| Capitulo 6. Atreverse.
El suave y húmedo sonido de un beso que hacía
tan solo breves instantes había terminado de
desencadenarse aun resonaba con abrumadora claridad
en los oídos de aquel muchacho e hizo que el
tiempo volviera a correr otra vez en ese oscuro cuarto
de forma acelerada, como si desesperadamente pretendiera
recuperarse de aquella pausa. Esto, mientras aquel
joven rostro femenino que estaba enfrente suyo lentamente
se alejaba a la par que ella abría lentamente
sus vividos ojos azulosos. Dentro del acelerado corazón
de dicha chica había mucho miedo por el gran
paso que había dado, pero a pesar de sus aprehensiones
iniciales ella estaba segura de que ese paso había
sido el correcto, había logrado desnudar su
alma de todos sus prejuicios y por fin había
sincerado sus sentimientos para poder enseñárselos
a aquél muchacho. Debido a esto, ella hubiera
esperado que ese chico por fin se atreviera a aceptara
y le dijera que la amaba, correspondiéndole
a ese beso con otros besos que fueran capaces de satisfacer
con irrefrenable pasión a todas sus ansias
de sentirse finalmente amada. O quizás, hubiera
esperado que Shinji se hubiera enojado y le hubiera
increpado violentamente por tamaño e inoportuno
atrevimiento, gritándole furioso que la odiaba
y que ella debía marcharse de su vida, que
dejara de molestarle mas; o quien sabe que otra cosa.
Pero lo que la chica pelirroja seguramente no se esperaba
era la respuesta que de él obtuvo.
Al abrir sus ojos ella miro el rostro impactado de
Shinji, como si él estuviera profundamente
contrariado por esta súbita reacción
de su compañera. Y su reacción no era
para menos, Asuka no era de las chicas dadas a hacer
ese tipo de cosas, nunca había enseñado
su alma de tamaña manera a ninguna otra persona,
y nunca hubiera esperado haber sido el primer afortunado
en obtener tamaño privilegio. Y por ello Shinji
se sentía profundamente contrariado, no sabia
que era lo que debía de hacer o como él
debía de comportarse en momentos como estos.
Nunca había estado en una situación
como esta, y quizás en otras circunstancias
lo recientemente ocurrido podría haberle parecido
la perfecta realización de una idílica
y secreta fantasía.
Pero no lo era.
Volvió a mirar el rostro de esa joven, quien
parecía estar levemente temerosa de su reacción
aunque a la vez había un suave dejo de una
inocente y expectante ilusión en el levemente
tembloroso trasfondo de su azul mirar. Por su parte
él no sabía que hacer o que decir, solo
sabía que algo debía hacer, el tiempo
no se detendría y de seguro ella estaría
para sus adentros esperando impacientemente una respuesta.
Desesperado, aventuro una reacción sin pensarlo
y así fue como el le respondería, al
calor de otro beso. Un beso que ilusiono de sobremanera
a la chica pelirroja, pero que para Shinji no era
mas que un desesperado gesto de respuesta para ella
y también era un intento de ver si ese amargo
sabor a hiel se retiraba definitivamente de su ser.
Trato de prodigarle a esa joven toda su intensidad
y pasión en esa demostración de afecto,
pero por mas que busco y trato no logró alejar
el frió amargo de su ser.
Ya no tuvo valor para seguir engañándose
y así fue como rompió ese beso y reuniendo
el poco valor que aun le quedaba miro a una Asuka
visiblemente emocionada mientras el se aprontaba a
tener que decirle una vez mas esas palabras que ella
tanto detestaba y que, a estas alturas y de tanto
tener que pronunciarlas, el también ya había
comenzado a aborrecer.
-Lo siento.
-¿Qué?... ¿Qué es lo que
quieres decir con ello?-. Preguntó bastante
atónita la chica pelirroja, esperando alguna
respuesta por parte del tercer elegido, pero en su
lugar solo pudo ver como él huía velozmente
de su propia habitación, para ir corriendo
a tomar sus llaves y huir de ese lugar. Ello mientras
Asuka, quien aun no se reponía de su asombro,
se levantaba de la cama, pero no pudo dar mas que
unos cuantos pasos antes de verle salir raudamente
de allí. Solo cuando la puerta se cerro con
fuerza y se sintieron perderse a lo lejos los pasos
de Shinji fue que ella reacciono, susurrando con una
voz profundamente herida.
-Idiota.
Fue así como ella corrió a su cuarto
mientras derramaba en el camino amargas lagrimas al
haber descubierto dolorosamente que dentro del corazón
de aquel chico ella no figuraba ocupando el lugar
que ella esperaba, una correspondencia para el lugar
que él ocupaba dentro del corazón de
esa doncella. Violentada por esta amarga verdad, Asuka
cerraría con furia esa puerta mientras deseaba
que con idéntica fuerza ella pudiera cerrar
su corazón para dejar todo este dolor atrás
y volver a ser una vez mas aquella mujer orgullosa
e invulnerable que nunca lloraría por nada
ni por nadie y cuya gran meta era ser la mejor en
todo aquello que se proponía y probárselo
a todo aquel que la retara, sin preocuparse en lo
absoluto por las nimiedades del corazón que
la distraían de forma inútil y solo
terminarían conseguían volverla débil
y vulnerable, justo como se encontraba en esos momentos.
Ella dejaría todo esto atrás y mañana
volvería a ser la misma de siempre.
"Pero todo eso será desde mañana".
