
palabra; la única respuesta que pudo darle
a su hermano fue la sonrisa que
atravesó su rostro.
Era curioso, a pesar de que Hao no disipó sus
dudas, Yoh pudo comprender a
la perfección los sentimientos de su hermano.
Quizás es porque son
gemelos, quizá por eso lo entendía sin
necesidad de que hubiese palabras de
por medio. También creía que el hecho
de que ambos estuviesen enamorados
de la misma mujer, se debía al lazo, que como
hermanos gemelos, los unía,
aun más que eso.... porque alguna vez sus almas
fueron una sola, aunque
ahora estuviese partida en dos: Hao e Yoh.
Y de igual forma, sin decir una sola palabra, con
la misma tonta sonrisa que
siempre adornaba su rostro, el menor de los hermanos
se incorporó. Ya era
hora de regresar a la pensión y dejar tranquila
a la pareja de recién
casados; seguramente ellos querían hacer muchas
cosas y él solo les
estorbaba.
Ni siquiera pudo dar el primer paso, cuando la fría
voz de la sacerdotisa lo
detuvo....
~ Ya te vas??.
Escuchó la suave voz de Anna. Su ex-prometida
recién salía de la casa
para unirse a la conversación.
El menor de los Asakura le sonrió leve y tristemente.
Vino con la
esperanza de que el matrimonio entre ella y Hao no
funcionase....
"Pero estaba tan equivocado". Yoh cerró
los ojos con resignación cuando
éste pensamiento cruzó su mente.
Ya no tenia ningún caso permanecer allí.
~ Te vez muy feliz, Anna.
La rubia se sonrojó con esas palabras....
Pero era cierto, quizá no hubo una sola sonrisa
que adornara el rostro de la
sacerdotisa, pero vamos!, después de todo es
Anna. No obstante, el
brillo en sus lindos ojos negros delataba su actual
felicidad.
Nunca, en todos los años que estuvieron comprometidos,
la vio tan feliz, y
ahora, con unos cuantos meses al lado de Hao, él
había logrado lo que Yoh
nunca pudo..... la plena felicidad de la itako.
~ Anna... ¿podemos hablar?.
Ella solo asintió levemente, girando el rostro
y cruzando la mirada con la
de su esposo. No hubo necesidad de palabras, una mirada
fue suficiente
para que el shaman de fuego los dejara a solas sin
decir nada al respecto.
~ ¡Habla!.
Cielos, ella seguía siendo la misma.... tan
fría, tan seria.
Yoh sonrió, la verdad lo que iba a decirle
era una santa estupidez.
Tomó sus suaves manos con las propias, entrelazando
sus dedos, y sus ojos
que no se despegaban del hermoso rostro de la sacerdotisa,
ese bello rostro
cuyas mejillas se tornaron ligeramente rojas debido
al extraño
comportamiento de su ahora cuñado.
~ ¿Qué haces?.
~ No te lo dije, ¿verdad?....
Anna lo miró atenta aunque ligeramente distante
y molesta.
Las cosas eran muy diferentes ahora; su cercanía
y que estuviesen tomados de
la mano eran detalles que la incomodaban, le molestaban.
Ni siquiera
cuando estuvieron prometidos el uno al otro, se habían
tomado de las manos.
Sinceramente la rubia no alcanzaba a comprender que
era lo que Yoh pretendía
con todo esto.
~ ¡Que estoy enamorado de ti!....
El corazón de la itako pareció detenerse
con las palabras del menor de los
Asakura.
¿Qué quería que le dijera?, ¿qué
esperaba de ella?.
~ ¡Estas loco!.
Anna casi le gritó.
Por otro lado, Hao los observaba desde la ventana
de la casa, atento, serio
y con infinitos deseos de calcinar a su "querido
hermanito".
No sabia lo que Yoh pretendía al acercase tanto
a su esposa, y más aun....
decirle aquellas palabras. El shaman de fuego luchaba
contra el ferviente
deseo de quemar vivo a su hermano.
~ Escucha, Yoh, yo....
~ No, no digas nada.... ya lo sé....
El shaman interrumpió a la sacerdotisa, no
era necesario escuchar lo que de
sobra sabia, que amaba a Hao, que era feliz con él
y que ellos dos no se
hubiesen casado fue.... lo mejor.
De cualquier forma, soltó suavemente las manos
de la chica, sintiendo un
gran vacío al hacerlo. Se disculpó por
su atrevimiento, él sabía
perfectamente que era estúpido confesarle sus
sentimientos a estas
alturas...
~ Entonces, ¿por qué?....
~ Necesitaba hacerlo.
Estaba frustrado; ahora se sentía un poco
más tranquilo.
