De: Priss.
Capitulo II: Aceptar sin decir una sola palabra.
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~ P-pero... ¿por qué?.
La voz de Yoh mostraba desacuerdo. Bueno, considerando
que fueron años de
convivencia diaria y de tener presente que era su
prometida, y futura
esposa, pues... la repentina noticia no lo convencía.
~ Ya te lo dije, Hao es el mayor. Además también
es el más fuerte, por eso
Anna es la mas indicada.
Parecía que Kino no iba a cambiar de opinión
tan fácilmente.
Sus razones eran simples, como la rubia era la sacerdotisa
más
sobresaliente, ella debía estar con Hao. En
primera porque así su
descendencia seria todavía más fuerte,
y en segunda porque ella era la única
capaz de controlar al explosivo shaman.
~ Así que, Yoh, tu te casaras con Tamao.
¿Qué?, su abuelo no podía estar
hablando en serio.
No tenia nada en contra de la chica de rosados cabellos,
pero estaba tan
acostumbrado a Anna, que... no se hacia a la idea
de que se la quitasen así
como así.
~ Tienes algo que decir, Anna?.
Al escuchar a su abuela, el menor de los gemelos
dejó de pensar un momento
en él... había otra persona igual o
más afectada que él y ni siquiera se
había detenido a pensar en ella.
La mirada de la jovencita seguía fría,
aunque escondida por sus hermosos
cabellos dorados. Miraba las manos sobre su regazo,
sus manos.
¿Por qué demonios sentía que
debía protestar y aun así no podía
hacerlo?,
¿por qué?.
~ ¿Puedo retirarme?.
Su voz sonó tan fría como de costumbre.
Tras recibir una afirmativa por
parte de su sensei, se retiró sin decir nada
mas; sin mirar a Yoh o a Hao.
En el momento en que los pasos de la itako ya no se
oyeron más, uno de los
hermanos habló....
~ Me niego!!.
El menor lo miró sorprendido.
Sin siquiera dignarse a abrir los ojos, Hao expresó
su total desacuerdo a lo
que sus abuelos le pedían.
Él era el gran shaman de fuego, no necesitaba
que un par de ancianos
insignificantes le escogieran esposa. El matrimonio
no estaba en sus planes
y mucho menos si se trataba de la prometida de su
hermano. Cuando se le
diera la gana se casaría, o si no solo buscaría
una chica a la cual usar
para satisfacer sus necesidades de hombre.
~ La boda será en una semana.
Las palabras de Kino eran firmes.
Hao no pudo contenerse más; comenzó
a gruñir tratando de controlarse. Los
ancianos parecían no prestar atención
a una sola de sus palabras.
Elevó su mano derecha, la cual sostenía
una pequeña flama que prometía
crecer de tamaño e ir directo a las arrugadas
caras de sus abuelos... más
algo lo detuvo.... Yoh posó una mano sobre
el hombro de su enfadado hermano.
¿Por qué demonios los defendía?,
le estaban quitando a su futura mujer. Por
más que trataba, Hao no podía comprender
a su gemelo.
Yoh negó con la cabeza; eran su familia después
de todo.
El joven de largos cabellos simplemente miró
enfadado a su hermano, mientras
apretaba fuertemente los dientes tratando de controlarse.
Finalmente cerró
los ojos en tanto se cruzaba de brazos y le daba la
espalda al otro shaman.
~ Supongo que eso significa que aceptas, Hao.
Yomei decidió dejar las cosas como estaban,
al menos en lo que a su nieto
mayor se trataba.
Se giró seriamente para ver a Yoh, él
y Tamao se casarían en un año; no
tenia caso apresurar a ambas parejas.
~ Mikihisa, Kino y yo nos haremos cargo de todo lo
necesario para llevar a
cabo la ceremonia.... ¡Eso es todo!.
Apenas escuchó las últimas palabras
del anciano, Hao se retiro sin decir
nada mas, dejando a Yoh a solas con los abuelos.
Ni siquiera evitó mirar con odio a esos dos.
Quería reprocharles, pero no
podía. Fueron sus ojos llenos de desprecio
los que se enfrentaron a Kino y
Yomei. ¿Como podían hacerle esto?, quitarle
a Anna así como así, de buenas a
primeras.
Al igual que su hermano y su exprometida, se retiró
sin mencionar una
palabra. Se fue directo a su habitación dispuesto
a escuchar música y tratar
de tranquilizarse; más al pasar frente a la
habitación de la itako se detuvo
un momento.
Estaba mucho más enfadado con sigo mismo que
con sus abuelos; y es que ni
siquiera intentó negarse o reclamarles, ¡NO!,
él solo aceptó, resignado, la
decisión de los lideres de la familia.
Se preguntaba si Anna lo odiaría por eso; quizás
le daba igual casarse con
él o con Hao.
Bajó la mirada al suelo y después reanudó
su camino. Entró a su habitación y
se recostó en el futon mientras escuchaba música.
~ Una semana.
Con ese pensamiento, Yoh cerró los ojos tratando
de ser arrullado por la
música.