Pensaría la chica pelirroja antes de terminar
de desahogar toda su "debilidad" en forma
de mas lagrimas tristes que nunca nadie debía
verlas derramar.
Y todo ello ocurría, mientras en silencio y
por una dirección diametralmente opuesta, aquel
otro muchacho corría hacía otro camino,
perdiéndose sin un rumbo fijo mientras buscaba
de alguna manera dejarlo todo atrás.
Un poco mas temprano, se ve que otra muchacha dirige
sus pasos hacia las instalaciones de NERV, técnicamente
ella no tenía ninguna labor que desempeñar
allí durante ese día. Sin embargo sentía
que no tenía por el momento otro lugar mejor
a donde dirigirse, no deseaba regresar tan pronto
a la gris y monótona soledad de su departamento
y por ahora prefería el entorno conocido de
las instalaciones del cuartel. Además, el largo
trayecto le podría servir para poder reflexionar
con mayor detenimiento acerca de todo lo que había
acontecido durante estos últimos días
Pero Rei Ayanami sentía que ya no tenía
ningún sentido seguir brindándole mas
vueltas al tema en su cabeza. En su mente todo estaba
sencillamente claro y sabía con meridiana claridad
lo que tenía que hacer, no debía de
serle entonces tan difícil proceder a obrar
Y sin embargo, todo esto le era demasiado complicado.
Sentía miedo de que él le dijera que
amaba a esa otra. Al menos si se lo dijera, podría
ella resolver de una buena vez todas sus dudas. Pero
aun si él le diera esa respuesta como esa,
sentía que no podría quedarse conforme
con ella. De hecho el pensar en una respuesta como
esa le dolía.
Ella procuró dejar de pensar en eso e intento
seguir su camino, pero en un no muy lejano punto de
su caminar ella se detuvo. Abrió detenidamente
sus ojos mientras hacia caso a ese repentino impulso
que iluminaba y esclarecía su raciocinio. Si
la ignorancia le hacía sufrir y el temor a
una posible respuesta negativa también le infundía
temor, entonces era mejor sufrir por una causa conocida
que estar padeciendo por una incertidumbre.
Animada por este pensamiento, ella deshizo su camino,
pretendiendo dirigirse de vuelta hacia su departamento.
Pero no pudo avanzar mucho, una nueva duda le hizo
nuevamente detenerse no muy lejos de donde se había
detenido antes.
"¿Cómo le digo a Shinji lo que
siento?".
Después de pensarlo por unos momentos, ella
volvería a desandar sus pasos, retornándolos
hacia NERV y esta vez con una gran prisa. No tenia
ciencia cierta de si el viaje serviría para
encontrar a la persona que creía que podría
ayudarla, pero ya había concluido Rei de que
no había nada peor que la incertidumbre. Así
fue que imbuida y guiada por un inusual sentido optimista
que había arribado a su corazón, ella
corría tras la búsqueda de dicha persona.
Sentada frente a una consola informática,
Maya esperaba con ansias de que de una buena vez terminara
ese turno que a esas alturas ya le estaba pareciendo
algo infinitamente tedioso. El último par de
horas lo había tenido que soportar básicamente
a punta de puro café, y aun así había
sido la expectativa del pronto termino del turno y
no tanto los efectos de la cafeína lo que en
realidad había sido capaz de mantener a esa
joven operaria aun despierta.
Luego de una condenada espera que parecía de
nunca acabar, finalmente en los monitores se indicaría
el tan esperado aviso de cambio de turno, acompañado
del respectivo anuncio en los altavoces. Apenas concluyó
el anuncio, la joven mujer culmino raudamente todos
los trabajos y luego de guardarlos se puso de pie
para dirigirse a los camerinos.
Después de unos minutos ella saldría
del interior de dichos camerinos y ya estaría
lista para emprender el camino de retorno a casa.
Pero no alcanzo a ir muy lejos cuando escucho a una
colega quien la llamaba.
-Dime ¿Qué es lo que pasa?-. Respondió
Maya al llamado de su compañera.
-Hay alguien que te está buscando.
-¿Qué alguien me busca?.
-Así es.
-¡Bah!. ¿Quién podría?...-.
Las palabras se detuvieron cuando Maya pensó
por unos instantes y ellos hicieron que una figura
aparecería intempestivamente en su mente.
"Oh no". Razonaría de inmediato la
joven operaria apenas terminó de pensar en
la Doctora Akagi, temiendo que otra vez la estuviera
requiriendo para pedirle ayuda a fin de practicar
una nueva revisión detallada y a fondo de todo
el complejo sistema de supercomputadoras MAGI. "Si
tan solo ayer revisamos en detalle todo el sistema
operativo y ello les había demandado toda la
noche, otra noche mas en ese tormento no lo soportaría.
Aunque si la doctora me requiriera para alguna otra
cosa que no se vinculara al trabajo, pues, quizás
".
-¿Maya, te encuentras bien?-. Pregunto la otra
operaria al ver como Maya se había quedado
silenciosamente absorta en sus pensamientos y su rostro
se noto inusualmente preocupado al ver a la Teniente
Ibuki con una expresión que en ese entonces
no logró clasificar y que luego tendió
a describir como "inusual y extrañamente
alegre".
-Si, si
estoy bien-. Reaccionaría Maya
interrumpiendo sus divagaciones y procurando regresar
rápidamente a la normalidad. -Es solo que estaba
pensando en algo
-.
-¿Y en que andabas pensando?-. Inquirió
con interés la compañera.