Kyouyama giró el rostro, evitando la triste
y nostálgica sonrisa que en ese
momento le mostraba el joven Asakura. Ese tonto, si
se lo hubiese dicho
antes de casarse con Hao.... no hubiese cambiado anda,
pero hubiese sido más
adecuado y menos incomodo.
Pero, si de verdad la amaba, ¿por qué?....
¿por qué no se opuso a la
decisión de sus abuelos?, él ni siquiera
se negó, no dijo nada, y eso era
algo que Anna no podía comprender.
Yoh suspiró con nostalgia mientras alzaba
la mirada hacia el cielo....
¿Por qué no movió un solo dedo
para que ella siguiese comprometida con
él?.... buena pregunta, una pregunta que lo
hizo recordar cuán cobarde era,
pues cuando quiso hacer algo para retener a Anna,
ya era tarde....
La noche antes de la boda.... que estúpido.
El menor de los gemelos le reclamó a los ancianos
por pretender unir a "su"
prometida con el shaman de largos cabellos, un shaman
que ni siquiera la
amaba, en cambio él, Yoh si....
Pero recordó las exactas palabras de su abuela,
Kino..... "Si esos dos no
estuviesen unidos por un sentimiento, no haríamos
todo este alboroto".
~ No entiendo.
La seria expresión de la itako, hizo estremecer
al shaman, lo que él le
decía parecía confundirla, pero era
cierto....
Yomei podía leer el futuro, esa era su especialidad,
y el futuro sufrió
varios cambios por el hecho de que Hao siguiese con
vida.
~ Ya te estabas enamorando de él, de haberte
casado conmigo no hubieses sido
feliz.
"¿Vivirías tranquilo sabiendo
que Anna es infeliz?."
Esas habían sido las palabras de Kino, palabras
que lo hicieron desistir,
palabras.... que le rompieron el corazón
~ Pero que Hao sintiese lo mismo por ti, eso si que
no me lo esperaba.
La sacerdotisa se sonrojó con el comentario
de Yoh. Ahora sabia cuán
profundos eran los sentimientos del shaman de fuego,
y es que no solo se los
había demostrado en una fría noche y
las que a ésta le siguieron; Hao le dio
su confianza, le abrió su corazón....
~ Y... ¿qué piensas hacer?.
Incomoda, Kyouyama ni siquiera disimuló la
necesidad por cambiar el tema de
conversación.
El menor de los Asakura cerraba los ojos mientras
sonreía con tristeza; ya
debía irse....
~ Por ahora, intento hacerme a la idea de estar con
Tamao, pero no es fácil.
~ Ella es.... una linda chica.
~ No la amo.
Así de fácil.... no la amaba.
Yoh suspiró resignado, avanzando con paso lento,
sin pretender decir nada
más, una sonrisa adornaba su rostro, una sonrisa
triste. No obstante, Yoh
no podía explicar porque ver que Anna era feliz
lo hacia sentirse mejor.
~ Ah, solo una cosa más. =El joven de cabellos
marrones se detuvo de
pronto, aun de espaldas a ella, sin girarse a mirar
a la itako.= ...Dile
a Hao que se las verá conmigo si acaso hace
sufrir a mi Annita.
El shaman se giró levemente, mostrando una
sencilla sonrisa y tranquilizando
con ello a la rubia, quién simplemente le prometió
que si alguien iba a
sufrir en esa casa, ese sería Hao. Si, esa
era Anna, seguramente la vida
de su hermano no iba a ser nada fácil al lado
de ella.
Y con éste pensamiento, Yoh dejó escapar
la risita que tanto lo
caracterizaba, esa risita estúpida, pero que
lograba llenar de tranquilidad
a la bella y rubia mujer.
El menor de los Asakura se alejó tranquilamente
de la vista de la itako.
Era tarde y Anna comenzaba a sentir frío, hasta
que se vio envuelta entre
los fuertes brazos de su esposo.
~ Tu eres mi Annita.... no de él.
~ Baka.
La sacerdotisa simplemente se liberó del abrazo
del shaman, girándose hasta
darle la espalda.
~ Es tarde... vamos a dormir.
Hao sonrió con diversión.
El sol apenas comenzaba a ocultarse en el horizonte,
pero ir a la cama
parecía ser una buena idea....
¿Dormir?, eso es algo que seguramente harían
hasta muy tarde.
Continuará....
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Originalmente, éste capitulo estaba planeado
para ser el final, más me di
cuenta que la historia quedaría bastante inconclusa.
(De cualquier forma quedará inconclusa, pero
bueno ').
Pues el siguiente, si es el final pero viene siendo
una especie de epilogo.
No trataré más la situación de
Yoh, lo que viene será tan solo un momento
en
la vida, de casados, de Hao y Anna.
priss_pk@hotmail.com
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