Sin embargo, no fue capaz de conciliar el sueño
en toda la noche, por lo
tanto, tuvo que pasar las horas pensando, pensando
en que ella.... ya no
estaría con él como siempre llegó
a creer.
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Ambos chicos se hallaban sentados en el pasillo que
daba al jardín de la
pensión. Quizás solo llevaban ahí
una hora, más no habían expresado palabra
alguna, ni siquiera se habían atrevido a mirarse.
Estaban solos, deberían entablar una conversación
o algo; se casarían en
pocos días y ni siquiera habían hablado
acerca de lo que pensaban al
respecto.
La itako creía que a él le daba igual
la situación y prefirió ahorrarse el
ser humillada, por otro lado, Hao no quería
ser al que la rubia le reclamase
por el giro inesperado de las cosas, no era su culpa,
pero.... ¿a quién más
podía culpar?, era seguro que la sacerdotisa
reaccionara así puesto que fue
la prometida de su hermano durante mucho tiempo.
Lo quería, no?. Lo ama. Entonces, a él....
debía odiarlo.
El shaman miraba en todas direcciones, siempre tratando
de evadir los ojos
negros de la joven. Y por cierto, ahora que se daba
cuenta... ¿dónde estaban
todos?.
~ Y.... ¿los demás?.
Anna se encogió de hombros. Sabrá dios
donde estaban los abuelos, en cuanto
a Yoh, él se había ido a entrenar, algo
extraño considerando que lo había
hecho por su cuenta, como ella ya no era su prometida,
pues, ya no lo obligó
más a llevar acabo ese pesado entrenamiento;
Mantha lo acompañaba, mientras
que Tamao fue a abastecerse para preparar la cena.
Ella apenas y miró de reojo al shaman; ¿por
qué preguntaba por los otros?,
nunca lo hacia. ¿Es que tanto le molestaba
estar con ella?. Con dicho
pensamiento, la itako suspiró mientras se ponía
de pie con la intención de
regresar a su alcoba.
Hao no permitiría que la "conversación"
terminase ahí, así que formuló
la
pregunta que tanto temía.
~ Realmente estas de acuerdo con esto?.
~ Fue una decisión de los actuales lideres
de la familia.
A pesar de que la escuchaba atentamente, él
mantenía los ojos cerrados para
no verla, aun cuando ambos se estaban dando la espalda.
Por su parte, Anna ni siquiera se giró para
verlo, era mucho mas fácil si no
se miraban al hablar, pero en pocos días no
podrían hacer eso estando
casados.... o si?.
~ Tú lo has dicho: fue "su" decisión,
no tuya.
~ Y.... ¿a ti te molesta dicha decisión?.
Con ironía y aun con los ojos cerrados, él
joven sonrió levemente.
No era el con "quién", sino el "por
qué"; no le era agradable que decidieran
su vida.
Hao se incorporó para acercarse a la sacerdotisa;
sujetándola sutilmente por
los hombros, la hizo girarse para verse las caras.
Esta vez, Anna no pudo
evitar el contacto con aquellos ojos marrones que
clavados en ella estaban.
Fue extraño, pudo notar varias emociones contenidas
en dichos ojos, como un
tenue brillo que apenas emerge de la oscuridad.
Se estremeció cuando Hao le acarició
los brazos, y aunque quiso, no pudo
apartar su fría mirada del atractivo rostro
del shaman, más suavizó dicha
mirada al notar como el rostro del joven comenzaba
a acercarse al suyo.
¿A caso intentaba hacer lo que estaba pensando?,
no!, aun no.... no estaba
segura de querer que pasara, no lo aceptaba, pero
por más que lo intentaba
no lograba moverse un solo centímetro. ¿Por
qué?.
Sin siquiera notarlo, la itako comenzó a cerrar
los ojos, esperando
sentirlo, pero.... algo, o mejor dicho alguien, los
interrumpió....
~ Hey, ya regrese. ¿Qué no hay nadie
en.... casa?.
Lo que comenzó como un alegre saludo, terminó
en susurros entre la
incredulidad y la sorpresa.
Yoh apenas logró terminar la frase.... no esperaba
presenciar dicha escena.
Anna y su hermano estaban tan cerca el uno del otro;
tanto como él nunca lo
estuvo.
Permaneció estático observándolos,
mientras que ellos, si bien no consumaron
sus intenciones, seguían a escasos centímetros,
juntos y sin decirle una
sola palabra al recién llegado. Aquel que hubiese
preferido tardar diez o
quince minutos mas en su recorrido.... con tal de
no ser testigo de algo que
aun se negaba a creer.
Continuará....
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¿Por qué ninguno de los afectados se
negó a la decisión de los abuelos?:
Bueno, pues porque eso me facilita más las
cosas.
Quiero que este fic vaya rápido y sin complicaciones.
No quiero darle tantas
vueltas al asunto, como acostumbro.
Quizá por eso deje algunas cosas al aire, pero
no será gran cosa.
priss_pk@hotmail.com
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