-En nada, nada de importancia.
-¿Quizás, debería de haber preguntado
"en quién" estas pensando?-. Preguntó
ella con cierta ironía al pensar ligeramente
en ciertos rumores que corrían con gran fuerza
entre las operarias, a pretexto de que Maya era la
asistente de mas confianza de cierta rubia mujer que
laboraba como jefa científica de operaciones
y que por ello manejaban entre ambas una relación
mas profunda que una "simplemente profesional
de trabajo".
-No, no, no
no es nada de eso
-. Intentaba
responder Maya tratando de ocultar su turbación
tanto como le fuera posible.
-¿Estas segura?
-Claro que si, no hay necesidad de ser mal pensada-.
Respondió ella algo molesta por el tono irónicamente
insistente de su colega. -Y dime, ¿quien es
la persona quien me busca?-. Contra preguntó
Maya, ahora algo mas serena mientras aprovechaba la
situación para desviar la atención.
Luego de un breve instante de silencio, ella hablo.
-Creo que sería mejor que vieras personalmente
quien es la que te espera en el hall de acceso, te
juro que te vas a sorprender-.
Este último detalle llamo la atención
de Maya, la doctora Akagi usualmente le informaba
de sus planes antes del termino de la jornada o, si
llegaba a surgir alguna inconveniencia de última
hora, solía esperarla en un vestíbulo
que había a la entrada de los camerinos y donde
precisamente ambas trabajadoras se encontraban en
ese instante. Pero no en el hall de acceso de las
dependencias. Eso parecía ser bastante inusual
y fue por ello que luego de despedirse de aquella
operaria, Maya se dirigió hacia dicho hall.
Y, efectivamente, se sorprendió por unos momentos
al divisar a la lejanía quien era la persona
que se encontraba allí esperando sentada con
la cabeza levemente agachada. Suspirando de alivio,
Maya sonrió al ver en ese gigantesco hall a
la primera elegida y se acerco despacio antes de que
la chica que estaba allí sentada se lograra
percatar de los pasos que venían a ella y levantara
su mirada, viendo frente a sí a una joven mujer
que le sonreía amablemente.
-Hola Rei. ¡Que gusto me da de verte por acá!.
¿Cómo has estado?-. Pregunto risueñamente
la joven operaria. Pero el rostro triste que malamente
trataba de esconder tras esa conocida mascara de nihilismo
fue el que habló ante el silencio de la niña.
-No muy bien parece-. Se auto respondería Maya
ante tan decepcionante panorama.
-¿Te gustaría hablar acerca de ello?-.
Volvió a preguntar Maya luego de unos instantes.
Pero nuevamente obtendría por parte de Rei
un triste silencio como única respuesta.
-Tal vez no te sientas cómoda hablado de ello
acá dentro de los cuarteles
¿Te
parece bien si mejor hablamos afuera en los jardines?-.
Propuso la operaria esta vez. Rei levanto su cabeza
y miro una vez mas aquel rostro que, a diferencia
del suyo, parecía estar imbuido de un permanente
optimismo a toda prueba. No entendía porque
razón lógica debería ella de
aceptar tamaña propuesta, sin embargo, aunque
sin demostrar optimismo alguno de su parte, Ayanami
asentiría ligeramente con su cabeza, dando
su aprobación a dicha propuesta.
-Y dime Rei, ¿Qué es lo que estas haciendo
por acá?-. Preguntaría luego de unos
instantes nuevamente la operaría mientras ambas
mujeres caminaban de forma tranquila en medio del
parque que se encontraba en las inmediaciones de las
edificaciones del cuartel central. La aludida, sin
embargo, no respondería directamente a esa
pregunta y en su lugar lo haría formulándole
otra pregunta.
-¿Cómo le digo?.
-¿Qué es lo que pasa Rei?. ¿Y
a que te refieres con eso de "Como le digo"?-.
Preguntó algo extrañada la joven mujer.
-¿Cómo puedo decirle lo que siento?.
-¿Estas hablando del chico del cual te gusta?.
Ante el ligero movimiento de asentimiento con la cabeza
por parte de Ayanami, Maya se sorprendió de
que aun ella no se hubiera animado de declarar sus
sentimientos a aquel chico secretamente afortunado.
-¿El no te ha dicho nada?.
-No.
-Mmm
pero si él no te lo ha dicho
¿Entonces porque tu porque aun no se lo has
dicho?.
El silencio imperaría durante algunos momentos
antes de que la chica decidiera finalmente sincerar
sus verdaderas razones:
-Miedo. Creo que es el miedo.
-¿Miedo?-. Pregunto Maya, aun sorprendida por
la idea de que esa chica eternamente estoica pudiera
llegar a experimentar tamaña clase de sentimiento.
Pero no había lugar ahora para detenerse en
esa clase de perplejidades, por eso la joven mujer
se dispuso a seguir ayudando a su pequeña amiga
preguntándole a que le podía llegar
a temer tanto.
-Yo
yo tengo miedo, tengo mucho miedo a que
él me diga de que ama a esa otra-. Fue la descarnada
y sincera respuesta de aquella chica peliazul.
-¿Crees que él ame a otra chica?
-Es posible, después de todo les vi besándose
el otro día bajo la lluvia, y ellos parecían
ser tan felices mientras sentía el frío
y la tristeza dentro de mí.
-Quizás Rei, no es que ellos parezcan felices.
