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Amor: consecuencias de una decisión ajena
De: Priss.
Capitulo V: Y por fin hacemos el amor.

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Los días, aunque lentos, transcurrieron sin mayores cambios.
Hao y Anna apenas cruzaban palabras entre ellos y de no ser porque en raras
e inexplicables ocasiones el shaman la besaba sin aviso o razón, se podía
decir que lo único que los unía era un papel, un contrato.

Aunque los sentimientos estaban ahí, clamando por salir y revelarse al otro,
ninguno parecía querer dar el primer paso.
Hasta cierta noche....

Una noche fría, demasiado aun para joven itako cuyo corazón rogaba por estar
con el shaman que ocupaba la habitación de al lado.
Y fue precisamente el clima un pretexto perfecto para que así fuera....

Escuchó que golpearon la madera un par de veces antes de deslizar la puerta
de la habitación; justo cuando comenzaba a dormirse. Entonces lo sintió
detenerse ahí, junto a ella, con el rostro cubierto por las sombras.

Sabia que era Hao, no había nadie más en la casa, además.... su corazón
comenzó a latir con más fuerza de tan solo sentirlo cerca.


~ ¿Qué quieres?.

Anna preguntó con aparente indiferencia en las palabras.
Dios!!.... ella podía ser mucho más fría que la noche misma, pero eso, a él,
le gustaba.

~ Hace frío.
~ Lastima.... no puedo hacer nada al respecto.

Sin la menor intención de abandonar el futon, la joven se giró dándole la
espalda a su esposo; esperaba que él simplemente se fuera y la dejara
dormir. Claro que, después de verlo, dudaba mucho lograr conciliar el
sueño.


En ningún momento esperó que Asakura se metiese bajo las mismas cobijas para
luego abrazarla suavemente por la cintura.
La sacerdotisa ni siquiera pudo quejarse o algo; las palabras se le fueron
cuando sintió al shaman de fuego posarse de tras de ella. Sintiendo su
cuerpo tan cerca al suyo, temió moverse un solo centímetro.

En realidad estaba muy cómoda, el poco frió que sintiera momentos atrás se
esfumó cuando Hao se aferró a su cintura y acomodó la cabeza entre el hombro
y el cuello de la joven rubia.


~ ¿Q-qué, qué crees que estas haciendo....?.

Le preguntó Anna, mientras intentaba moverse un poco y alejarse de él, más
solo logró que el muchacho la estrechase con más fuerza, dejándola sin forma
alguna de moverse....

No se iría, Anna no se iría. Esa noche estarían juntos porque él así lo
quería.... porque la necesitaba.

~ Tan solo algo que debí hacer desde hace tiempo....

Las palabras que el shaman le diera como respuesta, fueron acompañadas por
un pequeño beso sobre el rubio cabello de la mujer.

~.... Incluso antes de casarnos.

La itako no sabia que la estremecía más, si las palabras de su esposo o los
labios de éste sobre su piel.

~ Estas loco.
~ ¡No!.

Su respuesta, aunque simple, fue firme... lo suficiente como para que la
sacerdotisa se diese vuelta, aun acostada, para verlo a los ojos.

~ Loco no.... enamorado!!!.

Fue un murmullo, un murmullo que logró que los ojos negros de Anna se
abriesen desmesurados ante la incredulidad y la sorpresa.

Enamorado, él?.... ¿de ella?. Por favor, eso si era de locos.
Quiso contestar a sus palabras, decirle algo, hasta pensó en reírse de las
barbaridades que el chico de largos cabellos le decía, pero.... no pudo.
Porque cuando se puso a pensarlo, aquella parecía ser la única razón lógica
que lo hiciese aceptar casarse con ella.

El señor del fuego no dejó de acariciarla un solo instante.
La notó confundida, sorprendida.... no podía culparla, incluso él estaba
sorprendido de sus propias palabras.... pero era lo que en verdad sentía.


Notando la confusión en sus bellos ojos, Hao decidió arriesgarse,
aprovechando la situación.... no sería justo y mucho menos considerando que
él fue el de la idea de darse un tiempo, pero si no lo hacia así quizás
nunca llegaría a intimidar más con la itako y ya no podía esperar más, si
esperaba se convertiría en un fósil. Así que la besó, acercó sus labios
tan rápido que la rubia jadeó al verse a si misma en una nueva sorpresa.
Si de por si ya estaba sonrojada gracias a los exigentes labios de Hao, se
sonrojó todavía más al sentirlo dentro de su boca. El muy atrevido se tomó
la libertad de introducir su lengua en la boca de la sacerdotisa.