Tal vez, ellos de verdad lo sean y él de veras
pueda amar a esa otra o
-¡No!-. Le interrumpió bruscamente Rei
con una exclamación inédita por la fuerza
y decisión empleadas para alguien usualmente
tan poco expresivo. Pero la primera elegida no se
detuvo allí y siguió hablando. -Él
cree ser feliz y realmente quiere ser feliz con ella,
pero se que él no se siente feliz a su lado.
Él creé que por haber pasado mucho tiempo
junto a ella es que su destino sea terminar juntos
los dos, pero eso no es así. Solo esta confundido
y triste
-.
-¿Y como tu puedes saber eso?
-Lo se
yo lo se porque lo he visto en sus ojos.
Esa relación le esta enfermando y no le hace
bien
no le hace feliz-. Concluyo ella con un
tono particularmente triste en su voz, mientras su
cuerpo reflejaba la tristeza que animaba y rondaba
su ser.
Al ver demasiada tristeza en aquellos ojos rojos,
Maya abrazó a la primera elegida buscando confortarla
de alguna manera, sabia bien por experiencia de que
esta situación no resultaría fácil,
menos para alguien como esa chica para la cual toda
esta situación le resultaba en extremo novedosa.
Aun así, no tuvo problemas para comprender
la situación que estaba pasando Rei. En eso
se encontraba cuando la chica del mirar escarlata
le interrumpió.
-Se siente bien.
-¡¿Ah?!-. Pregunto Maya al no captar
de forma inmediata lo que le estaba hablando Rei.
-El abrazo. Se siente suave, es
calido, si tan
solo él pudiera abrazarme así.
Después de escuchar esta respuesta, Maya hizo
un tiempo de silenció para permitirle terminar
de desahogarse a esa muchacha, ello mientras buscaba
encajar las pistas que le había ofrecido Ayanami
antes de formularle en una tonalidad mas seria aquella
pregunta que en todo este rato venía merodeando
por su mente. Una pregunta que, en el fondo, tan solo
buscaba confirmar una posible respuesta que venia
dando vueltas en su cabeza.
-Dime Rei. El chico del cual tu me estas hablando
¿Acaso es Shinji?.
No pasaría demasiado tiempo antes de que Ayanami
respondiera con un susurrante y muy triste "Si".
-Ya veo-. Comento Maya antes de formular una última
pregunta para terminar de confirmas sus sospechas:
-Y la otra muchacha de la cual tu hablabas, ¿Ella
es Asuka?.
Rei no le brindó una respuesta a esa pregunta,
pero a Maya le basto tan solo observar el triste cariz
que agravo aun mas su rostro al haber pronunciado
aquel nombre para así corroborar lo certero
de sus deducciones.
-¿Cómo usted lo supo?-. Preguntaría
la chica peliazul luego de un tiempo al percatarse
de la conclusión a la que había arribado
Maya.
-Fue muy simple-. Señalo Maya recuperando su
normal talante optimista. -Cuando me hablaste de dos
personas que estaban viviendo juntos pero que no se
llevaban bien era muy difícil no pensar en
algún otro par que no fueran ellos dos. Siempre
están discutiendo y riñendo por cualquier
causa o tontería
-Pero aun así él esta con ella y si
él no quisiera, yo
yo no se si pueda
Maya rompió el abrazo y se separo un poco de
Rei para coger el valor de mirarla fijamente a los
ojos y hablarle con un tono decidido.
-Escúchame Rei y contéstame con toda
sinceridad. ¿Tu quieres a Shinji?.
Descolocada por la brusca forma en que se hizo esa
pregunta ella no supo como responder y solo atino
a balbucear. Frente a esto, Maya volvió a preguntarle.
-Dime, te gusta Shinji ¿Si o No?.
-Ehh
Si-. Respondería en un tono algo
dubitativo.
-¿Estas segura de lo que me estas diciendo?
-Si.
-Entonces. ¿Tu quieres a Shinji?.
-Si
si, lo quiero.
-Entonces, tu debes dejar de lado los temores y debes
decírselo. Él tiene que saberlo.
-¿Pero como se lo digo?.
-Tan solo tienes que decírselo. Escucha a tu
corazón, el sabrá hallar las palabras
cuando llegue la hora de decirlas.
-¿Y si él no me acepta?
-Al menos lo sabrás y dejaras de sufrir por
causa de una incertidumbre.
-Pero no se si pueda vivir con algo como eso
-Rei. Debes saber que muchas veces tenemos demasiados
temores en nuestras vidas, temores que si no sabemos
manejar pueden terminar paralizándonos o, peor
aun, pueden terminar dañándonos mucho
mas que la causa misma de nuestros temores.
Ante el hecho de que la perplejidad aún no
se retiraba del rostro de Rei y antes de que ella
dijera nada, la joven mujer logró adivinar
la interrogante de la chica y se la respondería.
-Lo que quiero decirte es que aun a pesar del riesgo
de sufrir mucho ahora, debemos aprender a vencer nuestros
temores y atrevernos a luchar por aquello que queremos.
Si no lo haces ahora, puede que termines lamentándolo
por el resto de tu vida.
-¿Y como yo podría hacerlo?.
-Es muy simple-. Le respondería con una sonrisa
y un tono amable. -Tienes que ir por quien tu amas
y tan solo decirle que lo amas. Si él te corresponde,
abraza la felicidad que te ofrezca y no la dejes escapar.
Y si él te dijere que no te ama, al menos él
ya sabrá lo que sientes y tu también
sabrás lo que él siente. Pero para ello,
él tiene que saber todo lo que sientes y llevas
ahí adentro-. Dijo la joven mujer mientras
que con un dedo le indicaba el corazón de esa
chica. -No puede seguir sumido en la ignorancia de
no saber que hay alguien que le ama y le esta esperando-.
-No logro entiendo-. Hablaría ella con un fuerte
dejo de confusión en su voz.
-¿Qué es lo que no puedes entender?-.
Le pregunto una no menos confundida Maya.
-Esto
todo esto es tan extraño. El proceder
que me indico debería ser el mas lógico
y razonable. Pese a ello, tenía muchas dudas,
dudas que no debería de haber tenido, pero
que habían logrado confundirme
¿Por
qué?, ¿Por qué tenía esas
dudas y esos temores?. Aun no logro entenderlo
-Rei. Pocas cosas son mas humanas que el estar bajo
el manto de una duda. Es normal de que sintamos dudas
frente a aquellas cosas que no conocemos o no entendamos.
Pero no debes sentirte mal cuando te sientas abatida
por la duda frente a un problema, porque jamás
debes olvidar de que para cada problema siempre habrá
una solución
-Pero yo
yo no había experimentado tales
dudas
¿Aun no lo entiendo
?
-Rei. Muchas veces, no es necesario entender todas
las cosas que pasan. A veces, basta tan solo con que
las sientas dentro de tu corazón.
-¿Tan solo basta sentir?.
-Así es.
-¿Igual que en aquella vez?. La vez en que
me dijo que para sonreír bastaba con ser feliz.
-Exacto. Igual que aquella vez-. Le asintió
Maya a una Rei que de una forma imperceptible había
comenzado a sonreír luego de haber escuchado
esa respuesta.
Nuevamente las chicas se abrazaron y estuvieron así
juntas por algunos momentos. Luego se separaron y
para sorpresa de Maya, la chica peliazul aun estaba
feliz y sonriente.
-Pareces otra persona cuando sonríes. Y de
seguro, él también lo notará
y te lo dirá.
-U
¿usted cree?.
-Claro que si mi pequeña. Pero recuerda que
para eso, primero has de decirle todo lo que tu sientes.
Así es que
¿Se lo vas a decir?.
Y la primera elegida respondería a esa pregunta
empleando un inaudito tono mas optimista.
-Si, se lo voy a decir.
-¡Muy bien Rei!. ¡Así es como se
tiene que hablar!-. La volvería a animar una
muy emocionada Maya abrazando, una vez mas, a la primera
elegida. Chica a la cual tanta atención ya
le estaba empezando a entrar a incomodar debido a
la poca costumbre; aunque, por otra parte, debía
de reconocer que se sentía muy bien que hubiera
alguien que se preocupara de esa forma de ella, algo
que nadie había hecho antes, ni siquiera la
figura del Comandante. El único que había
demostrado un grado parecido de preocupación
así había sido precisamente el menor
de los Ikaris. Y al pensar en esto Rei hallaría
una nueva y poderosa razón para seguir adelante
con esta travesía.
Había estado ya por un largo rato de pie frente
al gigantesco hall de control de uno de los accesos
de NERV sin nada mas consigo que las ropas que en
aquel momento traía puestas. No parecía
ser este el mejor lugar para terminar un largo e incierto
periplo, pero considerando las pocas opciones que
tenía Shinji Ikari esta parecía ser
la mejor. O, al menos, la opción menos mala
que tenía disponible en aquel momento.
Otra vez él había escapado, huyendo
de la dolorosa verdad de saber que lo que alguna vez
había parecido ser el ideal de una dulce esperanza
ahora estaba deviniendo en una caótica y cada
vez mas amarga pesadilla. Se sentía indigno
en un grado miserable y creía que merecidamente
estaba inmerso en esa sensación, pero él
no sabía que otra cosa podía hacer para
poder remendar su destino. La tristeza y desesperación
de sentirse impotente frente a dicha cuestión
se cernían sobre el muchacho de una forma tan
aterradoramente grande que le hicieron pensar seriamente
en dar rienda suelta a esas viejas ganas de abandonarlo
todo y perderse por un buen tiempo, quizás,
por el resto de la eternidad. Dejando de ahondar en
esa idea únicamente al volver a pensar en su
deber como piloto y a que al huir terminaría
de convertirse en un perfecto cobarde, indigno de
toda posible consideración y respeto; aunque
esa consideración tampoco le alentaba en demasía,
es mas, ya no le importaba que le llamaran cobarde;
pero al menos le ayudaba a soportar el permanecer
en esa ciudad fortaleza y a pelear en el Eva y a soportar
todos los padecimientos que ello le conllevaba a aquel
joven. Quizás por ese motivo inconsciente era
que Shinji se encontraba ahí de pie en dicho
lugar.
"Por ahora tendré que vivir acá
en el cuartel central. Hasta el día en que
todo se calme, o hasta que estas confusiones dejen
de atormentarte
si es que algún día
llegara a pasar algo como eso". Termino de pensar
descorazonamente para sus adentros Shinji, mientras
extraía de su bolsillo la credencial identificatoria
de la agencia y la observaba acompañado de
un desesperado intento de decisión antes de
pasarla por el lector óptico y de que sonara
el aviso que acompañaba el mensaje del pequeño
monitor que indicaba el "acceso autorizado".