Lo pensó, solo una vez.... detenerlo, alejarse, algo.... pero el pensamiento
fue tan fugaz que parecía nunca haber existido.

"Él es mi esposo, entonces.... deberíamos.... es natural que hagamos esto".
Fueron los pensamientos que atacaban la mente de la rubia.

Luego, Anna se dejó envolver por el shaman, siendo objeto de suaves pero
desesperadas caricias a todo su cuerpo, sin mencionar los profundos besos
que a duras penas la dejaban respirar.

Y por primera vez en todo ese tiempo pensó en Hao como su esposo, su pareja.
Escucharlo decir "te amo", una y otra vez le producía cierta emoción, esas
palabras la hacían feliz.... era lo único que entendía bien en ese momento.
Y fueron precisamente esas palabras las que la hicieron rendirse y
entregarse por completo.


Se sabia desnuda; explorada por las manos de aquel hombre; contemplada
detalladamente por sus apasionados ojos.
No pudo moverse, no quiso hacerlo; temía alejarlo de alguna forma, hacer las
cosas mal.... tenia miedo. Él lo notó y solo pudo esforzarse en complacerla,
en hacerla feliz al menos por ésta noche..... después ella decidiría.

A medida que el tiempo corría las caricias y los besos se tornaban más
intensos. Las ropas de ambos quedaron olvidadas en algún lugar de la
habitación al igual que las sábanas que en algún momento de la noche los
protegiesen del frío, ese insoportable frío que pareció haber desapareció de
la habitación; sus cuerpos desnudos les daban el suficiente calor como para
no importarles nada más.

Los hermosos y pequeños senos de la rubia eran admirados a detalle por el
shaman de fuego; ahora Anna le parecía mucho más bella. Y deseoso por sentir
esa belleza, dejó que sus manos recorriesen tranquilamente la suave y cálida
piel de la chica, esa piel que se tensaba bajo el contacto de sus ansiosas
manos, la misma piel blanca que él tanto amaba.
Fue cuidadoso, incluso cariñoso, por alguna razón tener esa frágil figura
entre sus brazos lo hacia sentir bien, sin la más mínima intención de
lastimarla.

Hao recorrió cada rincón del cuerpo de Anna, sintiendo especial atracción
por los pechos de ésta; ese par de senos que fueron prisioneros de los
insaciables labios del shaman que los besaba con suavidad y los recorría con
su lengua, arrancando débiles gemidos de la boca de la que pronto seria su
mujer.... su mujer, que bien se escuchaba eso: la mujer de Hao Asakura.


Hubo un instante en que las caricias del moreno llegaron a la intimidad de
la itako. Caricias que se volvieron más fuertes y rápidas, caricias que poco
tardaron en elevar la temperatura en su cuerpo, tensándolo y provocándole
espasmos que la hicieron aferrarse con fuerza a aquel hombre que parecía no
querer alejar sus traviesas manos de aquel lugar.

Cuando la sensación de gozo se desvaneció para dar paso al cansancio y la
relajación, Anna tímidamente buscó los labios de Hao, esos labios que
recibieron gustosos los suyos.
Lo besó cariñosamente, con una ternura inusual en ella. Estaba excitada, si,
pero también estaba....

Lo miró a los ojos por unos momentos. Esos apasionados ojos marrón, tan
intensos.... tan apagados y tristes.
Anna estaba lista, se lo hizo saber con una débil sonrisa, tan sutil... tan
hermosa. Hao la abrazó y la besó como si se le fuera la vida en ello; por
fin, algo que esperó con ansia, lo que deseó desde el instante mismo que la
conoció.... que Anna formara parte de su cuerpo y él de ella.

Y cuando los besos y las caricias dejaron de ser suficientes para calmar sus
sentimientos, él en ella entró, enterrando una parte de su cuerpo en aquella
suave y frágil silueta femenina.
Anna sintió dolor, algo inevitablemente natural, más no tanto como creyó.
La incomodidad de un intruso en su cuerpo se desvaneció según el transcurrir
de los eternos minutos y el constante vaivén de las caderas del shaman de
fuego.... luego todo fue gozo.
El momento era indescriptiblemente bello, ambos sentados sobre el futon,
desnudos.... uniendo sus cuerpos, estaban amándose.