Hecho esto, el chico hizo ingreso a los cuarteles
del geofrente, pero durante varias horas él
no hizo otra cosa mas que deambular por un largo rato
sin un rumbo fijo en medio de las vastas instalaciones.
Finalmente, rendido por el cansancio y la confusión
que aun no le abandonaba, el tercer elegido se sentó
en una de las bancas que había en uno de los
vastos parques cercanos a las edificaciones del cuartel
central a la espera de que transcurriera la marcha
del tiempo mientras intentaba distraerse contemplando
con una nostálgica soledad la tonalidad anaranjada
que estaba adquiriendo la gigantesca bóveda
que replicaba el cielo del atardecer y que se veía
reflejada en el color que adquiría la superficie
del lago que se hallaba en las cercanías.
Pero sin que él se pudiera percatar, no muy
lejos de allí él estaba siendo atentamente
observado por un par de insólitos ojos rojos
cuya dueña detendría su normal caminar
al hallarse notoriamente sorprendida por el hecho
de verle allí tan pronto. No era algo que ella
estuviera esperando, aunque por otro lado, el verle
ahí le significaba una gran ocasión
para hacerle caso al consejo que le había brindado
Maya hacía algunos instantes atrás.
Decidida a no dejar pasar la oportunidad que se le
presentaba, ella se acerco y le hablo.
-¿Te gusta el paisaje que ves?-. Preguntaría
ella como forma de iniciar una conversación.
-Si. Es un paisaje tranquilizador que a pesar de no
ser
Shinji se detuvo y no pudo seguir hablando al reparar
detalladamente de quien era esa voz. Hecho esto, el
voltearía su mirada y daría con la dueña
de esa voz que se estaba dirigiendo a él.
-¡Ayanami!. Pero
¿pero que estas
haciendo por acá?-. Fue la interrogante que
haría algo perplejo ese chico.
-Es una buena pregunta. ¿Qué estas haciendo
por acá?-. Pregunto ella, logrando disimular
de forma exitosa su incipiente nerviosismo. Por su
parte, Shinji intento darle alguna clase de respuesta
mientras trataba de disimular su confusión.
Pero finalmente no supo que responderle y no logró
disimular la confusión y solo pudo terminar
señalándole como respuesta un lastimero
y resignado: -No lo se-.
-¿No lo sabes?.
-No lo se. De hecho, aun no logro siquiera entenderlo,
no creo que tu puedas entenderlo.
Transcurriría un breve lapso de silencio antes
de que la chica peliazul lograra dar con la clave
del problema.
-Es por ella, ¿No cierto?.
Él chico no respondió a esa pregunta,
mientras que por su parte, ella tomaría ese
silencio profundo como una respuesta afirmativa.
-Si tanto te duele, ¿Por qué aun sigues
insistiendo en estar con ella?.
-No lo se. No se porque aun insisto en seguir con
ella-. Fue la confusa respuesta de Shinji antes de
que este volviera a caer en el mutismo al recordar
la cuenta de con quien estaba hablando.
-Si no tienes una razón para seguir con ella,
y si al estar juntos lo único que consigues
es dolor y sufrimiento, entonces es mejor que la dejes.
-No es tan fácil
tu lo estas diciendo
como si todo fuera tan fácil. Como si estuviéramos
hablando de una estrategia que si falla en medio de
una batalla, fallo que pudiera resolverse fácilmente
diseñando una nueva estrategia. ¡Pero
resulta que la vida es mas complicada de lo que parece!.
Aunque
no se de que sirve que te hable de esto
y tu me escuches-. Señalaba descreídamente
el muchacho. -De hecho, no se si realmente puedas
entender de qué te estoy hablando-. Termino
de aseverar el tercer elegido mientras agachaba la
cabeza, abandonando el tono descreído previo
y sintiéndose ahora aun mas miserable de lo
que ya estaba y sintiendo deseos de arrepentirse por
haberle dicho a Rei esas palabras tan hirientes como
una torpe manera de buscar desahogar de alguna manera
su propia frustración.
Pero en vez de enojarse o dejarle allí abandonado,
ella se sentó en aquella banca, muy cerca de
ese chico, mirándolo con detenimiento mientras
buscaba hablarle a esos ojos que se presentaban tristes
y esquivos.
-Te entiendo Shinji. Aunque no lo creas o no quieras
creerlo, yo puedo entenderte. Puedo entender tu tristeza
y tu sentimiento de desesperanza al sentir dentro
de ti un sentimiento que quieres compartir pero que
no lo haces porque tienes miedo de que esa persona
no pueda entenderlos o no sepa aceptarlos.
Sorprendido por estas inusuales palabras, el chico
levanto su mirada y se encontraría con el rostro
sereno de una joven cuyos ojos carmesíes irradiaban
una sinceridad que terminarían de descolocar
por completo a aquel confundido adolescente. Sintiéndose
incapaz de soportar el peso de esa mirada por mucho
mas tiempo, él la aparto mientras se disculpaba
ante ella.
-Lo siento.
-¿Por qué te estas disculpando?
-¿Por qué?. ¡Mírame! Tu
estas aquí tratando de ayudarme y lo único
que puedo hacer es aquí lamentándome
de mi mísera suerte y buscando desahogar torpemente
mi frustración diciéndote palabras hirientes
que solo consiguen lastimar y herirte
Soy de
lo peor-. Culmino el chico poniéndose de pie
y disponiéndose para escapar una vez mas. No
obstante estas intensiones, Shinji no pudo marcharse
muy lejos al sentir el suave agarre de una frágil
mano cuya dueña la sostenía emocionada
mientras que con una voz tan suave y emocionada como
su agarre ella le imploro:
-No te vayas, por favor quédate, no me dejes.
Contrariado por esta petición y haciéndole
caso a esta, el chico se detuvo y reuniendo valor
volvería a mirarla, no sin antes preguntarle
a ella un porque.
-¿Por qué Rei?.
Ante el rostro perplejo del tercer elegido, la chica
aludida no pudo evitar sonreír mientras recordaba
una frase que le había dicho anteriormente
Maya para ayudarla a esclarecer sus dudas y que ahora
parecían ser ideales para decírselas
a ese muchacho confundido.
-Shinji. Hay veces en que no es necesario entender
todas las cosas que pasan. A veces, basta tan solo
con que las sientas dentro de tu corazón.
-¿Qué es lo que quieres decir con esto?-.
Le señalaría el muchacho, aun inmerso
en la incertidumbre que le encerraban dichas palabras.
Ante esta demanda, la chica se acercaría aun
mas y volvería a hablarle.
-Recuerdo que la última vez me preguntaste
de porque me interesaba tanto de que tu fueras feliz
-Lo siento.
-¿Por qué dices eso?
-Por lo que te dijera en esa ocasión, yo no
debería de haber
-No debes disculparte. Es necesario de que debas saberlo.
Tú debes saber de que me interesa que seas
feliz porque siento dentro de mí que si tú
puedes ser feliz, yo también puedo serlo
-Pero no es solamente por esa razón-. Proseguiría
la chica al ver ese rostro aun mas confundido, si
es que ello era aun posible. -Yo quisiera ser feliz
y quisiera serlo junto contigo, porque se que tu también
buscas ser feliz. Además, de a poco y sin darte
cuenta, tu me has enseñado a ser feliz, a que
puedo serlo. Y a descubrir que de alguna manera puede
haber algo para mi en esta vida mas allá del
Evangelion y la lucha contra los ángeles.
Mirando con una cara incrédula, como si quisiera
decirle "¿Realmente yo hice todo eso?",
Shinji interrumpiría tácitamente a esa
muchacha, mientras él trataba de brindarle
de alguna manera crédito a esas palabras. Y
como queriendo adivinar la implícita pregunta
del joven muchacho ella le respondería.
-Si. Tú lo hiciste. No me había dado
cuenta antes de que era lo que querías decirme
cuando me dijiste de que no volviera a decir de que
no tenía nada mas en la vida. En aquel entonces
pensaba eso porque estaba sola, siempre lo estaba
y no creía que ello algún día
cambiaría. Pero desde ese momento ya no estaría
sola nunca mas. Y lo dijiste a pesar de que en aquel
entonces tu también creías estar solo,
y a pesar de que, quizás, tampoco te habías
dado cuenta de que eran lo que significaban realmente
dichas palabras; así como tampoco sabía
que eran lo que querían decir.
Y a medida de que pasaba el tiempo, me di cuenta de
algo que había dentro de mi y que emergía
secretamente con fuerza en cada ocasión cuando
estaba junto a ti. Aún no lograba entenderlo,
tan solo sabía que me sentía bien cuando
por alguna razón estábamos juntos, aun
si no decías o no hacías nada; o, incluso,
si en ese momento tu estuvieras con alguna otra persona.
En aquel entonces ello no me importaba, el solo tenerte
cerca de mi era mas que suficiente
Pero luego de algún tiempo, descubriría
que ello no sería suficiente. Necesitaba expresarte
de alguna manera todo lo que estaba sintiendo y que
se acrecentaba con cada día que pasaba. Pero
no sabía como debía hacerlo, además
de que sentía mucho miedo, miedo a como tu
reaccionarias, pero, sobretodo, miedo a que me dieras
una respuesta negativa, miedo que se incremento luego
de haberte visto en aquella ocasión junto a
la segunda elegida. No podía soportar la idea
de que estuvieras con ella, y temiendo a esa respuesta
fue que huí la última vez.
Pero ya no huiré, y ya no temeré. Porque
he aprendido a reunir el valor para hallarte y decirte
lo que tengo aquí dentro de mi y que ya no
puedo seguir conteniéndolo por mas tiempo sin
que tu no lo sepas.
Ikari-kun. Yo, yo te amo. Yo quiero ser feliz junto
a ti, quiero que seas feliz junto a mi, y quiero que
estemos juntos porque yo te amo
¡Yo te
amo Shinji!-. Terminaría de confesarle Rei
a Shinji, antes de que ella bajara tímidamente
la mirada, a la expectativa de una respuesta. La cual
llegaría en la forma de un abrazo.
En un gesto abrupto y aparentemente desesperado, el
joven muchacho sin decirle nada, abrazo fuertemente
a esa muchacha como si estuviera pretendiendo aferrarse
desesperadamente a una lejana esperanza perdida que
de súbito se hubiera manifestado plenamente
enfrente de él. La visión de esa muchacha
notoriamente sorprendida ante tamaña reacción
maravillo al joven Shinji, pero parecía que
no era suficiente. Aun notoriamente emocionado por
tamaña revelación el sintió la
necesidad de desterrar de forma definitiva todos los
recuerdos de amargas experiencias recientes, y para
lograrlo deseó fervientemente abrir su corazón
para esa niña, acercándose al rostro
de esa chica hasta llegar al instante donde ambos
unieron sus almas y sellarían este momento
al calor de un beso dulce y cálido que desterraría
todos los temores y que fue capaz de brindarle una
agradable serenidad a su, hasta entonces, temeroso
y angustiado ser. Serenidad que le hizo darse cuenta
de que todo este tiempo él había estado
confundido en sus sentimientos y que había
estado intentando vanamente aturdirlos mientras trataba
de encontrar una respuesta en otras partes y al alero
de otras almas, pero en el proceso solo había
logrado lastimarse a si mismo, y también había
herido sin querer a otras personas. Sin embargo ahora
que todo estaba tan diáfano pudo ver y admitir
la verdad de sus sentimientos, verdad que podía
mirar reflejada a través de aquel otro mirar
carmesí que abría sus ojos expectantes
a la espera de que su voz fuera capaz de confirmar
todo lo que le habían dicho sus labios y declarado
su alma.