La itako se reprochó el no haberlo hecho antes, ¿cómo pudo negarse tal
felicidad?.

Hao había entrado completamente en aquel frágil cuerpo de mujer.
Si, tan solo un frágil cuerpo de mujer, Anna podía ser muy fuerte y tener un
poder espiritual impresionante, aun tratándose de ella, pero no dejaba de
ser humana, de ser mujer.... una hermosa mujer, una humana a la que amaba
por sobre todas las cosas.


Todo era tan rápido, solo fue capaz de sentir como de un momento a otro las
sensaciones se volvían insoportables y placenteras, tanto, que su cuerpo
tembló en medio del clímax.

~ Oh!, Hao.... Haaooo!!....

Fue el grito de una Anna que se estremeció completamente, siendo presa de un
placer que la recorrió entera, sorprendiéndola, agotándola. Incluso creyó
haber perdido el conocimiento por unos cuantos segundos.... era la primera
vez que sentía algo tan intenso, tan hermoso.

Tuvo que respirar agitada mientras las emociones se desbordaban y su cuerpo
se relajaba. Aquella había sido la sensación más bella e indescriptible que
hubiese experimentado, sensación que compartió al unir su cuerpo con el
shaman de fuego.
Y en todo ese tiempo él no dejó de mirarla un solo instante.


Poco antes de rendirse al placer humano, Hao volvió a decir aquellas
palabras....

~ Te amo.

Abrazó con fuerza a la sacerdotisa, como no queriendo que se le escapara,
como queriendo evitar su mirada. No quería soltarla, no quería....
¿Y si después de esto lo odiaba todavía más?.... es tan difícil vivir en
matrimonio con una mujer que no te ama.


~ ¿Sabes, Hao?....

Anna lo llamó.
Llevaban escasos segundos recostados compartiendo el futon, bañados en sudor
y la rubia descansando sobre el desnudo y musculoso cuerpo del shaman.
Ni siquiera recordaban que afuera hacia frío, pues la habitación estaba
impregnada de calor.

La itako se abrazó al joven de cabellos marrones; jugaba tranquilamente,
dibujando pequeñas líneas en el pecho de su esposo.

~ Yo si estoy loca!!....

Manteniendo su fría y seria expresión, se sonrojó mientras un brillo intenso
adornaba sus bellos ojos negros; no podía creer que esas fueran sus
palabras.
A pesar de que su compañero parecía aferrado a observar atentamente el techo
de la recamara, preguntó el significado de las palabras de la sacerdotisa.

~ Si, debo estarlo.... =Le dijo.= .... ¡porque también te quiero!.

Anna sonrió un poco antes de esconder el rostro en el pecho de su cónyuge.
No hubo palabras o sonidos durante un rato hasta que la rubia se acercó al
rostro del shaman; mirándose por apenas un par de segundos antes de unir sus
labios. Hao no podía creerlo, Anna estaba sonriendo, jamás creyó posible
verla sonreír, una sonrisa que la hacia verse todavía más hermosa.


~ Yo te amo y tu me quieres.... no me parece justo.

La voz del muchacho se escuchó traviesa.
Quería obtener más "información" de la joven que lo abrazaba, más hacerla
hablar en ese momento o por el resto de la noche le seria imposible.... Anna
yacía dormida sobre su torso.


Hao sonrió mientras se entretenía con acariciar el rubio cabello de su
esposa. Fue justo en ese instante cuando experimentó la tranquilidad de la
que tanto hablaba su hermano....
Tranquilidad que solo podía sentir estando con ella, con "su" Anna.

Continuará....
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Mi segundo lemon 0//0. El primero es un original, pero lo adaptaré para
ésta misma pareja.

Le estoy inmensamente agradecida a Maeda Ai, pues bastantes frases, escenas
e ideas contenidas en éste capitulo han sido de ella,
tanto así que hasta podría clasificarlo como un capitulo hecho a dueto.

Por otro lado, el romanticismo corrió de mi parte, ^^. ¿Qué quieren?, soy
muy romántica y HAOxANNA es casi en lo único que pienso.
Y por el titulo del capitulo: no se me ocurrió otro ^0^'.

priss_pk@hotmail.com

Email de la autora: priss_pk@hotmail.com

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