Y fue entonces que con una voz algo temblorosa producto
de la emoción de descubrirse por primera vez
amado y correspondido fue que Shinji Ikari daría
su gran paso tomando las delicadas y candidas manos
de la jovencita y dejado hablar a su alma:
-Te amo Rei, yo
yo te amo.
Ciertamente, no fueron estas grandes palabras, pero
si fueron las suficientes para que Rei sonriera ampliamente,
sorprendiendo de grata manera al tercer elegido, quien
finalmente y de forma definitiva desecharía
todos sus temores devolviéndole la sonrisa
con otra sonrisa en la que ambos se perderían
mutuamente por un buen momento antes de que ambos
quisieran refrendar lo que tácitamente habían
pactado con el dulzor de un nuevo y pausado beso dado
en la banca de aquel parque artificial bajo ese cielo
artificial que había adquirido una tonalidad
azulosa oscura que pasaba a anunciar el final del
día y la llegada de una noche que para ambos
seria una noche clara y luminosa, una velada especial
donde ambos terminarían de descubrir y complementar
todo lo que sentían el uno por el otro. Aprendiendo
a amar y a ser amado, algo muy importante para aquellos
jóvenes que se estaban iniciando en ese largo
y a veces tortuoso camino de la madurez, un camino
que muchas veces se les presentaría con no
pocos obstáculos a superar, pero que era un
recorrido necesario para poder así seguir desarrollando
la gran aventura de aprender a vivir.
Fin.
Palabras finales del autor:
Todo lo que tuvo un inicio alguna vez ha de tener
un final. Así como ocurre con todas las cosas,
así mismo ocurre con este fanfic; que en honor
a la verdad, me costo bastante sacarlo adelante, por
momentos me enredaba demasiado en mis pretensiones
de desarrollar la historia, al punto de que por un
largo tiempo llegue a temer de que este fic terminara
quedando inconcluso, temor que se acrecentaba cuando
veía que pasaban uno a uno los meses y dejaba
de lado el fic en aras de otros proyectos, además
de tener que ocuparme en otros menesteres como los
estudios y otras cosas. Pero finalmente, y luego de
muchísimos meses de espera (cerca de 9, para
ser mas exactos) puedo decir que este fic ha terminado.
Pasando al capitulo propiamente tal, finalmente creo
haber logrado lo que me propuse cuando inicie la escritura
de esta historia. Develar como un personaje en apariencia
tan enigmático, distante y, aparentemente,
tan frió como Rei Ayanami puede aprender a
aceptar y a descubrir sus sentimientos y así
deja de ser una mera espectadora de su propia vida
y aprende a vivirla. Después de todo, la vida
no es fácil, pero aunque cueste, siempre hay
que aprender a vencer los temores y atreverse. Así
como me atreví a escribir esta historia y denominar
así al capitulo final de esta.
"Aprendiendo a Vivir". Ahora que lo pienso
y lo reviso en retrospectiva, quizás el titulo
que haya escogido termino siendo demasiado pretensioso
para haber titulado una historia en apariencia tan
simple sin grandes disquisiciones acerca del sentido
de la vida y de cómo podemos vivirla mejor.
Esta aprehensión es plausible, pero no creo
que el titulo escogido sea del todo errado. Después
de todo, en la vida a veces hay grandes pasos que
se deben dar, pero las mas de las veces la vida esa
compuesta de pequeños pasos que nos conducen
a otros mas grandes o que incluso pueden llegar a
cubrir las distancias de esos grandes pasos.
Con estas palabras procedo a despedirme de ustedes
que han llegado hasta el final de esta historia. Agradeciendo
vuestra paciencia y vuestro apoyo. En especial, quisiera
agradecer a Jiraiya-Sama, quien me animo a escribir
esta historia y quien seguramente se alegrara de saber
que por fin termine de remendar ese hecho ignominioso
"según él" de haber hecho
llorar en un fic a la primera elegida.
Bueno, no me queda mas que volver a agradecer a todos
los que siguieron este fic y me escribieron para darme
sus comentarios, opiniones, felicitaciones o que simplemente
me hicieron saber de que este esfuerzo estaba siendo
recompensado por el hecho de que alguien estaba leyendo
esta obra que un día tuve la ocurrencia de
imaginar y desarrollar. A su vez, les invito cordialmente
a que envíen sus comentarios y opiniones para
saber si les gusto o no esta historia que con todo
cariño quise compartir con ustedes.
Una vez mas, gracias a todos ustedes por su lectura
y su apoyo. Y espero que me sigan apoyando en los
fics que llevo adelante, así como en los otros
que pueda desarrollar a futuro.
Saludos a todos.
¡Y será hasta la próxima!
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